jueves, 19 de mayo de 2022

Las Ventas se gana el ser sede olímpica

Eso de la carreras y el toreo con temple son dos conceptos que no casan, ni aunque estemos hablando de lo más moderno del toreo


Una característica de la plaza de Madrid es que siempre, a pesar de lo que creen muchos, es agradecida y en esta tarde de los Pedraza, seguro que lo volverá a ser con quién la ha engrandecido y quién ha puesto todo su entusiasmo en hacer crecer. Y yo quiero ser el primero en reconocer los méritos, grandes méritos de esta tarde de uno de los tres toreros que conformaban la terna. Mi agradecimiento y reconocimiento a Jesús Enrique Colombo, del que en otros momentos igual hemos dicho que si tal o que si cual, pero no puedo por más que descubrirme ante. La plaza de las Ventas ha acogido desde hace décadas la feria de San Isidro, las sucesivas temporadas capitalinas, ha sido una inigualable sala de conciertos, en sus tendidos resonó el Obladi Obladá de los Beatles, que la hicieron pasar a la historia más gloriosa del rock. Aquí han actuado grupos y cantantes únicos, han volado las motos por el aire, ha sido pista de los circos de todo el mundo que hacían escala en Madrid, jornadas gastronómicas, la Copa Davis, en fin. Pero hubo algo que ni los sucesivos ayuntamientos consiguieron y anda que no lo intentaron, convertir la plaza de las Ventas en sede olímpica; y ha tenido que ser este hombre quien lo ha conseguido en dos tercios de banderillas para la historia. Que no se me equivoquen, no es que haya cuarteado, cuadrado en la cara y dejando los palos saliendo andando. Como si tuviera un motor supersónico, el torero ha dejado seis pares a una velocidad endiablada y lo que es más de aplaudir, a una distancia en la que parecería mentira llegar al toro, que además en su marcha se iba alejando de Colombo. Les ha faltado tiempo a los presentes de París 2024 para solicitar que las Ventas sea sede de la modalidad de acrobacias aeroterrestres sobre tierra. No daban crédito. Parecía imposible estirar tanto los brazos y a esa velocidad. Que bien podría haber flaqueado en algún momento, pues se ha pasado la tarde a la carrera, como si llegara tarde a alguna parte. Que nada importa si todo era bailar y correr con el capote, pico, enganchones y dejando que el toro fuera y viniera, sobre todo el tercero, que no se cansaba de embestir a la muleta. Que si acaso debamos excluir de esta locura atlético festiva el que en su primero lo dejó bien colocado en el caballo, pero bueno, el mejor atleta tiene un borrón. Que los señores de París no le iban a descalificar por eso; que afortunadamente ese “error” lo subsanó después con esas banderillas a cabeza pasadísima, clavando desde lejos al más puro estilo Orzowei, metiendo el pico y tirando unos trallazos que Dios tirita, siempre con carreras y más carreras para recuperar el sitio, venga trapazos, que si le desarma, pero él no se desanimaba, seguía en esa orgía trapacera. ¡Qué profesional! Un atleta, ya les digo y un consumado especialista del bajonazo. Si parecía de goma. Y como fin de fiesta, al sacarle la espada al sexto, este le pegó un empellón y encunándolo se lo subió a los lomos. Que no creo que esto cuente como gimnasia y salto de potro, pero bueno, se podría ver, ¿no?

Y a todo esto, la corrida venía desde el Campo Charro, una de Pedraza de Yeltes que de presencia era más bien feota, algunos grandones, altotes, pero he aquí que el tamaño y los kilos no son sinónimo de trapío. El primero echaba la cara arriba en el caballo exageradamente, flojo, sin apenas resuello para dar dos pasos en el último tercio, aunque a pesar de todo, su matador, López Chaves, se llegó a poner pesadito, intentando no se sabe qué, dónde no había nada. En el que hizo cuarto, al salmantino le costó hacerse con él y ya de primeras se tuvo que dar la vuelta para perderle terreno. Solo cumplió sin más en el primer tercio, yendo al caballo suelto, porque pasaba por allí. Mala lidia y peor trasteo de muleta, en el que el Pedraza entraba como un mulo, sin humillar, mientras López Chaves le presentaba el engaño atravesado, con mucho pico, entre retorcimientos, carreras y un bajonazo final que si al final Las Ventas es sede olímpica, ya les digo yo que le quitan la licencia de esgrima.

Javier Cortés se ganó el puesto para sustituir a Diego Carretero en su anterior presencia en la feria. Y se encontró con un primer Pedraza que igual se podría haber mandado a salto de obstáculos, pasando por un equino con cuernos. Muchos capotazos, demasiados, castigado en el primer puyazo y nada en el segundo, apenas señalado. En la faena de muleta Cortés se limitaba a pegar muletazos acelerados, acompañando, sin mando, tirando líneas, para después intentar lo que hace unos días le resulto, esa pose forzada exagerando el compás abierto, pero sin mando, sin torear, para concluir de frente, consiguiendo solo quitarle las moscas al toro. El quinto, otro grandón feote, corría por el ruedo buscando terrenos en los que nadie le importunara con los trapitos. Peleó con fijeza en el caballo y díganme ustedes por qué, en el segundo tercio se hizo el amo el caos, un esperpento en banderillas, sin que el de Pedraza hubiera mostrado nada que justificara aquel mitin con los palos. Le empezó dando distancia, pero sin poder hacerse con el animal, dando vueltas y más vueltas, sin tan siquiera poder decir que acompañaba el viaje. Le acortó las distancias y el toro ya no estaba para nadie, se paraba y apenas iba al pico de la muleta que se le ofrecía y que enganchaba en demasiadas ocasiones, para terminar uno yendo como un mulo y el otro sin encontrar el sitio, ni la distancia, ni el temple requerido. Y por lo demás, reiterar el agradecimiento a Colombo por conseguir él solito en una tarde de carreras y más carreras, el confirmar que las Ventas se gana el ser sede olímpica.

Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

1 comentario:

Anónimo dijo...

Otro saltimbanqui banderillero.Falta el traga fuego y listo.
E.A.V.