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| Hoy quiero dedicar esta entrada a uno que sí se ha puesto y que nunca se ha quitado, a mi amigo el torero, el de Trigueros |
Uno de los argumentos de mayor peso que los taurinos nos
tiran a la cara para rebatir las críticas es que “no nos hemos puesto”. Y
algunos de la forma más despectiva que pueden, “si ni tan siquiera se han
puesto”. Y ya digo que es la argumentación de más peso que saben esgrimir, lo
que no quiere decir que sea ni mínimamente aceptable, ni consistente, ni
sostenible, ni sólida, y que más bien parezca la excusa del niño de Infantil al
que le han puesto un cero en “Pinta con colores los globos del payaso”; y el
pobre va, pinta el payaso y se olvida de los globos.
Pero claro, a semejante cuestión se puede contestar de
muchas formas, unas más afortunadas que otras, pero claro, si uno va y dice que
sí se ha puesto, entonces, ¿puede criticar? ¿O necesariamente se tiene que
convertir en un cómplice de esa supuesta “Hermandad de los Puestos”? Que a
veces parece que se han puesto de todo y más de la cuenta, que van pero que muy
puestos. Porque claro, uno, servidor, se ha puesto, aunque para ser más exacto
debería decir que se ha puesto… a temblar. Y por esto mismo, por haberme
puesto, admiro mucho más a los que quieren hacer verdad con su toreo y a los
que se ofrecen ante el toro de verdad. Con estos últimos siento que existe tal
distancia, que yo jamás podría recorrer, bien por falta de valor, por falta de
condiciones, por desconocimiento del toro, sus problemas y cómo resolverlos ahí
delante, o por todo a la vez. Pero claro, lo de los otros, “los puestos” no
parecen caer en la cuenta de que si alguien piensa que eso que ellos hacen y
con ese animal, creen que lo puede hacer cualquiera, ahí es el momento en que
esto se empieza a venir abajo. Y eso ya está ocurriendo y más con esta fiebre
de los “aficionados prácticos”, que un día le pegan dos muletazos a una vaca,
mañana cinco y al tercero ya hasta se gustan y luego que si a un becerro, a un
novillo y a lo mejor hasta a un toro. Que por supuesto que no tendrán nada que
ver los trapazos profesionales, con los aspavientos con un trapo del
“aficionado práctico”, pero la idea de que yo también lo hago es lo que ha
empezado a germinar en el corazón de aficionado de algunos. Si además, a las
condiciones que se le exigen a un matador de toros quitamos esa de conocer al
toro y los recursos de la lidia para poderle y mandarle, porque ya sale podido
y mandado, pues para qué más.
En lo que no han caído estos taurinos, o al menos no lo han
manifestado, es en que estas figuras que nos ha tocado sufrir y que seguiremos
sufriendo, en el caso de Madrid hasta que se cierre la plaza para cubrirla y
mientras el Dream Team y la Eñe Be A se
juegan las medallas olímpicas, es que estos chicos tampoco se han puesto.
Díganme cuantos toros de Santa Coloma, Coquilla, Moreno Silva, Cuadri, Miura,
Pablo Romero, los “Patas Blancas” o Veragua, por decir unos cuantos, han matado
entre los quince primeros del escalafón de matadores de toros. Que hasta un
novillero que está peleando por abrirse camino ha toreado más ganado de esta
sangre que toda esta panda junta. Y el chaval me decía que había sido un
invierno duro, pero se sentía orgulloso y sobre todo torero. Para que le vengan
a este con mandingas mañaneras. Es más, en el colmo de la desfachatez, esta
tropa lleva a gala el que no se hayan tenido que enfrentar nunca a un toro de
esa calaña. Eso es para los desgraciados que no han tenido la suerte de tener
un trasero delante al que lamer, como ellos, lo que les ha permitido ir por un
camino mucho más llano que estos a los que llaman de segunda división.
Es complicado entender eso que algunos dicen de que hay
toros para unos y toros para otros, que los toreros los hay de primera y
segunda división, y precisamente los de primera son los que se enfrentan a las
bobonas chochas que se parecen a un toro lo mismo que una sartén a un barco.
Aparte de que la decisión para que unos entren en un grupo o en otro, no
corresponden a criterios artísticos o lidiadores, porque si así fuera, qué
alguien me explique los méritos de Manzanares, Juli, Ponce, Castella, Perera,
Ferrera, Cayetano, Rivera Ordóñez, Tejela, Tendero, Pinar, Luque y otros
tantos, pero me van a permitir que no siga pues todos sabemos a qué coletudos
nos referimos. Pero lo que yo quiero saber es si en este caso también podemos
aplicar lo “No se ha puesto” o sólo vale para los molestos aficionados que no
soportan ese cóctel de vulgaridad y mediocridad que les hace valorar seriamente
la posibilidad de ponerse o no, pero de ponerse hasta las cejas de calimocho, a
ver si así pueden olvidar el nivel de degradación al que ha llegado esta
pantomima. Pero creo que queda claro que por el momento, son muchos los que no
se han puesto.
