viernes, 19 de marzo de 2010

El día del padre

Felicidades a todos los padres y a los Pepes y Josés, a mi amigo José Luís Bautista, mi proveedor oficial de frases demoledoras; a Pepe, mi apreciado compañero de localidad casi desde que se retiró Vicente Pastor, que además también son papás, al Papa Negro, a Papá Piernas Largas y si hace falta a Papá Levante.

Esos papás que nos inocularon el veneno de esta afición, bendita afición, que nos enseñaron a querer un espectáculo en el que pican, clavan pinchos y matan a un animal y que, al mismo tiempo, nos enseñaron a respetarlo, a quererlo, a conocerlo, a saber cómo verlo en el campo y a admirar a quienes eran capaces de, vestidos de luces, hacerle lo que el resto de los mortales no eran capaces de hacer.

Estos mismos papás que nos llevaban de la mano a ver en silencio y sin molestar los toros en el Batán, los que nos hacían sitio para poder ver mejor el apartado en las corraletas de las Ventas y que, cuando nos cruzábamos con un torero, nos cuchicheaba: mira, Fulanito de tal, a ese le vi un día torear con la izquierda así y asá, le cogió el toro y le dieron las dos orejas sin entrar a matar (Juan Posada, por supuesto). El mismo papá que cuando ya era mayor y salíamos de la plaza indignados con algún espada y que cuando lo veía pasar en su coche por delante de nosotros a la salida de la plaza me agarraba y me decía: ya no le digas nada, ya se acabó la corrida, él ya ha acabado y ya es una persona normal, lo que se le diga tiene que ser en la plaza, aquí no. Pero que luego en la plaza, aunque pudiera protestar, nunca entendió un insulto, y mucho menos si este se refería a su madre, esposa, resto de la familia o tendencia sexual.

Papás que en definitiva nos han hecho violentos, crueles, inhumanos, maltratadotes y no se cuantas cosas más. Papás que después se convirtieron en abuelos y que ya mayores pudieron tener la satisfacción de cruzar la puerta de la plaza de la mano de su nieto, al que le repitieron las mismas palabras que a sus hijos muchos años antes.

Pero que no se nos olvide que para ser papás hay que tener hijos, y para tener hijos hay que tener esposa, que aguantan pacientemente la afición o pasión de papá. Esos que cuando llega mayo soportan cómo a las seis de la tarde papá echa a correr con la almohadilla bajo el brazo, que los domingos no hacen planes si el cartel es bueno y papá decide ir a los toros. Los que aguantan que en las vacaciones se den cuarenta mil vueltas por carreteras infumables para ver unos toros en el campo. Esos que cuando en la tele sale algo de toros, pocas veces, piden silencio para que papá no se pierda detalle. Y por extensión, a las familias políticas que entienden que el papá de los niños de la niña no vaya a un cumpleaños, porque ese día tiene toros.

Pues mi papá, que para mí ha sido quien más sabía de esto, es este señor que hace unos años se borró de este mundo y del que me acuerdo todos los días como si fueran 19 de marzo, y mucho más cuando en el ruedo veo a un torero torear de verdad y, sobre todo,
cuando sale un toro poniendo a cada uno en su sitio. Pues un buen día a todos.

14 comentarios:

franmmartin dijo...

¡¡¡OOOooooole! y lo dice un abuelo que primero se borró de su localidad y ahora se borra de llevar a sus nietos a ese desvergonzado espectáculo del que nada bueno,salvo la compasión por el torito,van a aprender.
Me ha emocionado el comentario,amigo, porque todos recordamos con ternura a esos aficionados únicos que fueron nuestros padres.Benditos sean.

Enrique Martín dijo...

Muchas gracias, pero no desistas, esperemos que vengan tiempos mejores, aunque de esto se aprovechan los golfos de este mundo. Y que vengan tiempos mejores, porque si no, lo siguiente es la desaparición.
Un saludo y me alegro de provocar buenos recuerdos de buenos aficionados.

Qamar dijo...

No sé si me gusta más la entrada o el cuadro, artista. Felicidades.

Enrique Martín dijo...

Pues cualquiera de las dos cosas están hechas con mucho cariño, agradecimiento y admiración para todos los que me ayudan a vivir los toros.

Anónimo dijo...

Gracias Enrique por tu felicitación pública, y gracias, sobre todo, por ser un soñador de la fiesta de los toros. Este artículo tuyo, como tantos, es revelador de cuál es la filosofía del aficionado y el sacrificio que conlleva a las personas de su entorno –los que piden banderillas al Juli me parecen que son otro tipo de “aficionados”, por eso gustan de otro tipo de toreros-. Yo también te quiero felicitar porque tú también eres padre que lleva a sus niños al cole, y más adelante los llevarás a los toros, seguro.

Pepillo.

Enrique Martín dijo...

José Luís:
Muchas gracias. Como buen padre y padre responsable puede que sería mejor no llevar a nuestros hijos a los toros, así les evitaríamos algún disgusto, pero también como todos los padres quiero lo mejor para ellos y no me perdonaría negarles las satisfacciones que yo he tenido dentro de una plaza de toros. De hecho ya me acompañan de vez en cuando y la pequeña me regaña porque no aplaudo. Y lo que disfruto viéndoles como se les abren los ojos ante un traje de luces, en el paseíllo y sobre todo cuando salta el toro a la arena. Y es que el toro fascina a todo el que le ve en su plenitud.

Anónimo dijo...

Como padre llevé a mis dos hijos a los toros y se aficionaron. Uno actualmente vive en Francia, en zona no taurina, y cuando venía alguna vez a España sí volvía a los toros pero cada vez menos harto de la falsa en que se ha convertido esto y hoy dice que esta feria ya no le interesa (triste pero comprensible ¿no?).
El otro se fue a vivir a Córdoba y allí, por las mismas razones, ya no va, aunque si coincide alguna vez que viene en San Isidro, todavía se apunta pero cada vez con menos ilusión.
A mis nietos, no viven en Madrid y no puedo llevarles, pero si pudiera creo que no lo haría.
Me pasaría lo que a Franmmartin y creo que pronto yo también me borraré de mi abono.
Felicidades, a ti, Enrique, por el post.
Lupimón

Enrique Martín dijo...

Lupimon:
El que esto produzca tristeza no quiere decir que no sea comprensible y que en cualquier momento cualquiera de nosotros no pegue la "espantá" y si encima vemos la que se nos avecina en el mes de mayo, pues para que más.

Un saludo

entradas jose tomas salamanca dijo...

El cuadro está muy bien y el post por supuesto que también.

Enrique Martín dijo...

Muchas gracias por lo uno y por lo otro. Un saludo.

Xavier González Fisher dijo...

A toro pasado este comentario. Aquí el día del padre es en junio, después del de la madre, que es el 10 de mayo.

Pero veo en tu cuadro una portada del "Dígame", una revista que de cuando en cuando leía por acá, porque el padre de un gran amigo y compadre mío Isidoro Cárdenas, ejercía de corresponsal por estos rumbos de esa publicación.

Después, cuando el "Dígame" cerró, se pasó a una revista de Palma de Mallorca, "El Mundo de los Toros", que llevaba un señor Juan Bosch y después su viuda doña Esperanza Piña.

Lo que a veces le llevas a recordar a uno, independientemente de que también me hayas traído la presencia de mi padre en el burladero de médicos en la plaza de San Marcos, donde ejerció un tiempo breve su profesión.

Un abrazo desde Aguascalientes.

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Es que nos pongamos como nos pongamos, veo que si nos remontamos a los orígenes de nuestra afición, siempre salen los padres. ¡Qué orgullo! ¿no?. Este señor del cuadro es mi padre y el niño mi hermano mayor. A mi como todavía estaba en el limbo sólo me quedó pintarlo. Cuantas veces me mandó mi padre a comprar el Dígame, y un paquete de tabaco. Era el lote.
Un saldo y agradecimiento por la alegría que me dan tu blog y tus comentarios

Emilio Roldán Hernández dijo...

Qué bueno. Yo no he tenido padre que me instruyese en afición a Los Toros, pero sí tengo un genial abuelo que con 92 años sigue contándome historia de toros y toreros inolvidables y que mientras viene a tomarse un cocidito a casa, me cuenta cómo su padre le llevaba de la mano al Metropolitano como en la canción y cómo a su padre le dedicaron un toro el día de San Fernando en la Plaza de Toros de Aranjuez. Un saludo, Enrique.

Enrique Martín dijo...

Emilio:
Esa es la mejor enciclopedia, la más fiable. Son herencias que no se pueden valorar, como lo del Aleti.
Un saludo