jueves, 3 de septiembre de 2009

Los ganaderos han dimitido

Al hacer esta afirmación no quiero decir que todos los ganaderos de bravo hayan decidido abandonar sus fincas y dejar el ganado de la mano de Dios. Quizás eso sería más honroso que lo que la mayoría viene haciendo hace bastante tiempo. Han pasado de ser criadores de bravo a vendedores de reses. Puede que haya quien no encuentre diferencias entre una y otra cosa. Lógicamente, el ganadero de bravo tiene que preocuparse de vender sus productos y al mejor precio posible que puedan obtener. Pero no pueden centrar toda su actividad en esta parte del negocio. Hay que pensar en el por qué de su existencia.

El ganadero ha pasado de ser un actor básico y orgulloso de serlo en la fiesta de los toros, a ser un sirviente de empresarios, toreros y prensa, encantado de que las figuras del momento ridiculicen lo que ellos crían durante años, de que esas figuras se anuncien con sus toros y de que les corten tres orejas por cabeza. Los hay incluso que permiten que esas figuras, llevadas de la mano por sus apoderados, gestores o como se les quiera llamar, metan mano en la selección que hay que hacer para ellos vivir más acomodados. Permiten eso de los ”veedores” y que estos decidan si este toro vale o no, o mejor aquel. Parece no importarles demasiado pasar la vergüenza de ver como cuatro, cinco o seis toros son rechazados en plazas importantes, no pudiendo ser capaces de reunir seis toros que cumplan las exigencias de ese coso. Y si ellos tienen que cargar con el baldón de ser el motivo del fracaso de un torero, pues cargan. Que horrorosa excusa me parece eso de “yo he estado por encima de los toros y es que cuando el toro no va, es imposible”.

Parece mentira que muchos ganaderos lleven unido su nombre al de la ganadería. Resulta muy fácil echar por tierra el nombre de una ganadería porque una figura ha sido incapaz de darle la correcta lidia. Ahora los toros tienen que adaptarse al torero y no al revés. Y si algún ganadero se niega a pasar por el aro se le tilda de excéntrico, de ingenuo y de ignorante, además de tener que cargar con el castigo de no poder vender ni una corrida.

Antiguamente los toreros, no las figuritas, alardeaban de que habían matado tantas de Miura, tantas de Pablo Romero, tantas de Graciliano, aparte las que a ellos les venían mejor para su forma de torear. Y entre estos toreros estaban los Pepe Luís, Camino, Marcial Lalanda, el Viti, Domingo Ortega y un largo etcétera de nombres que no es que hayan sido alguien importante en la historia, es que sin ellos no hay historia que valga. Desde hace unos cuantos años el cuento es muy diferente, nuestras figuras se vanaglorian de no haberse encontrado nunca con uno de Miura, por ejemplo, o si acaso, torearon una vez una corrida de ese hierro. Como para ver que pasa, pero ya, no vaya a ser que esto cree adicción.

Se nos ha olvidado a todos que esto que nos hace sufrir, disfrutar, enfadarnos, emocionarnos y experimentar muchas más sensaciones, la mayoría contradictorias como la misma fiesta, se llama fiesta de los toros, no de los toreros y que si esto falla, ya nada tiene sentido. Empezando por el nombre.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, soy un aficionado frances, me llamo Michel, se puede ver fotos de la ultimas feria de San Lorenzo en http://photomig93.0rg.fr
hay que ir a "tauromachie"

Tercio de Pinceles dijo...

Estimado Enrique,

Muy de acuerdo con tus palabras. Parece como si aquellos tiempos no vayan a volver. Y si un "artista" o "estilista" se pone ante un Victorino, todavía parece que hace un gesto.

Solo estar ante un toro bravo es "un gesto". Y pese a que no todos los animales tienen la misma lídia, solo por orgullo profesional, los grandes de ahora deberían ser un poquito como los de antes. Y no digamos nada de los de antes del gran Joselito "El Gallo", con faenas sin peto en los caballos y trasteos basados en "los pies".

Eran otros tiempos.

Te sigo con interés. Un saludo,

Luis

Enrique Martín dijo...

Gracias por tu comentario, con el que coincido, pero es que parece que les obligamos a der toreros y que por ese hecho, tenemos que alabar, y con frenesí, a todo el que se viste de luces.

Un saludo y gracias por tus ánimos y por tus entradas en Tercio de Pinceles

Pepe Pastor dijo...

Totalmente de acuerdo con tu post. Pero la realidad es que a la mayoría del público le importa un comino el toro. Con que el torero se dedique a dar pases de pecho ligados, adornos y morisquetas,y mate rápido, dando igual donde caiga la espada, y puedan pedir orejas, salen felices y contentos. Como suelo decir, en el toro mandan todos menos el que los cría.
Un cordial saludo

Enrique Martín dijo...

La verdad que se agradece el que otra persona, totalmente ajena a uno, tenga y exprese las mismas ideas que uno mismo, sin previo acuerdo y de forma espontánea. Igual es que todavía tenemos algo de razón y a lo mejor no todo está perdido. Ánimo para todos los que nos gusta el toro y toreo de verdad.

Un saludo y gracias por vuestros comentarios tan atinados.