viernes, 3 de diciembre de 2010

La fiesta se nos va por el desagüe


Quizás muchos imaginábamos un final de la fiesta de los toros más apocalíptico, con prohibiciones y persecuciones o abandonada en una profunda desidia y desinterés provocado por ese aburrimiento que se ha convertido en permanente compañero de localidad. Pero lo que yo nunca llegué a pensar es que esto iba a ser una continua sangría como la que estamos padeciendo. Es como si todos los aficionados o aspirantes a ello, pero con un profundo amor a esto, nos preparáramos para tapar un boquete en una cañería; pertrechados con trapos, toallas, bobinas y bobinas de estopa y un cañón que escupiera toneladas de silicona. Y cuando se esperaba la gran avalancha vemos como aparece súbitamente una fuga; la tapamos, pero dos metros más allá surge otra y otra más acá y otra dos palmos separada de la primera, otra más grande que nos hace abandonar las primeras, y otra y otra y otra y esto no parece tener fin. Ya tenemos claro que va a haber más fugas, pero a nadie se le ocurre cerrar la llave de paso. ¿Para qué, si los que saben de esto dicen que el caudal no es tan grande y las conducciones tan seguras, que no pasará nada? Y nosotros a pesar de todo seguimos parcheando, sin que nadie nos quite de la cabeza que ese experto no está en sus cabales.

Basta echar un vistazo a las webs oficiales del taurinismo, para darse cuenta de que esto se pone más serio de lo que ya estaba. Sé que esto puede suponer un esfuerzo para los buenos aficionados, sobre todo porque estas sangrías se tapan con las crónicas de las faenas inteligentes del maestro Ponce, por las heróicas orejas conseguidas por otros en Perú, por los triunfos en todas las plazas de América, esas en las que nos han hecho creer que no hay ningún aficionado cabal y que se llenan de ignorantes taurinos. Luego uno se va a los blogs de aquellas tierras y puede leer su descontento a imagen y semejanza de lo pasa por aquí. Que los toros parecen gatitos con cuernos, que si los toreros españoles pasean su soberbia ibérica por aquellos lares, pero la oficialidad no dice nada de esto, como aquí. También hay webs más honradas, y no voy a hablar de Opinión y Toros por ser parte interesada, y más ahora en que también aparece una opinión de quien escribe estas letras.

Hace unos días nos rasgábamos las vestiduras en señal de duelo por lo de Sánchez Cobaleda; a mí personalmente me dolió en el alma, pero es que ni esta ha sido la primera, ni será la última que se marche al matadero, como si habláramos de una “Solución Final Taurina”. Empezamos con los Atanasios, lo esquivaron los Coquillas de Sánchez Fabrés, han seguido los de Trifino Vegas y seguirán otros más. Van cayendo las ganaderías una a una, como si estuviéramos viviendo una nueva selección de las especies, reviviendo las teorías de Darwin. El único pero es que éste afirmaba que sólo sobrevivirían los más fuertes, pero nada dijo ni de los más comerciales, ni de los más poderosos, ni los que tuvieran más billetes, ni los que más interesaran a las figuritas, a los taurinos y a los corifeos mediáticos de todos estos. Curiosa y fraudulenta selección natural de las especies.

Tantas toallas y trapos para tapar el boquete de Cataluña y sin que los que mandan se den cuenta, la fiesta se nos va por el desagüe. Y ¿cuál es la solución? Pues incrementar el caudal, para que al final del tubo siga saliendo agua suficiente para llenar las piscinas, jacuzzis de los señoritos y regar los verdes campos de golf en medio del desierto. Pero ¿y cuándo ya no quede más agua? Eso no importa, hay mucha agua y si se acaba, a mí no me va a pillar. Y además eso es imposible, tradicionalmente desde hace siglos ha habido agua para estas cosas y ya se sabe que las tradiciones son eternas y que nadie puede acabar con ellas. Y si la fuente se seca será porque a algún malaje y desalmado se le pone en las narices, no por nuestra culpa.

Pero seguro que no va a pasar nada de todo esto, no es posible, eso es cosa de esos derrotistas que lo ven todo negro y a los que se les ponen las siete maravillas delante de loso ojos y no las saben apreciar. Sí es verdad que están un pelín ruinosas, pero tampoco hay que ponerse estupendo. Y si no que vean la expectación que se está viviendo de cara a la próxima temporada. Ya nos estamos repartiendo lo de Núñez del Cuvillo y Zalduendo. Tanto que se les protestó la temporada pasada y hay codazos para coger la vez en las colas que se forman en los despachos de los pobres y afanosos empresarios. Aunque a mí me queda una duda que no soy capaz de resolver y que espero que los buenos aficionados que se sientan en la Grada del Seis me aclaren: ¿Por qué estas basuras ganaderas no se van al matadero y si las que representan una variedad ajena a los Domecq? Antes el ganadero ponía su saber al servicio del espectáculo, llegando a crear encastes propios que dieron brillo y gloria a la fiesta; ahora se empeñan en ir eliminando todo lo que se salga de la norma. Pues que tengan cuidado no se les vayan a ir sus duros corriendo por el desagüe, enganchados en las imponentes arboladuras de los patas blancas o arrollados por la casta brava de los santacolomas o el picante de los coquillas. A ver si a alguien se le ocurre cerrar la llave de paso y ponerse manos a la obra para cambiar las agujereadas cañerías.

14 comentarios:

Juan Medina dijo...

Enrique:
Lo cierto es que no se aplica nada mal la teoría de Darwin de selección de las especies al esquilmamiento de encastes:
“Sobrevivirán las ganaderías mejor adaptadas al medio ambiente”.
Más que los fuertes, sobreviven los mejor adaptados a los cambios del entorno. Y ya sabemos cuál es, en general, el entorno mercantil de la Fiesta actual. Vamos, no muy distinto al de la sociedad.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Es Trifino Vegas, no Vargas.
Eran unos toros impresionates. En la linea de lo que hicieron los Chopera, pero los frios inviernos y calurosos veranos de Valladolid y el peculuiar y buenazo de Trifino les habian dado una casta, presencia,... unicas. Como solo les he podido ver en una de rejones y en la calle (ningun coletudo tiene cojones, y pongo cojones, de mirarles de frente a estos toros), aseguro que de que son de lo mejorcito que han presenciado mis ojos en festejos populares.

PD:

Enrique Martín dijo...

Juan:
Este es un mal ejemplo de lo que hemos comentado otras veces, si la sociedad presenta unos vicios, como el del mercantilismo, arrinconamiento de las cosas bien hechas y el vicio del dinero fácil, pues inmediatamente lo vemos proyectado en los toros; y los que viven de ellos no tardan ni un segundo en hacer suyas estas actitudes.
Un saludo amigo

Enrique Martín dijo...

Anónimo:
Tienes toda la razón y ya lo he corregido, gracias por tu aportación. Y tu comentario está lleno de verdad. Además, entre otras cosas, lo de santacoloma tiene la virtud de complicarle la vida a los toreros. Pero por lo general no son alimañas, como aquellos victorinos de la prehistoria, son toros con su picantito para que el torero demuestre de lo que es capaz. Pero están tan mal los torerillos de ahora, que no pueden con la más mínima dificultad.
Un saludo

David Campos dijo...

Amigo Enrique:

Estoy completamente de acuerdo con lo que escribes, pero, ¿no crees que tenemos nuestra parte de culpa, los que seguimos pagando la entrada para ver lo que nos echen, sean Zalduendos o Cuvillos?

Aunque nos traigan moruchadas, allí estamos, aguantando estoicamente tarde tras tarde, cualquier corrida de toros.

Y es que la afición nos puede. Nos puede tanto que las empresas, sabedoras de esa adicción, hacen lo que les da la gana porqué al final allí estaremos.

A lo mejor ya es hora de ir planteándose otra cosa...

Un saludo!

Enrique Martín dijo...

David:
Te tengo que dar toda la razón del mundo, pero como ya he dicho otras veces, yo me pongo a pensar en dejar de ir a los toros y me muero de la pena. Sé que a lo mejor es una postura cobarde por mi parte, vamos lo es con toda seguridad y sería una postura muy coherente que acabaría con esa esclavitud a la que nos someten las empresas. Pero a mí sería como cortarme una mano y además la de pintar.
Un abrazo

En Barrera dijo...

Desde luego como los taurinos no dejen de mirarse el ombligo y ponerse a trabajar, la fiesta se va por el desagüe.

Los aficionados intentamos tapar la cañería y ellos por otro lado haciendo agujeros, mientras se vacía la fiesta.

A veces te dan ganas de no volver a la plaza, pero al final siempre vuelvo.

Un saludo Enrique.

David Campos dijo...

Yo no digo dejarlo y ya está. Pero, sí ser más selectivo y solamente acudir a lo que valga "un poquito la pena".

A ver si así se empiezan a dar cuenta de que no comemos de todo y que hay que hacer las cosas más acordes a los gustos del aficionado.

Sé que es tarea casi imposible (una utopía), pero así debería ser.

Un saludo!

Enrique Martín dijo...

En Barrera:
Quizás la vía más eficaz sea la que apunta David Campos, tocándoles directamente el bolsillo a los taurinos, pero a pesar de todo no sé si captarían la indirecta.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

David:
Quizás si los empresarios vieran qué es lo que interesa y lo que no, igual cambiaban, pero hay algunos tan bien establecidos a los que creo que sería difícil bajar de la silla. Y puede que sea una idea ilusa e infantil por mi parte, pero si la prensa fuera realmente independiente y empezara a denunciar en el momento y lugar oportuno, a lo mejor ayudaba, no haciendo lo que hace el señor Molés, que de tarde en tarde lanza las verdades que todos los aficionamos repetimos una y mil veces, como si quisiera congraciarse con ellos o envolverlos para llevarlos a su terreno, pero que después en la tele o cuando tiene a los maestros delante, se arrastra como una lagartija.
Un saludo
PD: Hoy sólo hablaremos de toros ¿no? En Valencia hubo alguien que no mereció salir con la rojiblanca.

Antonio Díaz dijo...

Yo estoy con David, hay que separar el grano de la paja y dejar de ir al festejo en dónde se sepa de antemano que no hay una mínima garantía de que haya verdad -leáse toro-. Es duro, puede parecer políticamente incorrecto que un aficinado vete una corrida en estos tiempos, pero es de las pocas cosas que está en nuestra mano, como espectadores.

Yo hace cuatro o cinco años que no voy a ver una corrida con hierro encaste Domecq. Once sin ir a la corrida de mi pueblo, dónde se me echó, casi literalmente.

¿Que quieren acabar con la emoción en los toros? Me parece bien, pero no con mi dinero.


Saludos

Enrique Martín dijo...

Antonio:
No sé cómo estarán las cosas por otras plazas, pero aquí en Madrid la empresa juega con ventaja, porque sabe que el abonado no quiere perder el abono por nada del mundo, porque el recuperarlo es misión imposible. Somos una afición cautiva; pero también hay algo que nos empuja a muchos a seguir sacándolo y es que si algunos inconformistas se van de la plaza, entonces dejamos vía libre a esta panda de aprovechados, por ser educado. No sabes como les cambia la cara a los señores empresarios, apoderados y maestros cuando este mínimo sector empieza a protestar la borrega, las trampas o el medio toro. Y cuando están las figuritas dando la vuelta al ruedo triunfal, lo mal que les sienta que les idgas que no con el dedo. Ellos ya llenarían con los advenedizos de las ferias, los que van a merendar y los paisanos de los respectivos toreros. Y creo yo que éstos son los primeros que acabarán desertando de las plazas. Entonces igual nos hacen caso.Aunque que conste que estoy completamente de acuerdo en que esa medida de dejar la plaza, sería una de las mejores opciones.
Un saludo
PD: Y tú no ves esos magníficos Domecq, porque eres un cobardica, y además no sabes apreciar a los toros artistas. Perdona la broma, que estoy seguro de que tú la pillas. Otros ya tengo mis dudas.

Paco Montesinos dijo...

Como dice David yo ya he empezado a seleccionar corridas. Esta feria de julio montada por los simones produccions me dejé el abono, fui a ver las de los modestos, novilladas, etc, y no me arrepiento las de las figuras las he visto muchas veces, demasiadas, luego que los revisteros y portaleros cuenten mil hazañas, yo no me las trago. Así creo que tenían que hacer los verdaderos aficionados, pero quedan muchos del clavel y el figurín de postín.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Paco:
A todos os estoy contestando prácticamente lo mismo y a todos os considero unas aficionados cabales y según dice el "bueno" de Simón Casas, todos amais la fiesta y os duele cualquier adversidad que pueda afectarle, pero yo quiero invitaría a que los taurinos reflexionaran sobre un hecho. Resultaría muy difícil encontrar a alguien más aficionado que los que me dejási aquí vuestros comentarios, pero todos coincidís en que es hora de dejar de acudir a las plazas, al menos no con la frecuencia que lo hacíais. Entonces, en que estado está la fiesta que hace que los más fieles se planteen irla dejando de lado y con todo el dercho y motivos del mundo. ¿Nadie se da cuenta de que este tipo de aficionado es el que realmente mantiene este espectáculo? ¿A qué punto de degradación se ha llegado para que surjan estas reflexiones? No sé si iréis abandonado los tendidos de las plazas, pero de lo que sí estoy más que convencido es de que nadie, absolutamente nadie, os lo puede reprochar, ni os podrá tildar de malos aficionados, ni os podrá acusar como unos de los causantes de la desaparición de encastes, ni tan siquiera de que acuda menos público a las palzas. QUizás esos señores, esos que tenemos en frente de nosotros, se podrían empezar a pensar seriamente qué están haciendo con la fiesta de los toros en nuestro país y en América, con quien compartimos una extensa lista de vicios, fraudes y mentiras.
Paco un saludo muy especial para tí y para todos los compablogs que pelean por la fiesta. En otras ocasiones me habéis puesto las peras al cuarto cuando decía que me estaba pensando en cortarme la coleta, pues ahora os pido que nos sigamos ayudando, porque de lo que estoy seguro es de molestamos a los que queremos molestar. Un abrazo para tí Paco y para todos.