viernes, 9 de diciembre de 2011

¡Ay! Castella, Castella, que por la boca muere el pez


La estocada, eso que tan poco le gusta a monsieur Castelá

Libertad de expresión para todos, que cada uno exprese lo que lleva y dando rienda suelta al pico, al final sabremos lo que se les revuelve en su cabeza. Que nadie se llame a engaño, monsieur Castelá no va a matar a los toros, él va a torearlos. Pero aquí igual hay que censurarle por la inexactitud de los términos empleados. Quizás estaría más acorde con la realidad si dijera que va dar pases; con lo cual, quizás también sería más exacto llamarle a él, y a quien piensa como él, pegapases, que no torero, pues torero es el que con capote y muleta pasa al toro, con el fin de prepararlo para el momento de la muerte.
Asegura monsieur Castelá que antiguamente se le pegaban al toro dos pases y se le entraba a matar. O sea, que la cosa es cuestión del número de pases. Y volvemos al toreo estadístico de nuevo. Lo que no aclara es a partir de que número de pases se considera que la faena empieza a tener mérito. Yo siempre había pensado que la faena, independientemente del número de derechazos, naturales o de pecho, era la forma en que el torero iba preparando al toro para la suerte suprema. Y que su momento llegaba cuando el toro pedía la muerte, no a partir del pase 101.
Según se desprende de sus palabras, el toreo no era un arte, y éste solo ha alcanzado esta categoría gracias a los pegapases, que no paran de reivindicar su actividad como arte. Pues para ellos la perra gorda. Si así duermen más felices, pues hala, eso es arte y ellos son artistas. Pobres los ignorantes Joselito “El Gallo”, Belmonte, Pepe Luis, Domingo Ortega, Pepín Martín Vázquez, Marcial Lalanda, Gitanillo de Triana, Rafael “El Gallo” y tantos otros que se marcharon de este mundo creyendo que el toreo, su toreo, era un arte. Que afortunados somos los que hemos compartido tiempo con estos fenómenos que ahora se visten de luces y que al fin nos han descubierto en que consiste el arte de la tauromaquia. La tauromaquia 2.0, que ha dado un paso más y con contundencia hacia la vulgaridad del toreo.
A ver quién le explica a monsieur Castelá, que una faena que supera con creces los cien pases, estos números son precisamente los que delatan la ausencia de toreo y en consecuencia de arte. Y si ha habido pases, no ha habido toreo y se llega a esas cifras, además tampoco ha habido toro, porque no hay toro que aguante cincuenta pases como Dios manda, ni toro encastado que se los deje dar. Lo que son las cosas, lo complicado que es el arte del toreo y lo fácil que resulta enunciar los fundamentos de todo esto. Que yo sé que alguien me dirá que si aquel toro de aquella ganadería o ese de esa otra, pero es que ni el toro Diano. Quince naturales, diez derechazos, tres de pecho y dos trincherazos y el toro ya debería estar despanzurrado sobre la arena y con la lengua fuera.
Me gustaría saber de qué fuentes del saber taurino ha bebido monsieur Castelá, que entiende por arte ese caminar entre místico y amanerado por el ruedo, endiñando al respetable siempre la misma faena y ya puede tener delante a una borrica con albardas o al Alcurrucén que se dejó ir en mayo en Madrid. Quién le habrá contado que esto se trata de dar pases y luego matar, pero porque no queda otra. Vamos que según sus palabras y sus hechos, alguno podría llegar a pensar que el toreo es un baile interpretado por un señor con medias rosas y ceñidas vestiduras, que al final hace de vulgar matarife. Pues vaya con el arte y la cultura.
Visto así, creo que no me importaría ver el fin de esto que llaman tauromaquia y que acabó con el toreo de siempre, del que solo quedan algunos retazos aislados. Mientras tanto, seguiremos atentos a las sentencias de estos maestros de la tauromaquia 2.0. Y por favor, que nadie les haga callar, que hablen y que no callen, porque así tendremos más certezas y menos sospechas de lo que en realidad son.

30 comentarios:

Gil de O. dijo...

Clavado Maestro. Lo has clavado!!!
Olé, por los toreros de la pluma, del sentimiento y los aficionados con clase!!!
Me permites una tilde:
Olvidamos con frecuencia a Don Manuel Rodriguez y a Don Félix Rodriguez. Perdona, ya que debo de reconocer que mencionar a todos es imposible. Pero estos dos los olvidamos con frecuencia.

Gil de O.

Enrique Martín dijo...

Gil de O..
Eres como el apoderado exigente que cuando el torero vuelve a la barrera después de un triunfo, va y le dice: te la ha enganchado dos veces. Y si el maestro es un soberbio, se enfadará y si es inteligente, lo agradecerá. Yo no soy inteligente, pero lo agradezco en el alma. Además da la casualidad de que don Manuel se dejó la gloria en un pitón en la suerte suprema; y anda que no toreaba el cuarto califa, para que aprendieran hasta los ciegos, pero al enterrar la espada fue cuando se entregó definitivamente.
Muchas gracias por pasarte por aquí y por enseñarnos a todos.
Un saludo

Xavier González Fisher dijo...

Ya lo ves Enrique, ahora con estos fríos, quizás una hoguera con todas las tauromaquias escritas desde Pepe-Illo y hasta la fecha, nos venga bien... ¡Y que vivan los pegapases!

Iván dijo...

Yo es que no quiero, pero al leer esto me pongo malo, de verdad.
Dice el francés que antiguamente se le pegaban al toro dos pases y se le entraba a matar.
Lo dice y se queda tan ancho.
Lo dice un tío que ABURRE pegando pases y arimándose a toros medio muertos en faenas interminables.
También le diría que antiguamente como dice él los toros que mataban tampoco eran como los que él mata.
Aunque pensándolo bien no hay mejor forma de descubrise como lo ha hecho, porque realmente toreros como Castella, solo saben hacer eso, dar pases, matar sea como sea y mañana más.
Que pena!
La entrada como siempre, inmejorable Enrique.
Un abrazo!

Yo le preguntaría que

Manolo Troya dijo...

Enrique vaya lo que nos espera.
Lo que mas me preocupa de estos toreros es la poca afición que demuestran.
Personalmente creo que no se merecen el tiempo que le dedicamos los aficionados a la fiesta.
Mi enhorabuena una vez mas, porque lo has vuelto a bordar.

Un Saludo.

Manolo Troya

Anónimo dijo...

De la Conferencia “El arte del toreo”, dada en el “Ateneo de Madrid”, el 29 de marzo de 1950, por Domingo Ortega: “Ustedes, aficionados, a poco que recuerden, habrán visto muchas veces en las corridas de toros faenas de veinte, treinta, cuarenta pases y el toro cada vez está más entero… ¿Cómo es posible que con esa cantidad de pases que fueron aparentemente bellos para gran parte del público, el toro no se haya sometido? La respuesta es muy sencilla: Lo que ha ocurrido es que el torero ha estado dando pases, y dar pases no es lo mismo que torear...”
Esto escribió Gregorio Corrochano de Rafael Ortega: “Entró Rafael y pinchó en hueso. ¡Qué lástima!, dijo un vecino de localidad, ¡qué suerte!, repliqué yo. Suerte, ¿por qué?. Porque le vamos a ver entrar otra vez. Cuando un matador como Rafael Ortega pincha en hueso se saborea más la suerte de matar”
Y por último, también de Gregorio Corrochano: “Se torea y se baila con la cintura”, luego apostilló irónicamente: “ a veces, por una confusión de aptitudes, algunas mujeres torean y algunos toreros bailan”. (Cossío, Tomo VII, pag. 733)

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Ya ves, de un plumazo nos dejan espacio en las librerías para poner las obras completas de algún sabio y experto en la Tauromaquia 2.0, y a lo mejor con un volumen finito, lo arreglamos todo.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Iván:
Pues ya ves, el señorito don Sebastián se piensa que hace arte y que además encandila a las masas. Allá él; eso sí, tú y yo y algún que otro descerebrado, debemos ser los únicos ignorantes que no le vemos la gracia.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Manolo:
La verdad es que ya cada vez nos queda menos esperanza; menos esperanza, menos ilusión y el aguante lo tenemos en la reserva. Pues nada, a tirar de memoria y recuerdos ¿no?
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Anónimo:
Cualquiera de las tres citas podrían incluirse en el decálogo de los buenos toreros. No me imagino yo a Domingo Ortega dando más de 30 pases, o quizás menos. O mejor dicho, no me imagino un toro que lo aguantase y eso que lo que él toreaba tenía muchísima más casta que las bobonas de hoy en día.
Rafael Ortega es un claro ejemplo de lo que es torear y matar con un arte excelso. Y la última sentencia parece dicha ayer mismo por la tarde, mientras uno revisaba cualquier corrida de esta temporada pasada.
Un saludo

pedrito dijo...

Claro que esa "figurita" ha dicho con la voz alta lo que sus amigos pipoles del G10 piensan y demuestran a cada vez que indultan borregos y crabas domec-sticadas.

Y que unos y otros no tienen ninguna aficion, ninguna vergüenza, para el arte de Cùchares que han transformado en pantomima. Pegar pases no tiene màs nada de ver con la LIDIA de un TORO.

Son los matadores de la CORRIDA, sus enemigos del interior, como todos los tramposos mafiosos del sistema taurino

Diego Cervera Garcia dijo...

Enrique:
Al leer tu entrada, y los comentarios de los demás señores, veo que no soy yo el único que piensa así, me doy cuenta y nos damos cuenta de la diferencia entre torear y pegar pases.
Quizás y como yo siempre digo, todo cambia, incluso el toreo, y nosotros por lo que veo, somos de los nostálgicos (por no decir buen aficionado) que añoramos ese toreo profundo, eterno, con verdad y cargado de matices…. Con lo cual no me cansare de decir que el toreo de hoy en día es entre líneas, insípido y sin matices, y por supuesto siempre dándole la desventaja al toro.
Un saludo.

Enrique Martín dijo...

Pedrito:
Me encanta eso de "domec-sticadas". Y después de leer los comentarios, siento fastidiar la tarde o la noche a la gente, pero así por lo menos nos consolamos unos a otros y nos damos cuenta de que no estamos solos.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Diego:
No creo que seamos nostálgicos, porque eso sería que nada de ahora valdría y sí todo lo pasado y ni una cosa es blanca del todo, ni negra, si no, a lo mejor no habríamos llegado a esto. Yo solo creo que tenemos una idea clara, que además no tiene por qué ser la mejor, pero curiosamente coincide con un concepto que emociona y gusta a todo el mundo, a veces incluso a los antitaurinos, porque llegan a entender el por qué de todo esto. Así que tranquilo, que están tan "enfermo" como los demás, pero con una buena dosis de toros encastados, seguro que se te pasan todos los males. A propósito, ¿estarás cogiendo fuerzas para tu debut radiofónico el miércoles? La semana que viene sacaré la nota del programa Pasión por los toros, para que te podamos escuchar todos.
Un saludo

Diego Cervera Garcia dijo...

Enrique:
Estoy muerto de miedo...en serio,no se donde esconderme de la congoja que tengo. Lo único que deseo es que las cosas me salgan medio bien.
Un abrazo

POCHO PACCINI BUSTOS dijo...

Este pitiminí, se pasó de bufón en la Plaza de Acho de Lima el 27 de noviembre del presente. En concreto dentro de los perritoros que saltaron al ruedo le tocó el de más nervio (si cabe el término) y saben lo que hizo, ordenó a su picador que lo pique en la paletilla, con lo cual invalidó al perritoro dejandolo cojo de la mano delantera. Seguramente ese toro lo habría de llevar por la calle de la amargura, así que se alivió cobardemente. Hechos que corroboran que este señor no es lidiador y que si sale un toro fuera del estandar de las babosas domec-sticadas, seguramente pega la espanta con el perdón del Divino Calvo.

POCHO PACCINI BUSTOS

Gil de O. dijo...

A quién le vas a exigir, si no! A quién tiene y puede dar, como le sucede a Enrique Martín, que enarbola la bandera del Toreo de la Verdad entrada tras entrada.
De Manolo Troya, no conocía su alma de poeta. Le exijo que nos la abra un poquito más. Es muy posible que este invierno nos volvamos a ver en la Tercio de Varas.
A Diego M. Cervera, con el que coincido en tantos blog, quisiera decirle que en el toreo (con letras chiquitillas) de Castelá, aunque en ocasiones le he visto ejecutar con mayúsculas, se le da al toro(con minusculas) "toas" las ventajas, ya que si te cruzas, le cargas, le puedes, y lo dejas aquí detrás, no te dura ni dos muletzos; y si luego le pegas una de pecho -haciéndole el ocho- y le rompes los riñones al levantarle la cara para mandarlo allí, al terreno dónde debe dar la expresar la bravura si es que la tiene, no te queda, ni toro, ni "ná" pues se irá de naja a guarecerse rajándose a los adentros o al fresco, o dónde más lejos esté de la pelea.
Lo comento, por qué es necesario unificar criterios. Y si soy yo el equivocado, pues a corregir sr. Gil de O.

Saludos de nuevo de Gil de O.

Anónimo dijo...

Pero qué bromista estás últimamente, ¡cómo va a decir eso Sebastián Castella!

Pero si él, al igual que el resto de los "Hombres G" son los auténticos defensores de la tauromaquia. Pero si fue él quién pidió torear un corridón de Moreno Silva en pleno San Isidro.

Su verdad a la hora de torear, su variedad con capa y muleta, siempre haciendo cosas diferentes, le convierten en el sucesor directo de Antonio Bienvenida.

No te amargues tanto Enrique que viene la Navidad.

Saludos
J.Carlos

MARIN dijo...

Con el frio que hace por aqui abajo Enrique, acabo de llegar del campo de ver a los de Cuadri, y tu acordandote de Joselito “El Gallo”, Belmonte, Pepe Luis, Domingo Ortega, etc... ¡que cosas!
¡es para quedarse helado o no!

Un abrazo.

Enrique Martín dijo...

Diego:
A apretarse los machos y a quedarse "mu quieto".
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Pocho:
Eso son solo recursos de "buen lidiador" ¿no? Que el toro da problemas, lo reventamos en el caballo. Esa es la tauromaquia de ahora. Lo que hace falta es que el aficionado siga exigiendo la verdad de siempre. Enhorabuena por esta pelea.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Gil de O.: Creo que somos muchos los equivocados, los que pedimos imposibles, pero lo que son las cosas, cuando de tarde en tarde surge lo que nosotros reclamamos, entonces todos se ponen de acuerdo. Todos se unen a esta equivocación.
Sobre Manolo Troya coincido contigo en que hay que exigirle que nos abra más su libro de sabiduría. Pero él tiene una cosa y es que cuando calla es casi tan elocuente como cuando habla. Aparte de un grandísimo y honesto aficionado, cuanto quiere a esto que llamamos la Fiesta. Te envidio por poder reunirte con él en Tercio de Varas. Ya me apuntaba yo a esa charla. Además me consta de que en esa peña hay algún buen aficionado más.
Un saludo

David Campos dijo...

Enrique:

No me mates a Pepe Luis, que gracias a Dios todavía está en la lista de los vivos, aunque tenga que soportar esta fea tauromaquia actual.

¡Dios guarde a Pepe Luis!

Un saludo!

Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Me has pillado, me has desmontado todo el tinglado, todo esto es una gran broma. Y no sé a ti, pero a mi la Navidad me provoca de todo, menos esa felicidad obligada. A propósito, ya sé por qué no vino el año pasado Moreno Silva. Resulta que había una lista de candidatos tan larga, que tuvieron que devolver la corrida al campo (No me dirás que ésta no es buena para el día de los Inocentes).
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Marín:
Seguro que te habrán entrado unas ganas tremendas de volverte para el campo ¿no? La cosa está como para echarse a llorar.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

David:
Que gran pecado. Donde pone Pepe Luis, quería poner Manolo. Aunque tal y como está esto, no me extrañaría que al gran maestro, al que tanto respetaba Manolete, pensara en emigrar a otro mundo mejor. Pero que Dios nos lo guarde mucho tiempo y que siga impartiendo lecciones, aunque se prodigue poco, pero de mucho provecho.
Un saludo

Anónimo dijo...

Buenas noches a todos los comentaritas. Mi conclusión de todo esto despues de leer el buen articulo y sus comentarios, es que ya que toreros como Castellas (que hay muchos, mas de los deseados) no leen las antiguas tauromaquias escritas, se podían pasar por este blog, otro gallo con cantaría. La verdad es que veo una fiesta cada vez mas cercana, si no a la desaparición, si a la mojiganga (que también de esto habla el Cossío.Mi FIESTA si ha desaparecido hace tiempo, lo bueno de esto es que a mis 50 años, lo bailado ya no me lo quitan. Saludos al administrador del blog y todos los que entran a hacer comentarios, saludos especiales por conocerles a Gil de O. y Manolo Troya, en Linares nos vemos.
J. Cisneros

Enrique Martín dijo...

J. Cisneros:
Muchas gracias por considerar que este blog puede mostrar algo a nadie. Pero lo que extraigo de sus palabras es que los toreros del momento podrían escuchar y hacer caso a los buenos aficionados, que los hay y usted mismo recuerdo a algunos muy buenos. Pero ellos viven en esa burbuja en la que solo oyen eso "maestro, bien torero". Y además se creen dotados de un arte que ni tienen, ni conocen y se creen herederos de una Fiesta que no tiene nada que ver con lo que ellos hacen. Coincido con usted en que nuestra Fiesta, si no ha desaparecido ya, está condenada a irse para siempre. Veo que somos de la misma quinta y que verdad eso de que nos quiten lo "bailao". Quizás eso que hemos "bailao" es lo que nos hace mantenernos aquí y lo que nos empuja en el empeño de querer que aquello vuelva, que lo que pedimos no es que sea posible, sino que además lo vivimos en la plaza. Muchas gracias por pasarse por aquí y que sepa que siempre tendrá una silla reservada para intervenir en estos coloquios de buenos aficionados, que es de lo que más orgulloso me siento de este blog.
Un saludo

Juan Medina dijo...

Enrique:
Sinceramente no tengo claro lo de acudir a Quito sin suerte suprema. Es posible que si los toreros no fuesen este año, la feria quedaría tocada y hundida para siempre y Correa se saldría con la suya. Reiniciarla podría ser imposible. No lo sé, la verdad. Podría entender que los toreros justificasen con ese argumento su presencia allá hasta que cambiase el gobierno y la ley (que puede ser). Pero lo de que lo propio de su profesión es torear y no estoquear es ponérselo a huevo a Mosterines y Anselmis.
Un saludo.

Enrique Martín dijo...

Juan:
Es que es como tú bien dices, ellos solos y su complejo de culpa puede hacer pensar a alguno que hasta los protagonistas de la fiesta están en contra de ella, lo que por otro lado igual no es algo tan lejano.
Un saludo