Esta es una de esas entradas en que a poco que hagas, quedas como la Chencha, o como Cagancho en Almagro (mirar en La Aldea del Tauro el origen de tal expresión, merece la pena). Resulta que gracias a la generosidad de unos aficionados de Valdemoro, que empujan su peña para adelante como pueden, van y me sueltan que me ponen a mi disposición el espacio del Museo Taurino, en los bajos de la Plaza de Toros, para que haga allí lo que me dé la gana. En seguida pensé que en una fiesta de la espuma o en instalar una casa rural, encanto le sobra al sitio. Pero seguro que habría defraudado la afición de Diego, Conchi y el señor presidente de la Peña. Así que entre todos decidimos montar una exposición de pintura taurina. No hay ni mejor sitio, ni mejor momento, aprovechando las fiestas de Valdemoro. Y en estas me veo metido hasta las orejas, preparando y ordenando el trabajo, como los papás preparan a sus niños para la primera comunión. Había que responder en el mismo tono a tanta generosidad.
Preparamos el cartel, acordamos fechas, horario, los soportes y todo lo necesario para que todo salga bien. Y cuando ya empieza a encarrilarse todo, pues uno va y le manda un correo a aquellos que cree que querrían saber de sus andanzas pictóricas, con la certeza de que la distancia y las circunstancias les impedirían visitar la exposición. Yo dudaba de sacar una nota en este blog, no me parecía del todo correcto, porque cualquier cosa que dijera sonaría a autobombo y no querría caer en ese pecado, ya caigo en bastantes otros y de forma reincidente. Además ya lo iba a hacer Diego en su “Vivir los toros”. Yo mandé mis correos y me puse a lo mío. Pero en estas que uno hace una paradita, abre el blog y ¡contra!, ese dibujo es mío, Juan Medina lo ha debido necesitar para algo, pero sigo bajando y uno, otro, otro y otro, pero ¿es qué la gente no tiene nada mejor que hacer? Intento responder a todos, lo dejo y sigo, pero más amoscado que un pavo en Navidad. Vuelvo al rato y parece el campeonato nacional de publicar el cartel de la exposición de un servidor. Ahí confieso que ya he insultado absolutamente a todos. Y encima dedican unas líneas para que ya se te encoja el espíritu de arriba abajo. Y encima te piden permiso para publicarlo. Es como si alguien se te acerca y muy educadamente te dice: Disculpe, me permite meterle este billete de 500 en su cartera, pero si no es molestia, por supuesto.
Pues muchas gracias a todos, porque qué voy a decir que si sí, que sino, pues hombre “que a todos nos gustan las rosquillas con anís”. Lo único que siento es no poder agradecer uno por uno y en persona este gesto, como otros muchos, que recibo habitualmente en este y en otros blogs. Esto es algo complicado, pero que sepáis que el 7 a las ocho y media me acordaré de muchas cosas y entre ellas estará el trato recibido y los presuntos “culpables”. Muchas gracias a todos por este día y, antes de que se me olvide, gracias a Taurodelta por el adelanto de los carteles de la feria de Otoño. Se ve que han vuelto a hacer un gran esfuerzo, que les han vuelto a quedar “mu bien remataos” y que todavía les quedará tiempo para desguadramillarse de risa pensando en nuestros billetes apilados sobre las mesas de las oficinas de la plaza. Gavira, El Cid, Castella, Perera, Barrera, Barrio, a ver si ya le hacemos figura de una vez, y a lo mejor los adolfos, menos mal, Gabriel Rojas y el Puerto. De momento esperaremos, no vaya a ser que se les haya traspapelado la feria de Brazamorcuernos y estén buscando lo de Madrid, que el “Guordperfez” es muy traicionero y si no se controla bien lo del recorta y pega, se pueden cometer tropelías como esta.
Lo que son las cosas, uno empieza tan contento y tan orgulloso de la gente con quien comparte afición y espacios y acaba más cabreado que una mona con un plátano de madera. Ya hablaremos, respiremos hondo, contemos hasta 10 y luego ya podremos cagarnos en todo lo que flota, pero con serenidad y sin tener el pulso acelerado.