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| ¿Y por qué los niños cargan la suerte y adelantan la pierna cuando nadie les ha enseñado a torear? ¿Será esa la forma natural de torear? Misterios del Toreo |
Mucho se habla de qué es eso de cargar la suerte, eso que
muchos equiparan con adelantar la pierna, pero que no siempre es así, pues en
esto también puede haber ventajas. Si nos dedicamos a buscar las sentencias que
dejaron los maestros del toreo, todo lo que no sea cargar la suerte, no es
torear, incluso algunos emplean el término destorear, que tanto ofende a
aficionados con la sensibilidad a flor de piel, y que sienten como propias,
como si en ello les fueran sus lentejas, cualquier ofensa a sus ídolos, pues
como tales los tratan.
De siempre el toreo ha sido poder al toro, dominarle y si se
conseguía además hacerlo con arte, ¿para qué más? Pero siempre cumpliendo esa
condición imprescindible, cargar la suerte. Uno tiene su opinión, que no
teoría, sobre este concepto, que si huimos de la terminología propia del
taurinismo y para que todo el mundo nos entienda, no es otra cosa que citar al
toro, hacerle arrancarse hacia un trapo y conseguir desviar su trayectoria
toreando, haciendo que soporte el peso la pierna más próxima al animal, que por
otra parte suele coincidir con la pierna contraria, la de salida. O sea, que
como no estés muy ducho en lo de mover las telas, te puedes ir a los lomos en
na’ y menos. Es la entrega total en todo momento durante el pase. Y quizá sea
ese adelantamiento de la pierna contraria la forma más evidente de darse cuenta
de lo que es este enigma del Toreo. Luego habrá quién afirme que toreros como
Manolete no cargaban la suerte, y que además toreaban de muleta con esta
retrasada. Bien, no voy a declararme fan incondicional de ese de esperar con la
muleta atrás, pero tampoco les voy a hacer trampas y afirmar que el Monstruo no
toreaba, pues sólo hay que ver como metía la cabeza en la pañosa y se lo llevaba
hasta atrás, haciendo que su oponente describiera un arco en torno y muy
próximo al torero.
¿Es cargar la suerte adelantar la pierna contraria? Pues sí
y no. Si tal adelantamiento se produce antes de que el toro se arranque,
entonces la preciada virtud se convierte en trampa, pues lo que se produce es
que el torero desplaza lejos de si al animal. Otra cosa es lo que se ha dicho
antes, que se cite con la panza de la muleta, o con el capote, y que a toro
arrancado se eche la pata pa’lante, que así lo dicen los castizos, haciendo que
este se desvíe de su trayectoria inicial, para volvérselo a llevar hacia
adentro. ¡Eso es ventajismo! Puede que sí, no se lo niego, pero para que la
cosa salga con bien, hay que saber manejar muy bien los trastos y mandar mucho
en la embestida, porque en caso contrario, el riesgo de ser atropellado es más
que cierto y evidente. Para acabar rematando atrás y quedando colocados toro y
torero para el siguiente encuentro. No me dirán que la cosa no es fácil, en dos
palabras, como diría Manolo Morán en Tarde de Toros.
Que no me voy ahora a valorar si lo que hacen la mayoría de
los toreros de ahora tiene mérito o no, claro que lo tiene y servidor no sería
capaz de hacerlo ni soñando, pero aún con esa meritoria labor reconocida, lo que
no me parece bien es que eso que hacen de tanto valor, me lo quieran hacer
pasar como toreo, ¡Noooo! Por ahí sí que no. Que hay mucha gente que se siente
timada, engañada y estafada, que ven lo de corrida de toros y se animan y luego
eso de que los toros serán lidiados y ya están yéndose para la plaza. Para
luego que no haya toros, ni lidia, ni nada de nada. Que me dicen los que saben
que es mucho más peligroso dar pases en línea recta con el extremo de la tela y
con la pierna de salida haciendo la tijerilla (D. Joaquín Cantero dixit), que
los toros chiquitos tienen más mala baba que los otros, que los afeitados hacen
más pupa, lo que quieran, que puestos a elegir, uno no quiere que pasen tan
malos ratos y que prefiere que tomen el camino cómodo de cargar la suerte,
torear con la panza de la muleta, toros íntegros y de verdad, que pasar por
tantas penurias como dicen que pasan con los toros del monoencaste.
¿Y para qué vale eso de cargar la suerte? Pues muy sencillo,
como decían grandes maestros, para torear, para poder y someter a un toro con
complicaciones, un toro al que había que ponerles las cosas en su sitio desde
el primer capotazo y con el que un error era la diferencia entre pasar a la
enfermería o salir andando de la plaza. Quizá todo esto no tenga tanta
importancia con el toro moderno, pues es un animal mucho más dócil y al que no
sólo los toreros, sino que el propio público exige muchísimo menos. Si no
aguanta un puyazo no pasa nada, si se le pegan mil trapazos, tampoco y si la
faena llega a los doscientos muletazos en lugar de cien, mejor que mejor, sin
que estos sometan mínimamente la embestida. Incluso si el toro se vence por un
pitón o tiene alguna revuelta extraña, todo el mundo entiende que no es apto
para el lucimiento y entiende que el matador no tiene nada que hacer con
semejante ejemplar. Algún extremista me dirá que esto es una barbaridad; no
digo que no. Que esos inconvenientes se arreglan durante la lidia, y tiene toda
la razón del mundo, pero claro, quizá el error parta de que usted considera que
a los borreguitos hay que lidiarlos en los tres tercios y que si no aguanta al
menos en dos y algo en el tercero, eso ni es toro, ni nada. Pero claro, igual
es que lo de los animalejos estos no es la Corrida de Toros de siempre y
estamos hablando de un show completamente distinto. Quizá entre una cosa y otra
exista una diferencia parecida a lo de “Cargar la suerte y destorear”.
