viernes, 15 de mayo de 2026

Entre mulos, trapaceros y palmeros... ¡Qué tarde más güena!

Dicen que no hay toros en el campo, pero de lo que no parece haber es de lo que ellos quieren y tiran de lo de siempre, de mulos insípidos con cuernos. Habrá que ir a buscarlos a la Luna.


Igual alguna vez les han dicho eso de que a los toros hay que ir con la mente virgen. Bien, eso está pero que muy bien, pero lo que no te cuentan es que cuando sales has perdido la virginidad una y mil veces y como tal, te sientes ultrajado timado, engañado, robado y te niegas a que se te quede cara de tonto intentando ponerte comprensible y culpando al maestro armero de lo que son otros los culpables. Unos son los culpables, otros los que los secundan y siguen el juego y luego en los tendidos lo mismo te toca una panda de indocumentados que se ponen a gritar consignas políticas, porque resulta que su obsesión por alguien es la culpable de un monumental descalabro. Que los había que aún llegaban a las Ventas esperando ver una de “El Parralejo” ¡Nooo! Que de esa solo pasaron dos y el ganadero, todo digno, dijo que se la llevaba al completo para el campo. La dignidad que no tuvo para presentar una corrida para Madrid, la quiso tener para llevársela. Y en estas que nos han traído una de El Vellosino ¡Vaya, vaya, vaya! Que me contarán que es lo que ha impuesto la empresa, que no digo yo que no sea responsable, por supuesto, pero... ¿Me van a contar a mí a estas alturas de la película que a Matilla, Antonio Barrera y Ponce le imponen nada? Que lo de la mente virgen es solo para entrar a la plaza, no pretendan que esto sea una constante. Y si así fuera, que no se lo cree ni un crío de cinco años, si tan a disgusto están con lo que les han metido, pues que hubieran echado por la calle del medio en la corrida y no se hubieran puesto los tres espadas a querer hacer que hacían con unos mulos impresentables. Que si uno de estos no tiene nada, se toma la espada y a otra cosa. Pero eso no, entre otras cosas les podrían decir que para qué piden tal o cual hierro, si no le van a hacer el más mínimo caso.

Lo de “El Vellosino” con una presentación propia del arado del santo, aunque lo mismo los ángeles se negaban a labrar los campos con semejantes animalejos. Unos gordos, otro un jamelgo, otro que le metían en una sauna y les quedaba un novillo precioso. Que los amantes de las tablillas dirán que un pasaba los 600 kilos, pero eso solo lo podría celebrar el carnicero, no el aficionado de Madrid, aunque esta tarde había de todo, como todas las tardes. Y coincidencias o no, en el palco el señor Fernández Serrano, que ha tenido que pasar un mal rato al no sacar el pañuelo para regalar un despojo ante la petición de la mitad de la plaza, el 4, el 5, el 6 y poquito más. Será que ha perdido agilidad, ¿no? Toda la corrida ha flojeado, unos se caían más y otros menos, pero toda ha sido bastante flojita. Lo del caballo ha sido como si en mitad de una película en la tele te ponen los anuncios, puro trámite vacío de todo lo que debe ser el primer tercio. Que me dirán que un picador casi besa el suelo, pero es que hay que coger bien a los toros, no se puede ir así pensando que el penco puede con todo.. Seis toros seis a los que nadie ha parado, ni fijado, cosa habitual de esta fiesta moderna, porque lo importante es lo del trapo rojo.

Sebastián Castella, ha abreviado con su inútil primero, ¡vaya, hombre! Pero en su segundo estaba más que dispuesto; hasta chicuelinas de recibo, que eso ya es un “os vais a enterar”. Empezó el trasteo sentado en el estribo y con semejante serie de trapazos deslavazados, era difícil animar incluso a los más animosos del 4, 5 y el 6. Bueno, no pasa nada, seguimos para bingo. Ya en los medios, venga pico y carreras, siempre fuera, pero que muy fuera, venga trapazos y más trapazos, como si no costaran. Tiró de repertorio talanquero, pero nada, que aquello no remontaba, aunque hubiera quien pensara que sí. Pinchazo, otro partiendo una banderilla y una entera trasera, siempre tirando el trapo, ¿casualidad?

Daniel Luque volvía en esta feria, pero tampoco ha sido el día, aunque a puntito ha estado de... si los afines se hubieran repartido por toda la plaza, quién dice que el señor presidente, conocido por su benevolencia o por su falta de rigor no... En su primero quiso probar a ver si sin molestar al de “El Vellosino” lograba amontonar unos cuantos trapazos y conseguir que el personal quedara embrujado, pero ni pases por la espalda, ni tirar líneas, ni los ya celebrados enganchones, ni quedarse fuera, ni el ponerse de perfil, nada de nada, no coló. Pero el error fue no irse al tendido correcto. En su segundo aprendió la lección y se fue al cinco, ese tendido que aplaude hasta que les miren sin tan siquiera darles los buenos días. Lo mismo que en su primero, pero aquí ya con eco. Las mismas artimañas, para acabar encimista, pico, metido entre los cuernos y un desplante escalofriante al mulo que no se movía ni dándole descargas. Pero oiga, que el personal de esa zona sacó los pañuelos. Que ya resulta hasta cómico el espectáculo de que determinados sectores muy localizados piden despojos y el resto apenas se inmuta. Luego amagó con darse un giro por el ruedo, pero ahí sí que escuchó a los no entusiastas diciéndole que parara el carro.

David de Miranda llegaba como triunfador en Sevilla, pero quizá ha podido comprobar que por aquí las cosas no son iguales. En su primero, al que dejó a su aire sin que nadie lo recogiera, le empezó la faena con telonazos por arriba, con el toro saliendo mirando para los presentes. A partir de ahí mucho pico, todo en línea y muy soso, citando desde fuera, parecía más estarle merodeando que toreando. En su segundo se aplicó la táctica de Luque y se marchó también a terrenos del cinco. Muletazos por abajo llevándolo con el pico de la muleta, sin poder evitar que el animal se cayera. Y pronto decidió meterse entre los cuernos, mucho trapazo, para no llegar a ninguna parte, perfilero en demasía, quizá exagerado, a un toro que no tenía nada, pero que daba la sensación de que había que justificarse, quizá por lo ya sabido, que los apoderados piden esto, pues luego no te lo ventiles de un plumazo, al menos aparenta. Pero eso aquí no solo no cuela, sino que exaspera. Y lo que por otras plazas gusta, en Madrid hasta disgusta. Y así ha sido la cosa, entre mulos, trapaceros y palmeros... ¡Qué tarde más güena!


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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