miércoles, 28 de octubre de 2015

Los antis y su naturaleza customizada

Pues por si fuera poco, ahora también esto. Pobres antis.


Uno ya va cumpliendo años, unos cuantos y empieza a tener sus goteras, empieza a sentir que el mundo va muy rápido, empieza a decir eso de que la música buena era la de mis tiempos, que pelis buenas las de mi época, que bellezas las de... las de siempre y en más de un caso hasta servidor se ve puesto en evidencia por esos jóvenes que vienen más “preparaos” que nunca. Si es que ahora parece que los críos nacen más listos, ¿verdad? Yo creo que es la alimentación, los yogures, sobre todo, y los zumos mineralizados con omega 3 y vitamina G7. Ya cosas que uno no llega a entender. Siempre había pensado yo que la naturaleza se disfruta a muchos kilómetros de las grandes ciudades y a muchos más de Madrid, a pesar del Retiro, Casa de Campo, Juan Carlos I y el parquecillo de al lado de casa. Porque claro, uno entiende que la naturaleza es algo que se desarrolla como le viene en gana y que el hombre es incapaz de dominar. Puede tener un cierto control sobre ciertas cosas, pero no demasiadas. Que si el barbecho, el recebo, la montanera, los injertos que mejoran la especie, la genética, la previsión del tiempo, el goteo y muchas pequeñeces más, pero la naturaleza en si misma es incontrolable y cuando se pone farruca, a correr, que no la frenas, ni pidiéndoselo por favor y con educación.

Las aves rapaces cazan y matan para poder subsistir, igual que los lobos, los felinos y a veces, hasta el propio ser humano. Los roedores se comen las cosechas, las vacas el pasto y estos, junto con caballos, mulos, mulas asnos y demás bestias de carga, cagan dónde les pilla. No hay colegio de pago, concertado, público o privado que les quite esa costumbre. Es más. Los animales, estos y todos, huelen. Es lo que tiene la naturaleza, unas veces son los aromas refrescantes de los pinos, eucaliptos o jazmines florecidos y otras la peste de los cagarros recién plantados, que nadie se ocupa en retirar con una bolsa de plástico, con sumo cuidado, para depositarlos después en el correspondiente recipiente habilitado para residuos orgánicos, el cubo de las cacas, dicho finamente. Y esto que parece tan absurdo, tan poco políticamente correcto para muchas mentalidades modernas, ha sido la forma de vida de nuestros abuelos, bisabuelos, tatatatatatarabuelos. Criaban sus animales para matarlos y poder comer el tiempo que les durara el bicho, abonaban con estiércol que recogían cada uno de los días del año. Mantenían a los animales en corrales que se embarraban medio metro cuando llovía. Estaban a merced de que una enfermedad se les llevara la ganancia de un año o que un pedrisco o una plaga les metiera en doce meses de estrecheces y complicaciones. Así es la naturaleza. El caballo daba coces, el perro bocados, el gato bufaba y las vacas topaban, cuando no embestían, si eran moruchas, y te querían sacar las entrañas cuando estas y los machos eran ganado bravo. ¡Qué cosas! Unos dulces animalitos tirándote viajes queriendo ensartarte con las perchas.

Pero no todo era malo, claro que no. A veces hasta quedaba tiempo para fiestas y en muchos pueblos, lo que más gustaba era eso de jugar o ver como otros jugaban con el ganado bravo. Ya que el animal tiene esa costumbre, aprovechémosla y pasemos un buen rato. Pero en estas que están en mitad de la juerga, disfrutando después de haber recogido la cosecha, con dinero fresco y con ganas de celebración. que llegan unos señores y te dicen que nanay, que se acabó la historia, que eso es barbarie en estado puro y que se acabó lo de matar a los animales; esos a los que incluso ponían nombre, a los que cuidaban pasando muchas noches en vela, tratándoles como algo propio de la casa, pero teniendo claro su fin, el matadero. ¡Qué salvajes y asesino! ¡Insensibles! Que en pleno invierno a lo más que llegaban era a tenerlos en el establo, cuando no en prados con encinas en los que los pobres animales se resguardaban. ¡Qué inhumanos! Lo suyo habría sido que les hubieran cedido su cama, su fuego y su comida y para San Martín, en vez de darles matarile, montarles una fiesta del pijama, una fiesta sorpresa, con limonada y canapés de Dog Chow. Si ya lo vaticinó Walt Disney, a nada que haya un poco de interés, hasta podrías sacar a bailar un tango a la vaca Flora, cuando no una conga con Marcelo, el cerdo que tiene un tipito para comérselo; siempre hablando figuradamente, claro.

Pensarán que me he vuelto loco, pero loco de atar, de tratamiento prolongado y les aseguro que no haría ningún intento por convencerles de lo contrario, pues ese mismo pensamiento ronda mis entendederas. Pero de la misma forma, estoy seguro que a muchos de ustedes se les han venido a la mente actitudes y comportamientos de muchos que se hacen llamar amantes de los animales, amantes de la naturaleza. Y ya digo, se hacen llamar así. Lo que no tengo tan claro es lo que ellos entienden por naturaleza. Tengo la sensación de que en lugar de acercarse ellos a esta, lo que han pretendido y siguen en su empeño, es llevar la naturaleza a su entorno ala gran ciudad, creyéndose que el Retiro, Casa de Campo, Juan Carlos I y el parquecillo de al lado de casa son eso: pura naturaleza. Es como un intento de urbanizar el campo. Tanto ecologista de nuevo cuño, animalista, filiorrepollista berzoprófago, casi antropofóbico es como si hubieran querido inventarse un nuevo orden natural, con las malas vibraciones que dan todos los nuevos órdenes, en los que primero se equipara a los seres irracionales con los racionales, para, dando un paso más, colocar a los animales en la cumbre de la pirámide de los seres vivos que poblamos la tierra. Por supuesto que los animales tienen que tener derechos y que merecen vivir en las mejores condiciones posibles, pero en las condiciones óptimas para su desarrollo como especie, atendiendo a sus necesidades y a su papel para mantener el equilibrio de su ecosistema, no crear unas condiciones propias para el hombre y trasladárselas a ellos, como si fueran seres racionales con entendimiento y capaces de razonar. Sinceramente, esto me parece una tiranía y un maltrato hacia los animales.


Parece además como si solo hubiera dos posicionamientos posibles, los extremos, sin haber más opciones intermedias. Los que les pondrían un piso en la playa a los animales y los que apiolarían a todo bicho viviente que encontraran a su paso. Con la cantidad de matices que puede haber entre uno y otro punto de vista. Pero llega a tal punto esta obsesión proteccionista de los animales, que la aplicación de sus fundamentos acarrearía el sacrificio de miles y miles de ejemplares. Sin ir más lejos, ¿se habrán planteado en algún momento que si hoy se prohibieran las corridas de toros, en diez o quince días asistiríamos al sacrificio sistemático y apresurado de cientos de miles de cabezas de ganado? ¿Se habrán parado a pensar que la supervivencia de prácticas como los toros o la caza, garantizan la conservación de estas especies, de su medio natural y la de todos los animales que comparten ese medio? ¿Se habrán parado a pensar que el que siga habiendo toros y caza es la causa principal de que el campo siga siendo campo, igual que el monte sigue siendo monte en la medida en que la subsistencia del hombre depende de su conservación? No lo sé, pero lo que sí sé es que parece que todos estos grupos se han alejado abruptamente de la naturaleza real, no de la que ellos han idealizado, y  quieren vivir un mundo imposible e insano para el equilibrio del planeta, ellos siguen a lo suyo, en su nube, por mucho que me expliquen ahora lo que quieran, pretenden un espacio exclusivo para ellos, algo parecido a ese engendro de los antis y su naturaleza customizada.

12 comentarios:

Isa Molina dijo...

Hola Enrique!
Estoy deseando de escuchar el programa. Contigo de director de lidia y con esa cuadrilla va a ser de puerta grande.
Mucha suerte!

Enrique Martín dijo...

Isa Molina:
Pues como se dice en estos casos, que Dios reparta suerte. Eso sí, con mis compañeros de cartel estoy más que encantado.
Muchas gracias

MARIN dijo...

Enrique:
Como siempre, no puedo estar mas de acuerdo contigo. Si te tuviese que decir a todo amen, amen...parecería un monje...esto me parece que lo he leído en un comentario por ahí. Pues eso, amen. Y de lo que mas me quedo es con eso de que parece ser que solo hay dos extremos, los que parecen vivir en los mundos de Yupi y los ogros malvados de Anibal Lexter, como si el punto intermedio no le conviniese a nadie.

Sabes del amor que les profeso a los animales. A mi perro no le falta un perejil, sufro cuando enferma y en casa es uno mas de la familia. En la zona donde tengo mi parcela me llaman el "tonto los gatos", porque como mi gata sale de parranda por ahí y me llega preñada, luego no soy capaz de matar a los enanos y me quedo con ellos. Eso si, gozan de total libertad para hacer lo que les venga en gana y su sustento no les falta. Colaboro con fotografías para calendarios con asociaciones que recuperan perros de las calles y los entregan en adopción, en incluso curro durante días en estas asociaciones para hacerles perreras a los perros para que ni pasen frío ni se mojen durante el verano. Pero curiosamente, por otro lado, estos mismos "animalistas" con los que colaboró luego me llaman asesino por otro lado. Ya vés, dependiendo de quien mire la botella, o soy un Yupi o soy un ogro. Lo que no saben ni unos ni otros es que a mi ellos me la traen al pairo. Lo que me interesa realmente son los perruchos y el toro, y mientras estas manos y estos pies funcionen, seguiré luchando por ambos, como bien dices tu, igual que hicieron mis antepasados. Hasta que la cabeza funcione medio bien y tenga los pies en la tierra, esto es lo que hay.

Un abrazo Enrique, en modo Yupi o en modo ogro, pero siempre con cierre centralizado.

Enrique Martín dijo...

Marín:
Doy fe y he sido testigo de ese amor tuyo por los animales, pocos he conocido que lo llevaran tan al pie de la letra y sin desvaríos, cuidas a los animales como tales, los admiras, los cuidas, echas tus buenos ratos en echarles de comer, prepararlos y eso que dices, que no les falte de nada. Pero en eso también entra el disfrutar del toro, el pasarte las horas mirándoles en el campo, conoces los nombres, las familias y cuando salen para la plaza te despides de ellos y esperas ilusionado y preocupado por el cómo saldrán. Que son cuatro años viéndolos en el campo y que esperas que den el do de pecho en el ruedo. No sientes lástima cuando les matan, sientes admiración y si los acribillan, indignación, porque ni son carne de matadero, ni bambis de película, son toros de lidia. ¡Joder! Qué bella expresión y cuanto encierra, toros de lidia. Ellos te llamarán bárbaro, ¡qué cosas! Pero tú no tienes ni que llamarles ignorantes, ellos solitos se ocupan de no dejar duda alguna sobre ello. Si por lo menos se detuvieran cinco minutos para escucharte hablar y contar cómo ves tú esto del toro. Yo tengo tiempo y espero escucharte. ¿Vamos allá?

Anónimo dijo...

Saludos...yo no sé si soy ateo...yo no sé si soy aficionado a los toros, digamos que en ambos casos tengo dias, pero esta entrada me ha tocado en lo más hondo.
Mi vida es un cortijo en medio de la nada, a "La Nada " me estoy refiriendo al todo, despues de tanto todo para nada, que diria Manolo Hierro.
Yo, por mis muchos pecados, soy agricultor, a punto de cumplir los cincuenta he pasado toda mi vida en el campo, doy fe de que a veces el campo huele mal...en la ciudad la gente tambien orina en cualquier sitio y a veces las esquinas NO huelen a ambar precisamente..."La ciudad donde vivo es un pajaro herido, envuelto en papel celofán..." que escribió Sabina.
Otras veces el campo pincha, o pica, escuece, mancha y ensucia, el sol abrasa y la lluvia te cala los huesos.Cuando fuí niño me ocupaba de cuidar los animales que habia en casa, en el cortijo siempre faltan manos, teniamos cabras y los niños teniamos tendencia a encariñarnos con los cabritos, bien se nos advirtió: "niño, con la comida no se juega..." esto es elemental, los conejos y los pollos del cortijo, son el sustento de la casa, como las papas y los tomates, las habas y judias...¡¡¡ la comida no es para jugar !!La vida ahora es tal como nos la diseñó Walt Disney, todo es idílico y bubólico y muchos icos más.
Es ley de vida, en la medida en que tenemos nuestras necesidades satisfechas nos volvemos más y más infantiles y entramos en un bucle que no tendrá fin...hasta que una crisis real nos devuelva a la realidad, pero hoy entre matar y NO MATAR elegimos lo segundo, sin la más minima duda, así somos mejores personas, ó eso creemos...todo visto desde nuestro exclusivo ángulo, la visión antropocentrica, donde el humano es el centro del universo, el humano decide: esto es bello...esto es asqueroso...esto es util...esto es parasito...lo que es bueno y lo que es malo...el problema es que para "decidir" hay que conocer, saber y estar, no se puede hacer tortilla sin romper los huevos. No se pueden equiparar humanos y bestias, los animales estan para servir al hombre y el hombre debe diferenciarse de los animales, no puede ser bueno pretender "humanizar" a las bestias ni animales de compañia, ellos tienen su sitio y en mí casa aprendimos que NO es sentados en nuestra mesa, ese sentimiento de lastima, esa pena y esa compasion a que muchos se mueven con la sola presencia de un animal ¿¿¿...??? todos esos sentimientos que ya pasaron de ser nobles a ser aprensivos y pusilanimes son la consecuencia lógica del alejamiento del urbanita lejos del medio rural. En el campo las cosas NO son virtuales, allí cuando uno pisa una boñiga es muy real y se deja sentir, en la ciudad la gente no sabe sí la luna es menguante o creciente...cosa muy importante para cortarse el cabello o las uñas...la gente urbana no sabe orientarse por las estrellas, consecuencia lógica de haber perdido el habito de dormir al ráso, no saben distinguir el canto de la perdiz ni aprecian el olor del heno recien segado, la mayoria de la humanidad es urbana que es tanto como decir que la gente vive de espaldas a la naturaleza y a la realidad, en un mundo artificial y falso, fingido, ficticio, falsificado, apañado, adulterado, espurio, postizo, contrahecho, disfrazado, engañoso, trucado, convencional, simulado, aparente, ilusorio, quimérico, sintético, fabricado, industrial, químico y cibernetico de quita y pon...y por eso una pasión tan real y verdadera como la afición a los toros no tiene sentido ni encuentra su sitio en estos años de cambios y cambalaches donde los que siempre estuvimos "integrados" los que sostuvimos y mantenemos, los que en definitiva convivimos con lo desapacible y con lo encantador del mundo rural seremos desposeidos y despojados tanto de la autoridad como del dominio y la propiedad en aras de un mundo mejor y más ...

...Urbano.

Disculpen lo extenso, solo queria expresar mi opinión, el declive de la Fiesta tiene hondas raices en los cambios sociales y cultirales de este pais.

Ängel.

Enrique Martín dijo...

Ängel:
Y nada más, que diría yo. Tan absurdo sería intentar meter lo rural en la ciudad, como lo contrario, aunque lo primero sería más factible y menos ilógico, al fin y al cabo no sería otra cosa que permitir a la naturaleza que se extendiera por dónde no parecía que lo pudiera hacer. La naturaleza te exige estar atento, porque de ella depende tu vida, tu sustento y hasta eso tan simple como mojarse o no mojarse. Pero la pretensión de muchos es precisamente el tener todo esto controlado, un imposible, aunque está bien que sigan con eso, así no les faltará entretenimiento. ¡Pobres! La naturaleza no se puede controlar, ni manejar, si acaso, a todo lo más, se puede intentar predecir y así poder estar preparado para lo que venga.
Gracias por su comentario, que no ha hecho otra cosa que despertarnos de esa ilusión de que el campo se pueda enmoquetar y poner wifi.
Un saludo

Antonio Fernandez Box dijo...

Enrique, estoy deseando escuchar tu programa, se puede oír en diferido?
Suerte y al toro...

Enrique Martín dijo...

Antonio:
Se puede excuchar ya en la página de facebook, en twitter y en este enlace. http://www.ivoox.com/tendido-audios-mp3_rf_9241979_1.html

Un saludo y muchas gracias

Antonio Fernandez Box dijo...

Enhorabuena por vuestra alternativa radiofónica, una terna de lujo, en especial mi paisana que tiene afición para repartir,
el contenido para disfrutar oyendo y aprendiendo de buenos aficionados como vosotros, en cuanto al tema de los culpables, aparte de las figuras, Yo añadiría también a los Empresarios sin escrúpulos ni afición que no escuchan la voz de los pocos aficionados que quedan en esto.
Saludos.

Raúl Guillen dijo...

Hola, me encanta tu blog, estoy aprendiendo mucho sobre la buena afición y el otro día tuve ocasión de visitar una ganadería de toros bravos con la empresa BullWacthCadiz, son maravillosos, es una experiencia que recomiendo de todas todas. Gracias, un saludo!

Enrique Martín dijo...

Raúl:
Muchas gracias y le felicito por poder disfrutar de esa experiencia que es el toro en el campo.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Antonio:
Jesulín hablaba de que a los aficionados se les podía meter en un autobús, pero actualmente casi valdría con uno o dos taxis.
Muchas gracias por escucharnos, por tus ánimos y coincido contigo, tu paisana rebosa afición y saber de toros.
Un abrazo