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viernes, 4 de abril de 2014

Nueva cronista para las corridas de Manzanares



Vanessa, una cronista admirable por su cu... riosidad taurina

Quiero anunciar una incorporación a Toros Grada Seis, quizá ya era demasiado peso para una persona sola el llevar el blog e intentar da noticia de todo lo que pasa en el mundo del toro. Por este motivo me he decidido a dar el paso y a partir de ahora me acompañará Vanessa Coscolín dos Morros, una joven emprendedora y audaz aficionada que no hace mucho obtuvo su título de periodismo en una universidad privada de las afueras de Madrid. Tengo que confesar que su personalísimo estilo me sorprendió, no sé si por lo heterodoxo, por lo vanguardista que puede resultar o por ese magnífico y espléndido cu… cúmulo de conocimientos taurinos. Han sido multitud de peticiones las que han llegado a la redacción del blog, entre una y ninguna, pero no lo he dudado un momento. De momento se hará cargo única y exclusivamente de relatar lo sucedido en las corridas en que actúe Manzanares, por ser una de las personas que más ha profundizado en su toreo, algo que no me negarán que es de mérito, pues eso de unir profundidad y toreo, el del alicantino, ya tiene su cosa. Precisamente su tesis doctoral versaba sobre este tema, un estudio detallado de su tauromaquia titulado: “Faldas plisadas o falda pantalón”. La cúspide de su talento, que fue precedida por un tratado que ya anunciaba algo grande: “Manzanares y su arte, ¿con chancletas o con babuchas de rafia? Pero creo que lo mejor será disfrutar de una muestra de su prosa casi lírica, de sus odas a la estética profunda, de su cu…riosa y personal forma de expresar su saber. Esto escribió en la última tarde triunfal del alicantino en Madrid:

O sha tía lo flipas

Bueno, alucino, está bueno que te mueres tía, que mono que es, si es que flipas. Tía, con tanta lagarta diciéndole cosas y él, qué mono tíaaa, me muero, él tan guapo, tan modosito, tía, alucino. Se bajó del coche y se hizo fotos con todo el mundo tía, me muero, me muero, a ese sí que le daba yo un beso, tía, flipa. Y tan guapo, vestido de azul, muy repeinado tía y cómo le sienta ese azul así, ¡cómo los zapatos de la fiesta de Chipita Ruiz de la Alcazaba, así. Bueno, me muero, tía. Y no es tan bajito, lo flipo, pero es tan mono. Bueno, en el paseíllo, así con el capote ajustado le marcaba un culo, casi me muero y con ese balanceo, es que está buenísimo.

O sha tía, todas las lobas esas que solo le van a ver por lo guapo que es, que yo lo flipo, gritándole guapo, guapo, macizooo. Y es que está que te mueres. Tan serio vestido de torero. No tiene nada que ver cuando se pone esa falda por debajo de la rodilla, pero también estás para morirse tía. Lo flipo. Con la falda está más así, ¿no? ¿Sabes? De muerte, pero de luces, lo rompe. Los otros pobres en cambio, tía, por mucha gomina que se echen, no le llegan ni a los machos de la taleguilla. ¿Y esa taleguilla? Tía, como marca, que forma de marcar, con ese estilazo y cuando mira al toro así de reojo, me muero, tía. Si es que no respondo. Le sacaron a hombros y ganas me daban a mí de ponérmelo en los hombros y llevármelo a mi casa. Tíaaa, ¿te imaginas? Luego le llevaron a su coche, ¡buah!, qué pedazo coche, me metía allí con él y… tía, yo lo flipo. Al final mis amigas y yo nos fuimos a la puerta del hotel a cantarle canciones de José Luis Perales, tía, qué fuerte. Pero ni se asomó a la ventana, pero claro, tía, estaría cansado, yo es que lo flipo tía, me muero, qué guapo.



Realmente, la fuerza del relato y la expresividad de Vanessa me ha ganado, lo tengo que reconocer. No creo que nadie haya descrito con mayor fidelidad los motivos que muchas tardes han llevado al triunfo a Manzanares. Cuando me mandó algunos ejemplos de su trabajo, tuve mis dudas, no acababa de ver, ni de entender el mensaje de sus artículos, pero cuando se presentó en la redacción del blog, entonces ya no me cabía ninguna duda, tía; perdón, me he dejado llevar. Incluso ha conseguido mostrarme una dimensión distinta del toreo de Manzanares, algo que yo por mi mismo no había sentido. Si es que es leer estas líneas y estoy viendo su cu… su cumplida relación de hechos sucedidos en la plaza. Sabe centrarse en lo importante y desdeña lo accesorio. Con esa alegría, con esa forma de disfrutar la fiesta, centrándose en lo que realmente quiere saber el lector, la mayoría y obviando esos detalles que no van a ningún sitio y que según aseguran, es lo que interesa al aficionado. Todo mentira, el aficionado quiere saber lo que quiere saber. Qué tercios, ni tercios, esto es algo mucho más elaborado, algo que sale del corazón, un corazón que a Vane no le cabe en el pecho, y anda que no tiene para que le quepa, hasta dos corazones si quiere. He caído rendido a su cu… cumbre en el estilo de manejar la pluma. Espero y deseo que ustedes reciban a Vanessa con el mismo entusiasmo con que lo he hecho yo mismo. Eso sí, sin perder la imparcialidad y subjetividad que requiere su cu…, su cu…, su… Bueno, ella entera y punto.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Manzanares y Fernando Torres

Diego Urdiales según David Campos, creador de Toros de Tinta, a quien dedico esta entrada por buen aficionado y atlético de pro.



Hoy me he parado a pensar sobre los paralelismos existentes entre estos dos jóvenes artistas, cada uno en su campo, uno con la muleta en la mano y el otro con el balón en los pies. Fernando Torres, el ídolo de la hinchada colchonera, incluso a pesar de su exilio a tierras británicas, pero que ha demostrado en cuanto ha tenido ocasión que su corazón no ha cambiado de colores. Ya lució el escudo del Aleti en el pasacalles por Madrid después de la Eurocopa, no dudó en señalarse las rayas rojiblancas cuando marcó en el Bernabeu con el Liverpool y de nuevo dio muestras de su fe en las celebraciones del Mundial a principios del verano. Y tan reconocido es su fervor por las rayas rojas y blancas, que incluso se dice que no quiere verse de ninguna manera delante de sus excompañeros. Dos veces ha tenido que vérselas el club inglés con los “indios del Manzanares” y las dos veces lo han tenido que hacer sin su delantero estrella, incluso a costa de ser eliminados de las competiciones europeas. Dos lesiones inoportunas, o demasiado oportunas, han librado al Niño Torres de enfrentarse a su ex equipo, a su afición y a su campo, y toda la expectación creada se quedó en unos cuantos planos de cámara de este espectador de lujo.

Algo similar parece ocurrirle a otro niño, al Niño de Manzanares, quien después de varias actuaciones sin pena ni gloria en la plaza de la calle de Alcalá, llegó un día y triunfó, si hacemos caso a los cronistas que narraron dicho triunfo de un torero elegante y artista donde los haya. Yo confieso que ese día debía estar enfrascado en resolver un sudoku de los de nivel “difícil” y no me enteré del triunfo y sólo me quedé en un toreo moderno, ventajista y sin sustancia, aunque con mucha postura para la foto. Pero bueno, los que saben, los periodistas que viven de esto, de escribir de toros, y algunos aficionados de buen corazón, decidieron que el maestro de Alicante ya tenía sucesor, pero que digo sucesor, un alumno supermegaaventajado, como diría mi hija de ocho años.

Pero aquel triunfito le ha valido a don José Mari Manzanares hijo a pasear su sello de artista por esas plazas de Dios. Que no digo yo que no, que seguro que habrá quien me diga que no tengo ni idea, cosa que no niego, pero es que en mi mala suerte, el día que el niño se destapa en Madrid, yo voy y me distraigo. Pero lo bueno de esto es que no hay que esperar a que el sorteo de una competición europea vuelva a emparejar al Liverpool y al Aleti, lo bueno es que en Madrid hay toros todos los años y todos los domingos y fiestas de guardar, de momento, así que malo ha de ser que no se encuentre una tarde. Ya lo dice el aforismo, “Querer es poder”. Anda que no hay tardes en mayo para reverdecer los viejos laureles, incluso si hace falta se monta una corrida con caballito incluido por delante para que abra plaza y para el golpe no sea tan brusco. Además, que curioso, el mismo día en que el Aleti jugaba la final contra el Sevilla, pero por ver a Manzanares merecía la pena el sacrificio de no ver el partido completo. Pero hete aquí que después del pitote que montó el niño de Manzanares para no ser el primero, se lesionó y no pudo venir. Eso sí, nos dejó un recuerdo del vacío que dejó esa tarde y nos tuvimos que tragar el caballito por delante. Le puedo asegurar al maestro que no sólo nos acordamos de él, sino de la señora y el señor Dols al unísono.

Pero ya digo que en Madrid, quien no torea no es porque no haya fechas de marzo a octubre, más bien puede ser porque más que toreros que afrontan una temporada completa, parecen feriantes que van con su roulotte de fiestas patronales en fiestas patronales. Pero en estas, ahí que va don José María y se nos apunta a la feria de Otoño, un gesto de agradecer, sobre todo en estos tiempos en que las figuras pasan por Madrid en un visto y no visto. Pero como el destino es travieso y sorprendente, nos enteramos el otro día que José Mari Manzanares tiene que pasar por el quirófano y que su idea es poder acabar la temporada como esta se merece. Mi duda ahora es si Madrid se considera como feria de ese fin de temporada, o por el contrario está fuera de esa gran traca final. A mí me da que ya están anuladas las reservas de hotel de la capital y que como mucho le podremos ver en otras plazas señalándose un oso y un madroño bordado en el capote de paseo y besándolo como si acabase de marcar un gol a un Cuvillito. Y no es que yo quiera forzarle, pero hombre, si tenía intención de pasarse por aquí, lo podía haber hecho cualquier domingo y así no se quedaría con las ganas de pisar las Ventas. Quizás también pueda ser que tal y como está montado este tinglado, no es necesario pasar el mal rato de verle la cara a esos siesos del siete y de algún tendido más donde habitan esos “amargaos” que van a los toros sin clavel ni na’. Pero ya lo dijo otra figura legendaria del toreo, que para qué se iba a arrimar en Madrid en mayo, cuando le quedaban sesenta corridas hasta octubre. Sabia reflexión la de don Finito de Córdoba, un señor que ha dejado muy claro que se puede vivir de esto sin pasarse por la calle de Alcalá, ni a tomar chocolate con churros.

Pero que tampoco se haga José Mari mala sangre, nosotros le seguiremos esperando, que si es en mayo, bien, que si no le cuadra, pues en la del Cumpleaños, feria postmodernista que suele congregar a la creme de la creme de ese postmodernismo taurino y si no, pues en la feria de Otoño. En julio que no lo intente porque la empresa de Madrid ya no da toros en este mes, sólo se limita a dar novilladas nocturnas para que la gente haga merienda cena en los tendidos de la plaza. En agosto quizás hace demasiado calor y demasiado extranjero, aunque siempre resulta curioso ver como los forasteros se vuelven locos con los clarines y timbales y como ovacionan a los alguaciles cuando salen al ruedo. Y si no, pues al año que siguiente, que tampoco son buenas las precipitaciones, a ver si ahora nos vamos a volver locos y tiramos por tierra aquel triunfo del día en que yo estaba con el sudoku liado. Eso sí, a este paso creo que veo antes a Fernando Torres volver a jugar en el Aleti, que al niño de Manzanares de luces en Madrid.