lunes, 9 de agosto de 2010

Los siete magníficos


Si antes ya estábamos preocupados, ahora es para que no nos llegue la camisa al cuerpo. Se decide la prohibición de las corridas de toro en Cataluña y ese grupo de siete figurones del toreo deciden que se van a ver a la señora ministra. Pues que Dios nos pille confesados y que a la salida de la reunión no nos comuniquen que la prohibición se extenderá al resto de la Península, Canarias, Baleares y territorios aledaños a Francia y Portugal, bajo pena de excomunión.

Habrá quien deposite su confianza a ciegas en este grupo de siete matadores, lo cual no estaría mal si algunos no creyésemos que estos “mandones” son los mayores ciegos de la fiesta de los toros. ¿Qué pueden contarles estos señores de la fiesta que ellos se ocupan en degradar día a día con el mayor descaro y despreocupación que se pueda imaginar?

Don Enrique Ponce podrá contar cómo se está en ese mundo en el que él vive como el supremo monarca celestial, escuchando permanentemente un coro de voces que le susurran: “Maestro, qué grande eres. El Juli tendrá tiempo para explicar cómo hacer que hace sin hacer, haciéndole creer al respetable que hace lo que no sabe o no quiere hacer. Cayetano pondrá al día a la señora ministra de los últimos figurines de Milán y París, pero no de los secretos de la buena lidia. Manzanares transmitirá recuerdos de parte de papá. El Fandi, que desplegará toda su simpatía, si no le da por ponerse a hablar de espaldas como un taxista o a corretear por la sala sin poder poner freno a sus impulsos gimnásticos. Pero que tenga cuidado la señora ministra con Miguel Ángel Perera, al que no hay que contradecir, no vaya a ser que la fulmine con esa mirada torva con que petrifica a presidentes y aficionados que no entienden su arte de trágico verbeneo. Pero que la señora González Sinde no se incomode con la presencia de ese artista que entretiene su tiempo mirando los cuadros que cuelguen de las paredes, ni los lujosos cortinajes de su despacho, ni las lámparas, ni los ceniceros, ni la botonadura del ujier; es que a José Antonio Morante de la Puebla le gusta detenerse en el más mínimo detalle del que pueda emanar un gramo de arte.

Pues en manos de este grupito han puesto los taurinos la fiesta de los toros. Quizás creerán que qué mejor escaparate que los toreros, para enseñar a la señora Ministra. Pues tampoco es mucha garantía y si no sólo hay que detenerse un momento en las opiniones de don Francisco Camino, el Niño sabio de Camas, don Pedro Gutiérrez Moya, el Niño de la Capea y don José Miguel Arroyo, Joselito, quienes han mostrado su ofuscación por la no intervención de su Majestad el Rey a favor de la fiesta de los toros. Quizás no saben ni el año, ni el país en el que viven. Eso estaba bien en la Edad Media, cuando los notables el reino acudían a solicitar prebendas al monarca. Quizás les parezca poca manifestación a favor de la fiesta su regular presencia en la barrera de la plaza de Madrid, además de la tradicional en el palco en la Beneficiencia, o los evidentes guiños taurinos que la Infanta doña Elena hace en la plaza y fuera de ella.

Quizás haríamos mejor en encomendar nuestro futuro a toreros que, o supieran hablar, o tuvieran algo interesante que contar. Luis Francisco Esplá, sin ir más lejos, capaz de defender la fiesta, como de contar un sentimiento, con muchos años de honradez a sus espaldas. Podría dar algún nombre más, aunque me los tendría que pensar un buen rato. Pero seguramente nos darían más garantías de salir triunfantes del encuentro. ¿Qué cara pondrán El Juli y Morante si la señora González les pregunta por lo del Puerto? ¿Y si tiene la ocurrencia de interesarse por la negativaza reiterada de Ponce a torear en la primera plaza del mundo?

Esperemos que la señora ministra tenga la inquietud de conocer la opinión de otros estamentos de la fiesta y que piense en entrevistarse con aficionados, ganaderos, empresarios y profesionales de la prensa taurina... Aunque bien pensado, casi no, no vaya a ser que dé con esos aficionados trepadores que se matan por figurar, o que sea Juan Pedro el representante de los “ganaduros” con su versión del toro artista, o que se le presenten los Choperitas con su manual sobre cómo conseguir la concesión de las Ventas a pesar de todo, para acabar con Molés y Moncholi cabreados porque el señor presidente no ha concedido una oreja a cualquiera de los siete magníficos. Pues visto lo visto, el panorama es tan sombrío que el mismísimo Diógenes renunciaría a seguir su búsqueda. Y ¡Qué Dios reparta suerte! Porque como reparta justicia…

10 comentarios:

Xavier González Fisher dijo...

Pues 'mutatis mutandis' los personajes del western de John Sturges les vendrían más o menos así:

Enrique Ponce (Yul Brynner/Chris Larabee Adams); El Juli (Eli Wallach/Calavera); Cayetano (Robert Vaughn/Lee); Manzanares (James Coburn/Britt); El Fandi (Brad Dexter/Harry Luck); Miguel Ángel Perera (Charles Bronson/Bernardo O'Reilly); José Antonio Morante de la Puebla (Steve McQueen/Vin Tanner).

El problema aquí es que los "magníficos" defensores del villorrio se empeñan en ejercer su oficio de "defensores de los humildes", pero también en "dejar escuela", lo que dudo que estos hagan.

Mi pregunta es: ¿por qué hasta septiembre y con la Señora Ministra? ¿Dónde estaban el 28 de julio? ¿No les "apartaron su barrera en el Parlament y por eso "no pudieron ir?

Un abrazo desde Aguascalientes, México.

Enrique Martín dijo...

Xavier:
¡Qué cosas tienes! ¿Cómo ibán a acudir al Parlamento catalán? con todas las cosas que tenían que hacer. Uno tenía hora en la peluquería, otro partida de cartas, otro curso de cerámica, otro... Eso por si solo demuestra lo implicados que están con su profesión y la forma en que viven en torero.
A propósito, da gusto ver como te rebossan tus conocimientos cinematográficos. Y no te creas que en Cataluña son los toros la única víctima, también se obliga a traducir al catalásn un porcentaje de las películas que se exhiben allí. Imagínate como están los exhibidores. Igual llegamos a ver como prohiben las películas de Indiana Jones, por venir en inglés. El absurdo no tiene límites.
Un saludo desde España

Anónimo dijo...

Te felicito Enrique, tu artículo no puede ser más acertado. Este grupo de “importantes” -no sé en que- siguen a la búsqueda del toro fácil, en vez de ir a convencer a Zapatero o Rubalcaba se van a convencer a la convencida, a la señora González-Sinde confesa aficionada... Bien; de aquí la teoría de que al toro hay que llevarle por donde el quiera como dice el maestro Ponce... otro bien. Además ¿no se equivocan de Ministerio? La fiesta de los toros hoy por hoy, y que sea por muchos años, está ubicada en el ministerio de Interior en él se deberían debatir los problemas actuales; o es que las pretensiones no son recuperar la fiesta en Cataluña, protegerla en el resto de España si no lograr ese deseo histórico de que la fiesta de los toros pertenezca al Ministerio de Cultura y de esta manera estar menos vigilados. Y digo yo, una fiesta menos vigilada no es un animal menos protegido y por lo tanto más difícil defender la existencia de ésta. Hace bastante tiempo que Luis Francisco Esplá dijo: “a la fiesta hay que darle un giro de ciento ochenta grados”, ha llegado el momento, pero, este giro no se va a dar quien navega a favor de corriente.

Sólo se me ocurre un deseo, que la señora ministra sea una buena aficionada, de una filosofía semejante a Faustino "El Rosco", Salva –que en paz descanse-, Javier Salamanca o cualquiera de los aficionados que domingo tras domingo acuden a Las Ventas. No será, de serlo, los “importantes” saldrían con el rabo entre las patas.

Pepe Luis.

Enrique Martín dijo...

Pepe Luis:
Has dado en el clavo. La fiesta está como está y la única preocupación del taurinismo es que pasen al Ministerio de Cultura, que podría tener su lógica, pero más lógico es que estos estén muy vigilados y que el fraude sea un delito. SIno, al final, las manipulaciones de las astas nos las querrían hacer pasar por manifestaciones escultóricas y el desprecio al reglamento como una perfomance vanguardista. Si en Interior hacen lo que hacen, que no harían en Cultura.
Un saludo

Iván dijo...

QUE BUENO ERES ENQRIQUE!!!
Tenía ganas de ¨volver¨solo por leerte.
UN ABRAZO!!!
PD:Te voy a demandar por el gasto de tinta en mi impresora!

Anónimo dijo...

Enrique,no se si es que últimamente estoy más tristón, o es que me ha dado un ramalazo de intuición,pero yo veo todo ésto muy negro, con Ministra o sin Ministra.
¿Qué coño va a decir o hacer la Ministra de Cultura en favor de la Fiesta, si su colega el Policia de Interior a pesar de su tupida red de vigilancia, no ha encontrado un solo caso de afeitado, de manipulación del toro, o de incumplimento del Reglamento en las últimas décadas? .
Está claro y evidente que quieren acabar con la Fiesta de manera sibilina.Metérnosla en definitiva si que nos demos casi cuenta y la mejor manera es permitir todos los desafueros,hacer la vista gorda y no aplicar la Ley hasta que ésto se acabe como se está acabando, a pesar de las buenas palabritas y las reuniones de los "figuritas" culpables, con los políticos colaboradores necesarios para el toricidio.
Un saludo cordial

franmmartin

Enrique Martín dijo...

Iván:
Muchas gracias por tus ánimos, que resucitan a un muerto. No sabes lo que ayudáis gente como tú. Y por lo de la tinta, si quieres nos plantamos delante de HP y les pedimos un alijo extra de cartuchos.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Franmartin:
Yo tengo la sensación de que nos hace casi más daño la apatía e inanición taurina que los ataques antis. En lugar de aplicar las leyes, parece que desde Interior no quieren hacer nada que puede perjudicar a la fiesta, pero que nos está minando poco a poco. Quizás lo primero d etodo sería hacer un reglamento básico único y luego que cada Comunidad hiciera las aportaciones que les diera la gana, pero siempre para mejorar. Pero existe un miedo terrible a meterle mano a esta situación tan bochornosa y tan propicia para abolicionistas y amantes de la prohibición.
Un saludo y bienvenido de nuevo.

Perez@larcón dijo...

te felicito por este post.

Saludos

Enrique Martín dijo...

Muchas gracias por el elogio, sobre todo si es de un buen aficionado.
Saludos