sábado, 20 de abril de 2013

Reflexiones sobre ¿Qué es torear?

Torear es poder y mandar en el toro.


En esta oportunidad no voy a expresar mis ideas, ni el producto de mis observaciones o los comentarios que me surgen al leer o escuchar ciertos hechos que acontecen en el mundo de los toros. Eso sí, estoy de acuerdo en todo con lo aquí recogido y que alguien escribió en su momento, pero que es perfectamente aplicable al día de hoy. Lean estas reflexiones y luego veremos quien firmó estos párrafos.

1. Lo difícil en el toreo son los remates, rematar un pase y más rematar una faena.

2. La lidia empieza desde que sale el toro del toril. La suerte de matar empieza en el primer capotazo. Todo cuanto se hace en el ruedo, es ir preparando al toro para la muerte.

3. Esa distinción, muy de moda, del toro bueno para el torero o el toro bueno para el ganadero es la más disparatada concepción de la bravura.

4. No hay toros grandes, ni toros chicos, sino toros; toros o novillos. El toro se caracteriza primero, por su edad, y en seguida, por el trapío de su raza.

5. Si daña a la fiesta de toros la insinceridad, no la daña menos el conformismo. Llamaremos conformismo a esa falta de interés por que las cosas se hagan bien; a esa aceptación de hechos consumados, sin reacciones que obliguen a la enmienda; a esa entrega dócil al abuso y al engaño; a la renuncia fiscal que se observa en sectores que pueden ser decisivos.

Tranquilizan su afición los conformistas diciendo que es achaque antiguo, que siempre pasó lo mismo; sin analizar si es verdad que pasaba lo mismo y cómo pasaba, y si se dejaba pasar mansamente.

6. Templado no es igual a lento […]. El temple depende del toro […]. Tanto se falsea el temple por torear rápido como por torear lento.

7. El dilema que las circunstancias actuales han planteado al toreo -estatua o vulgaridad- necesita una revisión. Y en esta revisión tenemos que considerar el toreo por bajo. El toreo por bajo está preterido, abandonado, en desuso, como se desecha lo inservible y lo inútil. Al decir del torero y de algunos aficionados que hacen eco a esos toreros, el toreo por bajo no le gusta al público. ¿Pero qué toreo por bajo es el que no le gusta al público? Nosotros sospechamos que el toreo por bajo que no le gusta al público, y hace bien en no gustarle, no es el toreo por bajo precisamente, sino ese toreo agachado, encorvado, del que busca entre las arenas algo perdido -el toreo- y en el que está más bajo que la muleta. Ese no es toreo “por bajo”, sino toreo “bajo”.

8. Para ser torero hacen falta dos circunstancias esenciales: primero, ser torero (aptitud), y segundo, saber ser torero (conducta).

9. Torear es mandar en el toro, hacer lo que se quiera del toro, tener el toreo en la mano; si no se manda en el toro, si el toro no va por donde quiere el torero que vaya, no torea el torero, el que torea es el toro. Y no se puede mandar al toro si no se carga la suerte.

Pues aquí están las reflexiones de don Gregorio Corrochano, periodista y ensayista de referencia, con sus puntos más oscuros, afortunadamente, pero que tenía una clara concepción del toreo y que fue capaz de plasmarla en su magnífica obra “¿Qué es torear?”. Imprescindible.

14 comentarios:

Francisco dijo...

Ay D. Enrique. Entono el mea culpa por la 5
Un saludo.

Enrique Martín dijo...

Francisco:
El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, y más se puede progresar si uno identifica dónde.
Un saludo

Anónimo dijo...

Con la cinco más de uno se debe sentir afectado.Es para los que venden el cuento que hoy se torea mejor que nunca y que los toros son más bravos.En especial los de las denominadas figuras.
D.C.

franmmartin dijo...

Aunque D.Gregorio no es santo de mi devoción,me voy a quedar con el séptimo mandamiento,por lo que ese toreo supone de dificultad,de belleza y de poder. Pero ¡Ay!, para ese precepto como para todos los demás,se necesita eso tan evitado por la "casta", que es el toro.
Ese toro al que poderle,al que templar,al que preparar dignamente para la muerte.Sin ese pequeño detalle todo,todo, se desmorona:Toreros,ganaderos,la Fiesta,e incluso los Diez Mandamientos.

Anónimo dijo...

Los escritos de Gregorio Corrochano y algunos otros nos hacen no perder el norte sobre los derroteros por dónde hubiera debido ir una Fiesta a día de hoy adulterada.

"Me gustaría añadir una frase que he leído a Don Eulogio López:
Todo el valor de la lidia consiste en un hombre que se enfrenta a una fiera con un trapo. Pero si la fiera no es brava y el hombre, además del trapo, utiliza –por ejemplo- una suerte de varas que anula a esa fiera, y un conjunto de adornos para evitar el peligro, el toreo se queda sin emoción. Y sin emoción, no hay fiesta".

Un saludo
J.Carlos

Enrique Martín dijo...

D.C.:
Pues sí, pero si al menos caen en la cuenta de que incurren en lo que dice don Alfredo, entonces no está todo perdido, aún nos queda la esperanza de que tomen el camino de la exigencia y del sentido común.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Franmartin:
Es que sin eso, no sé cómo se puede concebir el Toreo. Si el toro no tiene casta, no ataca, si no ataca, no embiste y entonces, ¿qué hacemos con los trapos pasándoselos por la jeta? Ahora el toro tiene que tener toreabilidad, como si fuera un invento del s.XXI. Vaya barbaridad
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Pues efectivamente, entonces no hay nada. Y lo que pudiera haber tiene que ser bastante parecido a la Tauromaquia 2.0, un abuso, una crueldad y un baile en el que se burlan de un toro para divertir a la gente. El argumento se me parece bastante al de los antis. Pero da igual, ellos a lo suyo.
Un abrazo

Gil de O. dijo...

Sí Enrique. Bien sabes, que no soy muy de Corrochano ni de ningún crítico que escriba o hable desde el absoluto; mas ciertamente debo reconocer que si Don Gregorio -enmendador de Gallito- tuviese que escribir o actualizar esa obra necesitaría hacerle una ampliación considerable. Claro que igual llegaba tarde, ya que tú "2.0" se ha ocupado en ponerle claras las ideas al aficionado; y si algún torero se digna leerte, enterarse de cómo el aficionado de verdad y tendido (de los que vamos a los toros llueva o truene)entiende debe ser El Toreo.

No te sofoques, que enseguida estoy con el contrapunto. Y éste es para la puntualización nº1 del maestro Corrochano, a modo de objeción, ampliación o mejora. Y digo así: "el remate de un lance no es lo más importante, es simplemente la consecuencia del mismo cuando se ha planteado, ejecutado correctamente y conforme a cánones.

Ya sabes, aquello de la colocación, el dejarse ver y ofrecerse; traerlo y cargar; prenderlo y templar; y por descontado, para mandar y ligar. Todo ante un Toro al que haya que poderle porque quiera destrozarme, matarme, comerme, patearme y borrarme.

Saludos de Gil de O.

Alberto Ariza Moreno dijo...

Enrique: Para mí torear es ponerse delante de un TORO, cruzarse, cargar la suerte, cogerlo delante y llevarlo largo y metido en la muleta hasta detrás de la cadera pasándose los astifinos pitones a dos dedos de los muslos.

Cada vez que voy a los toros pienso una cosa: es una desgracia ser aficionado a los toros. Mientras mi hermano y yo estamos criticando todo el tiempo, esperando toda la tarde ver a un torero cruzarse, esperando que el siguiente toro tenga algo de raza y con cara de indiferencia ante la pierna contraria escondida, el pico, el toro noble y soso... El que está al lado se lo pasa de puta madre gritándole torero y diciéndole "ole" hasta a los areneros. Mientras yo salgo cabreado el vecino de turno sale contentísimo por haber visto tan grandiosa corrida de toros... Hay veces que preferiría ser menos aficionado. Hay veces que pienso ¿Para que saber como hay que torear si nadie lo hace? ¿Para que saber como tiene que ser un toro bravo si apenas sale uno o dos en toda la temporada? Enrique cada día lo tengo más claro, esto se acaba.

Un abrazo

Xavier González Fisher dijo...

Enrique: Se podrá estar o no de acuerdo con líneas que seguía Gregorio Corrochano para explicar la fiesta, pero indudablemente que él defiende algo que a mi juicio resulta esencial para la comprensión de esto: la fiesta gira en torno al toro y el torero es quien ha de darle la lidia que pide y no, como se hace hogaño, que el toro se cría "adaptándolo" al toreo y creando la deleznable "tauromaquia 2.0" que amenaza con dar fin al toreo auténtico.

Enhorabuena.

Enrique Martín dijo...

Gil de O.:
Por una vez me voy a atrever a añadir una frase a tu última frase. Después de todo lo que dices, yo diría que además de hacer todo eso que es el toreo, hay que hacerlo con arte, con naturalidad y haciendo creer que está allí más a gusto que en un bautizo. Ahora parece que se empeñan en demostrar lo mal que lo pasan, cuando además no lo pasan ni la mitad de la mitad de mal que aquellos que toreaban el toro y que además tenían que conocer las características de cada ganadería y saber ver al toro que les había tocado. Vamos, una bendición.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Alberto:
La cosa es tal y como dices y solo me queda decirte una cosa; pero cuanto disfrutamos cuando se da la conjunción toro, torero y arte. Es verdad que ahora es casi imposible, lo que hace que esto pierda su sentido, y quizá el haberlo visto hacer alguna vez, es lo que nos empuja a seguir yendo a la plaza, y ese amor al animal, que nos tiene embrujados y que es al que realmente hay que ver.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Muchas gracias. Estoy de acuerdo contigo en lo de Corrochano, teniendo incluso sus cosas y sus intereses que le hicieron tener sus cosas con Joselito, pero es que llegados al punto en que estamos, todo aquello pasa a un segundo término, pues lo primero ahora es intentar salvar esto, aunque...
Un abrazo