domingo, 1 de marzo de 2009

El capote

Aquí inicio una serie en la que a través de mis dibujos pretendo ilustrar en qué consiste cada uno de los tercios en que está dividida la lidia. Lógicamente, no puede ser una descripción exhaustiva, pues las diferentes suertes y sus variedades dependiendo en ocasiones del intérprete, podrían llenar un libro; cosa que ya hizo muy acertadamente José Luis Ramón en su libro Todas las suertes del Toreo por sus Maestros. Además, me atrevo a recomendar su lectura, que permite no sólo conocer las suertes, sino también a los que las inventaron o a quienes mejor las han venido ejecutando a lo largo de la historia del toreo.

Como ocurre con todos los lances del toreo, en el capote existen los pases fundamentales, como es la verónica y la media verónica, que además de arte constituyen una herramienta imprescindible para dominar al toro. A este lance hay que añadir otros que se han adaptado más a las condiciones del toro en cada momento. Si el toro viene con muchos pies se le puede torear por chicuelitas o si pretendemos que no baje la cara por faroles. Y luego también están las modas, como ocurre en la actualidad con las gaoneras de José Tomás y casi todos lo matadores y novilleros, que no pierden la ocasión de ponerse el capote en la espalda. De esta manera ya casi tienen asegurado el aplauso, y la gente empieza a vibrar en cuanto ve cómo se coloca de frente y recoloca el capote de aquella manera, en lugar de empezar el lance citando como para dar una verónica, y en el momento del embroque se lo coloca a la espalda aprovechando el viaje del toro. Pero eso es un gusto particular mío, que prefiero que la lidia vaya fluyendo sin cortes bruscos, ganando poco a poco al toro.









Y para empezar, hay que recoger al toro, observar su comportamiento, sus querencias, si remata en los burladeros. Desde el primer momento en que el animal irrumpe en el ruedo, ya muestra lo que puede llegar a ser, aunque, como todos los aficionados saben, a lo largo de la lidia puede experimentar cambios en varias direcciones. Esto es lo que obliga al matador a estar permanentemente alerta. Desde que se le toca por primera vez hay que enseñarle a embestir correctamente, hay que irle preparando, pero como ya se sabe "el hombre propone y el toro dispone".

El correr el toro a una mano no garantiza después una embestida franca y con nobleza, pero lo que si está claro, es que mal no le hace. Y aunque parezca una imagen procedente de una antigua tauromaquia, a mi se me vienen a la memoria escenas de no hace mucho con el Boni capote en mano, templando la embestida y cerrando al toro para que el maestro empiece la faena.

Espero que os guste esta nueva serie, aunque ya adelanto que no se busquen identidades de ningún torero de los dibujos porque como en una ocasión me dijo una veterana aficionada, yo no dibujo lo que veo, dibujo lo que me gustaría ver.

1 comentario:

Carlota Bloom dijo...

Parece que se van a poner en movimiento en cualquier momento...¡Qué arte tienes!