martes, 3 de junio de 2014

Viva Domecq y la normalización

Quizá sea bueno eso de hablar de vez en cuando con un Revisor u otro toro con larga experiencia en esto de la Fiesta


Quiero empezar agradeciendo el seguimiento con el que ustedes me han honrado leyendo mis opiniones, mis reflexiones y mis devaneos con la insania. Sus muestras de apoyo, ya fueran desde el apoyo o desde la crítica, que en ambos casos me han ayudado desde el primer día. ¿Qué por qué digo esto? Pues porque voy a hablar de la corrida de Cuadri, de lo que yo vi y lo que no vi. Lo que quizá les haga pensarq eu es mejor abandonar esta grada. Eso sí, a los que se queden no sé si ponerles un piso o casarme con ellos. Pero bueno, dicho esto no me queda más remedio que hablar de la corrida y de los matadores designados para torearla.

Hay algo que no podemos negar por mucho que nos empeñemos y es que estamos en la era de Domecq. Nos quejamos, protestamos y negamos este tipo de toro tres y las veces que sean necesarias. Está claro que el monoencaste, eso tan denostado, nos ha robado la variedad y la diversificación del toro, pero también nos ha otorgado un modelo al que ceñirnos y con el que poder comparar, como si fuera el patrón que todo lo rige, ese elemento que nos da uniformidad y la seguridad de que nuestro juicio es el adecuado. Una normalización contra la que nos rebelamos, pero sin la que no podemos vivir. El ser humano necesita encajar las cosas en estamentos, a lo largo de su experiencia y mediante la repetición, se van creando unos departamentos estanco en los que vamos metiendo elementos de todo tipo, para al final poder enunciar sus teorías. Y cuanto más simplifiquemos, mejor. No nos gustará en cuanto a las formas en que esto se produce, pero en el fondo no podemos prescindir de todo esto.

Pero claro, una cosa es aplicar esto a la ciencia o a disciplinas con bajo nivel de entropía y otra pretender hacerlo en el toreo, y ya si nos metemos con una ganadería tipo Cuadri, pues la teoría nos explota en la cara. No diré que hay cierto interés para que estos hierros, los idolatrados por aquellos a los se mal denomina toristas, no triunfen, dejémoslo en que producen cierto refuerzo de las teorías modernas. Pero vayamos al tajo. Seis toros seis de la ganadería de Herederos de don Celestino Cuadri, los tres primeros con una presencia más pobre de lo que habitualmente sale de este hierro, lo que no quiere decir que estuvieran faltos de trapío. Quizá este dato debería congratular a aquellos que tanto temen el que a los toros se les saque de tipo, ¿no?

Confirmaba la alternativa José Carlos Venegas, un torero del que se podría decir que no contaba ni con la más mínima experiencia que pudiera hacer merecer su inclusión en este cartel. Si apelamos a la lógica más elemental, la pregunta es: ¿qué hacía este torero en esta corrida? El paso de los minutos y de los capotazos hacía que esta cuestión estuviese más presente aún. El Cuadri salió rematando en los burladeros, tomó el capote del matador yendo bien por ambos pitones, apretando, lo que hizo que su lidiador optara a las primeras de cambio por dar la espalda a los medios y llevárselo hasta allí perdiendo terreno; lo que quizá podría haber hecho a las mil maravillas un peón. En la primera vara se empleó el toro, recibió bastante castigo, le taparon la embestida y curiosamente cuando tenía la salida franca era cuando más pedía pelea. En la segunda vara le pusieron de lejos, pero ante la inoperancia del picador montando o que el caballo estaba más avisado de lo necesario, hubo que meterle prácticamente el toro debajo del peto. Allí volvieron a darle leña para que no pasara frío. El animal se dolió de los palos y en banderillas cortaba el viaje por el pitón derecho. Este defecto apareció en varios momentos durante la faena de muleta, a lo que colaboró la falta de mando y dominio del confirmante. no obstante, por ese lado el Cuadri acudía bien al engaño. No le templó nunca, se limitaba a acompañar, sin bajarle la mano, se le fue poniendo cada vez más complicado. A todo esto, la única respuesta de Venegas fue el intentar que el toro se pegase los pases solo, pero claro, eso no pasó. En realidad el animal se le fue sin torear.

El segundo lo recibió Javier Castaño con una sarta de magníficos mantazos, mientras el animal parecía tomar bien las telas, aunque dando muestras de flojedad. Se fue suelto al caballo, sin que el matador fuera capaz de sujetarle y ponerle en suerte correctamente, no rehuyendo la pelea. En el segundo puyazo lo abandonaron entre las dos rayas del tercio. Allí cabeceó timidamente el peto, sin emplearse. Los en otros días espectaculares banderilleros de la cuadrilla de Castaño no estuvieron a la altura de lo esperado, si acaso se salvó más en este tercio Fernando Sánchez. El salmantino tomó la muleta y desde el primer instante no paró de levantarle la mano al final de cada trapazo al Cuadri. Estirando mucho el brazo, dejando que se la tocara a cada momento, muy vulgar y sin saber hacerse con el animal. El bajonazo soltando la muleta fue una imagen que resumía mucho de lo sucedido.

El tercer espada fue Iván García, aquella promesa que tanto gustaba al público de hace unos años. Mucho capotazo de recibo, quizá por no saber como quitárselo de encima. En el primer tercio bastante tenía con que el toro se parara en un punto al que llegara el caballo, allá dónde pillara. De cerca en la primera vara, fijo y tapándole la salida. En la segunda se repuchó y cabeceó defendiéndose. En banderillas apretó bastante por el lado derecho. La labor con la pañosa fue una sucesión de mantazos sin parar quieto un instante, con muchas dudas a la hora de decidir por dónde entrarle al toro. Pico y banderazos, sin bajar nunca la mano, que unido a la poca condición del Cuadri convertía aquello en un trasteo imposible.

Volvió Castaño con el cuarto, que sacó astillas de un burladero. Seguía bien el capote que el espada manejaba como una manta. De cerca en la primera vara, mal colocado, haciéndole la carioca. En la segunda le pusieron desde más lejos para simplemente dejarse, mientras le castigaban desde el caballo. Se le volvió a poner una vez más, pero el toro no quería ya más palo, ya le bastaba con lo que llevaba. Se le pareó demasiado cerrado en tablas, destacando el tercer par, de Fernando Sánchez, aguantando que esperara mucho. Mucho trapazo alargando el brazo y desaprovechando las buenas embestidas por ambos pitones. Muchas dudas del salmantino y banderazos como si fuera un guardiamarina. Si sería potable el toro, que hasta dos intrépidos antis se echaron al ruedo. No creo que fuera a pedir una oportunidad, no tenían pinta de ello, ni tampoco parecía que pretendieran “salvarle” la vida al toro, pues el numerito lo montaron cuando Castaño ya había dejado una entera. Pero también puede ser que no se dieran cuenta, pues saltaron por el extremo opuesto del ruedo. Amablemente fueron invitados a abandonar el ruedo por los miembros de las cuadrillas que al fin y al cabo habrían sido los responsables si les hubiera ocurrido algo. ¡Qué cosas! Se tiran para quitarles su pan y encima los tienen que proteger del toro. Insisto, ¡qué cosas!

Iván García iba a cerrar su apática y nada lucida actuación con otra retahíla de capotazos, como en el anterior, lo que hace penar que no tiene demasiado dominio de las telas. En el caballo emplea la famosa suerte del “ahí te quedas” o la versión de “búscate la vida”. Para no ser menos, el de arriba no atina con el palo, marronazo, la carioca y el pica aún buscando dónde poner la puya. Puyazo trasero en la segunda vara y el toro se marcha suelto. Entre medias, capotazos, capotazos y más capotazos, no fuera a ser que le faltara alguno. Trapazos y baile fueron lo más destacable de su trasteo, que a no ser que cambien mucho las cosas, puede ser uno de los pocos que realice en la temporada.


Y terminaba el gran día de Venegas, el día de la confirmación, con un toro que pedía ser lidiado y toreado con mando e imponiéndole el temple que calmara esas embestidas que parecían un vendaval. La lidia no pudo ser peor. Un caballo que se frenaba en cuanto notaba que se movía el estribo de la derecha, el picador agarrotado, quizá por lo que le imponía el Cuadri. Este derribó en el primer encuentro, tras el caos en el ruedo, intentó llevarlo al reserva, pero al final lo estamparon de cerca contra el peto en terrenos del seis. Al coger la muleta Venegas se limitaba a apartarla ante las arrancadas que no era capaz de dominar lo más mínimo. Trallazos, más trallazos, enganchones, desarmes y aunque había quien jaleaba este despropósito, lo único que hacían era alimentar la ilusión de que podía. Pero los signos parecían decir lo contrario. ¿Cuál fue la sensación generalizada? Pues de decepción. Cual fue la de algunos, entre los que me incluyo, que se les fueron toros sin torear, que nos empeñamos en aplicar la receta de los Domecq a todo bicho con cuernos, pero que la realidad es más terca que el ánimo de los aficionados, toreros y demás personas que se acercan a esto del toro. Que complicado es esto del toro, tanto que no podemos por más que gritar a los cuatro vientos ¡Viva Domecq y la normalización!

15 comentarios:

fabad dijo...

Enrique, cantas la verdad pero a mi me habría gustado que los toreros de ayer (o los de hoy) fueran Juli, Manzanares, Talavante, Morante...no hablo de Perera por haberse apuntado a la de Adolfo...
Venegas ha toreado poquísimo, pero yo (en la TV) no lo vi tan mal en el primero. En el 6º sin picar, poco podía hacer. Menos mal que salió ileso.
Un abrazo.

Isa Molina dijo...

Yo sigo abonada a esta grada que conste.
De acuerdo contigo en muchas cosas de la corrida. Saludos.

josecogo dijo...

Hola, te leo todos los días desde que me sente un día un par de asientos cerca de tí, y como yo, mi grupo de amigos con los que voy a la plaza, hay veces que quiero no pensar como tú, pero, es imposible cada vez voy menos ilusionado a la plaza, y lo peor es que salgo cabreado, un día por los los toros, otro por los toreros y siempre con la afición, si con la afición, que va a la plaza. Quiero pensar que yo soy el equivocado y que la mayoría siempre tiene razón, pero cada vez me vuelvo mas radical y menos transigente, cada vez esto es mas mentira y no veo una solución a corto o medio plazo. Siento este comentario, pero ayer yo ví dos toros a los que no les saco lo que tenian, y no se comian a nadie, uno que era para habernos hecho disfrutar con él, haciendole su lidia, vi otros dos toros q no estaban en tipo, lo de cuadrí, no estan largo y si con mucha badana, quinto y sexto parecian de Miura pero sin cara. Y los toreros, yo no sigo mucho a los toreros pero estos, Castaño, yo estube el año pasado y aplaudí la vuelta al ruedo de la cuadrilla, no tanto por el merecimiento de esta,sino, por el castigo que representaria para los demas. Castaño no merece ni estar de tercero en un cuadrilla, y los otros dos, en su vida se han visto en otra, quien les ha puesto ahí, buen eso si lo se, en fin a qui lo dejo.

josecogo dijo...
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Anónimo dijo...

Enrique, ahí van mis conclusiones:

Fracaso de Celestino Cuadri, toros carentes del más mínimo picante excepto el sexto. Vamos, que podrían pasar perfectamente por una corrida del monoencaste. En mi opinión, algunos sospechosos de pitones. Como dije, el mejor el sexto, un toro que fue mal lidiado, espantosamente picado por alguien que no sabe montar a caballo y acrecentado su picante por un novel matador que, en vez de vaciar la embestida, se le echaba encima una y otra vez a base de muñecazos precipitados en vez de correr la mano y alargar una embestida que le permitiera colocarse y ligar los siguientes muletazos.

Decepción de la cuadrilla de Castaño, y no digo porque lo hicieran mal sino porque esperaba más de ellos. Adalid pinturero pero sin la pureza de otras veces, mejor Fernando Sánchez pero a veces sin cuadrar y Tito sin material para lucirse. Quién se lució y de qué manera fue Marco Galán, fuimos pocos los que aplaudimos para que se desmonterara él también, parece que la gente no valora poner al toro en suerte sin prácticamente darle un solo capotazo.

Castaño no me decepcionó porque hizo exactamente lo que esperaba de él, no obstante no lo diré muy alto porque su inclusión en la feria conlleva la de su cuadrilla y esa sí que me gusta. Iván García debe dejar la profesión ipso facto y dejar paso a gente con más ganas, como Venegas. Este último verde pero intentando hacer el toreo, habrá que darle más oportunidades fuera de feria. Decías qué méritos había hecho para estar allí, recuerdo que toreó la novillada de Moreno Silva en 2009 (la que salió toreable, pero no tonta…) y recuerdo que aquella tarde puso cuatro veces en el caballo al encastado Cantarito (un saltillo de 517 kilos). Cada vara más lejos que la anterior, con una maestría que ya quisieran muchos matadores que torean corridas concurso. Estuvo por debajo del animal pero tuvo la generosidad de enseñárnoslo, aquel día le aplaudí y hasta le grité ¡torero! Sólo por eso creo que merecía una oportunidad antes que otros muchos. Madríd se lo debía, espero que siga en línea ascendente…

Saludos
J.Carlos

Anónimo dijo...

!!!!Cagüen!!!!! yo no se ni la de veces que he intentado cargar el resumen del plus y no me dejan. Algo tubo que tener la corrida para que de tanto post en los ordenadores de la peña.
Un saludo señor Martin, muy cierto lo del patron Domeq, y si no sale asi, es que no fue bueno. Hay que joderse.
Kaparra

Andres de Miguel dijo...

Lo de "empeñados en aplicar la receta de los Domecq a todos los toros" es interesante, pues me parece uno de los problemas, uno más, tanto de los toreros como del público e incluso de muchos aficionados. También me parece interesante todo el artículo, claro, pero quería resaltar esto.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Fabad:
Muchas gracias. Estamos en unos momentos tan bajos que aplaudimos, y me incluyo, el que los toreros hagan lo que tendría que entrar en la normalidad. Estamos muy necesitados de unas gotitas de verdad y torería. Lo de Venegas puede ser bastante peligroso, porque no se puede estar ahí a ver si me salvo o no me salvo.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Isa:
Siempre tendrás aquí tu sitio, de lo que me siento muy feliz y muy orgulloso.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Josecogo:
¡Qué sorpresa! Me acuerdo de aquella tarde por la grada, cómo no me iba a acordar. lo normal es que llegue un señor que te exige que te calles, así que cuando vienen buenos aficionados, siempre es un gusto.
No sé si estaremos equivocados o no, pero lo que sí sé es lo que a mí me gusta, lo que gustó en otros momentos, lo que gustaba y entusiasmaba a la afición y lo poquito que todo esto se parece a esa idea. Luego ya que cada uno aplauda lo que quiera.
Ha habido toros desaprovechados y toreros que no aprovechan lo que tienen, pero ya lo sabes tú, esto está muy extendido.
Un abrazo y gracias por esta visita.

Enrique Martín dijo...

J.Carlos.
Ya has visto que yo no vi mal la corrida, que lo que yo vi fue una incapacidad absoluta para darles los lo que pedían, justo lo contrario de lo que les hicieron. Lo de Venegas de novillero es de valorar, pero no se le puede traer a confirmar con este ganado después de haber torerado un par de corridas. A mí me dio miedo y le vi con el verdor lógico de quien está tan poco toreado.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Kaparra:
Qué bueno verte por aquí. No sé eso del síndrome Domecq es una opinión. Si estás de acuerdo, encantado
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Andrés de Miguel:
Muchas gracias por este apunte. Y como bien dices, igual hay que pensar sobre este fenómeno que yo llevo observando hace un tiempo. Ahora habría que saber que posibilidades de variedad puede albergar esta Fiesta en el ideario de los aficionados.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Valla por delante que soy de Trigueros, con esto quiero decir el enorme respeto que le tengo a esta familia Cuadri no solo por ser grandes ganaderos, sino por algo mas importante ser tan humildes y bellas personas todos ellos.Dicho esto yo vi una corrida no tan bien presentada como en años anteriores la vi mas escurrida pero en general bien presentada. Blanda en el caballo ecepto primero y segundo .El primero fue el mas noble y el que mas duro que pe
na que Venegas no lo supo aprovechar.El lote de Castaño fue propicio para dar una buena tarde de toros algo que no supo o no pudo hacer .Su primero se novio con son pero entre que no se colocaba y nunca lo sometió se le fue la tarde con mas pena y nada de gloria que pena de lote mal desaprobechado. Tercero y quinto fueron los peores del encierro, el quinto un mulo sin opciones de lucimiento para el torero tan solo la opciones de la máxima entrega cosa que Ivan no estuvo ni estará por la labor. Tercero con algo que torear pero nunca Ivan se quedo quieto y entre toro y torero la faena nunca fue posible. El sexto fue el que mas picante saco que es lo que se espera de esta ganadería y el Comfirmante nunca pudo someter las emocionantes embestidas del toro muy verde el torero.En fin a mi me apareció interesante pero siempre se espera mas de este Hierro. A los ganaderos me consta que no le gustaron pero esta familia son muy exigentes a otros le salen como a ellos y se llevan roneando toda la temporada, pero ellos son ante todos aficionados por eso son tan GRANDES.
Enhorabuena y en Valencia saldrá mejor.

Enrique Martín dijo...

Anónimo triguereño:
Pues no sé que añadir a lo dicho por usted. Es verdad que se espera más de esta ganadería, pero es que no puede ser todos los años una cosas de matrícula de honor. Como bien dice, esta corrida le sale a otro ganadero y para qué queremos más. Pero estos señores no se dan coba ni obligados. Son unos magníficos aficionados y el poquito trato que he tenido con ellos es insuperable. Les felicito a ustedes por tener esa maravilla tan cerca, a la cabecera de la cama, como me dice un buenísimo amigo de esa tierra. Solo pido que podamos disfrutar de estos toros durante muchos años.
Un abrazo