jueves, 25 de mayo de 2017

Lo que el señor Muñoz y compañía no logran entender


Los toros se debieron quedar en los chiqueros y echaron a esa cosa que no nos quitamos de encima, al menos mientras haya figuritas que se los traen debajo del brazo




Qué cosas, que ahora resulta que el señor Muñoz, don Emilio, el señor Amón, don Rubén y demás retransmitientes de las corridas por televisión, no logran entender cómo hay gente que no va a los toros a tragar más que una alcantarilla y a pasar una alegre y verbenera tarde de toros. Lo primero de todo, ¿ustedes creen que esto se aguanta yendo todos los días de guateque? Difícilmente, tiene quehacer algo mucho más importante y más grande que te impulse a ir un mes seguido a los toros y así durante años, que una juerga sin sustancia, sin fuste, ni sin fundamento. Pero esto seguro que ustedes ya lo saben, permítanme dudar que no lo puedan entender, a no ser que haya algo que desconocemos, que les nuble las entendederas. De la misma forma que el señor Apaolaza manifiesta que los comentarios vertidos durante las retransmisiones se hacen desde la honestidad, cosa que ni dudo, ni me atrevo a hacerlo, pero también le digo que muy frecuentemente las apariencias dicen lo contrario, pero bueno, ya dicen que a veces las apariencias engañan. Ya saben esa frase de “cariño, no es lo que parece”. Quizá ustedes no entiendan que el personal ya vaya amoscado al cartel en el que aparecen los de Núñez del Cuvillo, que desde hace años, demasiados, viene convirtiéndose en una corrida en la que la presencia es tradicionalmente es más que insuficiente, no permite medio puyazo entre toda la corrida, con un comportamiento poco propio del toro de lidia, aparte del inevitable baile de corrales. Y curiosamente, en semejantes tardes, asoman junto al de este hierro, los nombres de figuritas que restan más que aportan a la Fiesta de los Toros, esos que exigen respeto a los toreros, pero que al aficionado le hacen plantearse si ellos realmente respetan la Fiesta.



Señor Muñoz y compañía, quizá no entiendan por qué no se jalea a Juan Bautista por recibir a su primero con una serie de verónicas enmendadas, siempre con el pasito atrás, que el gentío se abronque al ver que el animalito no se aguanta en pie y que automáticamente los capotes se echen a las alturas, sin casi tocar la arena. Que no lo pongan en suerte, que no lo fijen y que apenas le despachen con un rasguño. Con la muleta el galo se lió a pegar muletazos a media altura al dócil Cuvillo, echándole para afuera, siempre metiendo el pico, lo mismo con la diestra que con la zocata. Quizá sigan ustedes sin entender el porque se protestaba la presencia de un animalejo anovillado, al que lo tiraban contra el peto al relance para no picarle, a riesgo de que mordiera el polvo por no sujetarse en pie. No entenderán la falta de entusiasmo con una pantomima de duelo en quites entre Juan Bautista y Talavante. O que los hubiera bien airados cuándo el señor Jalabert, estaba dispuesto a dejar pasar el rato delante de un moribundo, sin importarle los pitos y descontento del público, que tenía la sensación de que le tocaba tragar, simplemente para que el matador se justificara y quizá que justificara a alguien más, que en este caso debería andar por el burladero de la empresa. Y puestos a justificarse, un matador de toros, cuándo las cosas no ruedan como se desea, aún puede salvar su dignidad con una estocada en todo lo alto y no con un bajonazo, como el que soltó el maestro francés.



Ignoro si a ustedes, señor Muñoz y compañía, se les hizo comprensible el motivo por el que hace unos días la plaza de Madrid le concedió una oreja a Alejandro Talavante, igual sí, pero tan entendible es aquello, como lo que el extremeño ha “expresado” ante semejantes animalejos. Un segundo Cuvillo que salió pegando un respingo al notar el palo en el primer encuentro. Luego, hasta medio se dejó en el peto, lo que no nos debe confundir y hacer creer que fuera picado. Pero puestos a no entender, muchos tampoco entendieron por qué el señor Roca Rey, torero de alternativa, a estas alturas no solo no sabe colocarse durante la lidia, sino que ni tan siquiera hacía caso a las demandas que le pedían que fuera a auxiliar a los banderilleros cuándo le tocaba estar a su cuidado con capote en mano en el platillo de la plaza. Quizá les cueste a ustedes, señor Muñoz y compañía, entender que el aficionado no se entregara con una faena de Talavante basada en el excesivo abuso del pico, lo mismo por uno, que por el otro pitón, sin olvidar los enganchoncitos, ese alargamiento de brazo o el echarse al toro para afuera, sin dominar en ningún momento, dejando a semejante ejemplar a su aire y limitándose a acompañar el viaje. En el quinto tampoco varió demasiado el panorama, con apariencia anovillada, pero ya saben, “cariño, no es lo que parece”. Lo que no había por dónde cogerlo es al tercio de banderillas en el que la colocación, aunque el señor Muñoz y compañía no logren entender el mosqueo del personal, no tuvo otra causa que la nula colocación de los toreros, especialmente la de Roca Rey, que es posible que se pierda en un ruedo tan amplio y extenso, y en menor medida la de los que debían estar a la salida del par. Ya en el último tercio, el toro iba a su aire, sin encontrar un engaño que le sometiera. Talavante se puso a dar muletazos largando tela, sin rematar en ningún momento y limitándose a acompañar y en una de estas, por el pitón derecho, cuándo el matador le ofrecía la muleta demasiado torcida, el animal le soltó un derrote seco, que pudo haber sido bastante más de lo que fue, que ya fue bastante. Faena deslavazada, con más carga emotiva por la cogida, que por lo realizado por el espada, que acabó recetando una estocada muy caída, lo que aparentemente se viene llamando bajonazo, recibiendo. Se le concedió una oreja. El matador la paseó simplemente el trayecto que le conducía a la enfermería.



Lo que ahora mismo no sé es si el señor Muñoz y compañía sabrían explicarme las formas y maneras de Roca rey, a qué obedece que un señor de alternativa, aunque lleve dos medios días de matador de toros, no sepa ponerse en su sitio a lo largo de la lidia, especialmente en el segundo tercio, permitiendo que los compañeros banderilleros anden a cuerpo limpio a merced del toro, por muy Núñez del Cuvillo que sean, porque esos también cogen. Que igual el señor Roca Rey se piensa un palmo por encima de las nubes, pero cuándo se anda por el ruedo hay que estar con los pies muy en el suelo, que esto no es cosas de triunfos, orejas o algarabías festivaleras, que esto es muy serio. Y no es cosa de un despiste pasajero, es que el caballero faltó a su obligación las dos veces que le tocó auxiliar a los banderilleros. Que tampoco es que se esmerara en eso de lidiar en los dos que le correspondían, que eso de llevar el toro al caballo… si acaso, abandonarlos por allí en las inmediaciones del peto. Ya con la muleta saludó a su primero con unos telonazos, rematados con uno del desprecio con mucho desprecio o quizá, mejor dicho, con mucha desgana, que jaleó el personal. Señor Muñoz y compañía, no pretenderán que les hagamos entender porque hubo quién simplemente lo vio banal, ¿no? Derechazos empalmados, más que ligados, mandándolo a lo lejos engatusado con el pico, que no dominado. Lo mismo por uno que por otro pitón, con sus carreritas para recuperar el sitio, incluidas. Luego una de entre los pitones, estiramientos de brazos y un bajonazo que hubo que agarrar a los guindillas para que no se lo llevaran del tirón al calabozo. ¡Qué es el Roca Rey! Al sexto una ristra de capotazos mientras el de don Núñez del Cuvillo se tambaleaba y se esforzaba por no tundirse contra el suelo. Igual el señor Muñoz y compañía tampoco entendían por qué no llevaba el toro al caballo, por qué no ponía en práctica eso de ponerlo en suerte. ¿Ven? Aquí hay muchas cosas que muchos tampoco entienden. Aunque la cosa tampoco tiene mayor importancia, total, para que apenas le arañen con el palo. Comienzo desde los medios con banderazos culeros y barrigueros, en lo que lo único importante era que el animalito pasara, lo demás… Animalito para el que estar en pie era como conseguir la Champiñón Ligui. No había otro remedio que darle pasaporte y así terminar con esta infame, insufrible e incomprensible corrida de Núñez del Cuvillo, que irremediablemente volverá el año próximo, que hará que el personal ya vaya mosqueado a la plaza ese día, para que luego tengamos que adivinar lo que el señor Muñoz y compañía no logran entender.

20 comentarios:

gallarditos dijo...

lo que no se soy yo... no se por que la gente va a la plaza... va porque en su casa no pueden hablar y en la plaza pueden chillar, pitar; van prevenidos es su forma de divertirse... van con pañuelo verde (yo nunca he ido y como yo mis amigos aficionados de verdad), la mejor protesta es dejar vacío los asientos... ya sabemos que las camadas son todas así, si hay suerte cambiara el rumbo pero los resultados se aprecieran dentro de cuatro o cinco aNos... Quedaros a casa en silencio... es la mejor protesta

Enrique Martín dijo...

gallarditos:
Igual la gente simplemente va a ver toros, porque es lo que pone en los carteles, corrida de toros y si le dan un mal sucedáneo, se enfada y se sienten engañados. La mejor protesta, permítame que difiera de usted, es la que se hace en el sitio y el momento de la estafa y la que no se hace es la que favorece a los que perpetran el fraude, porque pueden seguir tan cómodos timando al personal. Me parece muy bien los amigos que usted tiene. Los míos eran y son de otra forma, son de ir todos los días de feria y todos los domingos a los toros y querer defender su plaza y su fiesta, porque no van a divertirse, porque aman su plaza y la fiesta y sienten profundamente cuándo alguien daña cualquiera de sus dos amores. Pero bueno, será cuestión de amistades.
Un saludo

Anónimo dijo...

Muy de acuerdo con tus comentarios Enrique. Lo de Roca Rey lo considero algo muy grave. Con esa actitud y con la parafernalia de siempre, le doy un par de añitos para que empiece a perder cartel y se vean mermadas sus comparecencias en las principales ferias.

La Escuela Nacional de Fisioterapia ha perdido a un alumno aventajado, el francés Juan Bautista, gran experto en hacer caminar al inválido. Bautista es a los toros lo que Jesucristo es a Lázaro. Hubiese preferido e incluso aplaudido al francés si hubiera hecho rodar al toro por el suelo. Con bajar un palmo los capotes y la muleta no hubiese sido tan difícil. Una vez más se confabulan veedores, ganaderos, veterinarios, matadores, empresa y presidente para privar a la afición de lo que paga por ver, TOROS.

Talavante... pues pinturero y con no demasiada verdad en su primero y valeroso en el quinto de la tarde. Se veía venir la cogida, justo acababa de comentárselo a mi compañero de localidad y sobrevino la cogida. El toro tenía su peligro, estaba descompuesto y sabía lo que se dejaba atrás. Tuvo mérito Talavante de no dejarse ganar la partida y a fé que lo consiguió. Con éste no pudo estar tan estético como en su primero, obviamente, pero estuvo a la altura. Curiosamente algunos que le aplaudieron en el segundo de la tarde por ponerse bonito ante un carretón, no valoraban lo meritoria que había sido su faena al quinto. La estocada bastante defectuosa, la oreja es lo de menos. Me quedo con su actitud aunque sigo pensando que está ayuno de conocimiento del toro, como ya demostró en su primera comparecencia isidril. Esto lo hago extensivo al resto del escalafón, sin excepción alguna.

Hoy, sin salir del hastío isidril, han salido dos toros con algún despojo que cortar y uno complicado, el quinto. El balance es penoso y las ganas de abandonar el abono son cada vez mayores. Ya ves que cada vez nos conformamos con menos.

Un abrazo
J.Carlos

Anónimo dijo...

Creía que sin Moles iba a volver a tener el volumen encendido de mi tv , pero ayer lo apagué de nuevo . No soportaba las declaraciones del Sr,Muñoz y compañía.....Además de pesado , no es imparcial ni entiende de Toros.

Anónimo dijo...

Corrida con toros deseados por toreros, con el peso que a juicio de éstos, deben de tener, flojos y sin mayores complicaciones. De la corrida, apenas recuerdo algún pasaje, y lo que sí me llamó la atención, fueron los comentarios, en especial los de D. Emilio Muñoz, referente a la actitud preconcebida de un sector de la Plaza con el fin de reventar la corrida. Sigue la Feria sin levantar vuelo. Una pena.
Un saludo. Rigores.

Curro dijo...

Coincido con usted en su comentario, pero lo que ayer me indignaba y me hacía saltar en mi sillón eran los comentarios, tanto de Muñoz ¡como de Rincón!, tildando de Bravo a lo que no era más que un manso encastado y con movilidad, que manseó en varas y en banderillas de forma palmaria.
De verdad que no me parece digna la postura de dos figuras del toreo que, ignoro los motivos, se dedican a verter comentarios que no se ajustan en absoluto al juego de los animales, intentando confundir al telespectador y que el chiringuito de produgtogues, figurines y Domecqs siga viento en popa.. hasta que naufrague.
Lamentables comentarios los que les vengo soportando cada tarde, convirtiéndose en cómplices de esta soporífera sarta de ganado de media sangre que llevamos aguantado en Valencia, Sevilla y ahora en Madrid.

Anónimo dijo...

Ya comenté anoche por las redes que ver la retransmisión del Plus es como ver un partido del Barça en TV3, da igual lo que hagan los toreros por que siempre lo hacen bien, y si no, pues "con que ganas lo han hecho"; da igual que los toros no hagan nada, por que tampoco son tan malos y lo de ayer "fue la mejor corrida en lo que va de feria". Por no hablar de la obsesión con el 7. Afortunadamente yo no soy abonado, pero cuando voy a la Plaza(grada del 3) oigo las mismas quejas a la gente que tengo por los alrededores (sean figuras o no y sean ganaderías ¿duras? o no)...

Mucho ánimo con lo que le queda de Feria, esperemos que vaya a mejor...

Blas0

Jose Angel dijo...

Cada cual, entiendo, que proteste como le de la real gana. Mi padre, abonado a la grada del seis desde hace más de 40 años, llego un momento que, viendo el cambio de rumbo en el toro y la invalidez de los mismos, se canso de ir y dejo de ir diciendo: " si no viniéramos nadie, esto cambiaría" y así hizo, dejo de ir en señal de protesta.
Gracias a él soy aficionado a los toros y me cuesta Dios y ayuda que me acompañe alguna tarde,( cosa que me entristece) aunque los últimos años lo estoy consiguiendo. Entiendo que su protesta es perfectamente lícita, pero creo que no ayuda. Yo sin embargo, soy de los que creo que hay que estar y protestar por lo que entiendes no se hace correctamente. Siempre desde el respeto y en el momento adecuado, cosa que desgraciadamente cada vez se hace menos en nuestra plaza y protestar con sentido y no cuando un torero se esta jugando la vida, que es lo más sagrado que hay. O se puede proteestar con un silencio rotundo de los que envilecen profundamente a un matador de toros, yo soy más de estos.

Lo que si es cierto y absolutamente denunciable, es que un matador de toros como Roca Rey, no cumpla con su obligación y no respete a sus compañeros por no estar en su sitio. Y ayer lo hizo repetidamente. ES BOCHORNOSO Y DELEZNABLE. Y ante eso, sólo cabe una cosa, que es la protesta enérgica y severa!!!!

Un abrazo Enrique y una vez más, gracias por tu implicación y esfuerzo diario. ES ADMIRABLE.


Héctor Aznar dijo...

y yo pensaba que nos quedábamos cortos quejándonos, y la que nos cae luego por decir las cosas.

De todas formas, ayer yo creo que fue el día menos malo, lo cual tampoco ayuda porque sigue lejos de lo que nos gustaría... Lo importante es el trapazo sin templar y que el toro caiga, como si matan de un escopetazo, cada día da más igual...

Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Esto va como va. Lo de Juan Bautista empeoró cuándo hizo patente el justificarse para justificar a alguien. Roca Rey, pues no sé qué pasará, pero solo deseo que no le den un tantarantán feo, porque unas veces parece que tiene mucha vista, sobre todo para las picardías y otras... Yo a Talavante le vi sin capacidad para torear y embarcar, con lo peligroso que es eso y cómo además se vio.
Espero que a pesar de todo, no perdamos un buenísimo aficionado en nuestra plaza.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Anónimo:
Permítame que le contradiga, pero yo sí creo que el señor Muñoz sepa de toros y mucho; otra cosa es cómo se emplean esos conocimientos.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Rigores:
Ya ves, unos tenemos que ponernos en el lugar de otros que vienen un día a disfrutar y pasarlo bien, pero nadie se pone en el lugar de quienes se sienten timados más de sesenta tardes al año en esta misma plaza. Les molesta, pues nada, ellos tienen la llave para calmar los ánimos.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Curro:
Y ellos se pueden quejar del público, que somos una parte accesoria, pero no permiten la queja sobre lo que sucede en el ruedo, que es lo fundamental.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Blas0:
Muchas gracias por esos ánimos. A veces resulta complicado ir a la plaza y mantenerse allí sentado, además con la inestimable colaboración de los palmeros de turno.
Un saludo

Patxi Arrizabalaga dijo...

El señor Muñoz, alias cabreadito de Triana, como me cuentan le dicen, no quiere entender muchas cosas, o eso dice. Ayer, y no es la primera, se pasó treinta pueblos. La estupidez supina que la fuerza periodística quiere hacer tragar al claverío, y por ello a todos los correligionarios del rito, como si fuéramos lo mismo, de que a los toros hay que ir a ver al actor bípedo, a disfrutar de sus andares, de su estética, de su savoir faire académico es la mayor aberración de la mal llamada fiesta nacional. El rito litúrgico, único en el mundo, culto como pocos, o más bien ninguno, está siendo torpedeado en la línea de flotación. Dicho es, en su Verdad.
Fenicios, Palabreros, Innombrables...y más crítica de bien al estilo Carvajal, digo según me das, han hecho un mal irreparable. La culpa no es de los señores Domecq. Algunos con ese apellido grandes ganaderos del pasado siglo y de este.La culpa es la dejación del rito. La aberrante eliminación de los tercios. Él parné lo primero. El cobrar y colocarse. La falta de independencia. Y seguiría con una extensa oda al mal hacer actual. Y aquí no toca. El Sr. Muñoz sabe de toros Enrique. Bien lo dices. Y sabe mucho. Y al ganadero Rincón no se le puede haber olvidado su actitud ante los bastonitos que le encumbraron en la plaza 1. Pero se trata de eso. Actitud.
Muñoz insulta en Pamplona a un asesor por no conceder al pirata una segunda oreja hace unos años con un y un continuo destoreo. Pero claro. Juan ya estaba en la órbita nominal del molésplus. Muñoz pide perdón en Sevilla por si ha faltado a algunos de sus compañeros de a pie. Muñoz que se tapa con el poder, y da a quien merece tiempo. Qué puedes esperar de alguien que le dice a mi compadre Juan en casa que cómo se puede ser de Pamplona y del Betis. Más vale que nuestro amigo Juanito tiene tablas y espaldas más anchas que el enjuto cabreadito, y se fue con otra fresca: del Betis y de Pamplona es muy sencillo, lo que nadie puede entender es ser de Triana y palangana. Pues eso. Está casi todo dicho..... Abrazos, y como decía Vidal, el number one, a los toros a sufrir, y a controlar...a reír y divertirse al circo. Compañeros abonados de Madrid, estamos con vosotros.

Anónimo dijo...

El Sr Muñoz sabe torear pero no de toros ni de respeto o bien le untan manteca

Enrique Martín dijo...

Patxi:
Poco, perdón, nada puedo añadir, solo agradecimiento, mucho agradecimiento por el apoyo, y además tú en público, que otros en tu lugar harían lo que dices en este magnífico texto, taparse y arrimarse al poder. Es complicado enfrentarse a él y yo te lo agradezco, que no sabes cómo. En este año en el que ese señor trianero y palangana, está poniendo todo su empeño en echarnos a esa masa encima. Gente que no mide si te insulta, si te manda callar o hasta rebuscan en los defectos físicos para atacar, ¿por qué? Porque no aplaudes absolutamente todo. Hay muy frases hechas, muchas actitudes repetidas, pero cuándo un señor se pone en la posición del débil y dice: yo soy de estos, y se compromete, pues solo lo podemos agradecer y yo lo agradezco en el alma y por mucho que te lo diga, no seré capaz de hacer que salga todo. Un abrazo y de nuevo, muchas, muchas gracias, de un abonado de Madrid y seguro que muchos se sumarían. Cuestión de actitud, sí señor; tu actitud.

Enrique Martín dijo...

Anónimo:
Solo digo una cosa, y además convencido, sabe de toros. Lo otro...
Un saludo

Enrique Martín dijo...

José Ángel:
Perdona la tardanza en responder, pero en este lio de feria a veces me vendría bien un gps. Lo de la protesta creo que es muy personal. Quizá lo de dejar de acudir a la plaza podría ser eficaz hace tiempo, pero yo lo entiendo y lo respeto, por supuesto. Yo sigo yendo, pero cuándo los muy buenos aficionados que veo que se marchan, con lo que esto supone para ellos, lo primero que pienso es que qué habrá que les haya echado de esta pasión, de esto que para la mayoría fue parte de su vida y me parece muy duro. Sobre lo de Roca Rey, pues ya ves, no es que incumpla una norma, es que desasiste a un compañero.
Un abrazo y muchas gracias por tus palabras de ánimo y apoyo

Enrique Martín dijo...

Héctor:
Así es, prima la apariencia sobre el fondo, lo superficial sobre lo fundamental y así vamos, sí señor.
Un abrazo