sábado, 9 de junio de 2012

El último, que apague las luces y eche el cerrojo


¿Tendrá futuro la Fiesta?


Pues ya hemos acabado de las ferias empalmadas de mayo y junio en Madrid, ya se ha visto todo lo que uno tenía que ver y más. Vale que queda el cartel triunfador de las Fallas, con la arrolladora y magnética presencia de los mediáticos y El Fandi, y el domingo una del arte del rejoneo, pero gracias, y nunca mejor dicho, a compromisos familiares de suma importancia, uno no podrá disfrutar de estas dos tardes de toros. ¡Qué se le va a hacer! Ya dicen que por los hijos, cualquier sacrificio es pequeño, ya lo creo. Uno hasta es capaz de faltar a los toros por quedarse a celebrar la primera Comunión de su torerita. Y como era hace años, uno ha despedido la feria con la corrida de Victorino. Pero esta no se ha parecido en nada a aquellas, ni nadie en aquellos momentos podría imaginar algo tan desolador como “la de los Victorinos” de 2012 en Madrid.

Nada de llenazos, ni de reventas, la expectación ha sido desplazada por la incredulidad, la ilusión por la decepción y el toro por el mulo, así de simple. Seguro que el ganadero, padre o hijo, estarán satisfechos con la presencia y comportamiento de sus pupilos y hasta puede ser que achaque el fracaso de la corrida a que los toreros no han sabido hacerles las cosas. Que puede ser, pero no estoy yo muy convencido de ello. Parecía que el primero iba a poner en aprietos a Antonio Ferrera, cuando al recibirlo de capote comprobó lo pegajosillo que era el cárdeno. Pero el extremeño no se desanimó y hasta lo puso de largo en el caballo. ¡Novedad! Nos van a dejar ver a un toro; pero este derrochaba timidez y no se le vio, o sí, pero no en el sentido que el aficionado esperaba. Tardeando y sin demasiada alegría se fue al caballo para casi no ser ni regañado, mientras le tapaban la salida. En la segunda vara, de nuevo de lejos, pero al animal no le habían explicado cual era su papel y repitió lo del primer encuentro.

Puso banderillas el matador, pero el mejor favor que le puedo hacer es no comentarlo, solo diré que siempre fue a toro pasado y por el pitón derecho. Luego con la muleta parecía que Ferrera sufriera de espasmos periódicos, medio agachado, encogido, con unas poses extrañísimas, casi tumbado, pero como era de esperar, con el pico, citando fuera de cacho, con estiramientos descoyuntantes, y sin enterarse que el animalito no tiraba una mala cornada. Iba como un corderito al redil. Como con la zurda no logró entusiasmar, entonces echó mano del tan socorrido arrimón y entre retorcimientos y sobreactuaciones, como los malos actores, se le fue el tiempo y ya escuchó un aviso sin haber entrado a matar. En el segundo volvió a querer ser generoso dejando el toro de lejos, pero este primero fue al pasito y después hubo que meterlo debajo del peto y en ambos casos no paró de darle cornadas a la guata. Vuelta a las banderillas y vuelta a la vulgaridad, los ventajismos y las demostraciones atléticas en este periodo preolímpico. Con la muleta poco más que añadir, eso es lo bueno de los modernos, que calcan las faenas, pero sí que el toro echó en falta que le bajaran la mano para intentar quitarle la mala costumbre de echar la cara arriba. Muchos pases, muleta retrasada y a tirar de repertorio populista.
A Diego Urdiales se le esperaba y se deseaba que le saliera un toro encastado y con energías, para que el riojano pudiera desplegar todo su poder. Pero le tocó una sardina sin fuerzas que hacía segundo y a la que casi no se pudo picar. Se lo sacó hacia los medios en el comienzo de la faena de muleta, pero ahí se quedó todo, el toro no metía la cabeza ni tirando del ronzal, entraba como un mulo en una noria y para colmo el matador alargó la faena más de lo necesario. En el quinto no cambió el panorama en nada, solo como se lo llevó a los medios de espaldas, rematando con un molinete y uno de pecho, para luego volver a ver como este tampoco se dignaba en humillar mínimamente, ni en embestir con algo de emoción. Un arrimón con el único motivo de querer exprimir esta oportunidad hasta el límite, pero con ese material poca cosa se puede hacer. Habrá que seguir esperando y en la espera, a ver si los apoderados del riojano piensan por una vez en el torero que tienen y le apuntan a una corrida que vaya con él, con su toreo puro y poderoso, no apto para mulos.
Alberto Aguilar venía este año con menos expectación que el anterior y puede que hasta menos presionado por la responsabilidad. Su primero empujó en la primera vara, pero después solo se le señaló la segunda, siempre tapándole la salida. Echaba el toro la cara arriba en la muleta y se tragaba el primero y segundo muletazo, pero al tercero se le echaba encima al torero. Al natural parecía que el madrileño perdería claramente la lucha, pero le enjaretó dos muletazos muy templados y mandando. Incierto en la embestida, que siempre era precedida por la incertidumbre mientras escarbaba, para de repente pegar el arreón y tomar la muleta a regañadientes. Lo cerró un poco a base de pases con la izquierda por ambos pitones y cuando ya estaba el toro cuadrado montó la espada y cobró un magnífica estocada casi a cámara lenta. Cortó una oreja, que quizás puede ser algo excesivo, pero yo tampoco tuve valor para protestársela, más teniendo en cuenta la perla que le trajeron los Victorinos, padre e hijo. En el sexto, que de puro manso pegaba un brincos y se retorcía escandalosamente, recordándonos las imágenes antiguas de cuando fogueaban a un toro. Su trasteo fue sencillamente una pelea entre el que quería y el que no quería saber nada de muletas. Derrochó valentía Alberto Aguilar, a quien incluso le quedaron ganas de dar unos naturales queriendo llevarse el toro hasta atrás. No mató como en el tercero, y puede que por eso no le pidieran la oreja. Pero daba igual, lo que había hecho ya estaba allí. Y que nadie se equivoque, no ha tenido una tarde en la que haya derrochado arte y buen gusto, pero al menos ha estado valiente y honrado.
Ahora ya solo nos quedan los domingos para ir a los toros, y para encontrarnos con algunos locos que no han debido quedar hartos de toros o que simplemente tienen que calmar su afición de alguna manera. Ya hablaremos de lo que ha dado de si esta feria, del abominable ciclo que ha salido incluso peor que la peor de las predicciones, que ha dejado a Madrid en el lodo y que o sale el toro o se va el aficionado de verdad, el único capaz de transmitir sentimiento y de conseguir que el público se enamore de esto. Pero ya digo, eso será más adelante. Ahora si me lo permiten, les voy a pedir que antes de irse comprueben que todas las luc4es están apagadas y echen el cerrojo ferial hasta el año próximo. Para mí, lo mejor, la gente con que me he encontrado, aquellos con quien he compartido estas tardes de toros, con quien he comentado como transcurría este ramadán y todos los que se han pasado por aquí para hacer su aportación, pero eso ya lo hablaremos otro día.

20 comentarios:

Xavier González Fisher dijo...

Yo pensaría que estando así las cosas, más bien se trata de cerrar con la puerta a siete vueltas de llave y después, tirarla para adentro, para que a ningún "hijo desheredado" se le ocurriera volver a abrir...

Anónimo dijo...

Enrique, gracias por tus crónicas dia a dia
Un abrazo
Pgmacias

Pedro Pérez Muñoz dijo...

Pues gracias por las crónicas tan interesantes que nos brinda, un abrazo.

Scotty dijo...

Hola Enrique,

Nuestro amigo cada vez me gusta menos...no se que le está pasando a este torero, ya se que sus lotes en S.I. han sido horribles, pero es que ni valencia ni sevilla ni ná. La verdad que ayer se puso pesado y esperaba mucho más de él.

Lo de ferrera como tú dices es mejor ni comentarlo, sólo recomendarle que se tome un café con Carlos Aranda a ver si le enseña a poner banderillas que es lo que el cree que hace bien...

Alberto Aguilar para mi estuvo muy muy bien, toreando de verdad y se ganó la oreja con más peso de las que he visto en este serial.

Me ha sorpendido mucho este torero y me voy con ganas de volver a verle, lo que solo me ha pasado con él.

Sólo darte las gracias por todas tus crónicas y por crear este foro en lo que los "raros" podemos debatir agusto.

Un saludo

Diego Cervera Garcia dijo...

Enrique:
Disfruta y pásalo en la comunión de tu guapa torera.

De la corrida no puedo opinar, no la vi y no puedo judgar por un vídeo como tal.

Un abrazo

Anónimo dijo...

No me gustaron especialmente los toros de Victorino. La ganadería no está pasando por su mejor momento, lo que pudiera haber contribuido a que la plaza no se llenara, algo insólito unos años atrás.

De Ferrera nada que hablar, lo has dicho todo. Urdiales no ha vuelto a ser el que fue, es un torero honrado pero para calar en la afición hay que hacer algo más. En mi opinión, ahoga bastante a los toros y eso hace que respondan peor. Se ha unido a los del “arrimón” (Robleño, Rafaelillo, etc).

Es la primera vez que me convence Alberto Aguilar, el año pasado estuvo por debajo de su lote en la de Escolar pero este año ha estado firme con los victorinos. Su faena fue de menos a más, empezó cediendo terreno para más tarde aguantar estoicamente la embestida del toro sin ceder espacio al toro y recetando por ambos pitones muletazos de mano baja. Aunque no siempre estuvo bien colocado, al menos intentaba ponerse en el sitio y cruzarse cuando la situación lo requería. La estocada estaba algo desprendida y la oreja, no la pedí pero tampoco la protesté. Si no se la hubiera llevado al menos debería haber dado una vuelta al ruedo con todas las de la ley.
En el sexto también fue de menos a más. En las primeras tandas por el pitón derecho anduvo perfilero y no terminó de tomarle el pulso al toro. Lo mejor vino en dos tandas al natural, sobre todo la segunda que quizás fuese la tanda más firme que se diera en toda la tarde.

Por último te felicito y agradezco la ímproba labor que has realizado durante el ciclo ferial desde tu blog.

Saludos isidriles
J.Carlos

Anónimo dijo...

pp

Isa Molina dijo...

Gracias por las crónicas de San Isidro y el apéndice del “arte y la cultura”.
Menos mal que hay aficionados con criterio como tu, porque cuando leo las crónicas oficiales, parece que han estado viendo otra corrida de toros. Un saludo.

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Yo el otro día pensaba que esto estaba más que perdido, pero viendo ciertas reacciones de unos y otros, empiezo a creer que unos tienen más fuerza de la que creen y que los otros están más preocupados de lo que nos parece.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Pgmacias:
Gracias por estar ahí y por todos los ánimos que recibo de ti y de más de un tartanero.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Pedro:
Muchas gracias por leerme día tras día.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Scotty:
Pues mira, ya lo dice el refrán, Dios los cría y ellos se juntan. Para mi es un orgullo el que os vengáis a charlar a esta mesita con café y pastas. Lo de nuestro torero es complicado, yo espero que no se acomode al "no ha sido posible", ni se conforme. Lo de Alberto Aguilar me gustó, pero que quiera seguir avanzando es indispensable, que aún no ha llegado a nada, y que piense siempre que aún no ha llegado y se siga exigiendo.
Un abrazo y gracias por estar ahí.

Enrique Martín dijo...

Diego:
Muchas gracias. Fue un día precioso. De la corrida, pues déjala ahí, aunque hay que estar pendiente de Alberto Aguilar.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Gracias a ti por entretenerte por aquí. Lo de Victorino, pues ya se sabe, solo falta que reconozca como está su ganadería y lo intente arreglar. Urdiales quizás empiece a atorarse en Madrid y en otros sitios. Aparte de no saber si le están llevando demasiado bien. Con Alberto Aguilar, del que esperaba más el año pasado, me he llevado una agradable sorpresa. A ver si se relaja, no se conforma y podemos agarrarnos a él. Bueno, ya nos veremos en las "supernovilladas" del verano.
Un abrazo y gracias otra vez.

Enrique Martín dijo...

Anónimo:
No he descifrado el mensaje, pero gracias de todas formas.

Enrique Martín dijo...

Isa:
Gracias por pasarte y valorar mis escritos. No te creas que eres la única que se cree que ha visto otra corrida.
Un saludo

Óscar dijo...

Enrique, ya te vi el día de victorinos de toma y daca con otro de tu grada que parece ser que no opinaba igual que tú.
El día del mano a mano novilleril nos vemos y lo hablamos más tranquilamente.

Un fuerte abrazo, y a seguir con esto.

Saludos.

Óscar

Enrique Martín dijo...

Óscar:
Pues ya ves, un señor que se ha pasado la feria llamándonos imbéciles y otras cosas no reproducibles, nos ha mandado ahí mismo, y el otro día pretendía que mi compañero de localidad se callara cuando pedía el toro. Sería porque igual se le cortaba la digestión de la merienda o le sentaba mal el güisqui. Encima de tener que aguantar, hay que protestar cuando y lo qué digan los demás. Porque esa es otra,tenías que oír al señor soltar por su boquita cuando alguno no le mola. Un demócrta convencido, vamos.
Te veré entonces en la novillada. No tenemos remedio.

I. J. del Pino dijo...

Pues nada Enrique, ha sido un placer leerte durante toda esta feria de decepciones y conocerte personalmente.
Seguiremos charlando de toros, si es queda alguno que ya lo empiezo a dudar.

Enrique Martín dijo...

I.J. del Pino:
Para mí ha sido una alegría enorme estar delante de unos monstruos como aficionados y aunque apenas estuvimos dos minutos, sí creo que sí que tendríamos mucho de que hablar y mucho para reír.
Un abrazo