lunes, 8 de junio de 2026

Ir por lana y salir trasquilado

El aficionado no necesita "in Memoriam" para homenajear a los que hicieron grande la fiesta, los homenajean todos los días en los que sueñan con el toro y los que hicieron el toreo.


Ya empezábamos la tarde recogiendo el programa de mano y la portada hacía daño a la vista, al alma y a todo aquel que tuviera una cierta sensibilidad e inquietud por el arte y la cultura, y admiración por ese polímata llamado Sánchez Mejías. Pues nada, que ponen su foto junto a la del único actuante. Que si es un homenaje a la figura histórica de Ignacio, no le mezclemos con... con nada, ni nadie. Que si ya el aficionado no entendía que hacía Borja Jiménez con seis toros en solitario y además en la corrida que se ha dado a llamar “In memoriam”, al menos no carguen las tintas. Que si para algo ha servido esta encerrona es para que los aficionados hablaran de toreros con seis toros, de recuerdos de grandes triunfos y de las condiciones que creían absolutamente necesarias para enfrentarte a un compromiso como este. Eso sí, también ha servido para recordar tantas y tantas encerronas, “gestas” que les llaman, de los que se anunciaban con la esperanza de cortar dos orejitas, una más una, dos de un golpe de suerte y salir a cuestas en triunfo y así tener la deseada fotografía del torero medio desnudado por los entusiastas macarras arrancando los alamares a tirones. Decían muchos que no veían a Borja Jiménez para seis toros en solitario; vamos, que lo que más se escuchaba era que tenía un repertorio único y que se lo endilgaba a todo hijo de vecino tarde tras tarde. Entonces, ¿qué sentido tenía semejante esperpento? Pero si hurgamos un poquito más y vemos la ganadería anunciada y luego vemos lo que ha salido por la puerta de toriles, o se entiende todo o no se entiende nada. Que los había que hablaban de que el espada tenía que despedir al veedor inmediatamente, pero, ¿y si en lugar de veedor lo que tenía era un escogedor? Alguien con capacidad y autoridad para entrar en una ganadería y decir ese, ese, aquellos dos y esos dos, cada uno de su padre y de su madre y sin importar las hechuras.

La ganadería, perdón, ganaderías anunciadas eran las de Domingo Hernández y Toros de Cortes, que creo que los propietarios no se conocen ni de vista, ¿no? Pero con lo que no contábamos era que iban a salir tres sobreros, pudiendo haber sido más, de Victoriano del Río, otro de Domingo Hernández y uno más de El Torero. Que a don José Luis González, presidente del festejo, le ha costado devolverlos, porque si un toro está inválido, está inválido y no hay que esperar hasta llegar a banderillas, a ver si más o menos cuela y tira para adelante. Eso es algo feo y que da mala sensación. Así es difícil no ser pesimista y creer que hay premeditación en lo de tangarnos vilmente. De los toros y su comportamiento, ¿qué vamos a decir? ¿Les cuento toro por toro lo que han hecho en los tres tercios? No tengo tan mala idea como para hacerles pasar por esto. Una bueyada descastada, que igual luego iban al trapito en el último tercio, como el cuarto, pero tampoco creo que esto sea para ponerle una plaza en el Batán, ¡Ay, no! Que el Batán ahora es el Bluespace de la empresa para meter allí toros como el que guarda la cómoda carcomida de la abuela en el trastero. No, que ahora las placas las ponen en el desolladero, sí, dónde van las guapas y los guapos a tomarse un peloti y que quedan en el patio de arrastre, que es más fino. Bueno, y si tienen alguna duda más sobre el ganado, háganlo por privado en el correo feriahistoricaquetemueres@feriahistoricaquetemueres.plof

Y llegamos al gran protagonista de la tarde, Borja Jiménez ¿De verdad quieren que entre en detalle toro a toro? Que si se ponen insistentes ya les digo que me marco un corta y pega en las seis faenas, que lidias no han existido, y me quedo más ancho que ancho. Que la única variación sea si se va a portagayola o no, que se lo pase en los inicios por el pandero o no, que se arroje de rodillas o no y que acabe entre los pitones antes o después, son muy poquitas diferencias para rellenar una tarde con seis toros para él solito. Lo demás, pues ya saben, toreo moderno, pero a tope. Con la derecha o la izquierda, pero con el trapo siempre al bies, que a veces hasta los empalmaba, que eso pone al personal a cien, salpicado todo de enganchones, muchas, pero que muchas carreras, para terminar que si de bajonazo, de medias escasas, siempre yéndose, cuando no soltando el trapo en la cara del toro. Él que, por lo visto, iba a por los dos despojitos y se ha quedado muy lejos hasta de uno. El personal, que iba a sacar a cuestas a su ídolo de la tarde. Otros quizá que esperaban otra tarde histórica, una más, y se han quedado con dos palmos. El presidente, que tenía los pañuelos bien planchados y oliendo a un suavizante de los que anuncian en la tele. Si hasta los mulilleros se han quedado que no han podido ganarse un jornal extra. Así es que no se puede. Y los que iban esperando ver toros y deseando ver toreo y se han encontrado con un monumento a la chabacanería, a la vulgaridad y al ganado impresentable e insufrible. Que como decían los mayores, a esto de le llama ir por lana y salir trasquilado.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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