domingo, 28 de mayo de 2017

Y en la pista dos… el número de la cabra


Parece que ahora se valoran más los atributos valerosos, aunque inconscientes, que el toreo de verdad y la torería que cortaba el aliento

Si en esto de los toros lo importante son las orejas, mis felicitaciones a Joselito Adame, pero si va de torear de mostrar valor para domeñar a la fiera, con ese saber dónde pueden estar los limites y sobrepasarlos, pero toreando y sin locuras y excentricidades, no tengo más remedio que retirar esas limitaciones y decir que esto no es el circo de Manolita Chen, es otro tipo de espectáculo, aunque muchos no lo crean. Que si nos ponemos a contar, seguro que habría muchos más que sabrían tirarse sobre los lomos de un toro, que los que supieran hacer la cruz, con la cruz y hasta la cruz. Es como llamar pilotos con certera puntería a los kamikaces o kamikaces a los pilotos de aviones.

Que también resulta complicado eso de llamar corrida de toros a lo que mandó El Torero y lo que compró y pagó el señor Casas. Muy en la línea del comportamiento del toro moderno, con una presentación cuanto menos, cuestionable. Corralones, pero muy justitos, pero con todo y con eso, aún algunos habrían permitido el triunfo de sus matadores y precisamente por no ponerse a pegar pasas y pases, sino que requerían toreo, que es justo lo que no se les concedió. Abría el cartel, que no el festejo, Joselito Adame, ausente en el primer tercio, dejando que el toro hiciera por su cuenta e hizo poco, fue al caballo para que no le picaran, novedad, esperaba en banderillas, para después dolerse de los palos, lo que según las teorías televisivas es síntoma de bravura ¡Caramba! ¿Cómo hemos podido vivir tantos años con las enseñanzas equivocadas de los que construyeron este castillo del toreo? Adame comenzó a una mano con banderazos y así continuó, muy fuera y estirando el brazo, abusando demasiado de ese feo vicio del pico, aunque igual ya es un síntoma de poder y mando, vaya usted a saber. Lo mismo al cambiar de pitón y retomar de nuevo la muleta en la diestra, cuándo el de El Torero ya se había parado, lo que quería decir que el matador optara por abreviar, antes quedaba una dosis de encimismo, de trallazos y de retirar la muleta de la cara del toro de repente. A su segundo le recibió echándole el capote al suelo y reculando hacia los medios, brega eficaz, pero que igual también podría haber sido llevada a cabo por un peón, pues el toro tampoco dio muestras de ser un marrajo del que debía hacer cargo exclusivamente el maestro, pero bueno, bien estuvo y la voluntad también se agradece. Aunque esta voluntad no la exhibió para poner el toro en suerte ante el caballo. Escaso castigo ante los derrotes del cuarto. Empezó por abajo con la muleta, saliéndose hacia los medios, para después de tomarla con la derecha, volver a eso de estirar el brazo citando desde muy fuera y atravesando el engaño, además de las carreritas para recuperar el sitio por el pitón izquierdo. Intento de frente, pero se quedaba siempre descolocado y obligado a sprintar unos metros. Cuándo al toro ya no le quedaban ánimos, caminando muy despacito, Adame le acompañó con la misma despaciosidad, pero sin cruzarse en ningún momento. Concluyó con un bajonazo soltando el trapo en el hocico de su oponente.

Por percance de Francisco José Espada, Adame tuvo que matar el que iba a ser quinto, en sexto lugar, al que recibió con capotazos sin parar quieto y ni tan siquiera intentarlo. En la primera vara, tras topar con el peto el animal se desmoronó bajo el caballo. Luego quiso emplearse por el pitón izquierdo, presentando cierta pelea. En el segundo puyazo mostró fijeza, aunque sin humillar. Ya en banderillas se apreció como apretaba por el lado derecho. Ya con la muleta tampoco se acopló y se empeñaba en continuar con ese toreo de distancias y precauciones, permitiendo que se le tropezara demasiado la tela, lo que provocaba el inmediato derrote. Bernadinas un poco embarulladas, con achuchón incluido, lo que despertó al público, que veía que se iba a casa sin poder pedir ni una orejita. Pero tranquilos, que Joselito lo arreglaría inmediatamente. En estas que cuadra al toro y sin más, ni más, creyéndose en la pista central del Circo Mundial, tiró la muleta lejos de él, lo cuál tampoco suponía gran tragedia, casi más una liberación de ese artefacto que nunca logró dominar en toda la tarde. Y ¡Catapum chimpún! Se lanzó a los lomos para cobrar una entera. No les cuento el entusiasmo que provocó en los que ya iban a poder contar algo extraordinario a los vecinos y amigos. Una estocada sin muleta. Lo siguiente, ¿qué será? ¿Un truco de escapismo ante los ojos del todo Madrid taurino? Esperemos próximas apariciones.

Aparte de números circenses, confirmaba Francisco José Espada, aquel novillero que nos quisieron hacer pasar en su momento como una gran esperanza para el aficionado. Le costó hacer que el que abría plaza se decidiera a entrar en los capotes, antes tenía que escarbarse toda la plaza, vicio que no abandonó en ningún momento. Le dejaron en el caballo al relance, para no aplicarle castigo alguno. Eso sí, en cuanto se descuidaba uno, se iba hacia toriles o en su defecto, al refugio de las tablas. Estatuarios y pases por detrás en el comienzo del trasteo, banderazos, pases desabridos, siendo uno por las posaderas lo que entusiasmo al personal ¡Qué cosas! Ya con la derecha eran pases destemplados enganchados, siempre desde fuera, y lo mismo con la zocata, retrasando mucho la pierna de salida. Una sucesión interminable de muletazos de la misma traza, largando tela sin rematar y sin mando, aunque el toro también ponía de lo suyo con esas embestidas de acémila aburrida. Manoletinas embarulladas como capítulo final de una sesión de tediosa modernidad. Un pinchazo y una entera trasera, quedando prendido por el pitón del toro un tiempo que se hizo interminable, cayendo de muy mala manera, recibiendo todo el golpazo en la cara. Quedó inconsciente y obviamente fue llevado a la enfermería. Lo finiquitó Adame con dos golpes de verduguillo.

Volvía triunfal a Madrid Ginés Marín, que hasta le hicieron saludar al finalizar el despeje. A su primero, con hechuras de novillo toro, lo tiró de mala manera en el caballo, donde no apretaban ni el toro, ni el jinete, pacto de no agresión, solo cuándo el toro estaba hacia afuera se decidía a tirar cornadas. El pobre no se sujetaba en pie y no sería por el segundo puyazo, que igual no llegó ni a señalado. No se hizo con él el matador, que quizá esperaba otro dulce en su segunda tarde. Arreones y embestidas desairadas, mientras intentaba mantenerse en pie. Aquello no daba ni para intentar poner posturas, así que solo quedaba la espada y el verduguillo, Con la espada dos pinchazos, lo que para los matadores de hoy en día ya supone poder descabellar, sin tener en cuenta aquello de que se mata con la espada. El estoque de cruceta es solo un recurso. Su segundo, un feo cornalón, pero justito del trapío que debe presentar un toro, ya se descolgó con varias coladas por el pitón izquierdo. Capotazos sin parar quieto. Se arrancó pronto al caballo, para presentar pelea solo con el pitón izquierdo, pero sin que se castigara ni lo mínimo deseable. Mientras Marín andaba por allí como un bulto sospechoso, dónde no sé quién le dio a entender. En el segundo encuentro fue notar el palo y liarse a tirar derrotes sin vergüenza. En el último tercio empezó venciéndose bastante por el pitón derecho y ekl matador no solo no se hacía con él, sino que ese permitir que le tocara el engaño continuamente complicaba todo bastante más. Arreones y derrotes echando la cara arriba. El torero que esperaba poder dar pases, se encontró con un adversario al que había que lidiar y poder, so pena de que se hiciera el amo, lo que poco a poco iba consiguiendo. Y al final, por si alguien tenía dudas de su condición, se fue derechito a descansar a toriles. Pero si ustedes piensan que lo que al personal le entusiasma son los toros, no se equivoquen, no se dejen llevar de las apariencias, que lo que realmente les despertó de su letargo fue una voz que anunciaba: y en la pista dos… el número de la cabra.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que no se sabía es que los toros que escarban y se duelen en banderillas son bravos.
Lo de meter harto pico,esconder la pierna,matar perdiendo la muleta,salirse de la suerte,pinchar y pronto coger el descabello es lo auténtico en el toreo.Lo que sale por toriles con frecuencia son toros que colaboran poco con los "figurones".Vaya novedad.
M.D.S.

Héctor dijo...

Y yo que salí dolido y enfadado con la oreja de Mora, no volveré a pensar que no puede ser peor!

Al final Casas si que revoluciona el mundo de los toros y revoluciona Madrid, el espectáculo donde el bombero torero viene al ruedo y consigue sin torear premio, aunque los payasos ya están bastante instaurados, no descartaría verlos mañana, pasado o al otro (y eso que el Fandi ya lo hemos sobrevivido)

Dante se olvidó el 8º infierno, Las Ventas de Madrid, llegando más allá del verdadero Inframundo

POCHO PACCINI BUSTOS dijo...

Para que Joselito "Alambre", emule a Lorenzo Garza "El Ave de las Tempestades", quien también entró a matar en Madrid sin muleta, el día del mano a mano con Luis Castro "El Soldado" allá por el año 1934; le hace falta sobre todo, TOREAR. Lo que es algo muy distinto al pegapasismo vulgar y predecible que tarde tras tarde repite.
Saludos.
POCHO

Anónimo dijo...

Bochornoso espectáculo el de ayer, tanto de los toros como el de los que pululaban por el ruedo venteño. A mi juicio, Ginés Marín vino a devolver las dos orejas que recibió el otro día, mostrando que es un matador ayuno de técnica y de valor. Me recordó en cierto modo el caso de Conchi Ríos, una salida por la Puerta Grande debido sobre todo a un gran novillo y la correspondiente devolución de orejas en su siguiente comparecencia.

Pero tranquilo Enrique, que volverás a ver a Ginés Marín en la corrida de la cultura. Salida por la Puerta Grande y bajo caché, ingredientes ideales para que la empresa le incluya.

La oreja de Joselito Adame, de vergüenza. Tal y como yo lo ví, porque hasta ese momento nada había pasado, no aplaudían ni los palmeros. Se organiza un revuelo no recuerdo si fue en el 1 o el 2 debido a dos personas vestidas del F.C. Barcelona que abandonaron la plaza en medio de la faena. El público les abuchea por esa acción, entonces como reacción (que ya hemos visto muchas veces en la plaza)la gente pensaba que se estaba protestando a Adame y comienza a aplaudirle. Adame, que no es tonto, vio la ocasión de echarse la muleta a la espalda, hacer el malabarismo de recoger la muleta en el aire antes de que cayera al suelo y recetar una estocada sin muleta. Ya ves, en menos de un minuto dio la vuelta a la faena.

Y bueno, me quedo con un buen par de Fernando Sánchez pareando casi sin recorrido cuando se le vino encima el toro por dar esos pasitos toreros tan habituales en él.

¡Viva el bombero torero y que vuelva el Platanito!

Un abrazo
J.Carlos

Anónimo dijo...

El descabello revela la impericia de la estocada y ahora pinchazo y si acierta al primer golpe tiene ribetes de éxito.? Mal vamos.
Corajay.

Enrique Martín dijo...

M.D.S.:
Al final los que se van a toriles escapando del caballo, va a resultar que son bravos, que lo que buscan es tomar carrerilla. Llegan al más absurdo de los absurdos queriendo justificar lo injustificable.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Héctor:
Es que en la mentalidad de este hombre está el que lo bueno, lo sublime, es lo que él quiere, que digo quiere y no que lo piense, pero es lo que le viene bien para su negocio y todo lo que se salga de ahí, no vale.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Pocho:
Es que es exacto lo que tú dices, tanto tremendismo, tanta valentonada y luego no es capaz de ponerla plana, cargar la suerte y pasárselo cerquita rematando detrás de la cadera. ¿De qué estamos hablando? ¿Nos hemos vuelto locos?
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Es que es curioso que en esa tarde el público despertara con la caza de la muleta voladora, con las bernadinas y con el número de la cabra. ¡Qué pena de Madrid! Pero esto no ha acabado. Al menos el Platanito distorsionaba el toreo y no engañaba a nadie, pero es que estos y sus palmeros nos quieren hacer creer que esto es la pura pureza purista.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Corajay:
Qué podemos esperar, cuándo la gente iba a ver a Roberto Domínguez con el descabello, es como ir al fútbol a ver a un tío fallar penalties. Pero como ahora todo es muy meritorio y además muy difícil y si no te has puesto o no bajas a hacerlo tú, a callar. El mundo al revés y a algunos se nos hace muy complicado entenderlo.
Un saludo