martes, 1 de octubre de 2013

Un puyazo como bravo, el segundo con dudas y el tercero sólo para los que lo son


Hasta un manso puede tomar una vara de lejos, pero no le vamos a indultar por eso, ¿no? Démosles tiempo para que canten la gallina, que si tienen mala condición, acabarán dando el cante

Ya se ha acabado todo este enredo, esta trampa o esta esperanza de los encastes minoritarios y la novillada concurso. No voy a entrar a analizar lo que ha pasado en todas estas tardes, aparte de que empezamos con unos calores sofocantes y hemos acabado pidiendo la hora vencidos por el frío. Ya he mostrado en más de una ocasión mi disconformidad con esto de los encastes minoritarios; la UCTL y este grupo de ganaderos definitivamente han entregado la cuchara, han aceptado el que les pongan en el rincón de pensar, apartados, más bien arrinconados, para que piensen en el pecado que arrastran por no criar los borregos al uso. Con tal de vender una corrida, algunos incluso han admitido su derrota. Lo que toda la vida han sido toros de lidia, variedad de encastes y vigor de la Fiesta, han pasado a ser la vergüenza del que cría algo que no puede optar a ser anunciado en todas las ferias. Han querido hacernos tragar eso de la pureza, como si hace doscientos años se hubieran encontrado tantas vacadas de toros como encastes o familias hay en este momento y nos los han traído tal cual eran, hasta los inicios del siglo XXI, en que otros han decidido de forma unilateral y sin contar con el aficionado, que eso ya no vale para nada. ¡Qué esto es puro oiga! Entonces al zoo de viejos dinosaurios o al ciclo de encastes minoritarios de Madrid, ese paredón con forma serial dominguero, en que se debe evidenciar que no hay más toro que el de Domecq, quizá Núñez y poco más, lo justo para servir de coartada a algunos y decir que matan corridas de todas las procedencias.

Hemos visto en Madrid una de Prieto de la Cal y Concha y Sierra muchísimo mejor de lo esperado, si contamos que las expectativas eran que el ganado fueran marmolillos sin fuerza, mansos y sin lidia posible, que es como afirmar que no hay canciones para ciertos idiomas, también minoritarios. Mejor resultaron los de Villamarta, aunque no lidiaron la corrida al completo y los de don Aurelio, como se habían hartado proclamando la bastardía de su linaje, no entraban en la pelea; por esta razón, su impureza de linaje, los aficionados miraban a los del señor Hernando, de reojo, con displicencia, como un marqués mira a los hijos del jardinero, sin caer en la cuenta del gran parecido que tienen con los herederos de su marquesado. No podemos decir que hayamos gozado de una galerna de bravura, casta y poder, pero una cosa ha quedado muy clara, estas ganaderías, incluida la imp
ropia, han demostrado que no están por debajo de ninguna de las comerciales, que con más genio que casta, que no debía estar invitada a estos fastos, algunas tardes ha habido menos sopor y molicie que otros días de gran expectación, que ha habido hasta instantes de cierta emoción, paro tampoco nos creamos lo que no es, y que han quedado retratados todos los señores novilleros, con sus cuadrillas al completo, al dejar claras y notorias evidencias de que les apartan del carretón y no saben cómo se resuelven estas papeletas minoritarias. Que nadie se asuste, que así haciendo memoria, creo que no ha salido ningún barrabás, simplemente no se adaptaban a eso de picotazo, pase, pase, pase, pase… A nada que notaban un poquito el sabor del picante, ya estaban despendolados sin saber para donde tirar, sin que esto recordara tan siquiera al tabasco o la guindilla. Si acaso a los sobres de mostaza que dan con las hamburguesas en los bares de carretera.


Como fin de fiesta, la corrida de novillos concurso de ganaderías, Gracilianos, Vega Villar, Saltillo, Martínez- Jijón, Gamero Cívico y Coquillas. No ha sido una corrida buena, quizá se han desaprovechados algunos gracias a las lidias infames de los coletudos, de los cuales, alguno se ha permitido el lujo de pedir el cambio al segundo puyazo. Deberían estar tan en su mundo, que ni se enteraban de lo que pasaba en la plaza. Les ponen el libro delante de las narices y no aprenden ni a coscorrones. Tienen tan aprendido eso de dos picotazos y cambio, como tanta gente, que se piensan que con dos entradas al caballo ya se ve suficientemente bien al toro. El de Juan Luis Fraile, Graciliano, ha ido tres veces al caballo, ha empujado, aunque con la cara arriba, pero en la tercera vara, desde más lejos, ha acabado metiendo el hocico debajo del peto, pero en cambio, aunque era un toro para estar bien con él, antes había que limar las complicaciones que presentaba. Son las cosas del toro. Pero si algún fiel a la Tauromaquia 2.0 y posteriores se encontraba por allí, tuvo que pensar que un mal diabólico se cernía sobre el Vega-Villar, que recordaba más a aquellos impresionantes corralones de don Luciano Cobaleda, que a los supervivientes de Sánchez Cobaleda. Salió el toro que se comía los trapos, seguía a los que se paseaban alegre y despreocupadamente por el callejón, se quedaba con el espectador que estornudara a destiempo y junto con su impresionante presencia, los aficionados ya se frotaban las manos, ¡un toro bravo! Le pusieron de largo al caballo, se arrancó con prontitud y alegría, se empleo aceptablemente bajo el peto, pero cuidado, cabeceaba mientras le arreaban un puyazo en medio de los lomos. Le sacaron y le llevaron aún a mayor distancia, de nuevo se arrancó con alegría, el que según los cánones actuales, era un toro de indulto. Pero ¡amigo! el toro de lidia, cuando no es un borrego criado como tal borrego, es caprichoso e impredecible. Llegó a su destino con un galopar que daba gusto verlo y ¡Aúpa! Cómo brincaba con solo notar el palo rozándole el morrillo. Salió a escape en dirección a toriles, a ver si alguien le abría la puerta para marcharse de copas a Chicote. Pero, ¿no era un bravo de indulto? Pues si lo era, lo disimulaba a la perfección. Cantó la gallina tal y como lo describen en los tratados de la más profunda mansedumbre. Y a partir de ahí se dolió con descaro en banderillas, se defendía en la muleta, entrando con mucha incertidumbre a los cites. Aquel que diez minutos antes se merendaba las telas. ¡Qué cosas! El fiel de la modernidad debía estar perplejo, aunque, ¿quién sabe? igual se paró a pensar sobre lo sucedido y llegó a la conclusión de que la uniformidad pretendida no es aconsejable. Pero esta variedad y esta riqueza de matices que se mostró durante el festejo, alcanzó una nueva dimensión con el que cerraba plaza, un ejemplar de Coquilla, que quizá pudiera ser considerado el más completo, pero sin destacar especialmente en nada, pues en el caballo sólo se arrancó una vez con alegría, en el tercer viaje, buscando con ansia el caballo, pero las otras tres que le hicieron ir se iba acercando poco a poco, tardeó un mundo, quizá porque no acaba de ver claro eso de que se le picara, especialmente con tanto desacierto como lo hizo el pica que le tocó en suerte. Luego se paró un poco en banderillas y en la muleta, los trallazos y ausencia total de temple no nos permitieron verle dar más de sí. He puesto tres ejemplos, uno parecía que tenía algo de bravo, sin volverse loco, otro lo parecía pero estaba en el polo opuesto a lo que se entiende por bravo y otro, que podría dar la idea de que lo era, tampoco lo era tanto. Los de luces, como todos los que nos han visitado el mes de siempre y los del resto de la novillería, dejaron claro que no saben torear, no tienen ni idea de qué es torear, ni lidiar, ni ven al toro, ni lo entienden, todo es dar pases, muchos pases, pases de van y viene, sin molestar y esa idea de faena no cuadra con ciertos hierros, los de los propietarios de muchas ganaderías, ganaderías pertenecientes a la UCTL, que han sucumbido y rendido sus armas a la modernidad y han aceptado su fracaso, con tal de vender una corridita al año en Madrid. Pero demos el ciclo como bien empleado si al menos algunos se han dado cuenta de que cualquier toro puede tomar un puyazo como bravo, que en el segundo pueden aparecer  dudas y que el tercero sólo lo toman los que lo son de verdad. 

17 comentarios:

POCHO PACCINI BUSTOS dijo...

"Normalmente, el primer puyazo lo toman bién los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no.-En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina- se suele decir". JOAQUN VIDAL VIZCARRO: El Toreo es grandeza.

" El primer puyazo lo toman hasta los cabestros".Cita Textual de un gran AFICIONADO peruano, como es Germán Urrutia Campos.

Un saludo, Enrique.

Pocho Paccini

fabad dijo...

Enrique, eres un antiguo. ¡Vaya lección de Toros!.
Lo que tu explicas, ni lo entienden los revisteros de hoy ni lo quieren entender. Lo que quieren es liquidar esos encastes.
El toreo que tienen asumido como auténtico no vale con ese ganado y además los novilleros de hoy no conocen otro.
Esto necesita un cambio radical o nos quedamos con el sucedáneo actual que a muchos no nos dice nada....

Oscar dijo...

Será por eso por lo que en las ganaderías que se esfuerzan en buscar la bravura, durante las tientas, las reses van tantas veces al caballo como sea necesario hasta que "cantan la gallina" o el ganadero se da cuenta que no va a hacerlo.

Mi abuelo me decía que el primer puyazo no valía ni para lo bueno ni para lo malo:

-Un toro manso de libro puede arrancarse como un cohete, porque no sabe a lo que va. Y a partir de ahí no querer ni ver al caballo, porque ya sabe que le hacen pupa.

-Un toro bravo puede tardear en la primera vara, por ejemplo por estar acostumbrado a los caballos en el campo, y una vez que sabe que ahí hay pelea vuelve una y otra vez.

Con la moda del monopuyazo, según la cual si el toro no se tiene en pie se le pica una vez y poco para que no se derrumbe y si el toro tiene poder se le pica una sola vez y de manera salvaje, perdemos la posibilidad de valorar la bravura como debe valorarse... y lo peor es que a la mayoría les importa un carajo eso de la bravura (será que es una nostalgia).

MARIN dijo...

Genial la entrada Enrique. Enhorabuena otra vez mas. Me he acordado tela porque el año pasado pude estar allí contigo.

Muchos nos quieren hacer ver eso de que con un puyazo ya se ve al toro. Es mas, nos quieren hacer ver que la suerte de varas está demás. Pero nada mejor que una "concurso" de "encastes minoritarios" para que algunos se vean obligados a dar tres puyazos, o mejor dicho, tres entradas al caballo. Y no puedo estar mas de acuerdo contigo en que a partir del tercero es cuando se puede empezar a ver si tal o cual animalito tiene el orgullo de llevar eso de BRAVO como apellido.

Todos recordaremos a aquel toro castaño, de nombre Aviador, de hace un par de años ahí en tu pueblo, sobre todo Alberto Aguilar, que hizo dos primeras peleas en el caballo espectaculares y que en el tercero cantó la gallina: Manso. Y su ganadero queria que se pusiera una vez mas para que se viese con claridad, pero claro, lo cambiaron. Quizás aquel, sino llega a llevar el hierro que llevaba incluso no hubiese ido ni la tercera. Luego desarrolló un genio inusual (consentido por su matador) y casi le cuesta un disgusto gordo al pobre Alberto Aguilar.

Pero a eso hemos llegado Enrique, o nos han hecho llegar. A que no podamos ver a los toros todo lo que dan de si. Es como si vamos a un partido de fútbol y nos quitan la segunda parte. Y por eso a muchos nos han quitado las ganas de acudir a un festejo.

Mil gracias, un abrazo y vuélveme a perdonar por la chapa.

Gloria cantero martinez dijo...

Enrique, me niego a emplear el término "minoritario", por mucho que se obcequen en querernos colocar los "reyes del mambo" a sus filiales encastes, intentando, desde sus guaridas, desprestigiar lo "complicado", lo "raro", lo "extraño"...

Creo que lo excepcional es precisamente aquello con lo que nos hacen tragar la mayoría de tardes, aunque parezca estar asumido sin casi contemplaciones. Sufrimos grandes ausencias, y, quizás la recuperación de aquello que nos arrebatan despacio, pero sin pausa, pase por la defensa de estos toros que, al menos guardan reminiscencias de lo que fue un animal de lidia.

Si, después, en el momento de demostrar bravura, "cantan", tampoco me parecerá tan grave...
Nuestros oídos están demasiado acostumbrados a canciones de réquiem, que se llega a agradecer un atisbo de raza, aunque sea tan evanescente como la idea, el conocimiento y la técnica empleada por unos novilleros absolutamente incapaces.

Declarar pues, mi admiración por este "minoritario" gremio de soñadores románticos que acuden a las pocas plazas donde aún se puede un@ encontrar alguna sorpresa, que de predecibles sufrimientos estamos más que "para el arrastre".

Y, por supuesto, a ti, por contarnos con tu habitual maestría, aquello que no pudimos o no supimos ver. Un abrazo.

Enrique Martín dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enrique Martín dijo...

Pocho:
Es que es así, el primero hasta un cabestro. Pero la modernidad considera que con que vaya una vez y empuje, es suficiente, sin tan siquiera reparar si ese empuje era mientras le tapaban la salida, en toriles o también a contraquerencia.
un saludo

Enrique Martín dijo...

Fabad:
Esa lección la vi en la concurso y me pareció tan claro que no hay nada claro, que todo puede variar en unos momentos, que creí que merecía la pena destacarlo. Eso sí, unos verán y entenderán, pero otros no querrán.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Óscar:
Tú mismo lo pudiste ver con ese Cobaleda, que casi se come el caballo en la primera vara y en la segunda casi se come la puerta de toriles. Y en esa primera es verdad, que el toro no sabe que pasa y se queda con lo que le ha molestado hasta entonces, los capotes.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Marín:
Encantado, ya lo sabes tú. Estaría bien eso de que el ganadero pudiera pedir una vara más y que todos nos aclaráramos y dilucidáramos si es o no es. Pero también está la corriente de los que dicen que el toro no se ve si es bravo, ni con tres puyazos. Ya ves, hay barbaridades de todas las marcas y colores.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Gloria:
Quizá no nos podrían quitar nada si volviera el toro. Se darían cuenta que no se puede cambiar de tercio mecánicamente sin fijarse en cómo está el toro. Luego podrá salir bueno, malo, regular o cómo Dios le dé a entender, pero si el animal impone respeto, entonces puede haber de todo, menos aburrimiento.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Las pocas ilusiones que tenía puestas en este ciclo al final han sido eso, pocas. Sin ser el fracaso del año anterior, tampoco ha destacado especialmente ninguno de los hierros anunciados y todos han quedado por debajo de esa gran novillada de Escobar.

Pocas son las ilusiones porque una vez más se ha confirmado que el campo bravo está, en esencia, descastado. Lo peor es que me temo que este mal es muy difícil o imposible de revertir. Los “más aficionados” prácticamente se conforman con que vaya al caballo sin importar lo que hace cuando llega. Sí es cierto que veo una mayor predisposición cuando se lidian estos encastes a que vayan al caballo una y otra vez, aunque tardeen lo indecible o no cumplan en varas. Pero te voy a decir una cosa Enrique, estoy casi seguro que, a cualquiera de los Domecq que vemos en la plaza si se les diera la misma oportunidad de ir al caballo, aunque no hagan nada, lo harían las mismas veces que estos encastes minoritarios. Lo que precisamente distingue o distinguía a estos encastes son las complicaciones que causan cuando no se les hacen bien las cosas. Esto suele ser cierto pero las distancias se van acortando. Quitando algún novillo puntual, se ha visto mucha “toreabilidad” en estos encastes minoritarios. Muy lejos estamos, en las antípodas diría yo, de aquella excepcional novillada que presentó en el 2008 la ganadería de Moreno Silva.

Por mucho que nos pese, estas novilladas minoritarias no han llegado a la suela del zapato a la de Buenavista o a esos interesantes sobreros de El Montecillo. Y es que la casta se puede encontrar en cualquier sitio siempre y cuando se seleccione con criterio. Si los “ganaderos minoritarios” quieren volver a ocupar el sitio que alguna vez tuvieron tienen que ponerse las pilas porque la patente de corso tiene caducidad limitada.

De la concurso qué decir… primero y sexto los más completos y una pena cómo David Prados masacró al de Manuel Quintas, con la anuencia de Pajares, sin si quiera picarle en la zona habilitada para ello, máxime cuando se trata de una concurso. Todavía alguno defendía la labor del novillero sin tener en cuenta lo que alargó la faena y esa horrible estocada haciendo guardia y media.

Rizando un poco el rizo sobre el título de tu artículo, me vienen a la memoria algunas crónicas de las corridas concurso celebradas en las décadas de los 50 y 60 donde tampoco es que dieran excesiva importancia al tercer puyazo ya que hubo alguno que cantó la gallina en el cuarto.

¡Cómo han cambiado los tiempos!

Saludos y feliz ciclo otoñal
J.Carlos

Anónimo dijo...

Sr Martín, soy un mediocre aficionado a los toros, consulto su blog y observo el máximo respeto que tiene usted para todos los comentarios, creo que será el único blog donde se le contesta a todos los comentaristas por parte de su director. Esa actitud suya y el inicio del post con la palabra “Un puyazo” es lo que me ha motivado enviar este comentario que no lo publican en otro blog, por lo que considero que es un gran “puyazo” a la libertad de expresión.
El comentario dice así:

A mi también se me queda el alma dolorida de ver y leer a estas alturas del siglo XXI en plena madurez de una
democracia, cosas como las ocurridas en Quijorna en donde se permite por parte de su Ayuntamiento un acto de exaltación franquista y nazi en un colegio público.

Banderas preconstitucionales, pósteres del dictador Francisco Franco, cuadros con la efigie de José Antonio, fundador de la Falange, estandartes con la esvástica nazi, parches con la calavera emblema de las SS Totenkopf... El colegio público Príncipes de Asturias, de Quijorna, municipio de 3.000 habitantes gobernado por el Partido Popular, se convirtió el sábado en un mercadillo de un sinfín de parafernalia franquista y nacionalsocialista en una docena de estands presididos por la siguiente pancarta: “¡Saludo a Franco! ¡Arriba España!”.

La alcaldesa, Mercedes García, pidió disculpas. “No había ninguna intención de herir los sentimientos de nadie. Cuando visité la exposición, no me di cuenta de que hubiera banderas predemocráticas o cruces gamadas. No iba con esa idea de fijarme”, intentó explicarse ayer.

El PP cuenta con seis concejales en Quijorna, por los cuatro del Grupo Independiente de Quijorna y una edil del PSOE.

“El Ayuntamiento ha habilitado un espacio público en el que se han vendido no solo símbolos predemocráticos, sino también insignias nazis que en Alemania están prohibidas y que constituyen un delito”, denunció Azucena Concejo, concejal socialista. El primer teniente de alcalde, José Luis Pérez Maroto, del PP, aseguró que se trataba “de una exposición militar, igual que la que el Ifema de Madrid [competencia de la Comunidad] organizará a finales de octubre, solo que 50 veces más pequeña. Si esta es ilegal, la del Ifema también”.

Muchos dirigentes del PP madrileño llamaron a lo largo del día a la regidora, Mercedes García, para reprocharle lo sucedido. Otros más lo hicieron en persona durante el Comité Ejecutivo Regional que el partido celebró por la tarde en Génova. En las oficinas de la primera planta se declaraban “en shock”. Pese al “estupor” y “sorpresa” de distintas voces consultadas, no trascendió que se pidiera la dimisión de Mercedes García, que no puede ser cesada, y que para salir del cargo debe dimitir.

El fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, ha anunciado este miércoles que el Ministerio Público va a investigar el acto de exaltación franquista y nazi que tuvo lugar este fin de semana en el colegio público Príncipe de Asturias de la localidad madrileña de Quijorna.

En todo caso, ha dado por hecho que se investigarán porque cualquier actividad que suponga una "invasión" de la legalidad el Ministerio Fiscal debe investigarla. "Es nuestra obligación y así nos lo marca claramente el artículo 124 de la Constitución, que nos obliga a promover la acción de la justicia y defender los derechos de los ciudadanos", ha dicho.
Según ha abundado, la Fiscalía está "muy atenta" a cualquier acción que vaya en contra de la pacífica convivencia y del Estado de Derecho constitucional "venga de donde venga", y el Ministerio Fiscal no se va a quedar "impasible y mucho menos inactivo" ante comportamientos que, dentro de los derechos constitucionales de libertad de expresión, reunión y manifestación, puedan quebrar la paz constitucional.

Villegas Gutiérrez


Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Eso de que hablas de la forma de ir y lo que se hace en el peto es algo que me llama la atención desde hace tiempo, pues oigo hablar de un toro bravísimo, excepcional y veo como va medio anadando al caballo, como se limita a estar allí y como mucho cumple sin más. Parecen olvidadas esas arrancadas en las que el toro parece crecer, con un galope alegre y decidido y ya con el palo, metiendo los riñones y empujando contraquerencia. Luego está lo de los de luces, que en la mayoría pasan por allí como el que se pega un paseo por el Madrid Río. Sí que ha cambiado esto, desde luego.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Villegas Gutiérrez:
Gracias por su consideración hacia mi blog, pero la verdad es que no esperaba un comentario como este en Toros Grada Seis, ni aun cuando la corrida fuera un pestiño. Este sitio es evidente que no tiene nada que ver con un espacio de opinión política. Cada uno tenemos nuestras ideas, nuestras creencias y convencimientos, pero también hay que pensar si cualquier sitio es el idóneo para expresar qué cosas. Igual otros blogs no han publicado este comentario, sencillamente porque no tiene nada que ver con el contenido y con los temas que aquí se tratan. Seguro que usted se habrá desahogado y sentido satisfecho, pero yo le confieso que no. Esto es ponerme en una situación incómoda, sin que yo lo haya buscado, es un flaco favor el que se me hace, pues me ha colocado en la disyuntiva de publicarlo o no. Cualquiera de las dos opciones está equivocada. Valga esta ocasión como muestra de lo que yo prefiero no publicar y de hecho, de lo que no volveré a publicar, pues lo anuncio y lo afirmo desde ahora. Todos opinamos, todos dejamos claras nuestras posturas, pero en los sitios oportunos, no en los inoportunos. Le agradezco el compromiso en el que me ha puesto, el dejarme con el culo al aire y sin posible salida. Pero bueno, ahí queda y que sea lo que Dios quiera, pero le garantizo que no podía estar más incómodo.
Un saludo

Anónimo dijo...

Sr Martín, en primer lugar pedirle disculpas por haber cometido el atrevimiento de dirigirme al blog que usted dirige para colgar un comentario que otro colega suyo, por los motivos que fuese considero no poner.

Sr Martín, como asiduo lector de su blog, y viendo la palabra “puyazo” me vino rápidamente la idea de enviar el comentario.
Tendré que decir que en ningún momento he tratado de ofender a nadie con el mismo. Ha sido un tema de actualidad y como tal lo escribí.

Sr Martín, sabiendo de su pluralidad y objetividad y de la forma en que me a contestado, es obvio que cuento con su perdón por el compromiso en que le he metido. Es por eso que mi agradecimiento se aumenta, y las gracias quedaran eternas.

Un abrazo

Villegas Gutiérrrez.

Enrique Martín dijo...

Villegas Gutiérrez:
No es ningún atrevimiento, faltaría más, lo único es esa incomodidad de que hablaba y que veo que usted ha entendido. Para hablar de toros no sólo le sigo ofreciendo este blog, sino que le ruego que no deje de pasarse por aquí.
Un saludo