viernes, 31 de julio de 2026

Solo faltó la piscina de bolas

El que quiera recordar el toro de Murube, que busque en los libros, porque en lo del Capea parece que no lo va a encontrar


La gran final de ese certamen taurino bautizado como Copa Chenel, que anda que no habría nombres mejores que el de copa para un evento taurino. Pero bueno, tampoco nos vamos a poner ahora a exigirles un mínimo de creatividad a los señores organizadores, con el señor Martín, don Victorino a la cabeza; que hay que ver la felicidad que rebosaba al final del magno acontecimiento, venga a aplaudir, mientras que el personal ya pensaba unos en tirar para el metro, que mañana había que madrugar, otros deseando olvidar el tedioso festejo y otros, esa chiquillería tan dicharachera y animosa, preguntando que dónde estaba la Discoventas. Que anda que no había jovencitos, jovencitos a los que les habían invitado los organizadores. Que los muchachos no paraban de cascar, como si estuvieran en clase de ética en el insti. Eso sí, era coger el espada el estoque y se vaciaban llamando al gato, ¡Sssssssshhhss! Y más ¡Sssssssshhhss! Que otra cosa no, pero lo de callarse durante la suerte suprema, eso sí que lo traían aprendido. Y no es poco, que ahora solo falta que se aprendan que durante la lidia no se pueden ni levantar, ni ocupar el asiento, ni darse garbeos por tendidos, gradas y andanadas como si lucieran palmito por los paseos del Retiro. Pero ya les digo, que estos jovencitos parecían tener más aprendido que muchos transeúntes isidros de mayo, los paisanos que vienen con el torero del pueblo, barrio o vecindario. Que ternura ver a esa chiquillería, que eso sí, en el arrastre del quinto levantaron sus reales quizá porque tenían hora de llegada a casa, ¿no? Que no creo yo que fueran a coger sitio en la Discoventas, ¿verdad? No, con lo formalitos que eran, dicharacheros y parlanchines, pero formalitos, no iban a perderse un toro por coger sitio en la barra del bar. O igual es que esperaban que hubiera piscina de bolas y entonces sí que hay que ubicarse bien. Y justo en el sexto toro, cuando parecía que muchos habían caído en la cuenta de que la fiesta se acababa y tenían que soltar todos los vivas que aún les quedaban en el pecho.

Que anda que no han preparado la finalísima a conciencia, toros del entorno del Capea, cuatro a su nombre y dos al de su cónyuge, Carmen Lorenzo, tercero y cuarto. Que unos querían justificar lo que ha salido por toriles que si son toros para caballos, que si esto queda raro en una a pie, pero ni para caballos, ni para toreo a pie, ni para rebozarse en la piscina de bolas. Que los había que plenos de optimismo buscaban esa cara acarnerada de Murube, pero que sigan buscando. Otros esa fortaleza de este encaste, pues nada, a ver si encuentran, pero que busquen en otra parte. Siendo muy optimistas, pero mucho, casi tanto como para caer en la estupidez, diremos que estuvieron justos de presentación. Que ha habido novillos en Madrid con mejor presencia que lo del Capea. Nobles hasta la tontería, pero tranquilos, que tan nobles y bobones, pero que no han podido con ellos; que ya tiene delito decir que ni con esto han podido los actuantes, Alejandro Marcos, Héctor Gutiérrez y Manuel Diosleguarde. En el caballo, pues por andaban, a su aire, porque los lidiadores se han declarado en huelga de capotes caídos, incapaces de llevar la lidia, incapaces de fijar un animal y así pasaba, que los animalitos. Imaginen que lo mejor ha sido un picador, Espartaco, al que han ovacionado por dos picotacitos muy leves en el sitio. Y que luego me digan eso de “¡Hay que picar!” No diría que ha sido una mansada o quizá sí, una mansada bien disimulada, ninguno pregonao, pero todos faltos de casta y solo el segundo ha sacado una pizca de genio, suficiente para que Alejandro Marcos se perdiera entre trallazos destemplados y enganchones, sin tan siquiera amagar con conducir una sola embestida. Que habrá quién esperara algo, pero... Si es que de dónde no hay, no se puede sacar. En su segundo, sin ese genio, ya anduvo aperreado desde los primeros mantazos de recibo. Y con la pañosa, pues a seguir con trallazos y más trallazos enganchones y carreritas. Que ya muchos pensaban que la copa no la iba a catar.

El segundo era el confirmante Héctor Gutiérrez, que sin ser un dechado de virtudes, al menos en su primero no ofendía a la vista. Nada ajustado en ningún momento, pero como se ponía medio derechito,, muy despegado, pero al personal le llegaba. Pico, medios muletazos siempre aliviado, en línea y poses galanas, aunque el del Capea rodara por el suelo. Su segundo acudía bronco, sin que Gutiérrez supiera como ahormar aquellas entradas. Se le echaba encima, sin que le bajaran la cara, para acabar con el recurso tan poco estético del encimismo farfullero. Y cerraba Manuel Diosleguarde, que parece que va a poder aparentar algo y hacer creer al respetable que allí hay toreo, pero abusa tanto del pico y trampas modernistas, que ni la chavalería aguantaba tanto pico, ni tantas ventajas, quizá por eso se marcharon antes de que saliera el sexto, evitándose tanto baile ya con el capote, con la muleta y hasta con el capote de paseo al brazo para irse para el hotel. Tirones, más baile, venga trapazos, enganchones, al final encimista, pero sin nada que ofrecer. Con lo bien preparada que estaba la fiesta, que no faltaba un colín, con el señor Martín, don Victorino encantado aplaudiendo solo, con el señor Martín, don Miguel, haciéndole la visita a uno de los jefes supremos de la neotauromaquia, con Héctor Gutiérrez levantando el trofeo como campeón, con las parrillas a todo tren en las galerías, la chiquillería eufórica, vamos que con todo esto tan bien montado, con la chavalería de prota, solo faltó la piscina de bolas.



Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

viernes, 17 de julio de 2026

Hay que poner subtítulos en los toros, ¡urgentemente!

¿Y qué encabritaría al personal tiempo ha, cuando no había rayas del tercio? Igual tampoco las necesitaban, no las echaban en falta. 


Se supone que esto de los toros tiene que ser un espectáculo al alcance de todo el mundo, que todo el que habita una plaza de toros tiene que poder entender lo que pasa allí dentro, ¿no? Pues parece que no, que esto es solo para unos cuantos... o quizá debería decir que no es para unos cuantos, quizá los que necesitamos que nos lo expliquen todo, que uno está tan tranquilo viendo a un señor no picando o a otro corriendo y venga a correr pegando trapazos y de repente, ¡aplausos! ¿Aplausos? Y miras a un lado, a otro, a los compañeros de localidad, al palco, el móvil... y nadie te da una explicación del porqué de ese arranque de entusiasmo. Y qué quieren que les diga, no resulta agradable sentirse marginado, excluido, apartado, discriminado y arrinconado, sobre todo de algo que se supone que provoca alegría y divertimento. Que la solución es bien sencilla, bastaría con que se instalaran unos paneles y que allí fueran apareciendo unos cartelitos que te fueran explicando de que va la música. No sé, algo así como: el picador no ha picado, el torero ha alcanzado los diez kilómetros corriendo sacudiendo un trapo, el banderillero ha superado su marca personal en salto con banderillas, un señor ha gritado viva su pueblo... ¿No sería todo más fácil y democrático? Pues parece ser que esto no va de eso, que es excluyente, que nos deja fuera a los que no estamos duchos en esta neotauromaquia que ya cansa un poquito; y por si fuera poco, ahora esto, que no podamos enterarnos con subtítulos de lo que pasa en la noche de cenas y tragos a tutiplén.

Que el primer subtítulo tenía que empezar por la ganadería, que más de uno, uno que sigue y está pendiente de esto, no uno que haya entrado en la plaza al olor de la chistorra, se preguntara que de dónde venía eso de Sagrario Moreno. Es de Juan Pedro, ya, pero, ¿de dónde viene eso? Pues eso, de Juan Pedro, qué preguntas hace también la gente, ¿de qué va a ser si no? Pues con un cartelito subtitulando, todo arreglado. Que fieles a sus ancestros, pues han sido modernos, que no han dicho ni fu, ni fa, que les han pegado trapazos, que más o menos iban y venían hasta que se hartaban de tanto trapaceo. Alguno demasiado manso en el caballo, como el quinto, que ni dándole caramelos quería peto. Y la que ha montado el personal, que ira, que furibundez, que el compañero me decía que era porque el caballo no es que pisara la raya, es que se pasaba las dos por los bajos del peto. Que le tiraban al de doña Sagrario entre las dos rayas, pero nada, que ni palpando con el palo, hasta que al final algo se le ha podido picar en el seis y más allá del tercio. Y digo yo, que qué cuesta poner un subtítulo que por ejemplo dijera: el sindicato de pintores de rayas declara su airada protesta por la falta de respeto a su trabajo por parte del gremio de picadores y caballos de picar. Y todos tan contentos. Que así, mientras unos vociferaban un nuevo grito que dice: Picadooooorrrr, que malo eres. Si es que no hay como innovar. Pero ya les digo que a servidor casi hasta le daban ganas de aplaudir por decidirse a irse a los medios a por el novillo. Eso sí, el maestro, López Peregrino, seguro que lo ha visto todo desde muy cerquita, pero sin intervenir, que él no está para esas cosas. La terna la componían Luis Pasero, el ya citado López Peregrino y Mario Vilau.

Los tres han sido lo de tantos, cada uno a su manera. Que tentado estoy de soltar una retahíla de cosas y ya ustedes las van colocando dónde mejor les parezca. Nulos con el capote, incapaces de poner un novillo en suerte en el caballo, aunque mandaban como gendarmes adónde colocar el penco venga a agitar la manita, ponerse de rodillas y a la mínima tenerse que ponerse en pie para no verse arrollados, teletorear manteniendo las distancias con descaro. Que el personal lo aplaudía, pero no me pregunten por qué, si acaso, cunado pongan subtítulos, igual les puedo dar una idea. Muchos trapazos, venga a cazarlos por todo el ruedo, allá dónde los de doña Sagrario mandasen, ¿aquí? Pues aquí ¿Allí? Pues allí. Que no se sabe si lo que se jaleaba era el trapazo, la carrera, que ya era uno menos que soportar o vaya usted a saber. Que se aturullaban echándose el novillo encima, que se perfilaban para teleestoquear, muy fuera, para pinchar o dejar la espada lo mismo caída, que trasera traserísima. Pero también les digo, que igual con subtítulos no habría forma de explicar cómo alguien pensaba que podía pedir un despojo en el sexto para Mario Vilau, pero han aflorado los pañuelos, incluido el del usía, que ese sí que podía haberse explicado con un: le doy el despojo porque estoy harto y ya me importa un pito, que lo que quiero es irme a mi casa y olvidar este peñazo con este ganado y estos novilleros. Pero imposibles aparte porque no cabe tanta explicación en unas líneas, es evidente que hay que poner subtítulos en los toros, ¡urgentemente!


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

martes, 14 de julio de 2026

Dos minutos y veinte segundos, con la manada agrupada

Los encierros, encierros son, pero... !Cómo pasa el tiempo¡


Sea de dónde sea, hay que reconocer el embrujo que generan los sanfermines en todo el mundo, y no es una frase hecha. Sino se ha vivido en Pamplona entre el 7 y el 14 de julio, esto se convierte en un aliciente, en un deseo que se quiere satisfacer casi de por vida, hasta que se consigue un día vestir de blanco y lucir el pañuelico rojo. Pero hasta entonces, y después, los encierros son un rito para empezar el día en las fechas ya citadas. Levantarse o empezar en el trabajo con el sonido de los cencerros y las voces que provocan la emoción del toro, el toro en la calle. Un rito de uno no sabe cuánto tiempo y el que lo quiera saber, que consulte los libros en los que se detallan las crónicas de correr los toros por la calle. Esa emoción del toro y de los mozos conduciéndolo hasta la plaza. Carreras a cuerpo limpio, con la única ayuda de un periódico enrollado y el saber correr, que eso es muy importante; esto no va solo de echarle una carrera al animal, no se trata de llegar antes, la cuestión es templar las embestidas y conducirlo, porque si de ir más rápido se tratara, que sepan que cuatro patas corren más que dos.

Pero los que llevamos viendo encierros desde... desde hace mucho, desde que nuestros mayores nos levantaban de críos muy temprano, antes a las siete de la mañana, y después del encierro, otra vez a la cama, que un niño tenía que dormir sus horas, para estos ancestros era ver si un toro miraba mal, si hacía por el que se cruzaba, si estaba queriendo enterarse de todo lo que allí pasaba. Peo ahora las cosas han cambiado y de qué manera, aparte de la hora, esa masa de gente que parece la calle Preciados de Madrid en Navidad; no sé cómo puede nadie dar un paso y mucho menos pegarse una carrerita. Que muchos dirán que han corrido el encierro, pero sin ver al toro, que si alguno pilla un pitón y puede hacerse su tramo, ya puede ir a ponerle una vela al santo, que le ha tocado el gordo de San Fermín. Mucha gente, unos, no demasiados, de blanco y con el pañuelico rojo al cuelo, pero luego están los de las camisetas de colores. Del Athletic, la Real, la Penya Taurina de Ribaretjes, los de los Bous de la Mayaeta, los amigos de un pueblo de Soria, los defensores de la Tercera de Madrid, los del Club de Atletismo la pértiga azul, los de... Si es que son tantos. Y cosa curiosa, no sé si se ven camisetas de Osasuna; curioso, ¿no? Pues es para pensarlo. Y todos, todos, corren que se las pelan, los corredores, los cabestros, los toros y al final el encierro se resume en muy pocas palabras, gracias a los “expertos” de la retransmisión. Que cuanto se echa de menos a aquel señor que ya no corría, pero que vivía el encierro desde el micrófono y nos lo hacía sentir a todos. Ahora el encierro se reduce a dos minutos y veintitrés segundos, la manada agrupada o fragmentada, porque dos se han descolgado después de haberse caído en mitad del recorrido. Y el “experto” en cuestión te suelta sin despeinarse, que tampoco es que pueda, que los toros han sido nobilísimos, como si eso fuera una virtud. Que ya puestos, que los saquen de los chiqueros y los lleven al programa de Chenoa, a ver si los adopta una familia. Pero, ¿a qué punto hemos llegado? Eso sí, mires por dónde mires, cuesta saber que sucede por las tardes en el ruedo de Pamplona, si acaso que fulano o mengano han despojado a uno de esos nobilísimos de por la mañana. Y como siempre sucede en esto de los toros de hoy en día en su relación con la sociedad, no sabremos lo que pasa en el festejo vespertino, pero si hay una pancarta, sea la que sea, si hay un tipo con el pelo verde o si a alguien se le ocurre desafinar con el “Sigo siendo el rey”, paran los noticiarios y te lo ponen en primera plana. Realmente, ¿eso son los sanfermines? ¿Ojo! Que nadie piense que estoy en contra de la fiesta, de los amigos que se reúnen para vivirla juntos, para almorzar, para cenar, para bailar, para acompañar a los gigantes y cabezudos, que hay tiempo para todo y para la alegría, mucho más. Pero lo que cuesta asimilar es el trato que se da a todo lo que tenga que ver con el toro, de lo que los principales perjudicados es posible que sean los propios aficionados navarros, los que es posible que sientan que se les está arrebatando algo muy suyo y que les cuesta entenderlo tal y como es todo esto ahora. Pero tampoco querría ponerme a opinar por boca de otros, simplemente es lo que a uno le cuentan amigos que sé que aman al toro y su fiesta y que puede que también les rechine eso de reducir algo tan lleno de matices al dos minutos y veinte segundos, con la manada agrupada.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

sábado, 11 de julio de 2026

Entender la Neotauromaquia

A veces, muchas veces, es escuchar a los eruditos de la Neotauromaquia y uno no puede evitar pensar que le están colgando un muñequito en la espalda.


Los tiempos son cambiantes, pero no siempre es fácil avanzar a la velocidad que estos nos quieren marcar. Por ello se hace imprescindible acudir a fuentes bien formadas e informadas que nos guíen, que nos tomen de la mano y nos lleven por esos vericuetos que para los simples mortales se nos hacen realmente intransitables y que tarde o temprano nos harán desembocar en un abismo por el que nos despeñaremos sin remedio. Pero en esto de la tauromaquia tenemos a un sabio que siempre nos ofrecerá un candil al que seguir, siempre podremos alumbrarnos con la luz que tanto nos ilumina, la del profesor Cienfuegos, el doctor don Arsenio Cienfuegos Aguado, Catedrático en Arte Abstracto en la Universidad de Chesterton de Virginia del Norte, ¿o es del sur? Y él, siempre al quite, en su permanente proceso de observación de la realidad, nos ha hecho llegar una serie de palabros, adjuntando su docta y desinteresada explicación. Quizá estos nos ayuden a entender mejor sucedidos que acontecen en muchos ruedos del mundo mundial. Y sin más demora, vayamos al tema.


  • MulillEuros o AcemilEuros: Son esos encargados de conducir las mulillas en ese momento en que se requiere su presencia para arrastrar al toro. Pero, cosas de la vida, hay días en los que queda en evidencia esa capacidad suya para precisamente conducir las mulillas. Que de repente estas retardan inexplicablemente el paso, llegando con mucho esfuerzo a alcanzar la velocidad crucero de un caracol. Que justo suele coincidir cuando en los tendidos aparecen un puñado de pañuelos, no importa si muchos o pocos; entonces bien parece que las acémilas quedan hipnotizadas por ese albo blanquear de lienzos, a veces sábanas, y que nada, que no avanzan. Que hay quien dice que esta calma calmosa es recompensada monetariamente por... por alguien. Y si estos, los encargados de las bestias, acceden a recibir papeles de colores por la tardanza, entonces se convierten inmediatamente en mulillEuros y acemilEuros. Pero que nadie intente opositar a tal función, que según dicen, los puestos están más que cogidos.

  • Asaltaplazas: Aunque no parezca que pueda entablarse relación alguna con la descripción anterior, parece que están más ligadas de lo imaginable, pues son estos señores y su entorno los que alimentan a los primeros. Estos caballeros se caracterizan por quizá haber vuelto del revés el sentido de la profesión de matador de toros o novillos y su único aliciente en este mundo sea el de ir acaparando despojos allá por dónde se hagan presentes. Y para conseguir este fin valen todas las artimañas posibles. Aparte de practicar con entusiasmo el destoreo y dejar de ser matadores de toros o novillos para convertirse en matarifes, gozan de una corte de colaboradores que se entregan a la labor de asaltar plazas con verdadero entusiasmo. Hay colaboradores que bienean desde la barrera con voces y más voces, sin otro fin que buscar que el resto de presentes se contagien de este impostado entusiasmo. También está el que se planta para no dejar avanzar a los mulillEuros y acemilEuros, que encantados de la vida, se paran a esperar. Y claro, entre interrupciones, clama desesperante y vocinglerío, hay quien saca el pañuelo despojeador y despojo al canto.

  • Presiausente: Aquí nada está sin razón, todo está conectado por una fina línea de intereses, en la que todos salen ganando, menos el aficionado y por supuesto, la fiesta. Este señor es un caballero que colocan en el palco, sin otra obligación que dar a troche y moche muchos despojos. Que solo tiene que atender los caprichos de los asasltaplazas y demás miembros de esa inescrutable nebulosa de taurinos que miden sus escrúpulos, de acuerdo a la valía de los billetes. Que el aficionado puede llegar a pensar que por momentos parece que los palcos están vacíos, que no hay nadie que haga respetar el reglamento, la fiesta y la integridad de esta. Pero sí, sí que hay alguien allí subido, aunque no lo parezca. En la mayoría de los casos, los palcos están ocupados por un presiausente, y así va la cosa.

  • La gasolinera, suerte de la: Esta es una suerte muy practicada por jóvenes y mayores, por nóveles y expertos en eso de atorear destoreando. Que se supone, o eso dicen, que el primer tercio, la suerte de varas es una fase fundamental durante la lidia, que los actuantes tienen la obligación de llevar la lidia con corrección. Y en esto se incluye el que pongan al toro en suerte, llevándolo con el capote y dejarlo frente a frente con el caballo con un recorte. Pero, ¡dónde ha quedado eso! Resulta muy habitual que el responsable ni lo lleve, ni lo ponga en suerte, que lo deje allí al toro abandonado, allí dónde a este le parezca mejor, y no dónde decida el de luces. Allí lo dejan abandonado, como el que abandona a un perrillo en una gasolinera cuando la familia se va de vacaciones y la mascota se convierte en una molestia; molestia como es el toro para el que no sabe qué hacer con él, ni por dónde echarle mano.

  • A planchagayola: Se oye con cierta frecuencia que el que un matador se vaya a la puerta de toriles a esperar a su oponente es una declaración de intenciones, cosa que nadie puede discutir, porque nadie está dentro de la cabeza del ejecutor para poder saber si esto es así o responde a otras cuestiones. Que allí que van todo decididos supuestamente a dar una larga de rodillas según se les viene el animal de frente, pero en demasiadas ocasiones eso de dar el lance de rodillas, permanecer de rodillas, levantarse y dar comienzo a la lidia, es pedir demasiado. Y el resultado muta y el recibidor en este caso según ve lo que sale del túnel oscuro, tira la tela al viento y él se lanza en plancha como si pretendiera darse un atragantón de tierra. Y todo queda descompuesto y sin gracia, pero tranquilos, que el entusiasmo de muchos de los presentes hará que se jalee ese atragantón, como si la larga la hubiera ejecutado el mismísimo Guerrita.


Y hasta aquí la contribución del profesor Cienfuegos para que podamos entender de la mejor manera posible e imaginable esta neotauromaquia que demasiado a menudo no es algo indescifrable, que lo es, sino que se convierte en algo absolutamente atragantoso o atragantable, pero bienvenido sea todo lo que nos ayude, dentro de nuestra ignorancia, a Entender la Neotauromaquia.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

viernes, 3 de julio de 2026

Para ganarse el cielo

A veces lo soñado y lo que provoca el sueño no coinciden


Hay días y días. Días en los que un festejo es largo y pesado, un día en el que no hay nada de nada y aún menos, días en los que nada es lo que se podría esperar. Y luego hay otros en los que a lo mejor no se alarga demasiado la cosa, comparándolo con otras tardes, pero que se hace eterno. Y esto pasó en este nuevo “Cénate las Ventas”, que con solo, ¡solo! Dos horas y cuarto, parecía aquello un penar por los siglos de los siglos en el purgatorio. Que para cuatro que deciden perderse el “fúrgol”, van y les endiñan una noche en la que las sales de fruta y los antiácidos eran pura necesidad y no por la grasaza que te servían como si fueran delicias divinas. Eso sí, también les digo que todo depende de a quién se le pregunte, que uno subía la cuesta de Alcalá de vuelta a casa y escuchó a unos señores a la espalda tan felices con no sé cuáles de los novillos lidiados y que si no es por el viento... que si no es por este, igual habríamos descubierto a Mazzantini, el Guerra y Antonio Fuentes redivivos.

Pero ya sabemos cómo va esto, que los hay que si el animalito, cuanto más desgreñado, mejor, acude al trapito bobaliconamente, eso es bravura. Que si es capaz de llevar al peto y que le apoyen el palo, a nada que tire un derrote es un dechado de bravura. En banderillas no es que se fijen mucho, a no ser que alguno realice un supremo ejercicio gimnástico. Y en el último tercio, pues qué se puede decir, que al estar atropellado, pegando respingos, carreras y más carreras, le llaman estar en novillero. Cuanto más se abuse del pico, más técnica, como si ahora la trampa fuera eso, técnica y no fraude. Que después de mil trapazos te sueltan que el “shaval” ha estado para repetirlo. Sí, para que repita, pero en la escuela, desde primero de toreador hasta el último curso. Que me gustaría ver qué pasaría si a los alumnos les pusieran a todos un antifaz, que nadie supiera el trabajo o la hacienda de los padres, que solo se les midiera por lo que hacen y no por lo que los ponedores pudieran ofrecer, a ver cuántos prosperaban en esto del toreo. Y para cerrar, lo de la espada, si se pega un bajonazo es que se ha tirado como un rayo. Y si pincha una vez y otra y otra y... y además no atinan con el verduguillo, es que el animal se ha movido, no ha colaborado con su propio sacrificio. Ya digo, que hay que mirar a quién se le preguntan ciertas cosas. Si usted quiere felicidad y alegría, busque a un profesional de estos, pero si quiere otra cosa, aunque lo que vaya a escuchar no sean fiestas, pues... Usted verá.

Que a todo esto, el castigo de este jueves era una de López Gibaja, justa, justísima, alguno más caprino que bovino, aunque bobinos eran todos. Demasiado anovillados. Demasiado mansos, pero mansos sin nada, sin sustancia. Que andaban por allí, que acusaron la inoperancia de los novilleros, que iban a pegar derechazos y naturales y si el novillo se les iba escapando, pues solo les daba para intentar seguir arreando trapazos. Que a ninguno se le ocurrió no solo eso de poderles macheteando por abajo, sino que ni tan siquiera fijarles. Como es la norma, les dejaron a su aire y a ver si luego cazaban dos o tres trapazos jaleados por el personal; pero que mala suerte, había “fúrgol” y el paisanaje y la cla se habían quedado a ver la roja y los que acudieron, pues que o aplaudían o merendaban, que todo tiene su momento. De los picadores, pues hubo alguno que hasta se propuso zurrar al novillo, aunque rápido se le quitaban las ganas, mientras otro debió donar la paga del día, por no habérsela ganado con el palo y gracias que no le cobraron por darse un paseíto en el penco.

Si hablamos de los actuantes, pues igual acabamos poniéndonos tan pesados como fue la noche y no es plan, nadie se merece tal castigo, aunque claro, si ustedes me cuentan el “fúrgol” ¿no les voy a poner contar el...? Pero no. Cristian González, Juan Alberto Torrijos y Jairo López fueron una muestra de lo que es esto en la actualidad, unos muermos incapaces a los que las palmas solo les engañan y los “bieeeejnn” solo les distraen. Torpes, con las trampas muy bien aprendidas, que hasta parecen saber que son trampas, porque a nada que les corrigen desde los tendidos, bien que intentan ponerse. Las diferencias entre unos y otros, pues que Cristian González insiste e insiste en martirizar a los presentes, pero dando muchas voces, jaleándose solo, que hasta un ole se dedicó. Eso es tener ánimo. Muy alborotado, pero animoso. Juan Alberto Torrijos desplegaba un porte como si acabara de descubrir el toreo al mundo, no descubriendo otra cosa que el destoreo enganchado, aunque no fue el único. Y como la cosa no avanzaba, pues el arrimón, pero esta noche no pareció ir a la plaza ese “afisionao” que en mitad del silencio, o de la siesta generalizada, se arranca con una solemne ovación que arrastra a más de uno que despierta de repente y como ve que aplauden, aunque no sepa de qué va la cosa, pues aplaude también. Y no se atreve a preguntar el porqué, porque lo último es reconocer que se estaba pegando una plácida cabezada. Y Jairo López, pues quería dejar clara su voluntad de triunfo, pero... alguien le chivó cuales son los resortes para encender al personal, pero no le debieron contar ni cómo, ni cuándo ponerlos en práctica. Que ahora de rodillas, que me achucha y de pie, venga a alborotarse con la pañosa, que si me pego un arrimón, que si un “¡Viva México!” que si me voy a portagayola para tirarme en plancha, que si una larga de rodillas en el nueve y ya acaba de darla y el novillo aún no ha llegado a jurisdicción, que si más de rodillas, que si me retuerzo exagerando la pose, que si arrimón ¡Qué suplicio! Que esto era como un partido de “fúrgol” entre el Desganaos FC y el Racing de los Sin Sangre, con prórroga, tres prórrogas y sin penalties, no fuera a ser que ahí hubiera emoción. Y es que al final, a los cuatro y medio que se acercaron a la plaza solo se les podía decir que habían ido a las Ventas para ganarse el cielo.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html