martes, 20 de septiembre de 2016

Llenar las plazas, pero, ¿cómo?

Quizá el señor de Galapagar sea el último gran motivo para llenar plazas, que se lo pregunten a monsieur Casas, pero, ¿puede ser esta la única vía para garantizar un futuro halagüeño? ¿Tres tardes al año por plazas de segunda?


Resulta habitual utilizar el argumento de las plazas llenas para que muchos muestren su regocijo por el “buen estado” de la Fiesta. Y es verdad que da gusto ver los tendidos llenos en una tarde de toros, cosa que por otro lado es muy infrecuente, aunque muchos insistan en lo contrario. Solo tomando un ejemplo, el de la plaza de Madrid, que antaño contaba sus tardes de feria por llenos, ahora si acaso, de los treinta espectáculos de San Isidro, llena siete u ocho. Que por la tele les contarán lo contrario y las cámaras enfocarán a los tendidos más concurridos, pero la realidad del cuatro, cinco y seis, es tozuda. Estoas zonas no aguantan la prueba de las “piernas encogidas”. A pesar de esa cifra de días de no hay billetes, les cuento que en todo el San Isidro de 2016 solo hubo tres o cuatro tardes en las que no pudimos estirar cómodamente las piernas.

Ahora se han presentado las candidaturas para regir el destino de las Ventas en los próximos años y llama la atención la coalición de monsieur Casas con Nautalia. Está claro, el objetivo del señor empresario no es otro que llenar la plaza, sacar sus buenos billetes y después, el que venga detrás, que arree. No hay ni asomo de intentar fortalecer los cimientos de la plaza, ni fidelizar al aficionado, ni mucho menos recuperar a tantos y tantos que se han perdido. El “éxito” se pone en manos de los circuitos turísticos que tanto apetecen a monsieur Casas. y servidor que piensa que la plaza de Madrid debería llenarse un día con huelga de RENFE, de los pilotos de Iberia y de los conductores de ALSA y Autores. Menuda majadería, dirán ustedes, ¿no? Pues no digo yo que no, pero la cuestión es que en Madrid tiene que haber una afición lo suficientemente potente y establecida como para llenar por sí misma, que los que vayan lo hagan em metro y autobús y el que tenga dónde aparcar, que lo haga en coche. Lanzaron las campanas al aire aquel día en que Fandiño llenó Madrid. Pues ese fue el gran fracaso de Madrid, se necesitaron riadas de autobuses de aficionados de fuera para poder cubrir la piedra de las Ventas.

A los señores empresarios les importa un bledo de dónde les venga la pasta, lo mismo les da si les viene de la familia Kawasamata, que de la peña la “Lopecina” de Vila Real del rei Jaume el Conqueridor, que de los amigos del Rebujito de Trebujena, que de la Asociación de Escanciadores de Fanta de Cudillero, lo mismo da, la pasta es pasta y si una vez forrados dejan la plaza y la fiesta como un solar, allá penas, mejor, porque así podrán edificar un centro comercial de quince plantas, con trescientas salas de cine y un Carrefour con gasolinera. ¡Ojo! que cualquiera que venga a mi plaza no solo es bienvenido, sino que además le estaremos muy agradecidos por visitarnos y ofrecernos su visión de todo esto; no quiero que se me malinterprete. Los isidros no son el mal de la plaza de Madrid, el mal son los que, como monsieur Casas o los mismos Choperitas, solo buscan el negocio por el negocio, para hacer aún más negocio, con el mínimo esfuerzo. Si acaso aparentan que esto les importa, se indignan con que el Ayuntamiento de Madrid no aporte su parte a la Escuela Marcial Lalanda y cuando les piden que se hagan cargo de la de José Cubero “Yiyo”, echan las muelas.

Estos señores empresarios mantienen ahí una pelea interna entre llenar la plaza y el forrarse con el mínimo esfuerzo. Si primara lo de llenar, en San Isidro habría cambiado la cosa, se habrían empeñado en confeccionar mejores carteles e intentarían superar el cuarto de plaza de fuera de feria, que en la actualidad ya les supone un entradón. 11 millones de turistas en la capital en 2015 y los tendidos de Madrid muestran esa presencia famélica de la piedra al descubierto. A ver si eso de querer llenar con los visitantes no va a ser la mejor fórmula. Eso sí, los cuatro despistados no van a protestar el que entre los tres actuantes sumen cinco actuaciones en los últimos dos años, o que el ganado se arrastre por el ruedo. A estos no les tienen que mandar a los guindillas para que les desalojen de su localidad para que no protesten más. Si acaso, obligar al cervecero a que acelere el paso y les visite más a menudo.

Que igual a monsieur Casas le funciona eso en su Nimes natal, con un puñado de festejos al año, anunciando a muchos que él decide convertirlos en figuras, contando con visitantes de todo el orbe taurino, pero esta fórmula no puede ser la empleada para construir el futuro de Madrid; eso sí, si quiere que Madrid tenga futuro, porque a lo mejor esto no entra en sus planes. Que lo que funciona aquí, puede ser la debacle de allí, así que hay que pensarse mucho las cosas y tener en cuenta todos los elementos que adornan a cada plaza, que sí, que hay que llenar las plazas, pero, ¿cómo?




Enlace programa Tendido de Sol del 18 de septiembre de 2016:

jueves, 15 de septiembre de 2016

Ustedes no quieren variedad de encastes

Si lo que realmente nos importa no es ni el tercio de varas, ni los quites, ni nada de nada, lo bueno son faenas interminables de 500 pases o más. Así que lo de Veragua, por decir un nombre, sobra, aunque se diga lo contrario, pero los hechos...


Si alguien no ha escuchado alguna vez eso de la variedad de encastes, lo bueno, lo deseable, que nos quita el sentido, que se tire al Manzanares, porque eso es que no está vivo, que hace tiempo que abandono el mundo de los vivos. Lo que no acabo de entender es el motivo de esta demanda, pues por un lado oigo una cosa y por otro veo otra distinta, muy del gusto Domecq, eso de que tanto abominan. Que no digo yo que la cuestión vaya por la bella lámina que presenta el toro cárdeno, el berrendo o el ensabanado, que ya en si mismo es una estampa para enmarcar, pero no creo que la cosa vaya por ahí.

Pero realmente, ¿para qué piden toros de otros encastes a lo de domecq o núñez, si a la postre lo que quieren ver y lo que valoran es esto? ¿Para qué quieren otras cosas si el patrón que aplican es este? Que vemos salir un bobalicón de Santa Coloma, Albaserrada, Veragua o Pablo Romero que sigue la muleta como un perrillo y hasta le echamos valor y afirmamos que salimos contentos y satisfechos de la plaza. ¿Qué espectáculo es el que queremos? ¿El de la variedad que siempre fue seña de la Fiesta de los Toros o el del monotercio del pase, pase y pase? Resulta gratificante ver a un toro arrastrar el hocico por el suelo, pero que sea queriendo coger la tela y no siguiendo la zanahoria. ¿Se puede salir contento cuándo con este tipo de toro nos roban el primer tercio o simplemente el animal no cumple de la forma que se espera que lo hagan los que lucen un hierro de esos tan mal llamados encastes minoritarios? Allá cada uno, pero es cómo entrar a una peli de Kurosawa y que te suelten una de Almodóvar, ¿no? O entrar a “El Imperio de los sentidos” y que te zasquen con “La canción de Bernadette”. Que películas son, no digo yo que no, pero no es lo que esperábamos, ¿verdad?

Cuántas veces hemos salido de la plaza de ver una corrida de esos hierros que todos tenemos en la cabeza y no podemos con la decepción de, después de haber visto cómo se masacraba al toro en tres largos y mal aplicados puyazos, te sale el espabilao domecqticado y cómo no ha aguantado nada más que treinta muletazos, te suelta que no ha tenido fondo en la muleta. Con un par. Pero, ¿hemos venido a setas o hemos venido a Rolex? Que no digo yo que no tenga que ser esto así, que seguro que sí, pero permítanme que me asombre. Y si ya entramos en cuestiones de presencia y trapío, ahí ya nos podemos volver tarumbas. Que a mí me gusta el toro grande, que imponga, pero hombre, con lógica y eso sí, sin que tampoco me quieran engañar, algo muy habitual si hablamos de algunas ganaderías, especialmente la de origen buendía, en que a veces, solo a veces, me quieren hacer pasar el gato por toro. Tampoco es eso. De la misma manera que me quieren hacer por toro de lidia, toro de Madrid, por ejemplo, el animalote con tres metros entre pitón y pitón. Que un día, cómo extrañeza, está bien, es curioso y hasta atractivo para ver cómo se desenvuelve el torero, pero que esta excesiva arboladura no sea el velo que esconde al novillo.

Es complicado todo esto, muy complicado y los mismos matices, finos matices, que rodean esto del toro, pueden hacer que lo blanco no siempre sea blanco, ni el negro, negro, pero lo que no es admisible es que queramos que el verde sea negro, que el amarillo sea negro, que el rojo sea negro y así todos los colores que se nos vengan a la cabeza, porque el negro combina muy bien. Porque, ¿no será que usted solo quiere ver el negro? Que el verde puede conjuntarse muy bien con un tercio de varas con tres puyazos y cumpliendo en el caballo, con arrancadas alegres de desde lejos, otras el malva exige que se le haga todo por abajo desde el primer capotazo, el rojo te pide que todo se le haga muy bien para que lo que podía valer no llegue a convertirse en imposible, el azul igual te pide que estés muy atento y que poco a poco le vayas metiendo en los engaños... Anda que no hay colores, más que en una caja de Alpino de veinticuatro. Y perdonen los lectores de otras latitudes, los Alpino eran las pinturas que los niños españoles nos encontrábamos la mañana de Reyes junto al resto de los regalos. Qué empeño en que pintáramos. Pero vamos, que si me dicen que el único color posible es el negro, pues adelante, uno tragará y tendrá que intentar hacerse a la idea de que en esto de los toros se acabó la variedad y que no hay opción a otros matices, todo negro, negro y negro, nada de verdes, azules o amarillos, pero por favor, luego no me digan que lo que quieren es la variedad cromática del espectro de colores, porque a mí me da que lo que realmente pasa es que ustedes no quieren variedad de encastes.


lunes, 12 de septiembre de 2016

Cuándo la afición rinda homenaje al torero

Al final el toro saldrá el 16 de octubre para rendir homenaje a Víctor Barrio


Estamos en unos tiempos en los que parece que los que deberían ser los más interesados en que esto se moviera y creciera, en cifras y prestigio, son los que más hacen por acelerar su hundimiento. Los profesionales, cómo se hacen llamar, cumplen con este concepto en cuanto a cumplir, cobrar y punto. Es verdad que cuándo se produce un hecho desgraciado todos corren a mostrar su adhesión a los damnificados, pero luego... ¡Ay, luego! Se apagan las cámaras, se apartan los focos y cada uno a lo suyo, que son profesionales. Pero esto de los toros no es solo el profesionalismo, afortunadamente. Digamos que los “profesionales” marcan el día a día, pero los que realmente lo sustentan, lo alimentan e intentan conseguir que haya un futuro cierto son los aficionados. Sí, esos a los que uno se refería despectivamente con que cabían en un autobús, esos a los que se quiere callar en beneficio de los gustos de las masas, esos que incomodan y a los que se quiere arrinconar, pero que siempre, siempre, están ahí, lo mismo para pagar su entrada religiosamente y casi con el mismo esfuerzo que irse de rodillas en peregrinación a Lourdes, que para echar la pata pa’lante en caso de necesidad.

Ustedes recordarán, cómo no iba a ser así, la caída de un torero, Víctor Barrio; dudo que puedan llegar a olvidarlo. Hubo movilizaciones de todo rango, en las redes sociales, en las plazas, en las fiestas de los pueblos de todos los rincones en los que se sentía el toro y que encontró su culminación en la corrida de Cantalejo con protagonismo señalado de Enrique Ponce, y en Valladolid, dónde el segoviano recibió un homenaje dentro del abono de la feria. Curiosamente, una plaza en la que el torero nunca actuó. Pero todo homenaje no puede responderse de otra forma que con agradecimiento, por supuesto. Pero quizá faltaba, o igual no, el recuerdo de la plaza, la afición ante la que sí toreó Víctor barrio, desde novillero y después como matador de toros. La afición más exigente, la más dura, la que daba y quitaba, pero puede que también sea la más sensible. Y de esta misma afición salieron tres de ellos y se pusieron manos a la obra, siempre de la mano de la familia del matador, llamaron a las puertas de la Comunidad de Madrid, allá cuándo los calores de julio y agosto apretaban y pusieron fecha al acontecimiento, el 16 de octubre, si el tiempo no lo impide y con permiso de la autoridad, se celebrará un festival homenaje a Víctor Barrio, cuya recaudación irá destinada a una fundación de nueva creación y con el nombre del torero, que se dedicará a la promoción real de la fiesta de los toros, la pasión por la que entregó la vida el homenajeado.

El cartel ya se puede decir que está cerrado a falta de dos o tres puntadas en este traje que va a venirle como un guante a la afición de Madrid. ¿Quién actuará? Pues muy fácil, los que han querido estar, así de sencillo y los que no han querido, pues no estarán. Estos tres quijotes, además de la familia, como ya he dicho, han pedido ayuda a toda la torería del momento y a algunos de los que ya no calzan las rosas. Conociendo la solidaridad del toreo, el festival tendría que haberse montado en diez minutos, incluido un descanso para el café, y el máximo inconveniente no debería ser otro que encontrar un sitio para todos, ¿no creen? Pues no, no lo crean. Al que no le dolía el bazo, le dolía el contrabazo, si no era que uno no iba si no le acompañaba otro de su cuerda de figurones estelares. Quizá lo más comprensible son los toreros retirados, que por razones obvias, no se ven para ponerse delante de un novillo, aunque a veces el aficionado no llegue a comprenderlo, pero... Si uno dice que no se ve con fuerzas, pues ya poco más hay que hablar, aunque me consta que esta terna de aficionados han hablado, hablado y hablado, hasta gastárseles las palabras y les garantizo que algunos de ellos tenían palabras para empapelar el mundo, doy fe. Quizá sea cuestión de puntos de vista, quizá los toreros en activo veían un compromiso más en  Las Ventas, sin pararse a pensar en que es un festival en el que se homenajeaba al compañero caído de la mejor forma que se le podía ocurrir a cualquier aficionado, con toros. No hombre, no, las orejas no valen en días así, los triunfos están garantizados, porque son triunfos de todos, de los actuantes, los asistentes y hasta de los que querrían asistir. Solo les digo una cosa, que habrá toreros y toreros de la plaza de Madrid, toreros que igual que un día la hicieron crujir con un puñado escaso de naturales, con sus lidias o con su verdad y su desparpajo, harán estremecerse a la afición y seguro que también a Víctor Barrio, allí dónde estés, y especialmente cuándo se vea reflejado en el ruedo al ver a a aquellos que quiso como suyos, hagan el paseíllo en la plaza de Madrid. No puedo decir más, si acaso que el próximo 16 de octubre de este año, el año de la tragedia será cuándo la afición rinda homenaje al torero.

Enlace al programa Tendido de Sol del 11 de septiembre de 2016:

jueves, 8 de septiembre de 2016

Todos los toreros tienen madre, padre, parientes, paisanos y conocidos

Y los toros no tienen patria chica


Siempre ha existido ese ánimo de sacar la cara para defender al torero de la tierra, con más ímpetu si es conocido o familiar y si ya es sangre de tu sangre y carne de tu carne, pues para qué más. Y los aficionados, quizá por educación, quizá por evitarle un mal trance a los afines o simplemente por evitarse un mal rato o una discusión innecesaria a ellos mismos, han mantenido esa sabia actitud de “¿Y a mí que más me da? Pero claro, hay veces en las que la imposición del silencio y ausencia de crítica por parte de los “afines” rebasa cualquier límite de la lógica, del tacto y las buenas maneras. Que en su momento proliferaron las escuelas de toreros, para ver si los chavales aprendían; escasos e infructuosos han sido los intentos de escuelas para aficionados, pero, ¿ha habido en alguna parte alguna escuela para parientes y afines de los toreros? Que igual que el chaval tiene que asumir los riesgos del revolcón, la crítica o el baño del compañero, los papás, hermanos, tíos, primos, cuñados y afines deberían aprender que su niño puede no solo no gustar, sino que hasta puede llegar a ser irritante verle deambular por un ruedo vestido de luces. Que el vestido de torear no es como la capa mágica de Harry Potter que hace inmune al que se la pone. El chispeante es otra cosa, no asegura el éxito, el triunfo, pero sí que garantiza el sacrificio, el sufrimiento y muchos sinsabores para tan solo poder atisbar la posibilidad de triunfo. Que uno se calza las rosas y eso no quiere decir que la gloria venga por si misma.

Pero a ver quién le explica a los habitantes de autobuses que siguen a su torero, que no pueden ir imponiendo sus filias y simpatías por esas plazas de Dios. Que el criterio no es el vociferar desaforadamente en favor del mozo de turno, que esto va más allá, mucho más allá del despiece orejil del animal, ni tan siquiera de la acumulación de despojos, que esto no puede depender del número de habitantes, de la flota de autobuses, ni del chorro de voz del paisanaje. Que entiendo que se defienda al chico de la tierra, que se le apoye, pero, ¿de dónde es la fiesta? ¿De qué pueblo parten los autobuses para defenderla? ¿Que no tiene patria chica, ni vecinos que la apoyen?
Ya es triste que por no haber nacido en Villanueva de las Piedras, no haya quién eche un capote a la fiesta de los toros. Que de boquilla muchos dicen que la apoyan, pero si la tienen que hacer pasar vergüenzas y escupirla en la cara para que el paisano “triunfe”, pues sin pensárselo dos veces, se le da en mitad de los lomos. Que da lo mismo que luego se vaya tambaleando por esos mundos de Dios, lo que sea y al precio que sea para fabricar los triunfos al vecino.

A veces, solo a veces, surge algún inoportuno que intenta que asome el sentido común, que pretende valorar con justicia a toro y torero; que a lo mejor a todo lo más que llega el incauto es a comentar con su compañero de fatigas taurinas que el chaval no tiene trazas de valer para eso de ser torero, así, sin mentar a nadie, pero simplemente esa duda ya incendia el bosque. Que la cosa puede ir desde el “Baja tú”, un clásico de la literatura populachera y del catón del buen paisano, el “seguro que tú lo haces mejor”, hasta llegar al extremo de “tenga usted cuidado, que el chaval es mi primo, mi cuñado, mi novio o mi hijo”. Y no sé por qué, es como si el cuñado, el primo, el vecino o la madre/ padre, ostentaran el derecho de poder hacer callar a todos los que le rodean, exigiendo además que todo quisque manifieste su beneplácito, adhesión y hasta entusiasmo con lo realizado por el que viste medias rosas. ¡Caramba!

Anda que no han avanzado los tiempos, que en esto del toro ya hay escuelas para todo, que lo mismo puedes aprender a ser torero, matador o banderillero, que hay escuelas y cursos especializados para presidentes de corridas, que para aficionados prácticos, para periodistas taurinos, que para izar al asta la bandera, pero no hay, quizá porque a nadie se le ha ocurrido, escuelas para parientes, vecinos, conocidos y padres de toreros. Que a veces se da la paradoja de que el chaval ha progresado más en lo de hacerse torero, que el papá en lo de ser papá de torero. Con lo difícil y lo exigente que resulta lo primero y lo fácil que parece lo segundo. Que a todo lo más debería constar de un puñado de asignaturas, “Tragar saliva y aguantar el trago, No volver loco al chaval y cómo permanecer respetuosamente en una plaza mientras a otros no les parece bien lo que hace el niño en el ruedo”. Pero vayan ustedes a saber por qué, nada de esto se enseña en ninguna escuela. Hace tiempo, años ha, todas estas cosas se aprendían en una plaza de toros o allá dónde los buenos aficionados se dignaran a abrir la boca y a hablar de toros. Lo que han cambiado los tiempos, antes un señor de estos opinaba y se hacía el silencio, es más hasta los moscones intentaban pegar la oreja para ver que pillaban de una conversación de catedráticos del toreo. Servidor mismo tiene que confesar como indiscretamente alargaba la oreja para oír las palabras del maestro Ortega, don Domingo o de don Nicanor Villalta, cuándo salían de los toros, en sus tiempos de asesores de la presidencia. Ahora no solo no alargan las orejas, sino que a estos senadores del toreo se les manda callar de malas formas, porque ya da lo mismo el toro, la lidia o vaya a saber usted qué, ahora lo importante, lo fetén, es que los chavales, y no tan chavales, acrecienten su colección de despojos y si ellos no lo logran por méritos propios, pues ya saben ustedes, que la fiesta estará abandonada a su suerte, pero, todos los toreros tienen madre, padre, parientes, paisanos y conocidos.


Enlace al programa Tendido de Sol del 4 de septiembre de 2016:
http://www.ivoox.com/tendido-sol-4-septiembre-2016-audios-mp3_rf_12776349_1.html

miércoles, 31 de agosto de 2016

Mis felicitaciones, señor Lorca

QUiero dedicar un recuerdo a aquel calvo que se dejaba ver corriendo delante de los toros, siempre con maestría y en su sitio. Julen Madina, DEP.



Resulta muy grato cuándo alguna vez, muy de vez en cuando, una voz autorizada, una voz con eco y trascendencia en esto de los toros, alza el tono y dice lo que muchos pensamos desde hace tiempo, lo que venimos sufriendo tarde tras tarde, soportando lo mismo retransmisiones con comentarios insultantes por parte de los vocales del régimen, tragando carteles infames que obedecen a intereses económicos de empresas, taurinos y demás miembros de la fraternidad del trinque. Y ha sido don Antonio Lorca quién en esta ocasión se ha puesto enfrente de toda esa nebulosa de la Tauromaquia 2.0 que maneja todo a su antojo, sin importarle ni el aficionado, ni la Fiesta. Porque ya saben, los aficionados caben en un autobús y la Fiesta son ellos. Lo primero una tontería que se repite y se repite hasta el punto de que muchos han tomado como verdad y lo segundo, porque la masa se les ha entregado en cuerpo y alma, mientras les garanticen que pueden seguir metiendo meriendas y neveras repletas de calimocho a las plazas de toros.

Mi agradecimiento y mi enhorabuena, señor Lorca y aunque seguramente que a usted esto le tiene sin cuidado, que sepa que si usted se expresa en estos términos, me tendrá siempre a su lado, sin dudas y sin reservas. Aunque las dudas y las reservas vienen cuándo uno se para a pensar y no sabe si ese artículo publicado en El País hace de la reflexión y preocupación por el trance que esta viviendo la Fiesta de los Toros o está escrito por la erupción provocada por los jugos gástricos, escrito con el estómago, en un momento de perra transitoria. Espero que no, seguro que no, ¿verdad? Porque lo de manifestarse a ritmo de empellones, con derrotes de manso, al final no sale a cuenta. Ni tan siquiera es recomendable embestir cuál bravucón, tras haberse dolido en varas. Que puede dar el pego, incluso según los cámnones modernistas, hasta puede ser “condenado” al indulto, pero eso no deja demasiado buen sabor de boca.

Me reafirmo en ese alinearme a su lado, esperando que en un futuro usted se alinee al lado del aficionado, que no se desmarque en tardes triunfalistas yéndose al bando de los taurinos militantes o zambulléndose en el entusiasmo de las masas. Que yo sé que eso es complicado, porque, ¿cómo se puede uno aislar de la locura colectiva de una plaza desenfrenada? Yo valoro su gesto, pero me llena más el saber que usted está siempre dispuesto a defender la integridad y la verdad del toro, que está en condiciones de enseñarnos y hacernos diferenciar el oro del oropel. No se me enfade, llámeme nostálgico si quiere, pero uno aún está hecho a las formas de don Joaquín y a la sabiduría de don Alfonso; a este a veces le mataban esas formas, pero es lo que tienen los genios y los maestros. Pero don Joaquín, al que no le faltaba sabiduría, parecía ver los toros sin dejarse impresionar por nada que no partiera del ruedo, su entusiasmo nacía del toro, seguía por el toreo, el torero y luego escuchaba a los tendidos, claro que sí, pero no al revés.

Uno añora esos tiempos en los que un periodista era capaz de plantar sus argumentos encima de la mesa y enfrentarse a toda la profesión, a toda una plaza, a esos taurinos que ahora, cuándo ya no puede responder, le atacan con una violencia desmedida, pero siempre se alineaba con una afición limpia, sincera y desmedida. ¡Qué forma de decir! Siempre se recuerda la anécdota de que haasta los no aficionados leían al señor Vidal y hasta llegaban a entender y atisbar lo que sus artículos, sus crónicas, llevaban dentro ¡Qué cosas! A usted, don Antonio, hay aficionados que le leen y a veces, solo algunas veces, no le llegan a entender. Pero cada uno es cada uno. Y yo sé que está mal comparar y que no se debe hacer, pero permítame una pequeña maldad. Quizá la diferencia mayor, en cuanto a lo escrito por usted y por don Joaquín, era que este último, el maestro Vidal, conocía la plaza de Madrid, sabía de sus gustos, de sus preferencias, sus debilidades, sus fobias y no necesitaba dejar en mal lugar, ni tratar como desequilibrados emocionales a los capitalistas cuándo no tragaban con las jacarandosas hazañas de los figurones de la época. Que cómo decía la canción, en Madrid no estamos locos, solo que sabemos lo que queremos. Incomprensible para otras latitudes, seguro, pero así somos o perdón, así éramos. Pero a pesar de todo esto, sigo agradeciendo su gesto, aunque sea una vez, de ponerse frente a esta gente, esa mafia, y cantarle las cuarenta, las veinte en copas, veinte en oros y tute de reyes. Que una cosa es que lo diga alguien que se juega sus lentejas y que es reconocido allá por dónde vaya y otra el que lo hagamos cuatro locos desesperados. Solo espero que a partir de ahora pueda reiterarle muchas veces mis felicitaciones, señor Lorca.


domingo, 28 de agosto de 2016

¿Fuera de contexto? Excusas cobardes

Respeto por encima de todo


Los tiempos en los que estamos y que siempre hay algo que te sorprende y te hace pensar que el ser humano tiene un arreglo, cuanto menos, complicado. Igual hay quién se lamente porque el vídeo de Valmojado haya tenido tan grande repercusión en las redes sociales, cuando lo verdaderamente preocupante, indignante e insultante es el hecho que recogen esas imágenes. Un ataque frontal a la Fiesta de los Toros en toda regla. Ni al Sanedrín antitaurino de las multinacionales holandesas o norteamericanas se les podría haber ocurrido mejor campaña a su favor, que la salvajada cometida por unos señores que crecidos y envalentonados ellos, decidieron usurpar las funciones que están exclusivamente reservadas a los toreros, banderillear y matar a estoque a una res brava. Que luego igual son de los que se engallan y exigen respeto para los que visten de luces, pero una cosa es predicar y otra dar trigo.

Al menos nos ha quedado el consuelo del mayoritario rechazo de los que se consideran aficionados a los Toros ante tales hechos. Y no es que haya habido comportamientos excepcionales, simplemente han respondido al sentimiento que debe albergar todo aficionado al toro. Pero en cien sacos de naranjas siempre te tienen que salir algunas que estén malas, que amarguen como demonios o que sepan a medicina. ¿Qué se le va a hacer? El mundo no es perfecto, todavía y la condición humana es variopinta y a veces con matices que molestan y ofenden. La verdad es que no me esperaba yo ninguna muestra de apoyo a ese lamentable hecho producido en Valmojado, pero me equivoqué y de qué manera. Anda que no tardó en salir la señora presidenta de no sé que asociación taurina de la localidad, así como el señor alcalde presidente de este ayuntamiento, en salir en defensa de sus paisanos, sin caer en la cuenta que así no hacen otra cosa que extender la vergüenza sobre todo un pueblo, seguro que de manera injusta y sin ajustarse a la realidad. La buena señora, la doña presidenta de tal club, peña o asociación, lo que sea, no tiene más luces que salir diciendo que esas imágenes se sacaron de contexto. ¡Caramba! Pues que nos explique ella misma el contexto y de qué manera puede este justificar que un becerro sea masacrado por unos señores, de forma salvaje, gratuita e ilegalmente. Y el señor alcalde presidente se atreve a afirmar que se ha manipulado el vídeo y que van a emprender acciones legales contra los que han proferido insultos contra los artífices de los acontecimientos en cuestión. ¿Respuesta de los que grabaron el vídeo? Ponerlo entero y sin editar, permitiendo ver detalles antes eliminados y que aún agravan más la situación.

Puede considerarse muy loable el que estos dos personajes intenten defender a sus vecinos, pero todo tiene un límite y más si el sentido común se ve atropellado de esta forma. Pero sus propios argumentos ya les dejan a los pies de los caballos, ellos solitos y sin que nadie les empujara a ello. ¿Que se ha sacado de contexto? ¡Hombre! Abandonemos ya este lugar común que puede ser tomado como síntoma de estupidez. ¿Es que para pasar aquello había que estar en aquel ambiente de frenesí y exaltación de la crueldad que se daba en la plaza en aquellos momentos, según puede interpretarse de las palabras de esta señora? Que si se despierta el monstruo de la sed de sangre, de la crueldad por la crueldad, de la barbarie y el salvajismo, entonces sí que se pueden justificar unos hechos injustificables. Mala cosa, ¿eh? Por este camino acabamos legitimando cualquier barbaridad cometida por el ser humano. ¿Fuera de contexto! Es que como nos volvimos locos, montamos la que montamos, pero luego, fuera de allí, los individuos estos son “personas normales”, muy queridos en el pueblo y que dan los buenos días a sus convecinos. ¡Ufff! Y luego esa creencia tan extendida de que los de mi pueblo son todos buenos, aunque alguna vez puedan perder la sesera. Los malos son los del pueblo de al lado. ¡Huyyy! Que la cosa no mejora, ¿eh?

Se me vino a la cabeza la imagen reciente de Morante atrincherado en el burladero, con el descabello e intentando finiquitar al que no pudo quitarse del medio en el tiempo que marca el reglamento. También leí por ahí eso de las imágenes sacadas de contexto. En ambos casos, ¿que era aquello? ¿Una broma que no llegamos a pillar los simples mortales? Fuera de contexto es que cojan la foto de Breznev y Honcker y se inventen un romance o lo que sea, o que ambos líderes sellaban con un beso su reciente matrimonio, vaya usted a saber. Eso sí es sacar de contexto. O que un deportista sonría cuándo no estén de acuerdo con un árbitro y se diga que le hace feliz que su equipo pierda por un penalty injusto en el último minuto. Pero desafortunadamente, igual que lo de Morante, lo de Valmojado es más que lamentable, aquí, en la China Popular o en toda la provincia de Toledo. Y lo mínimo que se le puede exigir a quién ostenta un cargo, especialmente si es público y que represente a un municipio, es que se conduzcan por los caminos de la sensatez, el sentido común y el honor. Oféndanse lo que quieran, si quieren pataleen y tírense al suelo como niños malcriados, pero con su insensatez no pueden pretender encubrir a quienes actúan de esta forma, ni extender la vergüenza a los vecinos honorables de Valmojado, que seguro que son una aplastante mayoría y que no tienen por qué pasar por esta vergüenza. Y hablando de la Fiesta de los Toros, haber cómo remedian ustedes el que esas imágenes viajen por el mundo y que quiénes las vean solo sean capaces de interpretar que los Toros es un espectáculo infame y abusivo contra un animalito indefenso. ¿Van ustedes a aclarles lo sucecido y a sacarles de su error?

Podrá haber quién piense en la mala suerte de que se difundiera el vídeo de Valmojado y que además haya tenido tanta repercusión en las redes sociales; pero la verdadera mala suerte, malísima, es que el hecho recogido por esa cámara se hubiera producido. Pocas cosas pueden dañar más el buen nombre de la fiesta de los toros que los hechos allí recogidos, que no puedo calificar de otra forma que de salvajada y considerarlos un fatal ataque a este espectáculo que tanto queremos. Me cuesta encontrar un lado positivo a todo esto, porque es difícil que lo tenga, pero sí queda el consuelo de que la gran mayoría de los que se consideran aficionados han saltado como un resorte condenando esa barbarie gratuita e injustificable cometida por unos señores que se envalentonaron y decidieron usurpar el papel de los únicos que pueden banderillear y matar a estoque a una res brava, los toreros. Casi mejor que no, porque al final puede que acaben llegando a la misma conclusión: ¿Fuera de contexto? Excusas cobardes


Enlace programa Tendido de Sol del 28 de agosto de 2016:
http://www.ivoox.com/tendido-sol-28-agosto-2016-audios-mp3_rf_12693284_1.html


viernes, 19 de agosto de 2016

Mamá, quiero ser matarife

Lo que fue verdad, a veces parece imposible y lo que ahora es la realidad, parece increíble


Que la cosa está “mu acguchá” es algo más que evidente y lo de los trabajos precarios no es ninguna broma. Si estará mal el panorama, que hasta un figurón de la fiesta, uno de los líderes de la tauromaquia 2.0, se ha visto obligado a convertirse en matarife. Para que luego digan que la economía progresa. Ya habrán visto esa triste fotografía en la que un artista, un creador, alguien que clama para que le dejen expresar lo que lleva dentro, se atrinchera en un burladero y capote por delante, se dispone a despenar con el verduguillo a un toro zombi; no aparentaba el animalito haber sido una alimaña en ninguna de sus vidas anteriores, ni mucho menos en la presente. Pero ahí estaba el señor Morante expresando su idea del toreo, detrás del olivo y de manera traicionera, intentando descabellar al toro, con perdón.

Si alguien es capaz de sorprender casi permanentemente en esto del toro, ese es el maestro de la Puebla, don Morante. Que lo mismo se te hace topógrafo y experto en cotas, que se transmuta en lince torero, como si fuera a convertirse en un personaje de dibujos animados, que con su sentido estético y experto interiorista decide que las rayas del tercio tienen que ser color tierra mojada al amanecer en las marismas del Manzanares, que se convierte en socio honorario de la Comunidad de Regantes del Alberche, que... Pues el polifacético don Josantonio ahora se nos hace matarife. Si es que es inútil resistirse a esos impulsos interiores que tarde o temprano acaban saliendo por algún lado. Eso sí, yo me sigo quedando con Agapito, aquel puntillero de la plaza de Madrid que hasta en eso era artista.

Morante de la Puebla, convencido artista y creador, se desgañita, como otros muchos de sus colegas, en pedir libertad para expresar y dejar salir lo que tienen dentro. ¡Ufff! Pues visto lo visto, parece que lo que el maestro lleva dentro, cuanto menos, resulta extraño y poco afín al toreo. Eso sí, siempre con ese amaneramiento tan personal, tan histriónico, tan poco natural y tan... Que no lo dogo yo, que simplemente es tomar sus palabras, sus hechos y ponerlos unos enfrente de los otros. ¡Qué cosas! A lo largo de la historia del toreo, muchos fueron los que iniciaron su camino en los corrales de los mataderos y dejando atrás la posibilidad de ser matarife, alcanzaron la dignidad de matadores de toros y más allá aún, hasta llegaron a convertirse en uno de los pilares fundamentales de la historia de esto que llamamos fiesta de los toros. ¿Hay artista que pueda superar a Pepe Luis Vázquez, el maestro de San Bernardo? Pero quizá será que a algunos esto les queda chico y avanzan un pasito más para eso que tanto gusta decir, lo de cerrar el círculo; y aquí va don Josantonio y presenta candidatura a matarife, eso sí, artista y creativo, pero matarife. No hombree, no anden cerrando círculos, si acaso, espirales buscando las nubes, siempre para arriba, arriba, arriba y más arriba, pero dejen los círculos, que lo único circular sean las rayas del tercio, los ruedos, el sol, la luna y la gloria de los grandes de verdad.

No voy a caer en la tentación de decir que esto es la tauromaquia 2.0, pero no me negarán que nos lo ponen a huevo. Incluso no se puede negar esa legión de seguidores incondicionales, pero lo de esta tauromaquia es algo mucho más profundo y de mayor magnitud, mucho más grave y preocupante que una simple y poco acertada anécdota nacida de un equívoca idea de arte. Tampoco es un síntoma de ello el que este señor se deje los toros vivos; peor es el que haya públicos que después le hagan salir a saludar, peor es el pasar por alto y minimizar esta circunstancia con la simpleza argumental de “es que así son los toreros artistas” o una majadería aún mayor, como la de “es que es la inspiración, el genio”. Es que con este señor ya ni discutimos de toros, ya ni nos planteamos si torea chotos, borregos, si trampea por el ruedo o si carece de dotes de buen lidiador ante el toro de verdad, es que se habla poco y menos del torero y sí y demasiado, del personaje, ese del que hace mucho se dijo que parecía estar devorando al primero. A ver si va a ser verdad y dentellada a dentellada, esa fiera voraz e insaciable del personaje mediático y pintoresco, se nos está comiendo al torero que un día fue y que conocíamos como Morante de la Puebla, el mismo de esas fotos de cuándo era niño, jugando al toro en la calle, el que decía: “mamá quiero ser torero”. Pero el personaje parece que está guiado por otra vocación y lo que clama es: mamá, quiero ser matarife.