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viernes, 2 de octubre de 2026

La repetición, con parche, de la final de julio pasa de desierto a erial

Cada vez que vemos una novillada con los alumnos aventajados de las escuelas de tauromaquia, uno se pregunta, ¿Qué enseñan en las escuelas?


Lo de las novilladas, que hace siglos ilusionaba al aficionado por aquello de pensar que les permitía otear el futuro, se ha convertido en un ejercicio de melancólica desilusión. Que lo mismo algunos optimistas creían que aquella noche de julio fue solo un mal sueño, que si se repetía la terna ahora en otoño, seguro, segurísimo, que los chavales iban a dar el do de pecho, que iban a mostrar el futuro esplendoroso que por momentos va germinando en esta fiesta nuestra. Anda que no lo tenían bien pensado los taurinos, dos figuras de la novillería, quizá aspirantes al figuranato de los mayores, y un añadido que seguro que iba a estar a la altura. Que a la altura han estado los tres, pero a tan poca altura, que casi no llegarían ni al entresuelo de la “tauromaquia” (Cuánto les gusta la palabreja, en lugar de emplear lo de El Toreo) Los del desierto que avanzan con paso firme hacia un erial, eran El Mene, cuánto se escribió de sus altas capacidades, Nacho Torrejón, que dicen que torea en el campo más que el tostao, y Sergio Rollón, que se presentaba sustituyendo a Mario Vilau.

Que los había hasta que estaban devolviendo las entradas por el cambio de última hora. Y estos se llaman “afisionaos”, ¡Pero oigaaa! Que eso no se puede consentir; pero claro, para estos caballeros cualquier excusa es buena para intentar descuadrar las cuentas de Plaza 1 al final de la feria. Que si empezamos por no defender los intereses de la empresa, ¿adónde vamos a llegar? ¿A exigir toros y toreros que interesen, aunque el presupuesto se nos vaya por las nubes? Que así está el percal, que esto es cómo funciona la modernidad, que a esto ha llegado esa evolución que cacarean cínicamente los taurinos, a un desierto en el que los méritos de los meritorios quedan desiertos, para zambullirse en un auténtico erial.

Que si empezamos con el ganado, lo de El Retamar ha sido pues eso, para los modernos. Justitos de presentación, y al salir el sexto, una cosa normal, algunos han visto en él el espejismo de un toraco y se le han puesto a aplaudir. En cuanto a su comportamiento, pues el que no era manso, era más que manso, que en el mejor de los casos planteaban algo de pelea cuando se les tapaba la salida, buscando la libertad, y cuando notaban que la tenían a su alcance, derrotes. Otros salían de najas del peto, muy corretones, buscando la puerta de toriles, sin que nadie les propusiera un mínimo de saber lidiar para al menos sujetarles. Pero oiga, que hasta iban y venían a la pañosa; claro, ahí no había nada que les incomodara con picotazos, ni nada parecido y el toreo que le ofrecían eran trapazos a su aire, en línea, sin asomo de sometimiento. Ellos a su aire, sobre todo al aire que les daban los tres espadas.

El Mene hubo quién profetizó que iba a ser un mandón del toreo, un profeta de la tauromaquia, pero según parece, como otros profetas anteriores a él, anda vagando por el desierto. Resulta difícil ser más soso, más anodino, más nada, que este torero. Que a lo más que ha llegado es a empalmar unos trapazos; ventajista, generador de trallazos y cansando al personal sin ningún criterio, sin dejar ni imaginar que pudiera tener alguna intención delante del novillo. La nada más absoluta, aunque muchos iluminados seguro que le ven ya para hacerse doctor en... para tomar la alternativa y en lugar de aburrir con novillos, hartar con toros. Que no camina muy desviado de estas rutas Nacho Torrejón, que si le preguntan qué pretendía en su primero, pues... mejor no pregunten. Pico, trallazos, enganchones, venga ventanazos y a aburrir hasta desesperar a los presentes. Su segunda se marchaba una y otra vez y cuando ya paró, no recibió más respuesta que los trapazos habituales. Pero no se crean, que en una serie con la zurda a base de ventanazos, alguno vio el arte redivivo del mismísimo Lagartijo el Grande, obviando el monumental concierto de la vulgaridad que se estaba cascando el caballero. Y el tercero era Sergio Rollón, tan incapaz como sus compañeros, pero disfrazando todo de un supuesto bullir que aparentaba fingida emoción, fruto de su falta de recursos. A su primero le tuvo que sacar de toriles, para después liarse a pegar latigazos a diestro y siniestro, empalmados, trallazos con el pico, ahora un enganchón, un desarme, ahora un bostezo, un pitido, pero que el hombre no decaía en su empeño de desesperar. En su segundo, como alguien le debió chivar que aquí gusta eso de poner el toro al caballo de lejos, empezó con esa idea, para acabar metiéndolo entre las dos rayas, intentando meterlos debajo del peto, pero el manso no quería caballo, al menos a contraquerencia. Que manía, que si no va allí, igual hay que cambiar la lidia e ir acercándolo a su querencia de manso, que si ponemos el caballo en el seis, que si lo ponemos en el cinco, y si se llega a toriles, pues en toriles. Que ver a un toro y ver una buena suerte de varas también lo es viendo el terreno en el que el animal se arranca al peto. Y si no se arranca, ¡marchando una de viudas! Con la muleta, pues allí se lió con trapazos en línea o dando giros como un giraldillo, sin torear en ningún momento. Que los había que seguían viendo la gloria del toreo. Pero imagínense, que uno de estos magister soltó de uno de los mansos que sí que agachaba la cabeza, que cuando escarbaba y olisqueaba, agachaba la cerviz ¡Madreeee! Vivir para oír. Que uno está pensándose muy seriamente dejar de tomar notas de lo que ve y empezar a tomarlas de lo que oye. Que igual luego me presento en el club de la comedia y... Aunque cuando diga que eso lo he oído de verdad, lo mismo el personal se echa a llorar ¡Cómo está esto! Pero nada, lo que pergeñó la empresa después de aquel súper acontecimiento estival, la conclusión ha sido que la repetición, con parche, de la final de julio pasa de desierto a erial.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html