lunes, 7 de octubre de 2013

Fracasados, que sois unos fracasados

Los derechazos hubo que imaginarlos y los naturales, soñarlos


Vaya desastre de tarde la última de la feria de Otoño, con los toros esos que tanto piden los pasados de moda que no se dan cuenta de que sus sueños y añoranzas del pasado han pasado a mejor vida. A ver si se enteran señores toristas y carcamales, si hubieran tenido a las verdaderas figuras y sus toros, los buenos, los bravos de verdad, los Zalduendos, Garcigrande, Victoriano del Río, Juan Pedro o Nuñez del Cuvillo, ahora estarían fardando con sus amigos de algún que otro indulto, necesitarían una calculadora para contar las orejas y las salidas por la Puerta Grande habrían sido incontables. ¡Hala! Ya tenéis lo que queríais, ¿no queríais los Adolfos? Pues ahí los tenéis, tragároslos y penad por no haber podido disfrutar del verdadero arte. Y qué decir de esos fantoches de esa cuadrilla que se pasa la ética taurina por el forro y que con tal de escuchar un puñado de palmas son capaces de perjudicar a sus compañeros de profesión. Pedidle también ahora a Fandiño que adelante la pierna. Si es que no tenéis ni idea de que va esto, estáis amarrados al pasado, o mejor dicho, a una ilusión del pasado que nunca existió y negáis la realidad, la mejor realidad de la historia y que todavía puede mejorarse, basta con adaptarse a la sensibilidad de nuestro tiempo. Y además, olvidaos de esa plaza de Madrid, un antro caduco que no cabe en el nuevo orden taurino.

Bueno, voy a quitarme las tenazas de los genitales y espero que me cambie el humor y si además aflojo las tuercas que hacen que unos clavos me taladren las sienes, seguro que hasta me pongo de buenas. ¿Qué cuál es el motivo de este párrafo tan políticamente correcto de acuerdo a la Tauromaquia 2.0? Pues muy fácil, para que se pongan en el lugar de los taurinos y dejen de criticarlos por la sarta de sandeces que en especial sueltan en las últimas semanas los voceros oficiales. Piensen que muchos están intentando colocarse en primera línea de salida para el momento en que se oficialicen todas esas aberraciones de ese espectáculo que tanto desean. Eso sí, que tengan cuidado, no vaya a ser que andan pegando codazos a diestro y siniestro para hacerse un sitio y que luego que la carrera va en sentido contrario, viéndose los últimos de la fila, lejos de cualquier posible clasificación con derecho a poner el cuezo.

Si ahora les digo que la de Adolfo Martín ha sido un corridón, pues más de siete me mandarían al cotolengo con la camisa de fuerza. Yo les cuento, brevemente, y luego sacamos conclusiones. Si empezamos por la presentación, pues ha habido de todo, con trapío, corralones, raspas, largos, cortos, dando la sensación que en la ganadería había que liberar cercados para otras necesidades. Aparte de las malas lidias, de que no se ha intentado fijar a casi ningún toro y de los muchos capotazos que se han repartido en el ruedo venteño, los del señor Martín han manseado en general, han peleado poco o nada en el caballo y en el último tercio algunos hasta han metido la cara en la muleta, pero los de las medias rosas no han sabido aprovechar las escasas circunstancias favorables. Mucha ovación de salida, dando la sensación que era más por la influencia del hierro en la mente del público, que por lo que se veía en el ruedo.

Los matadores, a los que al acabarse el paseíllo se les empujó al equívoco al escucharse unas palmas que no iban dirigidas a ellos, sino más bien a la cuadrilla de Castaño. Pero mire usted, eso ya me parece un poco rizar el rizo, sobre todo cuando su última actuación no fue la mejor, a pesar de la vuelta al ruedo y todo. Se esperaba a Ferrera con cierto buen ambiente, esperando que regresara aquel torero serio y pendiente de la lidia, deseando que hubiera dejado de lado sus exhibiciones atléticas. Pero todo se quedó en un absurdo repertorio de posturas y modos de hacer extremadamente histriónico, que se llevaba por delante cualquier posible fundamento de la lidia. Banderillas a toro muy pasado, errores garrafales al clavar, faenas largas sin caer en cómo son las condiciones del toro. Como en su primero, que no tenía un pase o el cuarto, al que le dio banderazos a granel, abuso del pico, trallazos destemplados, ahogando al animal y desesperando al personal. Vamos a ver si se relaja y vuelve a ese espejismo de los últimos meses, aunque está claro que él se defiende mejor en el barullo.

Completaba el cartel la cuadrilla de moda que además lleva a Castaño por ahí para que conozca España. Tampoco estuvieron acertados, si acaso, Fernando Sánchez con los palos, exhibiendo esa forma tan suya de interpretar la suerte. David Adalid no estaba para nadie y Tito de Dan Bernardo sin tino con el palo, si acaso dejó algo fue la monta para citar al toro. El matador que les acompaña, Javier Castaño, disipó cualquier duda sobre su capacidad como matador de toros, es más bien baja. Incapaz con el capote, a la deriva con la muleta y a expensas de lo que mandara el toro.


De Iván Fandiño se esperaba que confirmara con el toro comercial y el duro, eso que tanta gente espera que atesore, toreo del bueno y esa decisión que le empuja para querer ser gente en esto del toro. Una tanda de derechazos peleados a su primero y poco más. Trapazos que le obligaban a recolocarse y mucho pico. No vio el pitón izquierdo de su segundo y se limitó a tirar líneas rectas. Mala tarde en general. Igual hasta llevan razón esos que dicen que con este tipo de toros no hay nada que hacer, pero igual es un poco precipitado, ¿no? Si siempre estuvieran al acecho para encontrar los pecados de todas las  ganaderías y todos los toreros y a la mínima les estuvieran mandando muy lejos, ¿qué tendríamos que hacer con todo ese conglomerado de la Tauromaquia 2.0? Con estos la paciencia es infinita y el punto de vista con que se juzga todo es extremadamente benévolo. Pero no, con estos se aguanta y se aguanta y se traga un espectáculo indecente, el abuso se unos señores jugando a hacer volatines delante de unos moribundos penosos. Así que lo mismo tenemos que empezar a pensar eso de tirar por tierra esta parte de la Fiesta que aunque tenga tardes malas, se aproxima más a la idea de lo que esto fue. Pero que nadie se piense que una tarde de toros de verdad tiene algún parecido con lo sucedido en la última de Otoño en Madrid. Recordad que este tipo de ganado es el único que puede hacer que esto dure algo más, porque con lo otro definitivamente sí que seremos unos fracasados, pero de marca mayor.

12 comentarios:

Cincinato dijo...

Discrepo en parte.

A mí me gustó Ferrera en el 4º. Creo que tuvo mérito cómo consiguió meterlo en el capote, y que también lo tuvo el que a ese toro le sacara los muletazos que le sacó.

Con las banderillas, en ese toro, estuvo pasado de revoluciones. Eso le hizo cometer desatinos (ese par en dos tiempos ... ¡qué horror!) pero también que le echara valor y llegara a emocionar. Vaya una cosa por otra. Aunque claro está que como banderillero es más espectacular que bueno (para encontrar buenos banderilleros de verdad hay que buscarlos en los de plata, no en los de oro, más atléticos que otra cosa hoy en día). Pero todo hace falta.

Nada que objetar, desde la quietud de mi salón, a su oreja.

Coincido en casi todo lo demás.

Y me queda una pregunta en el aire, en parte porque no he visto más que esta corrida de la feria: ¿cómo sale Fandiño de todo esto?

Fandiño es para mí uno de los toreros más de verdad que hay ahora: siempre merece la pena ir a verle.

Pero parece que no termina de dar el salto definitivo.

En Madrid, por ejemplo: casi siempre queda bien. Y muy a menudo ha salido a oreja por tarde. Pero no termina de romper de verdad.

Sin embargo su buen cartel en Las Ventas le ha hecho ser el eje de esta Feria de Otoño. Dos tardes en una feria tan corta eran una gran oportunidad, y al mismo tiempo un reto. Parece que Madrid le decía: "Estamos deseando verte triunfar de verdad y te damos dos oportunidades, dos"

El problema es saber si ha estado a la altura. Yo ayer no es que le viera mal, pero tampoco puedo decir que le ví bien: espero más de él. En cuanto a la otra tarde -que no ví- observo cierta división de opiniones.

¿Cómo crees tú, Enrique, que sale Fandiño de este reto? ¿Ha estado a la altura? ¿O hay cierta sensación de decepción, de que no lo ha estado? ¿Seguís esperándole en Madrid? ¿O empezáis a ponerle la etiqueta de que va a ser una gran esperanza frustrada?

Alberto Ariza Moreno dijo...

Enrique:
Vi la corrida y, lo digo claramente, no me gustó nada. No era lo que me esperaba pero esta afición es así. Lo que no acabo de entender es que algunos aficionados a esa Tauromaquia 2.0 quieran mandar la ganadería al matadero y, si pueden, a nosotros también. No entiendo que aguanten tardes y tardes de Morante en las que al hombre no le ha caido el puro bien y no hace nada y a una ganadería haya que mandarla al matadero por una tarde. Tampoco entiendo que una media verónica pueda salvar una tarde y un tercio de varas con un toro puesto de largo no la pueda salvar.

Resumiendo, una mala corrida de Adolfo y nada más. Por ello no hay que dejar a los encastes de lado.

Con respecto a los toreros vi a Ferrera muy vulgar (lo de la oreja no lo entiendo) a Castaño igual de mal que siempre (esta vez se notó más porque la cuadrilla tapó menos) y a Fandiño muy por debajo de su nivel.

Un abrazo amigo Enrique y enhorabuena.

Anónimo dijo...

La de Adolfo representó un fracaso sin paliativos para los que tuvieron o tuvimos alguna esperanza en esta vacada y, por supuesto, también para los amantes del toreo moderno.

En la faena de la polémica, la del cuarto, no considero que Ferrera mereciera la oreja. Cierto es que la faena fue tomando vuelo y que tuvo algunas cosas buenas pero también tuvo sus sombras. Creo que Ferrera debe reconsiderar su actitud en el coso venteño y dejar que los de plata se encarguen del segundo tercio. El populismo está bien en plazas de segunda o tercera pero debe dejar lo accesorio en segundo plano y dedicarse a hacer el toreo fundamental con la misma actitud que mostró el día de la corrida goyesca.

Mis esperanzas estaban puestas en la cuadrilla de Castaño y me llevé un sabor agridulce. Tito Sandoval, como en la del Puerto, volvió a picar trasero y hubo algún par defectuoso o fallido por parte de Adalid aunque fuese compensado con algún otro exponiendo una barbaridad.Bonita la ejecución y la forma de salir de la suerte por parte de Fernando Sánchez, en contraste con un Ferrera que tuvo que tomar el olivo en una ocasión, algo que en tiempos pasados suponía que el matador tenía que dejar la profesión. ¡Eran otros tiempos!

Castaño no mejora su imagen y Fandiño en esta ocasión pasó desapercibido.

Saludos
J.Carlos

sardo dijo...

¿Hace cuánto que voy a Las Ventas y no me llevo nada parecido a un pañuelo blanco? Desde que se retiró Antoñete? El domingo tampoco me llevé ningún pañuelo,pero observé por los "tendidos del gin-tonic" que algunos llevaban dos por si su amigo el del cubata de ron no llevaba,yo juraría que eran servilletas de un restaurante de la Av/Daroca,vamos,día de vermut,comilona,copa puro y dos gin-tonics en el 5 al sol. Alegría primero,desenfreno en el tendido, desacuerdo con el 7 a modo de "no tenéis ni puta idea",y... tachan! Ferretti y su capotti, Ferretti y sus arponni,Ferretti il Ferrari... siempre nos quedarán los italianos que se sientan detrás y dan un poco de coherencia al espectáculo marchándose en el cuarto sin entender nada,y yo...esperando ver poner banderillas a dos huevazos que ponen en evidencia a tres toreretes que llevan un verano como el baúl de la Piquer,ahhhhhh y lleno hasta la bandera!!!! Madrid2014@indultoya!, y si no,al tiempo... Un saludo Enrique

Enrique Martín dijo...

Cincinato:
En cuanto a lo que dices de Ferrera, a mí se me quedó más la sensación de que el toro se le iba sin torear y que ese estar más pendiente del tendido que del toro y ese querer cortar orejas fue precisamente lo que hizo que no las cortara. No tiene nada que ver con aquel torero serio y pendiente de la lidia que vimos este año en Madrid.
En cuanto a Fandiño, pues no sé que decirte, para mí se estancó hace tiempo y se entregó al valor y hasta la temeridad. En mayo en cambio me pareció dar ese saltito, pero en estas dos corridas ha parecido que venía a dar pases sin más. Igual que no se le puede encumbrar una tarde, creo que no sería justo pegarle el palo por estas dos tardes. No estuvo bien, eso es evidente, pero dejémosle a ver que pasa el año que viene. Tampoco creo que se pueda esperar mucho, porque es el torero que es. Sí me gustaría que incorporara el temple a su toreo y no me refiero a torear despacio al moribundo, sino torear despacio a un toro, porque sea él el que marque el ritmo y que los pases no sean un arrebato continuo. Yo le puse la etiqueta hace tiempo, pero ya ves, tuve que despegársela en San Isidro y ahora creo que lo justo es esperar. Además, si me dijeras que lo de estos dos días es lo habitual, pero ya ha habido muchos momentos en los que ha tirado para adelante. Pundonor no le falta desde luego. Lo que sí puede ser es que no despierte tanta expectación como antes, pero si se presenta con el toro, hay que respetarle.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Alberto:
No puedo añadir más. Sobre lo de Morante y otros toreros y hasta otras ganaderías, los de la Tauromaquia 2.0 se buscan sus propias excusas, que si el otro es un artista, que el torero de arte tal o cual. Que si Curro tampoco estaba bien todos los días, sin darse cuenta de que Curro era un genio, cosa a la que Morante es posible que no llegue jamás, pues su "genialidad" reside en lo superfluo y ajeno a lo que pasa en el ruedo. No sé si el de la Puebla ha salido a hombros en Madrid, pero el de Camas salió 7 veces, 7, y jamás hizo el ridículo de andar urdiendo en los corrales de ningún sitio. Y si nos ponemos a mandar ganaderías al matadero por un día malo, colapsamos las salas de despiece de media Europa. Con todo lo comercial que hay, si se mandara al matadero la carne la tendrían que regalar.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Precisamente comentaba con mi compañero de localidad que a ese cuarto debería dejar que lo banderilleran los peones, pero el hombre lo quiere todo para él. Creo que se lo dejó ir. La corrida mala y aunque a alguno se le pudiera sacar algo, ese algo tenía que ser donde el toro lo pidiera y en raciones muy cortitas. Lo demás, ya lo has dicho muy bien tú.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Sardo:
Yo envalentonado decía que si tuviera delante los carteles del 2014, me atrevía hasta a dar una fecha. Lógicamente no acertaría, pero la cosa está próxima. Es tan ínfimo el criterio para pedir y dar orejas, que el show aparecerá más pronto que tarde. La degeneración está alcanzando límites insospechados.
Un saludo

Anónimo dijo...

Buenas tardes, yo, ya que nadie dice mucho sobre ello. !!!!!FUE UN TRIUNFO TOTAL!!!!!!! que se lleno la plaza. Y al que no le guste , que tome agua. Y que tomen nota los empresarios, esos si que son inutiles. Y ademas, espero y deseo que cada vez haya menos gente en las corridas de borregos domecsticados, y mas en estas, y punto. Un saludo señor Martin, y a todo el que por aqui pare.
Kaparra

Enrique Martín dijo...

Kaparra:
Hombre, no creo yo que llegara a tanto, pero pensando en el resultado de la corrida, pero lo que sí es verdad y es algo de lo que deberían tomar muchos nota, es lo que dices, que la plaza estaba llena. Esto no ocurrió ningún otro día. Se empeñan en hacer creer que estas corridas no interesan a nadie, pero es mentira, al menos en lo que corresponde a Madrid. Vino gente de todas partes para ver los Adolfos. Y hasta puede que esos mismos no moverían un dedo por ver a muchos de los figuras de moda.
Un saludo también para ti

Anónimo dijo...

Buenos dias señor Martin. Yo creo, que ahora mismo, hace falta un binomio entre ganaderias y toreros. Los fans de ganaderias, suelen ser fieles, pero no muchos ( yo soy uno) el de toreros suele ser mas, pues 1 y 1= 2. Es una perogrullada, lo se, pero ese es el camino, y si las figuras cuestan mucho y no generan, mas facil todabia para que los empresarios opten por otros toreros con mas voluntad. Y no creo que sea una burrada lo que digo. Quizas sea este otro debate, pero bueno, por comentar algo.
Un saludo señor Martin
Kaparra

Enrique Martín dijo...

Kaparra:
No me quería referir a que los que van a ver una ganadería y los que viajan para ver un torero sean igual, nada más lejos. Yo veo una diferencia y es que los que siguen a un torero suelen ser incondicionales y buscar el triunfo de su ídolo, pase lo que pase. Los de una ganadería son otra cosa, lo primero que sí que admiten y reconocen que un día una corrida ha podido salir mala y además y antes que nada, son aficionados a la Fiesta de los Toros y ante eso no anteponen nada. Creo que usted está entre estos, tal y como le vengo leyendo en otros sitios desde hace mucho tiempo.
No es ninguna burrada eso de los empresarios, es más, yo creo que es tal cuál ocurre, porque esos sí que no son aficionados a los Toros, lo son a sus cuentas y punto. Siempre hay además, alguien que les jalea la "hazaña" y les busca una justificación.
Un abrazo