lunes, 15 de marzo de 2010

Toros, cámara y… acción


Ya estamos aquí. ¿Qué tal el invierno? Te veo muy bien, estar mejor que nunca, que alegría volver a verte. Estas y otras fórmulas parecidas se repetían ayer en los reencuentros de los fieles de la plaza de Madrid. Puede que menos de los esperados, porque casi no había ni un cuarto de plaza, pero eso es harina de otro costal.

Como atractivo principal los Santa Coloma de Flor de Jara, que en principio se lo iban a poner complicado a los tres novilleros que abrían el año. Pero mira por donde que ni unos fueron lo esperado, ni unos padecieron lo que se imaginaba. Los temibles novillos de Colmenar fueron unos bondadosos animalitos que se dejaban dar trapazos a mansalva sin casi acusarlo a lo largo de la lidia. Esos Buendías de hace unos años a los que había que saber hacer las cosas y que ponían en un brete al más pintado, no fueron los que saltaron al ruedo de las Ventas. El ganado fue noble, muy noble, casi excesiva y peligrosamente noble, porque ya se sabe que este camino iniciado por otros, acaba en un abismo de bobaliconería insoportable. Esperemos y deseemos que esto haya sido circunstancial y que el ganadero siga al pie de la letra su inicial declaración de intenciones al hacerse cargo de este encaste.

Pero a pesar de la bondad del ganado y de que éste fuera ofreciendo sus orejas para quien se las quisiera llevar en triunfo, no hubo quien fuera capaz de echar la pata pa’lante y dar una gran tarde de toros. Quizás tampoco era el día, domingo por la tarde con solecito, la primera del año en Madrid, poca gente, pues ¿pa’qué? Mejor lo dejamos para otro día. Pues esto era lo que parecía pasar por la cabecita de los tres aspirantes a matador de toros. Pues estamos listos. A ver si alguien les enseña la lección esa que dice que las oportunidades hay que pillarlas al vuelo y si es en la primera plaza del mundo, pues mucho más.

Tanto Carlos Guzmán, como Juan Carlos Rey, como José María Arenas, se limitaron a dar trapazos sin orden ni concierto. El primero parecía que intentaba hacer algo mejor el toreo, pero ese echar el paso atrás y el no mandar ni una sola vez con la muleta, le hicieron fracasar. El segundo tres cuartos de lo mismo, intentando ofrecer un poco más de variedad, pero ni en el quinto, que fue el único que recordó algo a los santacolomas de antes y que metía la cabeza en los engaños sin preocuparse de otra cosa que del trapo, fue capaz de dar un golpe en la mesa y postularse para ser torero. El tercero, el albaceteño Arenas evidentemente equivoco el lugar de actuación. Quizás habría sido mejor que se hubiera ido a pedir sitio como extremo derecha en cualquiera de los equipos de fútbol de la capital. Y es que a ver si se enteran ya de jovencitos, que eso de correr, correr y correr, no va con esto de los toros. Era capaz de correr incluso a mitad de lance. Citaba, iniciaba el lance y se ponía a correr o a bailar, todo depende del color del cristal con que se mire. ¡Ah! Y a ver si alguien le dice al joven que se evite lo de las banderillas, que para ponerlas primero hay que saber, que para arañar unas palmitas, no merece la pena.

Bueno, pues parece que ya estamos metidos en harina, aunque tengo que confesar que no soy demasiado partidario de acudir a estos festejos de principio de temporada. Estas primeras corridas me recuerdan al trofeo Carranza, donde los equipos no están rodados y se limitan a pasar el trámite. Pero esto no quita para decirle a los tres novilleros que con los Flor de Jara se han dejado ir una estupenda oportunidad de ganarse un puesto en el equipo titular de la novillería actual. A propósito, ¿era tan complicado tener un recuerdo para el recientemente desaparecido Salva? Y ¿no cabía un pequeño homenaje de despedida al ya jubilado director de la banda de la plaza de Madrid? Son gestos que no son absolutamente necesarios, pero que siempre ayudan a la fiesta y a aquellos que la han vivido con pasión.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sentí no haber podido asistir al primer festejo de la temporada de Las Ventas por estar de viaje, pero por lo que dices no me perdí nada. Como siempre, y desgraciadamente, ¡más de lo mismo!
No, no era complicado tener un recuerdo para Salva, personalmente pienso que más bien era una obligación haber guardado un minuto de silencio por uno de los pocos aficionados que ha intentado dignificar la primera plaza del mundo, pero para eso hace falta un mínimo de sensibilidad y pedir eso a los taurinos y los mangoneadores de la cosa de los toros, es como pedir peras al olmo, los taurinos, y taurineadores, la única sensibilidad que tienen es la de mamar de la teta de la vaca de la Tauromaquia hasta acabar con ella.
Por mi parte, y creyendo hacerme eco del sentir de los aficionados de Las Ventas, ¡gracias por acordarte de él en tu post!
Y al director de la banda, Don Lorenzo Gallego Castuela, desearle que goce del descanso que sin duda merece después de haber aguantado todos los festejos de los últimos 32 años sin haber sucumbido en la proeza.
Lupimon

Enrique Martín dijo...

Lupimón:
Como muy bien dices, es cuestión de sensibilidad y esa se tiene o no se tiene, pero ni se enseña, ni se aprende. Para esos taurinos el único derecho que reconocen al aficionado es el de pagar, y la obligación de callar. Pues pagaremos, pero no callaremos.

Iván dijo...

Pagaremos pero no callaremos.
Enrique esa frase ha estado muy grande MAESTRO.
Me encantó.
Saludos.

Enrique Martín dijo...

Iván:
Vas a hacerme ruborizar. Me alegra de que te guste la frase y seguro que tu pagarás, pero ya sabes, no callarás. Y lo dicho, muchas gracias por tus apoyos.

entradas jose tomas salamanca dijo...

La frase en cuestión se podría aplicar no solo para los toros.

Un saludo y enhorabuena por el blog, Enrique.

Enrique Martín dijo...

Eso está clarísimo. Completamente de acuerdo