miércoles, 2 de marzo de 2011

El desprecio a nuestra cultura

Pepín Martín Vázquez, la torería y la gracia de la escuela sevillana



Murió Pepín Martín Vázquez. Un torero único que representó en si mismo tal cantidad de valores y virtudes taurinas que le valieron en su momento ser un referente del aficionado y que el paso del tiempo nunca logró borrar. Hace tiempo ya conté los recuerdos que mis mayores me transmitieron y la fascinación y admiración con que hablaban de él. Yo aparte de estos recuerdos, los que me legó principalmente mi padre, solo conocí a este maestro a través del cine en Currito de la Cruz. Por norma las películas de toros no han sido muy generosas con el toreo; será porque los toros no admiten trucos de rodaje, pero afortunadamente en esta cinta el director decidió intercalar imágenes reales de corridas en las que actuó Pepín Martín Vázquez. ¡Caramba qué sorpresa! ¡Qué forma de torear!

Pero no voy a insistir en su toreo, solo me repetiría y no aportaría nada nuevo. Además, lo mejor es cogerse la película, sentarse cómodamente y disponerse a disfrutar sin más, dando el pecho y cargando la suerte. Una vez superada la primera impresión de la noticia y después de unos días madurando la entrada, quiero expresar mi decepción por el silencio con que los medios de comunicación han cubierto la noticia. Ni una simple referencia al hecho. No voy a pedir que hubieran interrumpido la emisión, pero qué menos que mencionarlo y ya mañana detenerse un poco más y explicar a las nuevas generaciones quién fue y recordar a los aficionados con más experiencia lo que les hizo vivir en los ruedos. Solo ABC, que aún cree en los toros y poco más, una columnita en el País y seguro que algún periódico más, pero ni las radios, ni las televisiones se dignaron mirar hacia la historia de la tauromaquia, hacia nuestra cultura.

Me parece perfecto que los toros no sea un espectáculo de masas seguido por todo el país como si no hubiera otra cosa en el mundo; eso es imposible, pues no todos los mortales gozan de la suficiente sensibilidad para disfrutar de este fenómeno cultural, pero lo que no se puede hacer es ignorar un hecho como este. Yo no pido que los periodistas redactores de los informativos sepan de toros, pero lo que sí deben saber es valorar la importancia de cada noticia. No es para que abra el telediario, pero tampoco es para silenciarlo. Ya está bien de prejuicios estúpidos llenos de ignorancia y prepotencia juvenil del que desprecia todo lo que desconoce o que piensa que en el pasado todo el mundo era un estúpido, sin pensar que pueda haber otras intenciones menos confesables; dejémoslo solo en ignorancia, que ya me parece ser demasiado benévolo.

Pepín Martín Vázquez no salía en facebook, ni tan siquiera en Youtube, esto último por decisión de los dueños de los derechos de la película, pero a pesar de muchos, existió y fue una figura en una España en la que se vivía el toreo de una forma más intensa que en la actualidad. Pero no voy a echar la culpa a los no aficionados a los toros, para los que un hierro es algo duro y un torero un personaje pintoresco, chulesco y con unas poses antinaturales más propias de una opereta del XIX. Pero ¿qué se preocupa el mundo de los toros por conservar y cuidar su historia? Solo hay que buscar la casa de Lagartijo en Córdoba, o lo que queda de Pino Montano en Sevilla o lo que se conoce la labor de Sánchez Mejías y su decisiva aportación a la cultura, entre otros méritos el de impulsar la generación del 27, para comprobar que los culpables están muy cerca de nosotros.

Y si a todo esto unimos el déficit en el respeto de las nuevas generaciones por los viejos maestros, ¿qué podemos esperar? En un tiempo en que se más de toros que nunca, se ven películas de toros que nunca y se filosofa de toros aunque sea para no estar callado; hay muchos que a todo lo más que se apartan del presente es hasta llegar a Espartaco, Paquirri, los menos Dámaso González y repiten como loros y sin saber de qué hablan los nombres de Antonio Ordóñez y El Cordobés, como si tuvieran algo que ver. Pero eso no es un delito, ni una falta, porque nadie nacemos enseñados, lo malo es cuando nos quieren dar sopas con onda a los demás, incluso escribiendo libros y despreciando el fenómeno cultural que encierra la historia del toreo; una historia que se ha escrito con toreros como Pepín Martín Vázquez y con los aficionados que lo único que pretendían era ir a los toros y emocionarse, sin pensar en que estaban haciendo algo importante, porque para ellos el ir al plaza era un hecho común y cotidiano y no un motivo de lucimiento en los tendidos, o al menos no tanto como ahora. Pero ahora los que se llenan la boca de cultura son los que pisotean nuestra propia cultura, pretendiendo construir un nuevo sucedáneo de ésta para que se aproveche Dios sabe quién.

Volvemos a uno de nuestros pecados capitales, que no enseñamos la fiesta como es, como rito, como hecho cultural nacido desde la naturalidad y nos empeñamos en convertirlo en un mero acto social con una escala de valores absolutamente enloquecida. La emoción y la pasión han pasado a ser una utopía que nunca existió, para entronizar al aburrimiento y la vulgaridad como parte esencial y omnipresente del espectáculo. Pero luego no dudaremos en echarle las culpas al de enfrente, mientras exhibimos ese soberbio desprecio a nuestra cultura. Pepín Martín Vázquez, matador de toros, D.E.P.

12 comentarios:

fabad dijo...

Enrique, hace unos dias Raul de Los Toros en el Siglo XXI, denunciaba que la ILP de Andalucía, se había archivado con un gran fracaso. Yo no he visto ni un solo sitio donde pudiera firmar. Eso si todos los Domingos en Puerta Real (Centro de Granada) hay antitaurinos pidiendo firmas (y vendiendo camisetas). ¿Que crees que pasará con la nacional?.
¿Que hacen las Asociaciones Profesionales de Matadores, Subalternos y Mozos de espadas?. ¿Y las de Empresarios?, ¿y los ganaderos?, o cualquiera de los muchos que defendiendo la Fiesta, defienden que nosotros sigamos pagando y poder vivir del Toro...
No podemos esperar que los políticos hagan nada, ellos están a otro tipo de comida.

Xavier González Fisher dijo...

Publicaba ayer Antonio Burgos esto:

"...En la Sevilla de los chuflas y los pintamonas, Pepín Martín Vázquez fue como un desterrado en su propia tierra, como un enterrado en vida por la injusticia del olvido. Ayer enterraron definitivamente a ese gran torero de esa Sevilla apolínea, secreta, seria, honda. Sevilla pura en el distanciado exilio interior de Pepín. Tan pura como su toreo..."

Ahora seguramente, le van a dar "in-absentia" la Medalla de las Bellas Artes. Ahora entiendo por qué Camino y Tomás la regresaron...

Así de grandes han de ser los complejos de culpa de quienes lo echaron al cajón del olvido.

Enrique Martín dijo...

Fabad:
Ahí lo has dicho todo, defienden que nosotros sigamos pagando y ellos viviendo del toro, así de simple. Y ya no pido que tengan afición, ya no llego a tanto, pero que piensen de qué van a vivir sus nietos, o al menos que les paguen una carrera, porque del toro...
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Es una lástima, pero parecía que Pepín Martín Vázquez había muerto para muchos hace tiempo. Y yo me sigo preguntando si es que son tan tontos o tan golfos, que no mueven un dedo en favor de esto y además parece que les importa un pito que se muera definitivamente. Yo personalmente creo que esto va más rápido de lo previsto y todas las herramientas que la tecnología pone a nuestro alcance las están utilizando los antis. Y nosotros encantados de la hazaña de Carabanchel.
Un saludo

Anónimo dijo...

No hay mejor epitafio (mucho mejor que medallas que suenan a compasión, entregadas por los que no saben nada de toros ni les importa) para cualquier hombre que ése: matador de toros. Y. además, que sea verdad como la vida misma y como su toreo.

DEP: Pepín Martín Vázquez. Matador de Toros.

Un saludo, Enrique.

Luis Miguel.

Enrique Martín dijo...

Luis Miguel:
Pues coincido que bastante importante es eso de matador de toros. Además, las veces que he oído hablar a maestros de otra época o a grandes aficionados, siempre mostraban un tremendo orgullo y admiración al decir MATADOR DE TOROS, que no es cualquier cosa.
Un saludo

Iván dijo...

A veces, cuando veo tanta injusticia, me paro a preguntarme que es lo que hace que este mundo me siga teniendo tan enganchado.
Supongo que es la droga del TORO ya que si no no tiene explicación alguna.
Saludos!

eltorodelajota dijo...

Enrique,

esta sociedad es muy dada a olvidar a aquellos que abrieron el camino. En los toros y en mucho ámbitos de la vida. Lamentablemente es así.

Si a eso le sumamos la sesgada y mediocre prensa taurina actual (quizás sea esta una generalización demasiada injusta), pedir que se recuerde la figura de Pepín Martín Vázquez es como pedirle almendras a un castaño.

Para mi, el mejor reconocimiento y recuerdo que se le hizo, lo enseñó Morante en su faena al quinto de la tarde.

Saludos

Enrique Martín dijo...

Iván:
¿Quieres saber qué te tiene enganchado? Pues que no te resignas a no vivir más tardes como la que pasaste en octubre en Madrid ¿No crees?
Un saludo y no te desintoxiques

Enrique Martín dijo...

David:
Todos sabemos que es injusto generalizar, pero esta generalización que tú haces y que comprende perfectamente, cada vez se acerca más a la realidad. Peropiensa que al final, quien es más justo es el aficionado. Solo tienes que ver todas las referencias a Pepín Martín Vázquez que se han hecho en los blogs.
Un saludo

David Campos dijo...

Enrique:

Que sigan repartiendo medallas de oro de las Bellas Artes a toreros como Fran Rivera, luego Francisco Rivera Ordoñez, luego Paquirri y mañana... Francisco Antonio Ordoñez y pasado Luis Francisco Dominguín, etc, etc. etc.

¡¡Que vergüenza!!

Enrique Martín dijo...

David:
A mi me gustaría que me explicaran el criterio para dar la medallita y los que hacen que a otros con más mérito se la denegaran. Ahora se les ha escapado un torero de verdad sin la dichosa medalla. Es como los Óscar, y que al final tienen que echar mano de lo de toda una carrera.
Un saludo
PD: A propósito, que dominio de la familia Fran.