jueves, 28 de noviembre de 2013

El Juli, anclados en el pasado, anclados en la trampa

Para los no anclados en las cosas del pasado


Me rindo ante las mentes clarividentes, las que te muestran el camino, las que te dan la solución a tus búsquedas de años, las que tienen ese don de iluminar el mundo con su presencia, con ese pisar seguro y elegante y esa palabra que embruja y que subida en una voz angelical te hace sentirte en el paraíso. Llevamos una eternidad intentando clasificar a los que visitan una plaza de toros, que si toristas o toreristas, taurinos o no taurinos, público o aficionados, maleducados o cívicos ciudadanos. Tantas y tantas divisiones que nunca satisfacen a nadie. Pues ha tenido que ser Julián López el que nos ponga a cada uno en nuestro sitio. ¿Quién si no, podría conseguir tal hazaña?

En unas declaraciones que han circulado por el mundo de los Toros como un reguero de pólvora, el maestro de Velilla de San Antonio ha afirmado que el mundo del toro se ha quedado anclado en muchas cosas antiguas. Si es que no se puede decir mejor. Se acabó la cuestión, la separación definitiva y que perdurará por los siglos de los siglos será la de anclados en las cosas  antiguas y lo que no se han anclado, lo que no quiere decir que necesariamente vayan a la deriva. Ahí está don Julián para marcar el rumbo hacia los puertos de la modernidad. Pero claro, no todos tenemos esa visión tan rápida y certera del Toreo, algunos a pesar de todo seguimos devorados por las dudas. ¿Lo del ancla y lo antiguo es bueno o es malo? ¿Qué ley o que criterio dice que lo pasado es malo por definición y lo moderno es bueno? O viceversa. ¿Quién está capacitado para decidir esto o quién le ha permitido revestirse con esa dignidad de máxima autoridad taurina? ¿Quién es nadie para decidir sobre los gustos personales de cualquier hijo de vecino? ¿Qué mal ven en ese pasado del que tanto se reniega y que tan peligroso parece para el futuro de la Fiesta de los Toros? Que don Julián lo tendrá muy claro, para eso es un iluminado del Toreo, pero para los simples paganos, esto se nos queda muy lejano y demasiado oscuro.

Que uno pensaba abrazar la modernidad, pero ahora empiezo a pensármelo; y es que no es la primera vez que me ocurre esto con don Julián, que de primeras me emociona y me pongo de hinojos ante su majestuosidad, pero a nada que me empieza a doler el espinazo empiezo a encontrarle pegas a su filosofía taurina y paso al polo opuesto. Me vence esa sensación de sentir que me están queriendo colar una milonga, con el único fin de que veamos el presente llenos de benevolencia y sentida y ciega idolatría hacia don Julián y sus compañeros. Mucho pedir, ¿no? No digo yo que eso no sea posible, ni mucho menos, pero claro, si uno se pone a hacer memoria, pues la cosa se pone muy cuesta arriba. Resulta que en los últimos años ni a El Juli, ni a ninguno de la patrulla de los modernizadores se les ha visto con un toro, que entre todos se matan camadas enteras de ganaderías descastadas, criaderos en serie de mojicones desmochados, con un tipo anovillado que echa para atrás. Que a pesar de todo son habituales los mítines matinales en los corrales de las plazas que han osado cometer el delito de contratar corridas que a ellos les parece que no entran en la muleta y sacadas de tipo, sin importarles dar un espectáculo más que lamentable, como el que se ha producido en las últimas fechas en las plazas de la América taurina. Que hay encierros que ofenden a la vista, al aficionado y a cualquiera que tenga alguna inclinación favorable hacia la Fiesta.

El ver escenificado este progreso, esa evolución, el arte que tanto reivindican, es para que te pille bien merendado, porque si no, igual sufres un shock catatónico irreversible. Esos bailes con el capote, esa filfa de tercio de varas, esas faenas insulsas y vulgares aderezadas con estrambóticos retorcimientos y como cierre, las estocadas por la espalda. Todo quiere recordar eso que llamamos toreo, pero tiene tanta trampa, tanta mentira y ofrece tan escasas oportunidades al toro, que resulta ofensivo para los espíritus con una mínima sensibilidad. Eso sí, reconozco que si esto le gusta a alguien, es casi imposible que le guste lo de siempre, y por lógica, así debería ser. De la misma forma que el aficionado del toreo eterno se tiene que sentir incómodo, estafado, incomprendido y hasta agredido. Es fácil que el torero madrileño ande por México firmando fotografías de sus últimas actuaciones por aquellas tierras. Se sentirá tan orgulloso como avergonzado y escandalizado el aficionado que ve esos cebones con unos pitones de media cuarta escasa. Eso es modernidad.

Resulta curioso, pero cuando escucho esa cantinela corporativa de la torería del momento de la modernización, que lo moderno es lo bueno, que venga y venga con la modernidad, me suena a esos discursos de los regimenes totalitarios que auguran un nuevo orden, un nuevo status en el que todo el mundo vivirá en esos paraísos soñados para los más desfavorecidos. De repente todo se convierte en la más maravillosa de las utopías. Pero en el toro además hay que tomar en consideración que esta “evolución”, que es otro de esos eufemismos con que nos quieren colar el sapo, será manejada y llevada a término por una pandilla de chavalines que se autoproclaman artistas, que deciden por todos lo que tiene que gustar, que de pronto todo lo pasado no sirve, porque como sólo les ocurre a los grandes hombres, piensan que nuestros ancestros eran bobos perdidos y que los listos son ellos. Vamos, que nos ponemos a enumerar sus logros y es para echarse a correr; si es que no se puede aguantar tanta “evolución” de golpe. Ni se plantean que de tanta ocurrencia pueda ver algo que no sirva, si a ellos y a sus satélites les va bien y sacan su buena pasta con el menor riesgo posible, entonces la cosa marcha y pasa el control de calidad.


Siempre me pasa lo mismo, si es que al final acabo encabritado con las cosas que este chico y sus camaradas dicen cuando se ponen filósofos. ¡Ay Señor! Pero como no quiero pecar de imprudente y precipitado, voy a hacerme una lista con los éxitos que les han permitido deshacerse de ese pesado ancla del pasado: Desprecian cualquier hierro que no sea de su confianza, imponiendo estas ganaderías allá donde van; han convertido su toro en una caricatura de lo que siempre ha sido; no dudan en atacar e intentar echar abajo la historia del toreo, con tal de verse favorecidos; han llevado mucho más lejos de lo permitido la minimización del riesgo; han creado un guetto en las ferias, no permitiendo que ningún otro matador, especialmente los que les pueden hacer sombra, alternen con ellos; no dudan en enfrentarse a los presidentes, al público o a cualquiera que no les dore la píldora, exhibiendo una soberbia más que sobresaliente, auspiciada por una evidente ignorancia que sus aduladores se encargan en disimular; entre estoques de carbono, muletas más ligeras que la gasa, esos proyectos de puyas con tallas, puyas retráctiles y vaya usted a saber qué, han convertido el toreo en un baile grotesco; han eliminado la suerte de varas; han desterrado la lidia del toro, pues lo que les sale a ellos ya viene lidiado del campo; han empujado a la Fiesta hacia el rincón donde los antitaurinos, los políticos, los asépticos, los aburridos, los charlatanes, los oportunistas y cualquiera que se preste, se ceban zurrándola de lo lindo y convirtiéndola en la culpable de todos los males de la Humanidad; urden en la administración pública para pasar de uno a otro ministerio, para que se hagan declaraciones oficiales que no sirven para nada y para que progresen proyectos vacíos que sólo se detienen en lo accesorio y no en lo fundamental; enredan y enredan con iniciativas que no arreglan nada, pero que les sirve para intentar dar una imagen de cercanía que no tienen, algo parecido a esas fotos y películas en las que un señor se hacía fotografiar rodeado de niños, pobres o enfermos, sin que estos le importaran lo más mínimo. Y creo que voy a parar, porque veo que me va a salir una lista mayor que la guía de Teléfonos, eso sí, a ver si don Julián nos aclara donde estamos, anclados en el pasado, anclados en la trampa.

20 comentarios:

E. M Partida dijo...

Bien dicho, saludos desde México. Acá en la México anda Juli robando y estafando a públicos incautos, y le sigue Morante, apoderado por Toño Barrera ---que ya conoce el camino del fraude mexicano---. Torean medios toros, con pitones descaradamente cercenados, bobalicones, de ganaderías de "manso". Una verdadera vergüenza, un descrédito total para la profesión que les ha dado todo, y todo por llenarse aún más los bolsillos ya llenos ¡que vulgaridad y que cobardía!

MARIN dijo...

Las cosas que tiene la vida Enrique, no se puede estar mas de acuerdo contigo en el aspecto que estos imponen a sus toros, vetan a toreros, juegan con los bailes de corrales, se han cargado la suerte de varas... y un largiiiisimo etc. Pero fíjate, que no sé si te acordarás, que hace un par de años para colombinas te llame después de ver a El Juli,¡¡con uno de Cuvillo!!, que tenia su guasa el torito aquel, y que estuvo el de Velilla hecho un tio. Me rompí las palmas a aplaudir, como no podía ser de otra manera. Aquel dia se jugo los muslos y no lo me corto en decirlo.

Y sin embargo, este año ha montado el show padre en el mismo escenario. El día anterior a el mano a mano con Manzanares, tres chavales sin picadores de aquí de Huelva mataron una novillada con algunos erales de 410 kilos. Si, 410. Y D. Julián y D. José Mari mataron una chotada de Cuvillo con toros de 450 kilos. Para salir por la puerta grande en un mano a mano se necesitan tres orejas, y D. Julián con dos, se empeño en acompañar a José Mari por la puerta grande de la Merced a pesar de la advertencia de la autoridad de ser sancionado. Se lo pasó por el forro porque es el mas moderno de todos y el iluminado del torero (como bien dices). Total, era Huelva.

Cada vez estoy mas convencido de que lo de hace dos años fue un espejismo, y que realmente lo de El Juli es lo de este año. Pero soy así, aplaudo cuando un tio se la juega de verdad y criticar cuando me quieren engañar.

Un abrazo y perdona por el chapazo.

Anónimo dijo...

Antes de ayer y despues de leer las declaraciones de Juli al pie de una foto en facebook , solo me salio poner esto.

Si esta es la tauromaquia que va a tirar de la fiesta ¡¡¡paren que yo me bajo! me quedo con el honroso recuerdo de la diversidad de la raza de un animal que impone y un hombre que expone su condición de torero. La foto es un insulto al aficionado y su inteligencia!!!!!!


Antes para llegar a figura había que ganárselo delante de todos los encastes y mantenerse midiéndose en los carteles para conservar el estatus, hoy llegan toreando los mismos a sota y caballo, mutilan la lidia y el fraude tanto en el ganado como en el toreo es intolerable. repito ¿que se supone hace el Juli en la foto? retorcido, echando el torete para fuera y a 3 metros de distancia, que no me digan que eso es llevar y trazar un natural por que me da la risa...
Saludos. Lola.

Anónimo dijo...

Buenas tardes señor Martin, Arratxaldeon se dice por aqui. Mire usted. Yo que soy corto de miras, me atrevo a "vislumbrar" las txorradas de Julianin " el de los gatos" (como lo bautizaron por Malaga). Este, como hizo el Juan Pedro aquel con sus toros artistas (vaya mariconada), este quiere vender la moto de que lo suyo es la ostia y lo demas mortadela, y asi se forra todabia mas y guarda por su integridad, pero lo mas triste es que hay gente que se lo traga.Se que no descubro America pero tenia que decirlo.Mas. Pienso que un empresario valiente les tenia que mandar a estos a tomar viento, y hojala que funcionaran las cuentas, y que los otros, tomaran nota. Y lo que dice el señor Marin son verdades como puños, puesto que a veces, Julianin el de los gatos, se convierte en Don Julian, pero cada vez menos. Personalmente, me sobran er Juli, Manzanares, "La voz" llamese Talavante y Morante, y pienso que sin ellos, se podrian hacer ferias, y creo, que podrian funcionar bien economicamente, aunque igual sueño, no se .
Un saludo señor Martin y a todos los que por aqui paran.
Kaparra

manuel quintana dijo...

Hay algo que no acabo de entender en su comentario ,cuando dice que entre puyas de talla y retráctiles están convirtiendo esto en un baile,y se han cargado la suerte de varas, que yo sepa con la puya que se esta picando desde el año 1962 es con la de cruceta que por cierto es la puya que si puede tener algo que ver con lo que usted dice, de las otras antes de emitir un juicio creo que por lo menos se debían de probar los resultados lo demás son especulaciones sin ninguna base asta el momento y por supuesto no tiene nada que ver con lo antiguo ni lo moderno sino con que sea positivo para la fiesta o no y si lo es bienvenido sea.

Xavier González Fisher dijo...

Don Enrique: Yo ya no entiendo nada. Hace unos días, al parecer el señor López, que no es un "López cualquiera", declaró a una revista de esas que las señoras leen en la peluquería, que «El mundo del toro se ha quedado anclado en muchas cosas antiguas»...

¿Será entonces que la «modernidad» del toreo ahora pasa por las tertulias de los rulos y las manicuristas, en lugar de las tabernas y los cafés?

¿Será entonces que ahora esa «modernidad» de la fiesta es un «happening» social en lugar de una fiesta de «sol y moscas»?

Si la respuesta es «por la afirmativa» (como dicen los diputados), no debemos extrañarnos de que lo que antes eran toros, hoy sean musarañas y que lo que antaño fueron plazas de toros, mañana sean platós de televisión.

En fin, que ya voy a volver al cotolengo, que el síndrome de abstinencia de las pildoritas de colores me está haciendo decir barbaridades, el señor López dixit.

Un abrazo.

Enrique Martín dijo...

E.M. Partida:
Iba leyendo su comentario y a medida que avanzaba pensaba que estaba describiendo a la perfección esta modernidad. Pero usted se pilla un tremendo cabreo, con toda la razón del mundo, pero lo curioso, lo sorprendente, es que muchos se entusiasman con ese show. Seguramente que nosotros estamos equivocados, pero seguro. Aunque en esta locura nuestra, estoy convencido que usted y yo, cuando vemos algo, por poquito que sea, deliramos. Los otros se ponen contentos y con necesidad de darle al licor. Igual no estamos tan equivocados.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Marín:
Te parecerá bonito el chapazo, ¿no? Bendito sea. Creo que una de las cosas que más satisfacen en esto de los toros es eso, la sorpresa, esa con la que te encontraste una tarde y que a muchos les hace pensar que es un torero capaz y que podría dar otra medida. Yo cada vez estoy más alejado de esa idea, porque si la cuestión es que al torero no le apetece dar todo de si, entonces esto es aún peor. Pero claro, si El Juli se rasca la cabeza y tiene a la prensa jaleándole, al final no necesita esforzarse. Y me dirán que si se apuntó a Miuras, que si un día toreó un toro de tal o cual ganadería, pero los esfuerzos deben ir de Febrero o Marzo al Pilar y Jaén. Ya ves amigo, chapa por chapa.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Lola:
Por favor, no se baje. Aficionados con las cosas claras es lo que más escasea, quizá esos que con su rigor exigían el que el torero se lo ganara en el ruedo, que pudiera con el toro, lo mismo carretón que alimaña, pero que dejara clara la amplitud y profundidad de su toreo. Si serían las cosas diferentes, que hasta iban a Madrid, Sevilla o la plaza que fuera de responsabilidad, fuera de las ferias. Y es que ellos mismos con su presencia constituían un acontecimiento digno de acudir a él. Pero eso ya sabemos que pasó y parece que, de momento, no volverá.
Saludos

Enrique Martín dijo...

Kaparra:
La ocasión la pintaron calva con aquello de los derechos de imagen, pero claro, cómo iban a rebelarse unos contra otros si eran lo mismo. Y los otros empresarios no tienen la fuerza suficiente para montar un circuito paralelo. Los otros cuentan con los medios, la tele y han hecho creer a la gente que todo es alegría, diversión y orejas a mansalva. No sé si esos otros matadores derrocharían arte a mansalva, ni si darían la talla, pero al menos se pondrían con el toro, y si este aparece, tendrán que aprender y hacerse a ese animal y entonces, entonces igual puede volver esto a crecer por donde debería haber ido siempre.
Arratxaldeon. Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Manuel Quintana:
Tiene usted toda la razón, para qué decir otra cosa. Pero quizá esta desconfianza, esta cerrazón a ciertas iniciativas, venga provocada por los precedentes tan nefastos y porque cada vez que se hace una innovación en los últimos tiempos es para eliminar el riesgo hasta puntos insospechados. Que esto es peligroso es más que evidente, aunque te pongas delante de un añojo, pero el ser torero es muy difícil y además, muy peligroso, como decía don Joaquín. Que lo prueben una tarde eso de las puyas retráctiles, pero es que el anuncio parece indicar que la cosa ya viene cuesta abajo. Ignoro los resultados, pero a priori me da la sensación de que será muy complicado percibir si el toro está siendo picado o no; igual por exceso, que por defecto.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Qué cosas tiene usted, cafés, tabernas, tertulias. Por favor, hoy se convocan seminarios, tertulias sin tertulia, donde los asistentes no pueden hablar, siempre falta tiempo, y donde uno puede decir lo que le dé la gana, porque luego nadie se enterará. Eso sí, si el orador empieza a despotricar, la gente se entusiasma y hasta se cree cómplice de ese señor, que en esas dos horas se ha sincerado. A partir de ahí, aunque siga diciendo las barbaridades que quiera por la prensa, le considerarán un buen aficionado, que no dudo que lo sea, pero si siéndolo escribe y dice ciertas cosas por los micrófonos, entonces es que lo que le falta es honestidad.
Recuerdo un señor, que por cierto, es un portento en lo que se refiere al conocimiento de la tauromaquia mexicana, que en una charla de estas, una tertulia oficial, casi lo sacan a hombros, que maravilla de populismo barato. Pero luego uno coge un libro del señor en cuestión y resulta que allá por el s. XVII, los criadores de ganado ya estaban pensando en el toro que le iba a convenir a El Juli, Manza, Tala y demás. Unos verdaderos visionarios, ¿no? Pues ya ve, así estamos. Y si está donde le puedan ver los taurinos, no hay nadie que aplauda más a las figuras. Y este es uno de tantos, que son muchos los que deambulan de esta guisa.
Un abrazo

manuel quintana dijo...

En primer lugar quisiera agradecerle el que haya puesto mi comentario y lo haya contestado,por mi parte el suyo me da pie a volver a insistir en que juzgar algo sin saber los resultados es injusto como también lo es el no reconocer algo de lo que si ya sabemos los resultados,me refiero a la puya actual que cuenta desde el año 1998 con un estudio hecho por un equipo veterinario en la plaza de las ventas donde se analizaron las heridas de la puya en 90 toros,en este entre otras cuestiones y por no extenderme mucho se dice que la profundidad media de los puyazos alcanza casi los 20 cm y que en muchas ocasiones el puyazo alcanzo
mas de 30 cm, pues bien con estos datos que son rigurosos y teniendo en cuenta que un estoque estándar mide 75cm podemos decir que algunos toros salen del caballo con medio espadazo o mas eso solo en cuanto a profundidad que lo que produce la pirámide dentro es un agravante añadido,por lo tanto exigirle al toro que des pues embista 40 veces con la muleta es como exigirle a un atleta que corra la maratón con unos grilletes puestos en los pies,pues bien yo no se cual seria el resultado de otro modelo de puya de lo que estoy seguro es que la que tenemos si se ajusta a su comentario de pecar por exceso o por defecto porque los toreros ya no saben lo que hacer en el tercio de varas la prueba esta en lo que la han convertido,concluyo diciendo que cualquier cambio en este aspecto seria bien recibido pues en las circunstancias actuales de como esta la suerte de varas la verdad tenemos muy poco que perder.gracias y un saludo

Enrique Martín dijo...

Manuel Quintana:
No podía hacer otra cosa que publicar su comentario, que por otra parte planteaba una cuestión muy interesante, como en este caso de ahora mismo. Vuelvo a coincidir con usted y abundando en ello, decir que el abuso en esta suerte destroza muchos toros. Hemos pasado de medir el castigo a masacrar al toro o ni tan siquiera hacerle un arañazo. Personalmente yo preferiría que la puya hiciera menos destrozo y que el toro pudiera ir más veces al caballo, al menos esas tres veces que han ido toda la vida. Que la suerte se practicara con pureza y sin esos abusos de taparle la salida reventando al animal. Creo que muchas veces el daño se incrementa con las malas prácticas. Muchos piensan que hay que darles cera y más cera cada vez que el toro va al peto, pero hay ocasiones en que una vez ahormada la cabeza, el animal ya sabe que allí le hacen pupa y puede mostrar su bravura. Sobre esa prueba coincido con usted. Quizá habría que probar más novedades, pero en una tarde, dos o siete, que se anunciara lo que se iba a hacer y después publicar los resultados, como se hizo en el pasado en otras ocasiones. Pero este oscurantismo presente no nos deja participar, ni ser testigos de esas cosas, ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Todo lo que podría ser bueno y beneficioso se encargan de enturbiarlo. Si todo esto se hiciera a las claras, hasta podríamos opinar los aficionados y entablar debates como este que mantenemos ahora, en el que cada uno pudiera exponer sus ideas, porque al fin y al cabo, ¿qué ha sido el toreo y el aficionado a los toros de siempre? Pues debates y opiniones de todos, que además es lo que nos gusta.
Un cordial saludo y muchas gracias por volver por esta grada.

Gloria cantero martinez dijo...

No termino de entender, esa manía que han desarrollado las actuales "figuritas" en darle al pico...
Si ya sabemos que lo manejan de lujo!.

Una, que debe ser muy corta de talento, sigue añorando aquella figura parco en palabras, pero que usaba el ruedo de las plazas para expresar frente al Toro, toda una filosofía de vida, sin aleccionar, sin grandes discursos grandilocuentes, en la soledad de los grandes momentos de gloria o de fracaso.

Don Julian, me temo, es otro proyecto venido abajo, apostó por la renuncia hace tiempo, auspiciado en todo momento por su fiel apoderado. Y, así, manejando todo el universo taurino, se convierte en una farsa tarde tras tarde.
Siento que mi lista de desacreditados va en aumento; aunque ya te digo: debe ser mi escasez de entendimiento.

Un abrazo y felicitaciones, siempre!.

Enrique Martín dijo...

Gloria:
Muchas gracias. Yo lo veo todo dentro de ese intento de ennegrecer todo lo que no sea lo actual, no tanto para desprestigiar el pasado por ser pasado, sino por intentar engrandecer el presente, lo cual es verdaderamente difícil, porque ya sabemos lo que tenemos. Es como si yo pretendiera erigirme en el máximo exponente de la pintura de todos los tiempos y para ello empezara a hablar de esos chapuceros de Goya, Miguel Ángel, Velázquez, Picasso, Renoir. Eso ya es complicado, pero lo de pretender ser el mejor de todos los tiempos con mis cuadros, eso ya es de traca. Pues bien, eso es lo que pretenden estos chicos. Pero como les mantienen en esa burbuja y no parece que tampoco sean los más capaces intelectualmente del planeta, son fácilmente manejados por otras mentes que presentan la jeta de esta troupe de pandilleros taurinos, para que se la partan a ellos y cuando no les sean útiles, pues los cambiamos por otros. ¿Te imaginas a alguno de estos, a cualquiera de los que están en activo, conferenciando en el Ateneo, de tertulianos con escritores, filósofos, escultores, respondiendo con inteligencia a don Ramón María del Valle Inclán? No, estos no dejan sentencias para la posteridad, estos vomitan ocurrencias estúpidas, tendenciosas y egoistas, esperando que los corifeos les rían las gracias. Triste, pero así es, además de tramposos...
Un abrazo

Anónimo dijo...

Esta chica, "savionda" ¿es qué no se ha enterado que la juventud taurina actual ha de ser comedida y sumisa, más que nada para conseguir un abaratamiento en el precio de las localidades?...
¿Acaso no se ha enterado que lo de "echar la pata palante, Parar mandar y templar. Entrar en corto y por derecho en la suerte suprema, etc...eso ya es antiguo y obsoleto?

Con estos " aficionad@s nuevos", definitivamente, no se dónde vamos a llegar..

Esta hija me va rematar sin puntilla!!

Un saludo pañuelo en mano.

Joaquin Cantero

Enrique Martín dijo...

Joaquín:
Ya ves, uno se esfuerza en darles una educación y luego salen como quieren. Mira tú lo que le costará a ella aplaudir hasta a los almohadilleros. Pero no, tiene que salir respondona. Pues allá ella, de esa forma no se va a divertir jamás. Otra cosa es lo nuestro, que ya no tiene remedio, pero ella no acaba de aprender. ¿Cargar la suerte? Pero si eso ya no se lleva. ¿El toro? Sí hombre, les van a echar toros con trapío y encastados, para que lo pasen mal. Nada, tómatelo lo mejor que puedas y llévalo con resignación, podía haber sido peor, imagínate que además te sale del Aleti.
Un abrazo muy fuerte.

Oscar dijo...

Enrique, como siempre dando en el clavo. Para mi la frase que lo resume todo es: "¿Qué ley o que criterio dice que lo pasado es malo por definición y lo moderno es bueno? O viceversa".

Es como hablar de "modernizar". En este y en otros ámbitos modernizar parece sinónimo de mejorar, y anda que no hay ejemplos de cosas que han ido a peor con la excusa de modernizarlas.

Y ojo, que no estoy en contra de modernizar cuando y cuanto sea oportuno, que en el mundo de los toros hay cosas que pueden y deben modernizarse.

Pero me parece que antes de ponerse manos a la obra hay que hacerse tres preguntas ¿qué? ¿por qué? ¿para qué?. Y si no se puede responder a alguna de ellas (sobre todo la última) o no puedes aguantarte las arcadas al escuchar esas respuestas, entonces es que la modernidad no va por el buen camino.

Imagina una conversación con alguno de estos que tu has bautizado de la tauromaquia 2.0:

¿El qué?: Obvio, el toro (no se que pasa, pero al final todos quieren modernizar el toro)

¿por qué?: Es que el toro de antes es imposible de torear (me dicen que hubo quien lo hizo, un tal Belmonte, un tal Bienvenida, un tal "El Viti", pero este señor taurino dice que no es posible), los chavales se ven obligados a jugarse la vida cada tarde (y yo que creía que de eso iba este cuento precisamente), hemos llegado a un punto en que los toros no caben en la muleta (¿?cara de incredulidad)...en fin que el toro de siempre no sirve.

¿Para que?: Esta es fácil, para convertir al toro en un artista (yo creía, menuda tontería, que esto era una cualidad humana).

Enrique Martín dijo...

Óscar:
Leído lo que dicen estos señores en esas preguntas finales, uno piensa que nos estás tomando el pelo. Te recomiendo que intentes hacer ese ejercicio, como si no lo hubieras escrito tú y como si no supieras de que va esto. Y es tremendamente absurdo. ¿No se escucharán a si mismos? Es que es de locos. Pero esto que parece un broma, ellos lo sueltan tan convencidos y llenos de razón, tal y como tú lo escribes. Es el mundo al revés y se quedan tan panchos. No me extraña que te hagas cruces con esas respuestas que das llenas de lógica. Eso sí, todo eso es moderno, así que no hay más vuelta de hoja. Como sigan modernizando el toro, que es una empresa digna de admiración, no por los posibles logros, sino por la imposibilidad que a uno le parece tal empresa, al final lo acabarán haciendo de fibra de carbono, para que no pese, con circuitos integrados de titanio y tejidos artificiales de usar y tirar,para que así el morlaco pueda ser utilizado infinitas veces. Así los maestros podrán comprarse unos cuantos toros y sacar cada día el que mejor les cuadre a su estado de ánimo. ¿te das cuenta de que es empezar a hablar de esto y perdemos el sentido? Chico, me voy a tomar una pastilla y si me va bien, te digo cuál es.
Un abrazo y no nos acerquemos demasiado a esta gente, que ya ves lo que nos pasa luego.