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miércoles, 4 de noviembre de 2015

La FIT alarga sus tentáculos

Urdiales cambia de apoderamiento, esperemos acontecimientos


Urdiales será apoderado por la FIT, este ente que parece devorarlo todo y que si nos muestra sus rostros hispanos y galos, inspiran muchas cosas al aficionado, pero no la confianza; el señor Casas y el señor Barrera ya se ocupan de que así sea. Lo mismo que para los taurinos es nombrarles la bicha, pues ven en su presidente a un peligro inminente para sus intereses. Pero los señores de la fusión no se preocupan de estas cosas y ellos siguen a lo suyo, a su negocio, por supuesto, sin pararse a ver si molestan a los caciques locales o no. Y en estas que aprovechando el Jalogüin le debieron decir a Urdiales aquellos de ¿truco o trato? El riojano contestó trato y se cerró la cuestión.

La que se ha montado en los ambientes de los aficionados fetén, los que quieren mantener la integridad de la Fiesta. Quizá de forma exagerada, según algunos, pero también hay que entender estas posturas. Actualmente Urdiales es el único torero que se mantiene en los caminos de la pureza y la verdad en su toreo, sin reservas, porque aunque hay algunos “emergentes” en los que el personal ha puesto el ojo, nada tienen que ver con el de Arnedo, al menos hasta el día de hoy. Este les ilusionó al extremo en la última feria de Bilbao, la misma en la que triunfó hace años, en Madrid también nos ha dejado ver el torero que es y los miedos vienen porque nadie quiere que se repitan situaciones pasadas. Se les harán presentes casos como el de Talavante, que de ser candidato a torero grande, se nos ha quedado en torero comercial, limitado y en permanente búsqueda del camino original. Morante, que hace ya muchos, pero muchos años, nos enamoró con un puñado de quites, suficiente para crearse la iglesia morantista repleta de feligreses que tienen una fe desmedida. Fe en el más cierto sentido de la palabra, creer en lo que no se ve, pues toda la genialidad que es capaz de mostrar por ahora es la de regante, catador de cafés, fumador de fumador de buenos vegueros y fuente de ocurrentes sentencias. Hasta Perera parecía que podía ser algo diferente a ese pegapases insoportable; EL Cid, que nos llenó el espíritu de aficionado a todos los que nos asomábamos a una plaza; Fandiño, que se ahogó en su propia crispación y ya yendo más lejos, pero muy lejos, hasta el mismísimo Ponce, cuando ilusionaba a todos con su toreo, con sus progresos, pero que se dejó llevar por la corriente de una vana elegancia y un sentido de las lejanías que le convirtieron en un verdadero maestro... de la trampa. Larga podría ser la lista si nos alejamos de las llamadas figuras, Alberto Aguilar, Rivera Ordóñez, El Gallo, Robleño, Finito, Curro Díaz, Cayetano, EL Payo y tantos y tantos otros que se echaron a la buena vida, la de la comodidad.

Es que es para entender a estos que ven Urdiales y FIT juntos en la misma frase y que echan a correr camino del Viaducto. Es una historia tantas veces repetida. Pero esto también me suena a esas sectas cerradas de las que un discípulo se aparta para tomar aire y a los cinco minutos ya tiene a cinco de los más ortodoxos que salen a perseguirle por las calles no para intentar que vuelva, sino para directamente apiolarle allí mismo, donde le pillen. Ya les costó asimilar aquel experimento de anunciarse en Madrid con ganaderías comerciales; hubo cortes de venas incluidos. Bueno, no se puede decir que la cosa le saliera bien, más bien fue un desastre y hasta pareció que Urdiales andaba un tanto perdido, muy perdido, incluso la tarde de los de Victoriano del Río, en que pareció que le pillara por sorpresa que saliera uno de este hierro con su cosa. Pero también hay que entender que este torero quiera enfrentarse a las figuras, que quiera ponerse codo con codo con ellos y demostrarles que él puede, que es torero y que quiere quedar por encima del que sea. Y no seamos ingenuos, no esperemos que de las figuras haya uno que se anuncie ni dos tardes con el riojano y los adolfos en el mismo cartel. De momento no tiene la fuerza necesaria para llevarse a los mandones a su terreno, así que si se quiere competir, habrá que ir a su terreno y demostrar que él puede con el toro que ellos no quieren ver y con el que llevan debajo del brazo todas las tardes. Veamos el ejemplo de Bilbao, Alcurrucenes, que no son precisamente alimañas, que las figuritas se pegan por ellos y que por mucho que digan, ni amagan con comerse a nadie. Pero esa tarde llegó el triunfo, triunfo grande y que puso esto patas arriba y, ¿quiénes eran los compañeros? Pues Castella y Perera, que esa tarde quedaron expuestos a comparaciones, que para ellos fueron mucho más que odiosas. En su terreno fueron vapuleados por el toreo de verdad, el que nació de las manos de Diego Urdiales. Pero una golondrina no hace primavera y mucho queda para que todos se puedan ver todos las caras delante de ganaderías a las que hay que poder, el toro que no admite mojigangas y que exige que se le domine.


Ahora Urdiales decide acogerse al auspicio de la FIT. ¡Nooo! ¡A la hoguera! Bueno, un poco de sosiego, porque esto no se puede prejuzgar a la ligera. En primer lugar, parece lógico que el torero aspire a torear más de una docena de corridas por temporada y cobrarlas a mejor precio, con eso no ofende a nadie, ni falta al honor de la Fiesta; no es el primero que tiene como anhelo hacerse rico vistiendo de luces. Ni tan siquiera es el primero que firma con una casa poderosa, incluso lo hicieron aquellos que el aficionado subió a los altares del toreo. La que se lió cuando El Viti dejó a su apoderado de toda la vida. Pero no dejó de ser el torero de siempre. ¿Por qué Urdiales no puede aspirar a más? De acuerdo que actuaciones pasadas, y presentes, de Antonio Barrera y Simón Casas son un insulto para el aficionado y para la fiesta, pero esperemos y veamos como transita todo esto. Que no quiere decir que al riojano se le perdone todo de aquí en adelante, ni mucho menos, pero de la misma forma que ha ocurrido con tantos otros, con esos que se echaron por lo cómodo y que de la noche a la mañana se pusieron enfrente de los que antes les habían aupado a la fama. Que Urdiales firme muchos contratos, que gane mucho dinero, que es mi deseo, además de habérselo ganado en el ruedo, y luego, si se aparta de esa línea que ha llevado de rectitud y afición, pues habrá que hacerle saber nuestro descontento. Si a partir de entrar en las filas del FIT ya solo va a matar Garcigrandes, Núñez del Cuvillo o demás borregos de sangre Domecq, pues él verá, pero que no espere la aprobación del aficionado. Entonces es cuando creo que hay que opinar y manifestar el desagrado pertinente, sin miramientos y sin echar cuentas que no corresponden al aficionado. Que la Fusión no ha hecho que Morante se fuera de madre, ni que Talavante se perdiera en esas brumas de las que no acaba de salir, porque ya venían aliñados de antes. Eso sí, tampoco podrán evitar ciertos recelos cuando vemos como la FIT alarga sus tentáculos.

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martes, 1 de septiembre de 2015

Urdiales... again

Los años que hace de este dibujo, pero la historia del buen toreo se repite. Urdiales... again


No creo que vaya a encontrar a nadie en el mundo al que si le preguntara por cinco figuras del toreo, que contestara Diego Urdiales. Enhorabuena al torero. Pero si rebuscamos un poquito más y la cuestión está en que nos digan el torero en el que más esperanzas tiene depositadas el aficionado, ahí no hay dudas, el riojano sale elegido por aclamación popular. Opinión que no encuentra eco entre las empresas festivo taurinas, que antes que contratar su verdad del toreo optan por la charanga fandista, el clavelerismo de los geses, el espejismo de poder julianista y la tiránica dictadura del feble mojicón con cuernos. Evidentemente, en este galimatías, Diego Urdiales no pinta nada, enhorabuena de nuevo.

Anda que no se cantan las pantomimas mentirosas de las figuritas y sus fieles seguidores en plazas amables de primera, segunda, tercera y las monumentales de talanqueras; apabullan. Pero lo rácanos que nos volvemos con los triunfos de otros toreros, como en el caso de Diego Urdiales, al que se le cuentan las habas como si fueran perlas. Es verdad que ha tenido bajones, por supuesto, pero no más hondos que los de muchos otros, pero en cambio sus triunfos son más contundentes. Viendo el otro día su actuación en Bilbao, la del cuarto toro, y la reacción y repercusión de su triunfo, parece que nunca hubieran existido los logros conseguidos en el mismo Botxo, no hace tanto, o en la plaza de Madrid. Pero este Sísifo taurino de verdad y oro parece condenado a tener que llevar una y otra vez la piedra del Toreo hasta los medios de la Fiesta, desde las profundidades a las que el taurinismo militante le quiere condenar a perpetuidad, pero sin derecho a que su condena sea revisable.

Hasta los más fieles de Diego Urdiales parecen contagiarse con tan perversa artimaña taurina, repitiendo esa frase de “a ver si ya da el bombazo en Madrid”. ¡Caramba! No diré que este año triunfó en Madrid, es más, las dos primeras tardes fueron para olvidar y en la última digamos que al menos se resistió a habitar en el pozo al que le quieren desterrar; es verdad que a veces parece que no acaba de decidirse a dar el paso para adelante, pero igual alguien recuerda sus faenas a un Victorino de cuidado, toreando, lidiando y demostrando que en esto no son todo derechazos y naturales. Y aquel mazapán de Carmen Segovia, creo, que no quería ni salir en las fotos y al que el riojano pudo y dominó con torería y valor, como cantaban los Gabinete. Caramba, dos triunfos sonoros y la dignidad siempre intacta. Pero a ver cuando pega el bombazo en Madrid. Está bien, pasemos al capítulo de las comparaciones, en este caso más odiosas que nunca. De entre todos los figurones, ¿cuántos han toreado de verdad y además han cosechado un triunfo rotundo e indiscutible? Pues ayúdemne, por favor. No estoy hablando de orejas, ni mucho menos de salidas a cuestas. EL poderoso Juli al que los aficionados solo le recuerdan algunos naturales estimables a aquel sobrero de la que por entonces era su novia. Perera, Castella, Manzanares y hasta Talavante, además de Luque, Cid y otros tantos, han cosechado sus correspondientes despojos, pero con demasiados peros; que si los toros, que si las trampas, que si la suerte de varas, que si, que si, sí, sí, Sissí emperatriz. Creo que todos sabemos a qué me refiero. Pero a ver si Urdiales pega el bombazo en Madrid.


A unos se les permite pasar por Madrid casi como transeúntes, de paso para las grandes ferias, Olivenza, Algemesí, Mérida, Zafra, Brihuega, Estepona... Plazas en las que dan lo bueno que llevan dentro, que en San Isidro, porque no esperen verles en otras fechas, se limitan a pasar el trámite y poner la mano. Si ni tan siquiera hacen el esfuerzo de regar el ruedo, de arrancarse con un cante, si acaso se enfurruñan con el respetable, por aquello de darle una alegría a los incondicionales. Que yo entiendo esta apatía que producen los efluvios del soterrado Arroyo Abroñigal que como no se ve, parece que no está, pero se siente. Se dice, según una antigua leyenda del viejo Madrid, que hace que se desvanezca la vergüenza torera y el orgullo de matador de toros a todos aquellos que tienen firmadas 40 o 50 corridas en esa temporada. Será esta la causa por la que tanto se les consiente, aparte del pavor que provoca en los isidros el que los señores de la tele les puedan afear su condición crítica y rigurosa ante las figuritas. Pero a Urdiales hay que exigirle y pedirle que de el bombazo definitivo en Madrid. Y que conste que no estoy diciendo que al riojano no se aplique la exigencia debida, sí, pero como a todos. Que nos ponemos estupendos con este torero al que no le ponen delante más de una docena de contratos por año, que ya puede subir la piedra una y otra vez a la cima del Toreo, que siempre estarán allí los que olviden lo de Bilbao de este año, lo de hace años, lo de Madrid y lo de la Conchinchina, que siempre escucharemos ese del bombazo, pero cuando triunfe, a poco que pensemos también podremos exclamar, y con todo fundamento, Urdiales... again.

jueves, 16 de octubre de 2014

Urdiales debería apoyar a Taurodelta

¿Y los Choperitas se encontraran redimidos por Diego Urdiales?


Leemos las declaraciones de los señores empresarios de la plaza de Madrid, don Choperita Chico Grande y don Choperita Chico, el más chico, y uno siente que se le rebelan las entrañas. En un prodigio de sinceridad, aparte de darle poco tiempo a esto del toro, lo que ya no es novedad viniendo del Choperita Chico Grande, afirma que los toreros, las figuras, van a lo suyo y que ganan más dinero que nunca. Y añade que ni aunque torearan todas estas taurocelebrities, no llenarían las plazas, además de señalar el abismo que existe entre lo que se embolsan los de arriba y lo que a veces no cobran los de abajo. ¿No se les parte el alma?

Uno se pone a pensar y a echar cuentas y se le abren las carnes al comprobar los sufrimientos y malos ratos que tienen que pasar este padre y su vástago al frente de plazas como la de Madrid. Se tiran temporada tras temporada montando las ferias basadas en estas figuras, que si no llenan igual es porque no interesan tanto como se dice o porque  ya cansan con numerito repetido una y otra tarde, hasta la desesperación. Pero da igual, se toma el cartel tipo de otros años, se da al botón “copy” de la fotocopiadora y pa’lante, ya está, a presentarla a los medios, que por otro lado no van a poner ni una pega; si con lo que nos vienen echando en Madrid siempre dicen que son carteles interesantes, ¿qué no van a decir de otros bodrios hechos de la misma madera? La duda que me queda es que en casos como Daniel Luque, si le contratan porque es barato, porque es un triunfador nato que desprende polvo de estrellas a su paso o si porque le tiene enganchado uno de los triunviros de Las Ventas. No, esto último no creo que sea, ¿verdad? Pero si no es, las dudas todavía son mayores. Pero bueno, dejémoslo ahí, no vaya a ser que se nos ofusque don Daniel y le ocasionemos un disgusto innecesario, él no nos entendería, igual que nosotros tampoco le entendemos a él, ni a su toreo, ni a esas teóricas que nos explican la grandeza de su tauromaquia.

Pero claro, yo, en mi ignorancia y quizá extremado afán por explicarme con cierta lógica los avatares del toro, me pongo a darle al cacumen y no entiendo por qué tanto sufrimiento. La fórmula es sencilla. Se coge un torero que ofrezaca garantías, no de triunfos mediáticos, ni tan siquiera de ser simpático, basta con que su concepto del toreo sea fiable, sólido, clásico y con verdad. ¿A ver? Un momento que mire en el fichero en la sección de toreros de una pieza... Ya está, Urdiales, Diego Urdiales Hernández, natural de Arnedo, La Rioja, matador de toros y con triunfos importantes en su carrera. No busquemos indultos a docenas, ni salidas a hombros a mogollón, ni tan siquiera esperemos que pose con un tutú rosa junto a una modelo de muy buen ver, en una revista del corazón. Pero lo hecho a lo largo de su carrera ha hecho que se forjara un prestigio y una imagen que el aficionado valora y agradece. Victorinos en Bilbao, Adolfos y Victorinos en Madrid, con un toreo hondo, con mando y dominador. Pues ya está señores Chperitas, no le den más vueltas. Y no se piensen que va a haber problemas de fechas, ni mucho menos; si ustedes y sus colegas le ignoran para la mayoría de las ferias, precisamente para no molestar a esas figuras de las que tanto se quejan, no vaya a ser que con dos naturales les deje con el bullamen al aire. Pero en el aprieto en que se encuentran, no creo que tengan muchas más soluciones válidas.

Acudan a este torero a pedirle ayuda, las ventajas son mayores que los inconvenientes, si es que los hay. Sus seguidores son un ejemplo de paciencia, por lo que no les montarán una pelotera de magnitudes intergalácticas porque un usía le niegue una oreja y el propio diestro es el paradigma de la resignación, lo que no quiere decir sumisión. Ya ha demostrado que no cede, ni se deja comprar si sus principios taurinos están en juego. Eso es intocable, lo cual dice mucho en favor del riojano. Realmente les va a salir a cuenta, tanto en lo que se refiere al bolsillo, como a los ataques de hígado por tener que tragar carros y carretas a causa de caprichos de divos que si esta ganadería o la otra, que si estos compañeros no, que si que me pongan uno por delante. Que no digo yo que no pueda cambiar en un futuro, pero visto lo visto hasta hoy, parece poco viable. El gustazo que se van pegar pudiendo anunciarlo con los Cuadri, los Escolares, Pablo Romero, ahora Partido de Resina, Adolfos, Victorinos o cualquier otro hierro que huela a toro. ¡Qué alivio! No tener que pensar si necesitará 28 o 29 toros para no poder completar una corrida, más los necesarios para el remiendo, ni sobreros a cascoporro, ni esa incertidumbre de si el usía saca el pañuelo verde o no. No me dirán que el mundo se ve de otro color. Nunca tanta felicidad con un solo gesto. Vamos, que parece que no hay dudas en eso de que “Urdiales debería apoyar a Taurodelta”.


jueves, 18 de octubre de 2012

Urdiales y la estupefacción

Urdiales está toreando


Llevo semanas rumiando esta entrada y no me he decidido a sacarla antes por esperar a que todo esto se acabara y poder tener en mi mano todos los ases, las cuarenta, y cantar las veinte de los otros tres palos y algún que otro tres, no fuera a ser que al final perdiera la mano. Uno ya está un poco cansado de repetir siempre lo mismo, que si el G-10, que si ahora son 8 o 7, que los borreguillos de los juanpes, los taurinos, los asaltaplazas y todas esas pesadillas que carcomen nuestra afición. Ya tenía yo ganas de explayarme a gusto hablando de un torero, aunque también asome un punto de cierta amargura, la que provoca la injusticia de ver como no se le premia con contratos lo que se gana en el ruedo.

Discutía, por llamarlo de alguna forma, hace tiempo con I.J. del Pino, si Urdiales era único o el más grande, que era como si uno dijera que mi abuelo es más mi abuelo que el padre de mi padre o viceversa. Pues amigo, perdona que te diga, pero no tenías razón y yo… menos. Urdiales es el más grande y el único torero en la actualidad, si nos atenemos rigurosamente a lo que quiere referirse este término: torero. Además es de los pocos a los que se les puede llamar Matador de Toros”, como rezaba en las tarjetas de visita de Luis Fuentes Bejarano hasta el final de sus días; qué orgullo el de haber lucido coleta y terno de luces.

Ahora parece el momento en el que hacer balance de la temporada, en diciembre lo haremos del año y el resultado deberá ser el mismo, y habrá que ponerse a pensar en la mejor faena, el mejor toro, el que tenía el fondo perfectamente conjuntado con la toreabilidad o el torero que mejor componga sus sinfonías de empaque e histrionismo. Pues hala, que balanceen otros, yo me voy a limitar a recordar y a disfrutar y emocionarme de nuevo con el toreo; el de Diego Urdiales, al que se le podría calificar como el torero de los triunfos inútiles, los triunfos callados, el toreo ignorado o, si se le pregunta al aficionado, el torero deseado.

En Valencia no se puede decir que triunfara, tal y como se entiende el triunfo, pero al contrario que otros compañeros, en la de Fuente Ymbro toreó, le dio a sus toros lo que le pedían, pero resultaron tan poquita cosa, que el riojano no pudo demostrar su poder, aunque sí su decisión. Su paso por Madrid no fue nada destacado, aunque a mi juicio, el principal problema fue la elección de ganaderías; no sé si hubo lugar a elegir o fueron lentejas, si las quieres las tomas y… Pero Urdiales necesita toro, que paradoja, un torero que requiere de un toro, que debería ser lo lógico y natural, pero claro, si tenemos en cuenta que a la mayoría del escalafón, especialmente a las figuras, les sale un toro y ponen el grito en el cielo. Parece, que no digo yo que sea así, que su capacidad como toreros solo les llega para pegar mantazos a bobonas y si no ya se están quejando que “se venía para adentro”, “reponía muy pronto” y algunos despavoridos hasta dicen que “me quería coger”. Hombre, que se supone que es un toro de lidia, si fuera un perrillo de lanas, daría lametones.

Como viene siendo habitual, el número de corridas matadas por Urdiales en esta temporada no era demasiado elevado, más bien era ridículo y ofensivo, si se comparan condiciones, tipo de toro y resultados con otros que torean hasta en los baños de las cafeterías. Pero llegó Bilbao y allí se mostró a pecho descubierto como el torero que es. No sé si sorprendería a alguien su clase magistral de toreo, no debería, pero emocionó a todo el que lo vio en directo, a los que lo vieron en vídeo y a todos los que recuerdan aquella tarde de los Victorinos. Las cosas no estaban precisamente para florituras, él se vio levantado del suelo de mala manera, Castaño pasó a la enfermería haciendo pensar a la gente que podía tener una lesión importante, pero don Diego, el señor Urdiales se puso a torear, a poder a aquellos animales, que de bobonas tenían poco o nada, y dejar claro lo que es torear y lidiar, que nada tiene que ver ni de lejos con pegar pases. Creo que cortó una oreja en los tres toros que mató, pero qué quieren que les diga, no me importa la cantidad, me quedo con el toreo.

Días después tuve la suerte de poder charlar con él en directo en el programa “Vivir los Toros” de Radio Morata y en ningún momento mostró ni asomo de rencor, ni de hacer ninguna reivindicación altisonante. Pero fue muy claro cuando a una afirmación de quien esto escribe sobre la escasez de contratos y si merecía torear muchas más tardes, se limitó a decir “yo creo que sí”. Ni una queja salió de sus labios. Un torero que ve como otros compañeros ganan contratos a base de dejarse llevar por la corriente del destormo, la vulgaridad y la mentira, pero que no se deja tentar por ese oropel vacío. Afirma una y otra vez que él es fiel a su estilo, un estilo muy ortodoxo, muy de verdad y en el que el eje es el toro y el toreo de verdad. Una filosofía de vida que le permite mantener las ideas muy claras, o la verdad o la vuelta a su oficio. Que decirlo es muy fácil, facilísimo, pero es que Diego Urdiales lo dice, lo hace y se lo deja claro como el agua a todo aquel que pueda pensar que le puede tentar solo con dinero. ¿Se imaginan que tuviéramos varios toreros con esta decisión, este compromiso con la Fiesta y esta afición por encima de todo?

Después de la lección de Bilbao mantuvo esta misma línea de compromiso en su tierra, en San Mateo, pero de eso ya se ha hablado en su momento. Yo ahora tampoco me voy a poner a pedir que le contraten en todas las ferias, no soy quien, ni mucho menos; me conformo única y exclusivamente con que se le trate con justicia, pero a él y a todos. Que no tengamos que esperar a llegar a final de temporada para ver que fulanito toreó más de la cuenta o que menganito no tuvo las oportunidades que merecía. ¿Por qué no vamos haciendo el año poco a poco? Igual otro gallo nos cantará. ¿Se imaginan lo que sería que al llegar Castellón y Valencia los matadores no tuvieran nada para después? En Sevilla igual, lo mismo en Madrid y así sucesivamente. Lo que podrían variar los carteles estelares de principio de temporada a los del final. Pero esto de los toros está muy mal gestionado, aunque perfectamente montado. Mal gestionado porque no se da lo mejor en su mejor momento y bien montado, porque pase lo que pase, en febrero ya se tiene garantizada la ganancia de ese año. Esperemos que el año próximo Urdiales entre en carteles de toros de verdad, como es su costumbre, y en muchos más, enfrentándose a esos mandones del toreo, que en lo único en que le ganan es en el poder del mentor, con capacidad para manejar aquí o allí a su antojo.