lunes, 11 de marzo de 2013

La hache tumbada pone en pie la Fiesta

Cuadri vuelve a impresionar



Ahora sí que sí, esto ya empezó; ya pasó el trofeo Carranza, el Teresa Herrera y el Colombino, atrás quedaron las expectaciones iniciales y casi de golpe se nos viene encima Castellón y Valencia, que no son las plazas más exigentes del mundo, ni se espera que lo sean en las próximas décadas, pero no son Ajalvir, Valdemorillo u Olivenza, con todos mis respetos.

Uno ya no es que sea pobre, es que tiene espíritu de ello y no sólo no tiene Telemoles, sino que ni tan siquiera sabe los festejos y ferias que se televisan, bueno Sevilla sí sé que estará destelevisada. Pero haya no haya tele, cuando ocurre algo importante las noticias corren que se las pelan. Ayer me encontraba con unos amigos y ya empezaba a hablarse de la corrida de la Magdalena, y un ratito después recibí una llamada de un capitán general del toro y en especial de los Cuadri. Tanto es así, que en los cumpleaños de los toros es el que enciende las velas. Me contó lo del Comino, no para echárselo al arroz, sino el que le echaron a Bolívar. Un toro bravo que fue premiado con la vuelta al ruedo, tras recibir dos puyazos, dando la impresión de que el toro aún soportaba más estopa, pero cómo hoy en día hay tan poquitos aficionados y menos en los palcos, al segundo encuentro el usía sacó el pañuelo a todo correr. Sería por evitar la locura del público ante el espectáculo de un Cuadri yendo al caballo. En la muleta, dicen las crónicas que quizás habría aguantado algo más, pero es lo que tienen los bravos y encastados, que el fondo y la durabilidad la tiene que tener el de luces, pero ¡Amigo! lo que se seca la boca con un mozo de estos, aunque sea más noble que el Príncipe Valiente.

Pero yo no voy a eso, ya digo que no vi la corrida, y ni tan siquiera me voy a poner a echarle flores gratis a la ganadería de Trigueros. Sólo quiero detenerme en un estilo, en una forma de pensar y en su puesta en práctica en el trabajo diario. Imagino que a los herederos de don Celestino Cadri les gustará ganar dinero con el toro, pero no a costa de lo que sea, ni enterrando una idea ganadera. Dice mucho de un criador de toros bravos el que Madrid sea el eje fundamental de su temporada. Sin desatender a otras plazas que pidan los toros de la “H” tumbada, ya recta, pero con las Ventas siempre presente. Seguro que hay otros hierros que aplican la misma fórmula, pero no con tanta fe, ni haciendo que esta tendencia influya en las camadas año tras año, de lo que lógicamente sale beneficiado el aficionado y la Fiesta. Un ejemplo es lo ocurrido el año anterior en Madrid. Estaba apartada una corrida muy bien plantada, y no me refiero a seis toros, creo recordar que eran diez los reseñados en un principio, en previsión de posibles accidentes. Andando el tiempo, uno se inutilizó en el campo, más trade otro y en el traslado otros tantos. Ya digo que hablo de cabeza, porque el número de bajas no importa, aunque fueron más de media corrida. ¿Y qué pasó? Pues que a pesar de todo, en Madrid salieron seis de los Herederos de don Celestino Cuadri, no los que el ganadero tenía preparados inicialmente, pero sí unos que mantuvieron el nivel y la dignidad que exige la plaza. Y nadie ajeno a la casa opinó sobre este u otro. Lo contrario que le ha pasado a otro hierro de gran prestigio entre el público y máximo exponente de la pantomima al uso, al que le contratan dos corridas en una feria y entre todos no junta nada medianamente decente para una. Bailes de corrales, camiones para arriba y para abajo, para acabar haciendo el ridículo y luego decir el propietario que no llevó los toros que él quería. O sea, que aparte de tener un desecho de ganadería, encima no tiene el carácter y la convicción suficiente para mandar los toros que él quiera y sí los que le eligen las figuritas de turno.
Cuadri mantiene 150 vacas, las 150 mejores, que si son 170 buenas, sobran veinte, lo que ya dice bastante del método de trabajo; con una filosofía clara, molestar al toro lo menos posible. A las vacas se las tienta, exigiendo un comportamiento idóneo en todos los tercios, no sólo en el de muleta, pero curiosamente no a los machos, a los que se les elige por reata y por el comportamiento de toros de años anteriores. Los resultados están ahí. Una ganadería que parece la “Tierra Santa” el aficionado, a la qué acuden en romería continuamente para ver los toros de Madrid, Sevilla, Ceret, Bilbao, ah no, Bilbao no, no los querían.

No se ve ni una funda, ese calcetín apretado que tan feo hace en las arboladuras del toro de lidia y que nadie aún ha explicado en que favorecen al toro a la hora de saltar al ruedo. No se les molesta ni para vacunar a los animales, a los que don Fernando espera a sotavento camuflado en lo alto de una encina, desde donde pincha a las reses, sólo para no tener que manipularlas metiéndolas en el mueco. Hay días que se vacuna a uno, otro a tres, otro a ninguno, otro a dos, así cargado de paciencia, hasta que todos pasan por debajo de las encinas, que tampoco son siempre las mismas. Un cuidado y un mimo exquisito y luego para ser el primero que le ponga pegas a sus toros por su comportamiento durante la lidia. Esto es únicamente afición, un poco de afición, más afición y para terminar, otro poco de afición.

La consecuencia de todo esto es un hierro que periódicamente hace confiar al aficionado en que esto tiene futuro, en que no está todo perdido, aunque bastante perdido está ya. Anda que no se pelean las figuras por matar a estos o aquellos, pero sin asomo de intención de ponerse delante de los Cuadri. Parece cómo si se blanquearan cómo la cal al escuchar este nombre, pero realmente no se comen a nadie, eso sí, hay que hacerles bien las cosas. Será por eso, por no saber hacer las cosas cómo debe ser. Estos grandullones que echan por tierra esa teoría de que el toro grande no embiste y el chico sí. Un razonamiento sólidamente fijado en el más puro empirismo científico del taurinismo moderno. Que tendrán tardes malas y peores, esas en las que los públicos de la Tauromaquia 2.0 aprovecharán para quedar como perfectos imbéciles diciendo eso de “¿Y ahora qué, eh? Pues una mala tarde, necio, una mala tarde de la que nadie está libre. Pero al menos y de momento, nos quedan los pupilos de Cuadri, esos de la hache tumbada que ponen a la Fiesta en pie.

8 comentarios:

Xavier González Fisher dijo...

Ya lo ves Enrique, en cuanto sale el toro, la esperanza renace. Es así de sencillo. El toro pone a todo el mundo en su sitio.

Anónimo dijo...

Es "H" es mucha "H", sobre todo como bien describes por el concepto ganadero que encierra...magnífico artículo amigo Enrique...¿podrás venir?, ya me dices
Un abrazo
Pgmacias

MARIN dijo...

Pues mira Enrique, que pa nos vamos a engañar, que cuando veo tanta H parriba y pabajo, esa H de mi Huelva, se me ponen los pelos de punta.

No sé si la vida me dio el gran privilegio de nacer enamorado del toro y del caballo, y encima me dio el privilegio de vivir a cinco minutos de estos de la "H". Pero aparte me ha dado el gran privilegio de poder conocer a una familia GANADERA, HUMILDE, TRABAJADORA E INTEGRA. Despues nos llaman "Cuadriadictos". Pues mire usted, soy ADICTO al toro bravo, pero que culpa tengo yo de tenerlos pegados al cabecero de la cama. Pues SI, SOY CUADRIADICTO.

Y me alegro por esta familia GANADERA, pero es que me alegro mas POR LA FIESTA. Y todo esto no tiene secretos, que es lo peor, que es lo mas facil del mundo: Es buscar el toro encastado y bravo. Acabamos de descubrir las americas!.

En fin Enrique, que pongo ñoño con tu entrada. Un abrazo del que ya le gustaria ponerles las velas en los cumpleaños... pero es que no se dejan.

Alberto Ariza Moreno dijo...

Enrique:
Menos mal que todavía quedan ganaderos aficionados que nos devuelven la afición con un toro como "Comino". Ahora los toreros se tienen que dar cuenta que ganaderías y que tipo de toro gusta al público y dejarse de tonterías y empezar a ser toreros de una vez. Pero me da a mí que se van a hacer un poco los "sordos" .

Menos mal que de vez en cuando sale un toro que nos recuerda porqué esta raza lleva la coletilla de toro BRAVO. Yo ya estaba pensando que esa raza se había perdido en favor de otra llamada toro artista, colaborador, noble... De todas formas está en peligro de extinción.

Creo que la fiesta no se va a levantar hasta que no se unan los mejores toreros con los toros más bravos (como ha sido siempre). Mientras sigan cada uno por su lado esto va a seguir siendo la misma "pantomima". Esperemos que mientras tanto salgan muchos como "Comino" que nos siga dando esperanzas.

Un abrazo.

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Igual alguien nos acusa de simplistas, pero es que es así, sale un bicho con cuernos, con pinta de toro, con actitud de toro, con condiciones de toro y ¡hala! a perder la cabeza.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Pgmacias:
Es tal y cómo dices, puede salir uno, dos, tres corridas malas, que seguro que saldrán, por supuesto, pero esa idea que mantienen es el camino que siempre les llevará próximos a los fundamentos de todo esto, sin dejar que caiga en un foso del que no se pueda salir.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Marín:
gracias a Dios que no se dejan, porque si no, ya estaríamos con el toro artista, el filósofo, el atleta, el tonto y eso es otra cosa. Ahora eres Cuadriadicto, cómo todo buen aficionado a los toros, es cómo cuando unos se definían cómo curristas, pero es que no se podía no serlo. Pero si esta familia cambiara el rumbo, que no parece posible, y se dejaran caer en manos de la modernidad, pues seguirías teniéndoles cariño, porque las relaciones humanas son otra cosa, pero ya no serías adicto a este hierro, porque a lo que siempre lo eres es al toro y eso no tiene nombres eternos, pueden ser muchos o pocos, cambiantes, pero sólo el de aquellos que son fieles a un concepto.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Alberto:
Mira tú que a lo mejor los gustos del público en realidad se parecen más a los de siempre que a eso del bobón desmochado. Se empeñan en decirnos que no es así, pero sale un Comino y se lía la mundial. La gente loca en los tendidos, en la tele, en los blog, redes sociales y todo el mundo coincide, no cómo en ciertos triunfos que no convencen a nadie. Ya ves, que le vayan a este Comino con ILP, que la engancha y la tira detrás de las tablas. Así se defiende la Fiesta.
Un abrazo