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| Los derechazos hubo que imaginarlos y los naturales, soñarlos |
Vaya desastre de tarde la última de la feria de Otoño, con
los toros esos que tanto piden los pasados de moda que no se dan cuenta de que
sus sueños y añoranzas del pasado han pasado a mejor vida. A ver si se enteran
señores toristas y carcamales, si hubieran tenido a las verdaderas figuras y
sus toros, los buenos, los bravos de verdad, los Zalduendos, Garcigrande,
Victoriano del Río, Juan Pedro o Nuñez del Cuvillo, ahora estarían fardando con
sus amigos de algún que otro indulto, necesitarían una calculadora para contar
las orejas y las salidas por la Puerta Grande habrían sido incontables. ¡Hala!
Ya tenéis lo que queríais, ¿no queríais los Adolfos? Pues ahí los tenéis,
tragároslos y penad por no haber podido disfrutar del verdadero arte. Y qué
decir de esos fantoches de esa cuadrilla que se pasa la ética taurina por el
forro y que con tal de escuchar un puñado de palmas son capaces de perjudicar a
sus compañeros de profesión. Pedidle también ahora a Fandiño que adelante la
pierna. Si es que no tenéis ni idea de que va esto, estáis amarrados al pasado,
o mejor dicho, a una ilusión del pasado que nunca existió y negáis la realidad,
la mejor realidad de la historia y que todavía puede mejorarse, basta con
adaptarse a la sensibilidad de nuestro tiempo. Y además, olvidaos de esa plaza
de Madrid, un antro caduco que no cabe en el nuevo orden taurino.
Bueno, voy a quitarme las tenazas de los genitales y espero
que me cambie el humor y si además aflojo las tuercas que hacen que unos clavos
me taladren las sienes, seguro que hasta me pongo de buenas. ¿Qué cuál es el
motivo de este párrafo tan políticamente correcto de acuerdo a la Tauromaquia
2.0? Pues muy fácil, para que se pongan en el lugar de los taurinos y dejen de
criticarlos por la sarta de sandeces que en especial sueltan en las últimas
semanas los voceros oficiales. Piensen que muchos están intentando colocarse en
primera línea de salida para el momento en que se oficialicen todas esas
aberraciones de ese espectáculo que tanto desean. Eso sí, que tengan cuidado,
no vaya a ser que andan pegando codazos a diestro y siniestro para hacerse un
sitio y que luego que la carrera va en sentido contrario, viéndose los últimos
de la fila, lejos de cualquier posible clasificación con derecho a poner el
cuezo.
Si ahora les digo que la de Adolfo Martín ha sido un
corridón, pues más de siete me mandarían al cotolengo con la camisa de fuerza.
Yo les cuento, brevemente, y luego sacamos conclusiones. Si empezamos por la
presentación, pues ha habido de todo, con trapío, corralones, raspas, largos,
cortos, dando la sensación que en la ganadería había que liberar cercados para
otras necesidades. Aparte de las malas lidias, de que no se ha intentado fijar
a casi ningún toro y de los muchos capotazos que se han repartido en el ruedo
venteño, los del señor Martín han manseado en general, han peleado poco o nada
en el caballo y en el último tercio algunos hasta han metido la cara en la
muleta, pero los de las medias rosas no han sabido aprovechar las escasas
circunstancias favorables. Mucha ovación de salida, dando la sensación que era
más por la influencia del hierro en la mente del público, que por lo que se
veía en el ruedo.
Los matadores, a los que al acabarse el paseíllo se les
empujó al equívoco al escucharse unas palmas que no iban dirigidas a ellos,
sino más bien a la cuadrilla de Castaño. Pero mire usted, eso ya me parece un
poco rizar el rizo, sobre todo cuando su última actuación no fue la mejor, a
pesar de la vuelta al ruedo y todo. Se esperaba a Ferrera con cierto buen
ambiente, esperando que regresara aquel torero serio y pendiente de la lidia,
deseando que hubiera dejado de lado sus exhibiciones atléticas. Pero todo se
quedó en un absurdo repertorio de posturas y modos de hacer extremadamente histriónico, que se llevaba por delante cualquier posible fundamento de la
lidia. Banderillas a toro muy pasado, errores garrafales al clavar, faenas
largas sin caer en cómo son las condiciones del toro. Como en su primero, que
no tenía un pase o el cuarto, al que le dio banderazos a granel, abuso del
pico, trallazos destemplados, ahogando al animal y desesperando al personal.
Vamos a ver si se relaja y vuelve a ese espejismo de los últimos meses, aunque
está claro que él se defiende mejor en el barullo.
Completaba el cartel la cuadrilla de moda que además lleva a
Castaño por ahí para que conozca España. Tampoco estuvieron acertados, si
acaso, Fernando Sánchez con los palos, exhibiendo esa forma tan suya de
interpretar la suerte. David Adalid no estaba para nadie y Tito de Dan Bernardo
sin tino con el palo, si acaso dejó algo fue la monta para citar al toro. El
matador que les acompaña, Javier Castaño, disipó cualquier duda sobre su
capacidad como matador de toros, es más bien baja. Incapaz con el capote, a la
deriva con la muleta y a expensas de lo que mandara el toro.
De Iván Fandiño se esperaba que confirmara con el toro
comercial y el duro, eso que tanta gente espera que atesore, toreo del bueno y
esa decisión que le empuja para querer ser gente en esto del toro. Una tanda de
derechazos peleados a su primero y poco más. Trapazos que le obligaban a
recolocarse y mucho pico. No vio el pitón izquierdo de su segundo y se limitó a
tirar líneas rectas. Mala tarde en general. Igual hasta llevan razón esos que
dicen que con este tipo de toros no hay nada que hacer, pero igual es un poco
precipitado, ¿no? Si siempre estuvieran al acecho para encontrar los pecados de
todas las ganaderías y todos los toreros
y a la mínima les estuvieran mandando muy lejos, ¿qué tendríamos que hacer con
todo ese conglomerado de la Tauromaquia 2.0? Con estos la paciencia es infinita
y el punto de vista con que se juzga todo es extremadamente benévolo. Pero no,
con estos se aguanta y se aguanta y se traga un espectáculo indecente, el abuso
se unos señores jugando a hacer volatines delante de unos moribundos penosos.
Así que lo mismo tenemos que empezar a pensar eso de tirar por tierra esta
parte de la Fiesta que aunque tenga tardes malas, se aproxima más a la idea de
lo que esto fue. Pero que nadie se piense que una tarde de toros de verdad
tiene algún parecido con lo sucedido en la última de Otoño en Madrid. Recordad
que este tipo de ganado es el único que puede hacer que esto dure algo más,
porque con lo otro definitivamente sí que seremos unos fracasados, pero de
marca mayor.



