lunes, 22 de abril de 2013

La felicidad de ver a El Juli cogido

Vicente Pastor, pasado por el filtro de una mala cabeza


Lo que ha avanzado el mundo, el pensamiento científico y filosófico, se ha vencido a un gran número de enfermedades que en otro tiempo eran sinónimo de muerte, se han alcanzado unos niveles de bienestar inimaginables hace años, hasta el mundo tiene la apariencia de ser más seguro, pero no sé qué será lo que tiene la estupidez humana, que su desaparición parece una empresa imposible. Y anda que no molesta y por si fuera poco, destroza todos los logros del hombre y siembra la discordia entre estos, en un abrir y cerrar de ojos. Vaya como ejemplo la cogida sufrida por El Juli en Sevilla; anda que no han tardado poco en salir los memos en avanzadilla, para acusar a los aficionados que no son afines a su forma de hacer ante el toro como culpables de semejante desgracia. Resulta que al pedir que salga el toro íntegro, uno ya es cómplice de un intento de… Vaya usted a saber de qué.

Esta cornada ya deshabilita los argumentos de los que exigen la verdad en la Fiesta, de los que critican el destoreo ventajista y de los que en tanta desvergüenza y corrupción taurina ven el fin de los Toros. De la misma forma que se ve legitimada la Tauromaquia 2.0, porque, según ellos, lo que llamamos medio toro también pega, y a veces con malas consecuencias. No creo que este sea un buen campo para la batalla dialéctica, porque igual se encuentran delante los argumentos que utilizaron para desprestigiar a José Tomás y su forma de torear. Igual que en aquel momento eran una estupidez, una insensatez y un ataque injusto y desmesurado al de Galapagar, con El Juli siguen siendo una barbaridad, y además, el torero no se lo merece.

No he visto la cogida, ni la pienso ver, igual que no vi la de Padilla, porque no me interesa y porque desde el momento en que un torero tiene que ir a la cama sólo me importa su recuperación. Pero no caeré en el error de calificar la valía del torero por el hecho de que el toro le eche mano. Yo sigo pensando lo mismo sobre el toreo de Julián López, El Juli, al que alegremente se le ha colgado el cartel de figura, gran torero y de no sé cuantas cosas más, me sigue pareciendo un torero que basa su labor en tomarse todas las ventajas para él. A pesar de anunciarse con los Miura, únicamente mata un tipo de toro que lleva bajo el brazo allá donde se acartela y todo lo que sea salirse de los Zalduendos, Garcigrandes, Cuvillos o Victoriano del Río, por decir unos nombres, comporta una sonora excepción que se jalea por los cuatro confines y que genera grandes esperanzas hasta en los disidentes de la fe julista. No le ha importado montar o que se monten lamentables espectáculos en los corrales, las mañanas de corrida, ni defender sin rubor el toro chico, los novillos chicos y la saca grande, que es una figura. Pero ahora creo que no es momento de profundizar en estas cosas, caería en el mismo error de los que creen que nos felicitamos por verle ir a la enfermería, pero desde el punto opuesto. El caso es que ahora está con la pierna abierta, que a pesar de todo nos tenemos todavía que felicitar porque la cosa no haya sido peor y que lo mejor que puede pasar es que vuelva a vestir de luces y a salir al ruedo a torear. Que hay que ser muy tonto para desear que cojan a nadie, para que un torero se vea obligado a dejar el toro por una desgracia o para que los toreros, ganaderos o quien sea que no son santo de nuestra devoción se tengan que hacer a un lado por otro motivo que no sea su santa voluntad. Pero pensar que estas situaciones desgraciadas puedan alegrarnos, aparte de ser un ruin y una mala persona, lo que deja muy claro es que es un pobre bobo infeliz. Así que no se gasten ustedes, señores taurinos y afines, que jamás podrá llegar a ser posible encontrar la felicidad en ver a El Juli cogido. Es mucho más gratificante verle vestido de torero y en la plaza, y luego juzgar si es capaz de entusiasmar al respetable, al aficionado o a cualquier hijo de vecino.

20 comentarios:

Toro Negro dijo...

Precisamente la cornada ha creado una corriente de figurisistas que claman la validez del monoencaste pues "estos también cogen"; en este escrito explico que no se puede validar a un hierro, una ganadería, un encaste y un sistema, por lo que hizo un toro manso! http://reventadoramargado.blogspot.com/2013/04/trata-sobre-la-cornada-que-sufrio-el.html

Xavier González Fisher dijo...

Enrique: Hablas de la "legitimidad" que se quiere dar al "medio toro", como el que las figuras de hoy piden.

El "medio toro" nunca ha sido legítimo. El día de hoy, buscando otra cosa, me encontré con este resumen de un coloquio entre algunos "personajillos" de esto, Domingo Ortega, Antonio Díaz Cañabate, el Dr. Fernández Zúmel y Gregorio Sánchez entre otros. Fue publicado el 12 de mayo de 1968 y allí se deja claro que para ser toro debe tener 4 años entre otras virtudes...

Aquí las ligas al documento, que dejan claro que lo que hoy se hace valer como "bueno", no lo es:

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1968/05/12/135.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1968/05/12/136.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1968/05/12/137.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1968/05/12/138.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1968/05/12/139.html

MARIN dijo...

Me imagino que estamos hablando de lo mismo Enrique, del artículo de opinión del Iluestre y Reputado periodista taurino Paco Mora (¿...?) en la sección digital de Aplausos. Mira que me quiero tomar unas vacaciones en serio con esto del blog Enrique, pero es que con este tipo de artículos, siempre hay un bobo de estos que me hace ponerme a coger el teclado otra vez.

Si este señor piensa que hay alguien que se pueda alegrar de que un torero se marche herido a la cama (a no ser que sea miembro del PETA), creo que navega en la mas absoluta estupidez. Y gracias a Dios, que hay muy pocos bobos que lo dicen públicamente, pero te aseguro que hay muchos como este señor que lo piensan.

Con respecto al Juli, sabes Enrique que te he dicho muchas veces que cada dia me gusta mas. He dicho por activa y por pasiva que cuando veo un festejo intento olvidarme del hierro y del nombre del matador para no adquirir prejuicios. Luego analizo, y creeme que a El Juli lo he visto con muchas "bobonas", pero que tambien lo he visto con auténticos tios jugarse los muslos. Creo que de los de arriba es el que mas verdad tiene, aunque tambien le pediré siempre que (al igual que todos) que mate de todo.

No voy a extenderme mas, y solo desearle al maestro Juli que se recupere lo antes posible, y que los otros se dediquen a mirar por la fiesta e informar en vez de atacar a los aficionados.

Un abrazo.

Alberto Ariza Moreno dijo...

Enrique: Una vez me dijo un vaquero "El que se monta a caballo, se cae". Con el toreo pasa lo mismo, el que torea tiene el riesgo de llevarse la cornada. Es el riesgo que se corre y hay veces que pasa. Para nada me alegro de la cornada al Juli, es más, lo siento muchísimo pero considero que es algo que puede pasar. Le deseo una pronta recuperación y que tenga más suerte la próxima vez.

Sobre eso que hablan los taurinos de que el mediotoro también pega cornadas es un argumento estúpido. Quiero ver a las figuras delante de otro tipo de toros no porque peguen más cornadas sino porque exige más y saca los defectos. Prueba de ello es lo de Manzanares con el Victorino. ¿Dónde estaba todo el empaque, todo el arte, todo eso de componer, lo bien que mata y todas esas cosas? Todos nos dimos cuenta de las grandes carencias de este torero. Por eso quiero ver a las figuras con ese toro, para que demuestren que verdaderamente son figuras y saben torear. No porque peguen más cornadas.

El mismo vaquero me explicó una vez que, si sabes montar, el caballo que te cae es el más noble y más tonto, porque no vas tan atento y si hace algo inesperado te coge distraido y vas al suelo. Quizás en el toro eso también sea verdad y los más "tontos" sean los que peguen las cornadas.

Un abrazo Enrique.

Anónimo dijo...

A mí es que lo que digan estos taurinillos y/o estómagos agradecidos de tres al cuarto, me la trae al pairo. Lo siento por el matador y espero que se recupere pronto.

Pero... soy de los que pide un toro medio en condiciones y si no lo veo me enfado y no vuelvo. Lo mismo que yo hago han hecho muchos y me temo que cada vez lo van a hacer más aficionados y se les va a acabar el chollo. De momento ya falté a una novillada y el Domingo que viene voy a faltar también porque no me da la gana que me tomen el pelo.

P.D: me temo que se van a pegar un fuerte batacazo en la Feria del Arte y la Cultura. Temblando están los cimientos de Las Ventas...

Saludos
J.Carlos

Enrique Martín dijo...

Toro Negro:
Me alegra verle por aquí, pues conozco su blog, francamente interesante, aunque no sé por qué no me ha permitido el sistema dejarle comentarios.
Pues sí, cualquier excusa les vale para legitimar ese medio toro. Claro que cogen, por supuesto, pero lo que no dicen es que permiten estar más cómodo delante de ellos y pasan por alto muchos errores del matador, cuando un toro encastado a lo sumo deja uno, porque a la siguiente ya te ha levantado.
Un saludo y bienvenido

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Pero, ¿quienes son esos señores tan raros? Domingo Ortega, vaya nombre, seguro que no sabía nada de toros, ni de eso del dominio y el mando. Aún recuerdo cuando era asesor de la plaza de Madrid, justo cuando la plaza tenía un rigor y una seriedad que no sé si volveremos a vivir.
Gracias por los enlaces, los consultaremos con calma y reflexión.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Marín:
Ya ves, de eso que dices de que siempre hay alguno que te hace coger el teclado nos beneficiamos unos terceros.
Antes había una serie de reglas no escritas que se respetaban más que las leyes grabadas en oro. Y si un torero iba para adentro, ya nada importaba, sólo si la cosa iba bien o mal y se escudriñaba en los gestos de los que salían de la enfermería, intentando saber y tranquilizarse. Y si la cornada era gorda, hasta se era más condescendiente con los que seguían en el ruedo, pues si los de los tendidos estaban impresionados, se entendía que los compañeros estaban mucho más afectados. Pero de la misma forma, cuando había que ser exigente, se era. Se sabían los límites y las rayas que no había que pasar. Hoy hay estúpidos que no se enteran de nada. Los que se dicen aficionados proyectan sobre otros sus malos sentimientos y los que escriben de toros, a lo mejor no sabían qué era esto hasta que un jefe de redacción le metió en la sección de toros. Ya ves, como dijo el genio aquel "Hay gente pa'to".
Un abrazo

Francisco dijo...

Pues como contraargumento se puede decir que a Bienvenida lo mató una vaquilla en un tentadero.
Saludos.

Enrique Martín dijo...

Alberto:
Que categórica es la sabiduría del hombre del campo, que no se puede entretener con bobadas, porque si no, a lo mejor le tira el caballo. Todo esto es un confundir la velocidad con el tocino, ahora resulta que el toro no debe coger y el torero no tiene por qué prepararse para que no le coja. El mundo al revés. Quizá antes las cornadas fueran más fuertes, precisamente por eso, porque toreros muy preparados, cuando se veían cogidos era porque el animal era un verdadero barrabás, y no había forma de salvarse de sus pitones. Pero como bien dices, nos ponen al rey de los toreros, le colocan un Victorino de los de Domeqc y ya no sabe por donde cogerlo. Como para vérselas con un Albaserrada de aquellos con mala baba. Lo que te digo, un disparate.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Pero ellos siguen por su carril y si hay algo que les perturbe, lo tapan con excusas estúpidas y explicaciones que nadie les pide y que casi es mejor que no den, porque acaban empeorando todo.
Lo del Jarte y la Kultura puede que dé una medida muy aproximada del aguante que en este momento tiene el aficionado de Madrid, o las empresas que regalaban entradas a sus clientes y que ya no las regalan. Igual es que después de una corrida de esas tan habituales, perdían el cliente de por vida, o el amigo o ponían al suegro de los nervios.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Francisco:
Pues sí, porque a estos animales nunca les puedes perder la cara, aunque algunos les estén perdiendo el respeto y cuando les sale uno con algún problema, entonces se les apaga la luz de golpe.
Un saludo

Anónimo dijo...

Así es señores.Una cosa es con guitarra y otra con castañuelas.
Chacarero.

Iván Colomer dijo...

PEDAZO entrada Enrique.
De todos modos, gracias por aclarar esto, yo llegué a pensar que la culpa de la cornada a Julián era absolutamente tuya.

Enrique Martín dijo...

Chacarero:
Pues no hay más que decir.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Iván:

No, no, yo no tengo nada que ver, lo puedo jurar, además ese día yo estaba en otra parte. Muchas gracias y un abrazo y enhorabuena por haber vuelto a levantar el cierre de Orocárdeno para que podamos leerte de nuevo.

Francisco. dijo...

He visto, más detenidamente y un trozo más largo, el pasaje de la cogida y a mi modesto entender, eso de parar templar y mandar no iba con el Juli y por no llevarle toreado pasó lo que le pasó, en un momento no obedece al toque y fue por él. O eso me ha parcecido. Y el toro con el Juli en el suelo, no hizo por él. Eso es lo que veo.
No sé el futuro de los victorianos por ser tan osados. El geniecillo de los danielesruiz parece les está pasando factura. Sería el colmo que no todo lo domecq sirviese.
Un saludo.

pedrito dijo...

Yo pienso que la culpa de las cornadas de los toreros es nuestra a todos los aficionados, porqué TODOS vamos a ver toros en los ruedos lidiados y matados por toreros.
Si se para la fiesta brava, se pararan las cornadas, porqué el pùblico nunca vendrà a ver lidiar de toros.
La diferencia entre los aficionados: unos estan contentos con el medio toro, el borrego, el perritoro, - que tambièn pueden matar- para la fiesta circo, y los otros exigen un toro integroL
Saludos

Enrique Martín dijo...

Francisco:
Yo no he visto las imágenes, ni quiero juzgarlas, por ese motivo precisamente. Sí me han hecho comentarios que coinciden plenamente con los tuyos. Es verdad que todos los toros dan cornadas, por supuesto, pero claro si esto tampoco les vale.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Pedrito:
Es que creo que al final todo se reduce a la emoción y que si la eliminamos, pues esto no tiene sentido. Y quién puede evitar esta decadencia es el toro íntegro.
Un saludo