viernes, 17 de julio de 2026

Hay que poner subtítulos en los toros, ¡urgentemente!

¿Y qué encabritaría al personal tiempo ha, cuando no había rayas del tercio? Igual tampoco las necesitaban, no las echaban en falta. 


Se supone que esto de los toros tiene que ser un espectáculo al alcance de todo el mundo, que todo el que habita una plaza de toros tiene que poder entender lo que pasa allí dentro, ¿no? Pues parece que no, que esto es solo para unos cuantos... o quizá debería decir que no es para unos cuantos, quizá los que necesitamos que nos lo expliquen todo, que uno está tan tranquilo viendo a un señor no picando o a otro corriendo y venga a correr pegando trapazos y de repente, ¡aplausos! ¿Aplausos? Y miras a un lado, a otro, a los compañeros de localidad, al palco, el móvil... y nadie te da una explicación del porqué de ese arranque de entusiasmo. Y qué quieren que les diga, no resulta agradable sentirse marginado, excluido, apartado, discriminado y arrinconado, sobre todo de algo que se supone que provoca alegría y divertimento. Que la solución es bien sencilla, bastaría con que se instalaran unos paneles y que allí fueran apareciendo unos cartelitos que te fueran explicando de que va la música. No sé, algo así como: el picador no ha picado, el torero ha alcanzado los diez kilómetros corriendo sacudiendo un trapo, el banderillero ha superado su marca personal en salto con banderillas, un señor ha gritado viva su pueblo... ¿No sería todo más fácil y democrático? Pues parece ser que esto no va de eso, que es excluyente, que nos deja fuera a los que no estamos duchos en esta neotauromaquia que ya cansa un poquito; y por si fuera poco, ahora esto, que no podamos enterarnos con subtítulos de lo que pasa en la noche de cenas y tragos a tutiplén.

Que el primer subtítulo tenía que empezar por la ganadería, que más de uno, uno que sigue y está pendiente de esto, no uno que haya entrado en la plaza al olor de la chistorra, se preguntara que de dónde venía eso de Sagrario Moreno. Es de Juan Pedro, ya, pero, ¿de dónde viene eso? Pues eso, de Juan Pedro, qué preguntas hace también la gente, ¿de qué va a ser si no? Pues con un cartelito subtitulando, todo arreglado. Que fieles a sus ancestros, pues han sido modernos, que no han dicho ni fu, ni fa, que les han pegado trapazos, que más o menos iban y venían hasta que se hartaban de tanto trapaceo. Alguno demasiado manso en el caballo, como el quinto, que ni dándole caramelos quería peto. Y la que ha montado el personal, que ira, que furibundez, que el compañero me decía que era porque el caballo no es que pisara la raya, es que se pasaba las dos por los bajos del peto. Que le tiraban al de doña Sagrario entre las dos rayas, pero nada, que ni palpando con el palo, hasta que al final algo se le ha podido picar en el seis y más allá del tercio. Y digo yo, que qué cuesta poner un subtítulo que por ejemplo dijera: el sindicato de pintores de rayas declara su airada protesta por la falta de respeto a su trabajo por parte del gremio de picadores y caballos de picar. Y todos tan contentos. Que así, mientras unos vociferaban un nuevo grito que dice: Picadooooorrrr, que malo eres. Si es que no hay como innovar. Pero ya les digo que a servidor casi hasta le daban ganas de aplaudir por decidirse a irse a los medios a por el novillo. Eso sí, el maestro, López Peregrino, seguro que lo ha visto todo desde muy cerquita, pero sin intervenir, que él no está para esas cosas. La terna la componían Luis Pasero, el ya citado López Peregrino y Mario Vilau.

Los tres han sido lo de tantos, cada uno a su manera. Que tentado estoy de soltar una retahíla de cosas y ya ustedes las van colocando dónde mejor les parezca. Nulos con el capote, incapaces de poner un novillo en suerte en el caballo, aunque mandaban como gendarmes adónde colocar el penco venga a agitar la manita, ponerse de rodillas y a la mínima tenerse que ponerse en pie para no verse arrollados, teletorear manteniendo las distancias con descaro. Que el personal lo aplaudía, pero no me pregunten por qué, si acaso, cunado pongan subtítulos, igual les puedo dar una idea. Muchos trapazos, venga a cazarlos por todo el ruedo, allá dónde los de doña Sagrario mandasen, ¿aquí? Pues aquí ¿Allí? Pues allí. Que no se sabe si lo que se jaleaba era el trapazo, la carrera, que ya era uno menos que soportar o vaya usted a saber. Que se aturullaban echándose el novillo encima, que se perfilaban para teleestoquear, muy fuera, para pinchar o dejar la espada lo mismo caída, que trasera traserísima. Pero también les digo, que igual con subtítulos no habría forma de explicar cómo alguien pensaba que podía pedir un despojo en el sexto para Mario Vilau, pero han aflorado los pañuelos, incluido el del usía, que ese sí que podía haberse explicado con un: le doy el despojo porque estoy harto y ya me importa un pito, que lo que quiero es irme a mi casa y olvidar este peñazo con este ganado y estos novilleros. Pero imposibles aparte porque no cabe tanta explicación en unas líneas, es evidente que hay que poner subtítulos en los toros, ¡urgentemente!


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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