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| A veces lo soñado y lo que provoca el sueño no coinciden |
Hay días y días. Días en los que un festejo es largo y pesado, un día en el que no hay nada de nada y aún menos, días en los que nada es lo que se podría esperar. Y luego hay otros en los que a lo mejor no se alarga demasiado la cosa, comparándolo con otras tardes, pero que se hace eterno. Y esto pasó en este nuevo “Cénate las Ventas”, que con solo, ¡solo! Dos horas y cuarto, parecía aquello un penar por los siglos de los siglos en el purgatorio. Que para cuatro que deciden perderse el “fúrgol”, van y les endiñan una noche en la que las sales de fruta y los antiácidos eran pura necesidad y no por la grasaza que te servían como si fueran delicias divinas. Eso sí, también les digo que todo depende de a quién se le pregunte, que uno subía la cuesta de Alcalá de vuelta a casa y escuchó a unos señores a la espalda tan felices con no sé cuáles de los novillos lidiados y que si no es por el viento... que si no es por este, igual habríamos descubierto a Mazzantini, el Guerra y Antonio Fuentes redivivos.
Pero ya sabemos cómo va esto, que los hay que si el animalito, cuanto más desgreñado, mejor, acude al trapito bobaliconamente, eso es bravura. Que si es capaz de llevar al peto y que le apoyen el palo, a nada que tire un derrote es un dechado de bravura. En banderillas no es que se fijen mucho, a no ser que alguno realice un supremo ejercicio gimnástico. Y en el último tercio, pues qué se puede decir, que al estar atropellado, pegando respingos, carreras y más carreras, le llaman estar en novillero. Cuanto más se abuse del pico, más técnica, como si ahora la trampa fuera eso, técnica y no fraude. Que después de mil trapazos te sueltan que el “shaval” ha estado para repetirlo. Sí, para que repita, pero en la escuela, desde primero de toreador hasta el último curso. Que me gustaría ver qué pasaría si a los alumnos les pusieran a todos un antifaz, que nadie supiera el trabajo o la hacienda de los padres, que solo se les midiera por lo que hacen y no por lo que los ponedores pudieran ofrecer, a ver cuántos prosperaban en esto del toreo. Y para cerrar, lo de la espada, si se pega un bajonazo es que se ha tirado como un rayo. Y si pincha una vez y otra y otra y... y además no atinan con el verduguillo, es que el animal se ha movido, no ha colaborado con su propio sacrificio. Ya digo, que hay que mirar a quién se le preguntan ciertas cosas. Si usted quiere felicidad y alegría, busque a un profesional de estos, pero si quiere otra cosa, aunque lo que vaya a escuchar no sean fiestas, pues... Usted verá.
Que a todo esto, el castigo de este jueves era una de López Gibaja, justa, justísima, alguno más caprino que bovino, aunque bobinos eran todos. Demasiado anovillados. Demasiado mansos, pero mansos sin nada, sin sustancia. Que andaban por allí, que acusaron la inoperancia de los novilleros, que iban a pegar derechazos y naturales y si el novillo se les iba escapando, pues solo les daba para intentar seguir arreando trapazos. Que a ninguno se le ocurrió no solo eso de poderles macheteando por abajo, sino que ni tan siquiera fijarles. Como es la norma, les dejaron a su aire y a ver si luego cazaban dos o tres trapazos jaleados por el personal; pero que mala suerte, había “fúrgol” y el paisanaje y la cla se habían quedado a ver la roja y los que acudieron, pues que o aplaudían o merendaban, que todo tiene su momento. De los picadores, pues hubo alguno que hasta se propuso zurrar al novillo, aunque rápido se le quitaban las ganas, mientras otro debió donar la paga del día, por no habérsela ganado con el palo y gracias que no le cobraron por darse un paseíto en el penco.
Si hablamos de los actuantes, pues igual acabamos poniéndonos tan pesados como fue la noche y no es plan, nadie se merece tal castigo, aunque claro, si ustedes me cuentan el “fúrgol” ¿no les voy a poner contar el...? Pero no. Cristian González, Juan Alberto Torrijos y Jairo López fueron una muestra de lo que es esto en la actualidad, unos muermos incapaces a los que las palmas solo les engañan y los “bieeeejnn” solo les distraen. Torpes, con las trampas muy bien aprendidas, que hasta parecen saber que son trampas, porque a nada que les corrigen desde los tendidos, bien que intentan ponerse. Las diferencias entre unos y otros, pues que Cristian González insiste e insiste en martirizar a los presentes, pero dando muchas voces, jaleándose solo, que hasta un ole se dedicó. Eso es tener ánimo. Muy alborotado, pero animoso. Juan Alberto Torrijos desplegaba un porte como si acabara de descubrir el toreo al mundo, no descubriendo otra cosa que el destoreo enganchado, aunque no fue el único. Y como la cosa no avanzaba, pues el arrimón, pero esta noche no pareció ir a la plaza ese “afisionao” que en mitad del silencio, o de la siesta generalizada, se arranca con una solemne ovación que arrastra a más de uno que despierta de repente y como ve que aplauden, aunque no sepa de qué va la cosa, pues aplaude también. Y no se atreve a preguntar el porqué, porque lo último es reconocer que se estaba pegando una plácida cabezada. Y Jairo López, pues quería dejar clara su voluntad de triunfo, pero... alguien le chivó cuales son los resortes para encender al personal, pero no le debieron contar ni cómo, ni cuándo ponerlos en práctica. Que ahora de rodillas, que me achucha y de pie, venga a alborotarse con la pañosa, que si me pego un arrimón, que si un “¡Viva México!” que si me voy a portagayola para tirarme en plancha, que si una larga de rodillas en el nueve y ya acaba de darla y el novillo aún no ha llegado a jurisdicción, que si más de rodillas, que si me retuerzo exagerando la pose, que si arrimón ¡Qué suplicio! Que esto era como un partido de “fúrgol” entre el Desganaos FC y el Racing de los Sin Sangre, con prórroga, tres prórrogas y sin penalties, no fuera a ser que ahí hubiera emoción. Y es que al final, a los cuatro y medio que se acercaron a la plaza solo se les podía decir que habían ido a las Ventas para ganarse el cielo.
Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:
https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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