lunes, 24 de diciembre de 2012

La modernización de la Fiesta, año cero



Paso a la modernidad, adelante los faroles
Si hay algo que diferencia a las mentes privilegiadas del resto es su alta capacidad de adaptación a las nuevas corrientes y oportunidades de éxito que les brinda la vida. No hay más remedio que abrirse a las nuevas tecnologías y abrazar  la modernización con entusiasmo de adolescente con cara de paella. Pero no siempre los adelantos de la ciencia son recibidos como se debe por todo el mundo; siempre hay algunos retrógados que solo ven pegas al confort que nos depara la vida del siglo XXI.

Hace unos días, la tauromaquia ha sido testigo de un hito en la historia de la fiesta, un antes y un después mucho más trascendente que la incorporación del peto, la Edad de Oro de José y Juan, las corridas retransmitidas por televisión o la incorporación de la cámara superlenta para contemplar cómo caen las gotas de sudor por la nariz de los toreros,  o que estos son capaces de hablar mientras parpadean y gesticulan al mismo tiempo. Al fin ya ha llegado la fibra de carbono al toreo,  definitivamente se ha incorporado al mundo de hoy. Se han superado las plantillas con carbón activado, las carrocerías de los fórmula 1 de fibra de carbono, los balones de fútbol,  que son más redondos gracias a la fibra de este material, las vajillas irrompibles, el chándal que absorbe los fluidos humanos, los calcetines que dan más calorcito. Nada de esto alcanza la proyección de “LA AYUDA DE FIBRA DE CARBONO”.

¿Qué quieren que les diga? Se me saltan las lágrimas ante tal acontecimiento. Y todo esto se lo tenemos que agradecer al gran innovador de la Fiesta del siglo XXI, el Niño Manzanares. Anda que no ha tenido que padecer por las críticas de esos cavernícolas que se agarran a un pasado idealizado al extremo. Incorporó la espuma de mar al traje de luces;  fue el primer espada del que se tiene noticia en lucir falda cruzada y chancletas;  posó con una señora estupenda, pero sin acabar de estar vestido del todo de torero, luciendo torso, insinuando actitudes y se lo censuraron. Pero, como los avanzados de las Indias, siguió con paso firme, siempre adelante y sin mirar atrás, lo cual se nota y mucho. Y se ha encargado de que dos de los palos que se utilizan en el toreo, pesen mucho menos, sin perder la resistencia y robustez que se le debe exigir. El palillo de la muleta, el estaquillador, y el palo que usan los toreros para montar la muleta, evitando llevar el estoque de acero templado, tal y como hacían y exigían los matadores de toros.

Parece ser que, al pesar todo esto mucho menos, hará que los toreros estén más cómodos delante del toro. Bueno, es una forma de verlo. Tiene la desventaja de que si después de una gran faena y cuando el toro le pide la muerte el coletudo, tiene que cortar e ir a cambiar el palo por la espada; pero eso lo llevamos sufriendo décadas: primero cuando se presentaban los partes médicos ad hoc, y después sin necesidad de avisar mediante un cartelito, con el reglamento que aprobó el señor Corcuera (nunca le  estaremos suficientemente agradecidos por ser el que abrió tantas puertas que aún tendrían que permanecer cerradas a cal y canto).

Pero el camino, una vez iniciado, ya no tiene vuelta atrás, no nos queda otra que seguir al líder. Reconozcamos en él al regenerador de la Fiesta, sigamos su ejemplo y extendamos el progreso sobre todos los aspectos de este rito secular. Despojémonos de ceremonias arcaicas, de artilugios inútiles, de costumbres bárbaras y de actitudes que no añaden nada a este espectáculo que la sociedad exige que se humanice más y más cada día. Hay que evitar que un torero padezca cuando dice que no le gusta ver sufrir a un animal; que otros califiquen como tragedia lo que pide el aficionado al toreo de siempre; que los artistas se sientan incomprendidos, con el esfuerzo que hacen para poner poses histriónicas e incomprensibles.

Demos un paso hacia delante, ayudemos a modernizar y humanizar la tauromaquia. Quizás lo más urgente sea actualizar el traje de luces. Ya está bien de incomodidades. Con los progresos que hay en la industria textil, seguimos con esos leotardos incómodos, cargados de adornos inútiles que solo aumentan el peso y no garantizan la seguridad del individuo. ¿Por qué no utilizar unas telas serigrafiadas o impresas con tintas resistentes al pitonazo del toro? Sería mucho más fácil: se pintan los alamares, las hombreras, el corbatín… y se conseguiría además un plus estético al ceñirse más al contorno del torero, marcando más las formas. De la misma forma, se puede prescindir de la montera. Pocas cosas, aparte de las gafas con nariz y bigote incorporado, favorecen menos a la cara que una montera. Señores, no nos rasguemos las vestiduras, que la Guardia Civil ha desplazado el tricornio por la tan española teresiana y no se ha muerto nadie. Solo se usa el charol en días muy señalados. Pues lo mismo con la montera, que solo se usaría para la Beneficencia, la corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla, el Corpus en Granada y Toledo el día del patrón en las poblaciones en que así lo regulen.

Ya está bien de martirizar a los pobres caballos en la suerte de varas y a los espectadores que la padecen. Algo que ya se ha demostrado que es inútil y que va en contra del espectáculo, como es la suerte de varas, debe ser eliminada o sustituida por algo más humano y artístico, quizás algo parecido a esas atracciones de feria en que un señor pega un puñetazo y hace encenderse una luz roja o a eso en que se da un martillazo y una bola sube dependiendo de la fuerza del batacazo. Pero en este caso sería que el toro topara contra una diana y dependiendo de la fuerza hiciera que saliera despedida una imagen de la empresa patrocinadora del primer tercio de la corrida, Saneaminetos Lucas, Ron el Cocotero o Tejidos la Costurera. Si es que hay que abrirse, que tal y como estamos, esto no puede durar mucho tiempo.

No me digan que tampoco es posible cambiar eso de las banderillas, unos palos con los mismos adornos que hace doscientos años. ¿No se nos ocurre más decoración que unos papelitos de colores? Por favor, con lo bien que quedaría que en el momento de clavar saliera una banderita con mensajes publicitarios intercambiables. Hasta asa se les podría incorporar para que los banderilleros no se lastimaran las manos. De capotes y muletas, para qué hablar si es de lo que más urge a la hora de innovar. Resulta que no va a haber materiales textiles resistentes al viento, al agua, al sol y que pesen poco. No sé, pero yo ahí se lo dejo a los investigadores de las telas y los tintes, que se lo piensen un poquito, a ver qué pueden hacer. Incluso se puede echar una miradita fuera de este mundo y ver cómo se actúa en otras disciplinas. ¿No creen que el parapente y ala delta pueden guardar el modelo perfecto de capotes y muletas esperando a que alguien lo recoja? Ya ha habido ciertos intentos, pero muy tímidos y que se han venido a bajo con las primeras críticas. Sería muy fácil utilizar unas varillas de un material resistente y ligero, como por ejemplo, la fibra de carbono, ese don caído del cielo.

¡Y esos callejones, que parecen trincheras! No habrá sitio suficiente para instalar allí unas camillas y así, después de su toro, cada torero podrá recibir una sesión de masaje por parte de un fisio que le recoloque los huesos y músculos que tanto sufren entre estiramientos imposibles y retorcimientos increíbles. Pero lo que creo absolutamente innecesario son las tapaderas móviles de las plazas de toros, es un gasto superfluo sin beneficio algunos. Total, no creo yo que la plaza de Madrid vuelva a haber una de aquellas faenas magistrales que la hacían descubrirse ante los matadores de toros. Del toro no sé si incorporaría más cambios, si acaso el conseguir toros mecánicos que funcionen con hidrógeno, para así no contaminar. No sé si esto lo llegaremos a ver algún día, ni si tan siquiera conseguiría un show más divertido, pero si todo esto se llega a producir, por supuesto, que no cuenten conmigo.

18 comentarios:

fabad dijo...

Ni conmigo Enrique. Nos buscaremos otro vicio...si somo capaces de abandonar este.

pedrito dijo...

Enrique MARTIN! Enhorabuena, señor aspirante aficionado!
No sé si lo digo bièn, y si me vas entender igualmente, pero me me parece ese aspirante un aficionado mejor muy "avanzado"
Un placer léer su entrada sobre las mùltiplas formas del modernismo taurino, de las figuritas artificiosas.... de la fibra de carbona, que puede cambiar el porvenir de la fiesta enferma de sus mil enfermedades
Saludos, felices fiestas, y ànimo para que mejor cantan las mañanas

Pepe Pastor dijo...

Ni conmigo. Un saludo

Alberto Ariza Moreno dijo...

Enrique:
Como todo esto siga como va yo te hago compañía para que no te vayas solo, que yo aquí no me quedo, y por el camino de la retirada podemos hablar de aquello que por la edad conocí ya en decadencia: los TOROS. Mientras los toros se convierten en un espectáculo más, en una obra preparada y ensayada nosotros hablaríamos de los toros de Cuadri, de Victorino, de los toreros que aguantaban las cornadas sin rechistar y toreaban para el aficionado. Hablaríamos del sabor añejo que tenían los TOROS, de lo bonito que era ver a un toro arrancarse desde el centro del ruedo al caballo, de aquello que era tener la pierna de salida por delante y enroscarse al toro atrás sin doblarse sino derecho como una vela... De cuantas cosas hablaríamos. Pero seríamos unos locos agarrados al pasado mientras los "modernos" ven a Manzanares todas las tardes con "cabritas y borregos" toreando con "sábanas" y escondiendo la pierna mucho mucho para hacer un muletazo larguísimo pero falso como el toreo moderno.

En fin amigo Enrique que la culpa es de nosotros que nos hemos quedado anclados en el pasado y no sabemos evolucionar. Que pena de mí con 21 años y ya anclado en el pasado. Pero es que claro más pena da Manzanares que le pesa el estaquillador de madera y el ayuda de acero. ¡Al campo lo llevaba yo a cargar sacos de pienso toda la mañana y ya veríamos como luego no le pesaban tanto los trastos!

Un abrazo amigo Enrique y enhorabuena por la entrada.

Xavier González Fisher dijo...

¡Óigame, óigame! ¿Y por qué de una vez no poner unos toritos de peluche y baterías como el conejito duracell? Creo que así la "modernidad" quedará definitivamente completa y además, "políticamente correcta"...

Y por otra parte, ¿ya entiende los "benéficos efectos" de tomar las pildoritas?

Enrique Martín dijo...

Fabad:
Largo me lo fiáis amigo Sancho... ¿Tú te ves capaz? jejejeje.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Pedrito:
Entendido a la perfección. Lo único que uno cada vez se ve más ignorante con todas estas cosas. Uno ya no entiende nada. Creo que me voy a quedar en aspirante, pero nadie podrá decir que no he intentado ser un buen aficionado.
Un brazo

Enrique Martín dijo...

Pepe:
Al final nos tendremos que hacer socios de un videoclub... de cine taurinos.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Alberto:
Ese quedarte en el pasado seguro que se lo tienes que agradecer a un buen maestro que te dijo la verdad de todo esto. Que bien explicas las cosas, sueltas dos frases y lo clavas. Ahora confunden la arrancada de un toro, con ese gesto que parecía que se agrandaba, co ese caminar dubitativo hacia el caballo. Serán formas de verlo ¿verdad?
Un abrazo fuerte

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Pues seguro que saldrían los de siempre a albar la "innovación". Lo que no llego a alcanzar es cómo sería la tienta, el traslado, la selección. Entonces lo que habría es un control de calidad y en lugar de herradero, se iría a la impresión del código de barras y te explicarían la operación unos señores japoneses con batas blancas.
Yo ya no sé si estas veleidades futuristas tienen que ver con la situacón, la Navidad o las pastillitas.
Un abrazo

lesaqueño dijo...

Primero, felices fiestas para todos.
Me he partido de la risa con tu entrada, gracias Enrique, como siempre lo consigues.
Hace años ya comentaba yo que algun dia un grupo de japoneses podria inventar un toro automata, y maldita la gracia que nos iba a hacer.
Incluso me parecia que ya estaban tardando los jugueteros alicantinos de inventar algun juguete taurino. Seria la de dios ver en una plaza de ayuntamiento un festejo con 20 mocosos haciendo una simulacion de corrida con trastos y ganaderias de IBI o de CASATALLA, un domingo en un pueblo cualquiera.
No me extrañaria que el nuevo uso de la fibra viniese de algun juguetero de LA TERRETA. Aunque tienen muy olvidada la FIESTA para alguna hoguera, que podria hacer furor. Si tuviese algun amigo foguerer se iba a hinchar de ideas.
Ahi el carton-piedra tendria toda su extension.
Un respeto a las tradiciones por favor, si ni tan siquiera los toros lo logran, estamos apañaos.
Si es que no son mas que zorros a cargo del gallinero.
Ahora mas que nunca, cuando mas falta hace hacer la cosas bien, preservar nuestras tradiciones, el valor de nuestra cultura y nuestras singularidades, con todo lo que hace referencia a la marca España. Y nos vienen cuatro ignorantes a descubrirnos la fibra de carbono, a estas alturas de la vida.
Mi opinion es que para el toreo, modernidades y tonterias, las justas o mejor, ninguna.
Pasadlo bien en estas fiestas.
De verdad, lo siento mucho por aquellos toros que no han podido comer el turron del 2012; me pone muy triste.
Salu2 amigos.

Anónimo dijo...

A mí, lo que me llama la atención, amigo Enrique es, que según los taurinos no hay medios para descubrir el afeitado... ¿Es curioso verdad?

Tu artículo de diez.

Pepe Luis.

Enrique Martín dijo...

Lesaqueño:
Lo primero es desearte a ti también unas felices fiestas. Lo de jugueteros parece estar más cerca de lo que nos creemos. Hay qué ver, con el tiempo que yo llevo empleado en buscar aquellos toreritos de plástico con los que jugaba y montaba mis corridas, y sin embargo nos salen con estas cosas raras.
Creo que ya lo hemos hablado en otras ocasiones, los ritos y costumbres del toreo no aportan nada a lo que es matar al animal, pero esos ritos son los que diferencian esto. Todo eso tan "inútil" es lo que contiene la esencia, la filosofía, el por qué de todo esto, el arte, la cultura, el que sea un fenómeno antropológico sobresaliente, el que trascienda al arte cómo arte. Ya vemos que son bobadas que no sirven ¿verdad? Igual que algo tan nimio como es llevar la espada de verdad o un palo, sea de fibra de carbono o de fresno, quizás sería mejor que fuera de esto último. Este detalle es el que puede separar a un pegapases de un matador de toros. Ya ves Lesaqueño, aún en estas fiestas nos quedan fuerzas para reflexionar.
Un saludo y felices fiestas para el pequeño Saltillo.

Enrique Martín dijo...

Pepe Luis:
¡Qué cosas dices! Es que el afeitado no se puede ver con claridad, porque los toros se afeitan en el campo, porque hay malas formaciones, porque no hay métodos fiables, porque no interesa, ¡ahí va! ya se me colo un mal pensamiento. Pero ahora ya hasta se airea esa otra forma de afeitado que es el rollo de las fundas. El toro tiene un tacto y quince días antes, lo pierde, más esa limitación que le puede producir en su ánimo al notar que no tiene la sensibilidad natural en los pitones, el que se le haga pasar por el cajón de curas... En fin lo que sea, pero que nunca sea con transparencia.
Un abrazo y Feliz Navidad.

Anónimo dijo...

Aunque nada tiene que ver con este post, he considerado colgar aquí y ahora esta noticia de gran impacto dentro del mundo taurino.

El Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid como órgano de promocionar la fiesta de los toros, en su dimensión social y cultural, como fiesta del pueblo. En su vertiente histórica, ha considerado en reunión celebrada en la tarde de ayer, que vuelva a sonar la música durante las faenas en la plaza de toros de Las Ventas, siempre que el presidente considere que deben de ser premiadas con los sones del pasodoble.

Así lo hizo saber el Director Gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, Carlos Abella.

De esta forma se cierra un ciclo de 74 años en donde estaba prohibido que sonara la música durante las faenas. La última vez que sonó fue el 24 de mayo de 1939.

Miguel Ángel Muñoz

Patxi Arrizabalaga dijo...

Feliz Navidad y lo mejor para el año 2.013. Y que la modernidad siga haciendo de La Tauromaquia, una crisis continua. Modernidad = ruina.

Enrique Martín dijo...

Miguel Ángel:
Muchas gracias por elegir este espacio para contar esa novedad. Eso sí, si eso acaba produciéndose, no creo que aporte nada a la Fiesta, ni que la mejore tan siquiera. Más bien sería otro paso para continuar degradando y vulgarizando la plaza de Madrid.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Patxi:
Te deso lo mismo para ti y que sigas con fuerzas para continuar con ese magnífico blog, TOROS Y SANFERMINES, que no solo interesa por lo que ocurre en Pamplona, sino que es un espléndido análisis de la Fiesta. En este caso se pasa de lo concreto a la generalidad con una honestidad admirable.
Un abrazo