martes, 2 de junio de 2015

Primos lejanos, que no unos primos y panolis

Los toros bonitos ahora son feos y poco agraciados


Corrida de abono de la feria de Madrid, toros de Pablo Romero, lidiados por Gregorio Sánchez, Victoriano Valencia y... ¡Huy, perdón! No sé por qué, pero he tenido la sensación viajar en el tiempo más de cincuenta años atrás. Que malos son los años, que terca es la vejez y que mala señal cuando uno empieza a recordar lo remoto y se olvida de lo inmediato, pero claro, entiéndanme ustedes. Si pudieran, ¿no se darían un garbeíto por otras épocas?  Aunque solo fuera para dejar a un lado esta decadencia que se ha apoderado del Toreo. Tiempos en los que los toros no parecen tales; los toreros más bien recuerdan a caprichosos niños maleducados que a matadores de toros; los empresarios, apoderados y ganaderos podrían dar lecciones de como construir una urbanización de adosados, en lugar de hablar sobre el toro; la prensa se doctora en la manipulación de la verdad; y la afición sigue las doctrinas oficiales, negando vista y oídos a todo lo que no siga tales directrices, apartando a todo aquel que se resiste a tragar con ruedas de molino, o con indultos, orejas y triunfos construidos sobre enormes bancos de arena, que un día cederán y no podrán evitar que todo esto se nos venga abajo. ¡Ojalá! que yo no lo vea jamás, pero me parece a mí que...

Qué bonito sonaba el nombre de “Pablo Romero”, las vicisitudes que corrió esta vacada para al final lograr mantenerse viva. ¿Seguro? ¿Realmente se mantiene vivo lo de Pablo Romero? ¿El Partido de Resina sigue llevando la sangre de aquel hierro mítico? Pues si nos agarramos a la genética y esas cosas, los adeenes, la genética y todo eso, igual sí, pero no nos engañemos, igual que tantas cosas, el toro, el toreo, los toreros o la Plaza de Madrid, este hierro también ha desaparecido. ¿Derrotista? Quizá, no lo niego, pero asómense a la realidad, si me permiten que les haga tal sugerencia, y decidan ustedes mismos.

Se anunciaba lo de Partido de Resina en la Plaza de las Ventas, que cada vez me cuesta más llamar la Plaza de Madrid y me cuadra mejor el llamarla la Plaza de la Globalización o del canal taurino de televisión. Eduardo Gallo, Sebastián Ritter y Rafael Cerro venían dispuestos a lidiarla y matarla a estoque. Ya empezamos mal con eso de lidiarla, va a haber que ir cambiando la terminología. Porque no se puede decir que la corrida haya salido buena, ni mucho menos, es más, ha sido mansa de solemnidad, pero lo que sí requería era alguien que hiciese precisamente eso, lidiarla y no tres coletudos que a todos lo más que aspiraban era a pegarles pases a tutiplén, a cumplir con el mandato de la Tauromaquia 2.0: pegar pases. Lo demás sobra y ahí está el origen del fracaso, que la cosa no era para dar pases. Puede que ni los antepasados de Pablo romero lo hubieran permitido, al menos de inicio, luego, con el discurrir de la lidia, puede. Los del Partido de Resina, visto lo visto, no pasan de ser primos lejanos de aquellos, tanto por presencia, como por comportamiento.

De primeras salió un novillo cárdeno, que más parecía una sardina famélica que un toro de lidia. Tampoco es que le echara muchas cuentas su matador Eduardo Gallo, que le permitió deambular suelto por el ruedo. Fue al caballo en el uno, probó el hierro y salió de najas, se lo pensó, volvió para cabecear debajo del peto, mientras le levantaban el palo, Ya a contraquerencia, volvió a notar que le hacían pupa y adiós muy buenas. Gaoneras de Ritter, que como destacable solo tuvieron lo que se empieza a repetir tarde tras tarde, que parece que se impone la moda de echarse el capote a la espalda dando un lance ¡Aleluya! En banderillas el cárdeno ni asomo de meter la cara, aparte que esperaba a los rehileteros, entre escarbar y escarbar. Gallo empezó desconfiado, con trapazos por el lado derecho, levantando la mano, con enganchones muy fuera y carreras. Lo mismo que repitió intentando el toreo al natural. Más naturales, citando de frente, pero el del Partido se iba, especialmente cuando avistaba madera cerca. El cuarto salió recorriendo cada palmo de barrera, enterándose de lo que allí pasaba, que si le llegan a vendar los ojos, seguro que te hace un plano de la plaza. Entraba a los engaños sin convencimiento alguno, para en cuanto podía, marcharse, pero dejando ver que por el pitón izquierdo atajaba el viaje. Allá donde se pudo, se encontró con el caballo, para no picarle, solo se le señaló el palo trasero. El caos se hizo dueño del ruedo. Segunda vara yendo muy suelto, se vuelve, se va, pero a fin de cuentas sin haber sido castigado lo más mínimo. Mucho capotazo, arreones por parte del toro, que se iba enterando de todo y en consecuencia poniéndose más complicado. Algunos habríamos agradecido y valora el que Eduardo Gallo se hubiera doblado con él, el ver como con su muleta podía hacer que crujiera el antes Pablo romero, pero no, la receta era la de siempre, muletazos y más muletazos. Menos mal que de cuando en cuando le bajaba un poco la mano. Poco a poco el toro fue tomando la ruta de toriles, saliendo de los muletazos como un burro, plantándose a contemplar los tendidos. Y cuando se notaba más cómodo a favor de su querencia, hasta se permitió pegarle un achuchón al espada.

Sebastián Ritter apareció por Las ventas, no se sabe en virtud de que méritos pasados, que a más de uno se nos hacía complicado llegar a entender. A la segunda raspa de la tarde, primera de su lote, el colombiano la recibió con trapazos, hasta que se cansó y decidió dejar al animal a su aire. Mal puesto en suerte, de lejos, para que el toro acudiera al paso. Puyazo apenas señalado. Para la segunda vara empezó dejándolo de lejos, pero acto seguido llegó el peón para dejarlo en unos terrenos más lógicos, desde donde se arrancó con cierta soltura, no caigamos en triunfalismos y hagamos creer que fue al caballo con alegría. Ni le señalaron la vara. Primeros muletazos y el toro parecía que se iba a comer al matador, que inmediatamente tiró de banderazos y trapazos. Parecía que seguía la muleta hasta con cierto genio, que solo fue capaz de contrarrestar con pico, sin llevar al toro nunca toreado, sin correr la mano, quedándose al descubierto, carreras y carreras. El de antes Pablo Romero se toreaba solo y Ritter a lo suyo. Ni las manoletinas finales le jalearon al torero. Un pinchazo extraño, entera recibiendo, que hizo guardia, hasta que un bajonazo infame se llevó por delante al animal. Salió de quinto un cornalón que impresionaba. Muy suelto, se fue él solito al caballo que hacía la puerta, desde casi los terrenos del diez. Tras topar con el peto, siguió la gira por el ruedo. De nuevo topó en la segunda vara, para seguir pegando cornadas al peto y amagando con irse, hasta que se fue sin despedirse. Siguió su viaje, para volver una tercera vez al caballo, pero como en las otras ocasiones, tampoco se le picó. Mucho trapazo sin sentido para iniciar el trasteo, dejándose tocar mucho la tela. El toro entraba con la cara alta, como un mulo en la noria, al paso, pegando derrotes y poniéndose más complicado a cada muletazo que le daban. Con un hábil bajonazo, Ritter terminó su San Isidro, sin demostrar nada de nada. Si acaso, muy poco sitio y el querer dar pases y más pases, sin criterio, ni sentido de la lidia alguno.


Rafael Cerro era aquel prometedor novillero al que decidieron convertir en figura y al que como a otros muchos, le hurtaron la posibilidad de seguir progresando y cubriendo las etapas que marca el sentido común, sin prisas, esas prisas que a quien más perjudican es al propio torero. Y aquí estaba el extremeño delante de esta corrida de lo que fue un día Pablo Romero. Ya empezó a enterarse de qué iba la cosa al recibir a su primero que se frenaba y apretaba para adentro una barbaridad. Se dio la vuelta, teniendo que ceder terreno hacia los medios, metiéndole la cara en el capote, por abajo, para cerrar con una media con sabor campero. El toro, a pesar de todo se dedicó a vagar suelto por el ruedo. Así llegó al picador que hacía la puerta, donde se le pegó mientras le tapaban la salida. En esta ocasión ofreció cierta resistencia y peleó en el peto, lo que no se repitió en el segundo puyazo, al que acudió al relance. Se dejó sin más, estando más pendiente de marcharse de por allí. En banderillas fue bien por ambos pitones, ofreciendo la dificultad de sacarle de las tablas, dónde se encontraba más a gusto. Esta circunstancia se mantuvo durante toda la lidia, apretando cada vez que la salida era hacia adentro. El animal tenía mucho que torear y no permitía devaneos modernistas, pero Cerro, al contrario de lo que parecía indicar la lógica, empezó levantándole la mano. El toro, incierto, por el izquierdo se comía al matador y por el derecho se revolvía que era un gusto, poniéndose cada vez más y más peligroso. Al feo sexto, y como parece costumbre, también le dejaron muy suelto, aparte de la propia condición de los animales, abantos y distraídos, buscando siempre la salida. En cuanto notó el palo salió huyendo, igual en el segundo encuentro y ya una tercera vez lograron administrarle cierto castigo. Eso sí, en esta ocasión, al picador no se ocurrió taparle la salida. Hay cosas que no se llegan a entender. Una lidia desastrosa, con todos los toreros muy mal colocados en el segundo tercio, especialmente los matadores que debían asistir a los de los palos. Rafael Cerro tuvo un tímido comienzo toreando por abajo al perla de antes Pablo Romero, queriendo meterle en la muleta en las dos primeras tandas con la mano baja, pero sin constancia. Colada por el pitón derecho, cambio de mano y por el izquierdo se le vencía  bastante. Tiró del pico, es cierto, pero la faena era más de pelea, que de lucimiento. Alargó demasiado la faena y cuando el toro notó que llevaba dentro media estocada caída, arrollaba a los peones. Se nos fueron las ilusiones de ver recuperado a lo que antes fue Pablo Romero, ahora Partido de Resina, que si acaso podían llegar a ser primos lejanos, que no unos primos y panolis.

11 comentarios:

MARIN dijo...

Enrique:
Que pena no? Esperabamos que esto de Pablo Romero se viniese arriba pero está visto que lleva mal camino. No me gustó la corrida de toros, vacia de casi todo. Pero claro, también es muy dificil dejar que el ganadero se equivoque solo cuando no trae la corrida que el pensaba y tuvo que traer toros que estaban apartados para las calles. Totalmente de acuerdo contigo sobre todo con Rafael Cerro, aquel que prometia y que muchos creo que lo han llevado por mal camino.

Sobre esta tarde ya te comentaré mañana. Todo está saliendo según lo que yo preveia, y como se cumpla todo...hoy nos va a faltar espalada para que nos den. Acuérdate. Aunque me gustaría equivocarme.

Un abrazo.

Enrique Martín dijo...

Marín:
En eso que dice el ganadero de que no le dejaron traer la corrida que él quería, creo que nos quiere hacer trampas, pues si los que echaron para atrás eran del tipo de los dos primeros, pues a que se los quede en su casa. Que ahora nos quieren hacer creer eso de que los han sacado de tipo, pero es que eran dos sabandijas. Y si tiene que tirar de toros para las calles, ahí también está la dignidad del ganadero y en un momento dado, si no tiene toros, que no traiga nada. Diferente es a otros ganaderos que si les quitan uno o dos o los toros que sean, por motivos que creen injustos decidan que se llevan toda la corrida y a los que luego hay que darles la razón cuando ves los toros en la plaza. Pero eso solo lo hacen los ganaderos de verdad.
Sobre lo de Cuadri yo solo pido una cosa y es que nos los dejen ver, que no los traten como cualquiera de las ganaderías comerciales de Domecq o Núñez, de no lidiarles de hacerles las cosas al revés, de picarles mal y todo eso. En ese caso, A Cuadri le harían fracasar, porque desgraciadamente, ahora en Madrid nos cuesta ver un toro bravo, a no ser que siga la muleta como un perrito. Eso sí, en ese caso, aunque se fuera suelto del caballo y se retorciera con las banderillas, le damos la vuelta al ruedo y nos quedamos más felices que la puñeta. Así que ojalá nos los muestren y que no nos los quieran tapar para tapar ellos su incapacidad. Creo que me entiendes todo lo que digo y que sabes por donde voy en todo lo que digo. Son cosas que hemos hablado tantas veces.
Un abrazo y suerte

fran gonzalez dijo...

La verdad que intentar defender el toro-toro con la corrida de ayer es imposible. Como toda la semana sea asi voy a desistir de esto. Si ya no aguanto lo de Domecq...

Oliver Oli dijo...

Deberíais dejar a los animales en paz.

Anónimo dijo...

Buenas tardes señor Martin. Deduzco que no vieron la corrida de Corella de Pabloromero, asi que decirles que la de Madrid fue MUCHISIMO MEJOR, años luz. No fue buena la del otro dia, pero todos los toros tenian 20 muletazos dandoles distancia, es mas, creo que el segundo y el sexto tenian 30. Y yo, prefiero ver esto, mil veces mas, que lo de hoy. Como no me esperaba mucho de los Pabloromeros, pues medio contento quede, y como de los Cuadri me esperaba la ostia, pues defraudado termine.
Oliver Oli, utzi pakean zezen jaiak, en la lengua mas antigüa de España.
Un saludo señor Martin, y a la tropa taurina que por aqui para.
KAparra

Enrique Martín dijo...

Fran:
Aparte de la mala corrida, el toro de lidia tiene que tener sus altibajos, aunque hay bajos que no son admisibles, pues lo que te dan idea es de que van por unos caminos muy poco recomendables, como parece el caso de partido de Resina. Pero si quieren estos señores, hay toros en el campo para traer y dar emoción. Eso sí, si quieren estos señores, que eso ya va a ser más difícil.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Fran:
Aparte de la mala corrida, el toro de lidia tiene que tener sus altibajos, aunque hay bajos que no son admisibles, pues lo que te dan idea es de que van por unos caminos muy poco recomendables, como parece el caso de partido de Resina. Pero si quieren estos señores, hay toros en el campo para traer y dar emoción. Eso sí, si quieren estos señores, que eso ya va a ser más difícil.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Oliver:
Tendremos en cuenta su propuesta.

Enrique Martín dijo...

Kaparra:
Yo no llegué a ver esas posibilidades en lo del Partido de Resina, no les vi posibilidades de darles pases, así de partida, lo primero que me pedía el cuerpo era que les pegaran por abajo y luego ya se vería. Lo que está claro es que a estos o a los de Cuadri no se les puede ir a pegar trapazos, no es posible, antes hay que haberlos lidiado y después exigen que se les toree. Pero eso esta gente no lo quiere ver.
Sobre la respuesta a Oliver Oli, siento no poder entender la lengua más antigua de la península, realmente lo siento, pero sí que me gustaría saber el contenido del mensaje.
Un saludo y gracias por acordarte de esta tropa taurina, a veces tan maltrecha y mal tratada.

Anónimo dijo...

Buenas tardes señor Martin, con mucho gusto le digo lo que significa. Utzi pakean = deja en paz, zezen =toros, jaiak = fiesta. En Nabarro antigüo , o euskera. Deja en paz a la fiesta de los toros. Yo, en "mi mundo" a todo aquel que viene con ostias antitaurinas, le tacho de Faszista, y ya se viene abajo. Utzi pakean zezen jaiak, errepresorik ez, faxistak kampora. Deja en paz la fiesta de los toros, represion no, faszistas fuera. Y les suelto eso , y todo solucinao.
Un saludo señor Martin, yo , me volveria a ver otra de Pabloromero y de Cuadri , ademas sin despeinarme.
Kaparra

MARIN dijo...

Utzi pakean zezen jaiak, errepresorik ez, faxistak kampora

Gora Navarra!!!!