
La historia más reciente se puede resumir en múltiples intentos de sacar adelante este hierro legendario, a querer ver como una posible resurrección cualquier asomo de mejora, a caer y volver a caer, a un intento último por salvar el hierro como un patrimonio cultural y zootécnico a conservar, y por una venta final que nos lleva al actual Partido de Resina, antes Pablo Romero.
El toro de Pablo Romero se caracteriza por presentar una cabeza pequeña, pero ancha, corta y chatos de hocico, con la frente rizada. Al contrario de lo que ocurre con Miura, su cuello es corto, con un morrillo muy desarrollado y muy habitualmente, también con el pelo rizado. Coronados con unos pitones en forma de gancho, sin destacar por ser demasiado desarrollados, ni demasiado gruesos, aunque si suelen ser veletos, cornidelanteros y corniabiertos.
Estamos hablando de un toro profundo, ancho de pecho y con poca papada y poco badanudo. No son demasiado largos, aunque sí son de cuerpo en forma de cilindro, destacando los costillares arqueados, con un vientre muy poco marcado, acaban en una grupa musculada y desarrollada, con una cola larga y poblada. De patas fuertes, pero cortas y finas, suelen ser cárdenos y negros, y los accidentales de entrepelado, bocinegro, jirón, gargantillo, rebarbo, coliblanco, rabicano, bragao, meano y axiblanco.
De momento sólo nos queda seguir esperando y seguir intentando ver el principio del renacimiento de este encaste y volverlo a ver anunciado en las grandes ferias: A lo mejor se podía pedir ayuda a los matadores actuales, para que se apunten a esta corrida y para que esos atisbos se vayan convirtiendo en una línea de regularidad, bravura y de un sin fin de toros guapos
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