jueves, 1 de diciembre de 2011

Diego Puerta, el valor de un gran torero


Parece como si los grandes del toreo hubieran decidido marcharse a hacer campaña en otras plazas, allá arriba, y así de paso evitarse en lo que se está convirtiendo aquello que ellos convirtieron en algo verdaderamente grande. Diego Puerta ha liado el hatillo, se ha puesto su gorrilla de medio lado y se ha echado a los caminos junto a Antoñete, Manolo Vázquez, Pepín Martín Vázquez y tantos otros a los que San Pedro ya les aprieta los machos.

Mis recuerdos de Diego Puerta no son de ninguna tarde de triunfo, de ningún éxito rotundo, ni tan siquiera de una cornada grave. Él es parte de mi niñez, cuando uno jugaba al toro con el baby del colegio, cuando cogía dos palos desiguales en las carpinterías para montar la muleta, cuando no quería jugar a torear con otros niños por no respetar el orden de la lidia, cuando había que estar muy callado cuando se televisaba una corrida de toros o cuando yo mismo montaba el cartel y emulaba a los tres toreros de esa tarde. Un cartel que curiosamente siempre lo componían El Viti, Diego Puerta y Paco Camino, no tenía sitio para nadie más. Pero lo que son las cosas, a cada lance, a cada pase, el público rugía con los olés, olés que yo mismo hacía mientras que hacía pasar al toro. Y al entrar a matar la plaza estallaba en aplausos pidiendo las orejas. Parte de todo eso es lo que se ha ido con Diego Puerta.

Luego con los años uno se fue formando una idea más ajustada del torero, pero no más bella. Un torero del que siempre se destacaba su valor, aunque yo diferenciaría y diría que cuanto valor atesoraba Diego Puerta y además, ¡qué valentía la suya! El valor de las piedras preciosas, del oro y los diamantes y la gallardía de los héroes de la antigüedad. Muchas veces se cae en el error de excluir el arte cuando predomina la valentía, pero el torero de San Bernardo además de encararse con lo que le pusieran, sorteaba las embestidas con aquella gracia sevillana que unas veces quitaba dramatismo al momento y otras lo acrecentaba, precisamente por esa sensación que el torero quería transmitir de que allí no pasaba nada, allí solo había un niño grande jugando al toro. Pero fueron muchas las tardes que tuvo que ser llevado en volandas mientras le metían un puño en el boquete para que no se le escapara la vida. O si no, en el mejor de los casos tenía que pedir prestado un pantalón de monosabio para no escandalizar los castos ojos del público concurrente.

Se retiró pronto, a una edad en la que hoy muchos quieren empezar a despuntar, después de haber matado todo tipo de ganado y haber triunfado con todos los hierros del campo bravo. Que orgullo más grande el de no haber vuelto la cara ante ningún toro, teniendo capote, muleta o espada en la mano. Lamentablemente tenemos que despedir a otro capítulo de la historia del toreo. Los habrá que expliquen mucho mejor su toreo, que cuenten sus triunfos y anécdotas que retratarán su grandeza, pero permítanme que yo me quede con el torero que lleno un tercio de mi infancia, cuando yo quería ser torero, torero como El Viti, como Paco Camino o como Diego Puerta. Torero, D. E. P.

20 comentarios:

Diego Cervera Garcia dijo...

Enrique:
Tú lo has dicho, los valores del toreo se están congregando en el cielo, en el olimpo de los dioses… pero claro, en el olimpo de los dioses del toreo.
Un saludo.

Enrique Martín dijo...

Diego:
Los de ahí arriba se deben estar frotando las manos.
Un saludo

Xavier González Fisher dijo...

Enrique: Tengo la impresión de que se van por vergüenza, por ya no querer ver lo que "los de hogaño" han hecho con la herencia que les han dejado...
Y qué oportuna su partida (siempre bien colocado), le quitó los reflectores a los de "la trinca infernal". Sin duda que es una gan pérdida para esta fiesta que se queda sin otra de las columnas que la sostenían.

Enrique Martín dijo...

Xavier:
Yo a veces me planteo eso, que qué pensarán los matadores de toros con lo que están haciendo las "figuras" con la herencia que les dejaron. Dan ganas de irse para allá a coger sitio, que el cartel promete. Incluso algunos nos reencontraríamos con nuestros maestros en esto del toreo, para ver si nos ponen un poco al día, que con tanata vulgaridad creo que empezamos a perder el sentido.
Un saludo

Anónimo dijo...

Si señor un pedazo de torero de los pies a la cabeza,que mataba todo tipo de ganaderias la mayoria de ellas duras.No como ahora que las figuritas son sumisas al encaste bodeguerero y no matan otra cosa,extraordinario articulo D.Enrique.

rizos

MARIN dijo...

Bueno Enrique, leyendo tu entrada al maestro Diego Puerta, la verdad es que se me han venido a la mente muchas imagenes de mi infancia. De cuando me pasaba lo mismo que a ti, pero en vez de Diego Puerta con Paquirri. Con ese torillo de plastico que me regalo mi padre y con el cual salgo en la foto de la entrada que le dedique a el. Mi cartel lo completaban Paco Ojeda y Julio Robles.

Del maestro me quedo con aquello que nombras en la entrada de que nunca se encogio con cualquier tipo de toros que le pusiesen por delante. El salir por una puerta o por la otra... ¡Eso si que es un valor tremendo!. Pero un valor moral tan denostado de hoy en dia... uff.

Descanse en paz MAESTRO.

Gil de O. dijo...

Pero si los del G-10 no han ido al entierro. ¡Dios mío, que está pasando...?
Si van, tela para cortar. Si no van, más tela todavía.
Desde luego si no han ido, su intenciónalidad tendrán.
¿Tan cerca estamos del final de ésto?

Me voy a un rincón.- Gil de O.

Enrique Martín dijo...

Rizos:
Ahora muchos se llenan la boca con uno u otro, llamándole torero de época; este sí era un torero de época, en un momento en que había competencia de verdad.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Marín:
Ya lo dice el refrán, que lo que de chico se aprende, tarde se olvida. Creo que los dos tenemos la inmensa suerte de haber vivido el toro desde muy chiquitos, lo que a veces es un inconveniente, pero casi siempre es una ventaja.
Un saludo

Enrique Martín dijo...

Gil de O.:
Estos ni tienen afición, ni saben estar en su sitio. Estas son las figuras que nos ha tocado "disfrutar".
Un saludo

Anónimo dijo...

Descanse en paz el Maestro Diego Puerta
Saludos
Pgmacias

Juan Medina dijo...

Enrique:
Yo no lo sé, pero me imagino que debe ser lo más difícil: torear al filo de la cornada desbordando gracia y torería.
Un saludo.

Enrique Martín dijo...

Pgmacías:
DEP
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Juan:
Para eso hacía falta ser como Diego Puerta.
Un saludo

Anónimo dijo...

Deseo que descanse en paz el MAESTRO Diego Puerta y también lo mejor para su familia.

El apodo de "Diego Valor" está ahí por algo y las cornadas que recibió durante su carrera así lo acreditan aunque ahora algún taurinillo de tres al cuarto dirá que fue cogido tantas veces por su "falta de técnica". Lo que hay que oír...

Recuerdo en mi niñez que el cartel Viti, Camino y Puerta se repetía con frecuencia y muchos de ellos se podían ver por Televisión Española. ¡Cómo cambian los tiempos!

Saludos
J.Carlos

Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Ya sabes, que si hace falta hacer que desaparezca todo el pasado para ensalzar la vulgaridad presente, pues se borra y ya está. A seguir disfrutando de estos mediocres.
Un saludo

Iván dijo...

Enrique si alguna vez alguien quiere saber el significado de "escribir con el corazón" le recomendaré tu blog.
Nada más que añadir.
Un abrazo!

Enrique Martín dijo...

Iván:
Muchas gracias, pero sobre eso tengo to también una recomendación; apunta "Orocárdeno", con el corazón y con una honestidad que pasma.
Un asludo

Anónimo dijo...

Todas las comparaciones son odiosas, eso es lo que se suele decir, en realidad es que no lo entiendo muy bien, porque muchas veces pudiera servir para copiar formas y fondos en la escritura. Esto lo digo por lo que a continuación voy a escribir.

Es muy significativo que hasta el momento haya un blog como es "Y DIGO YO" con tres post dedicados a Diego Puerta y no haya un solo comentario.

Sr Martín, como podía pecar de "pelotas" si dijera todo lo que pienso de su post, mejor será no decir nada o mejor dicho, solamente diré que la sensibilidad es fundamental y que el corazón siempre habla mucho mejor que los archivos, entre otras cosas porque la mayoría ya lo han leído.

Un saludo

Juan de Dios Vélez

Enrique Martín dijo...

Juan de Dios:
No sé el motivo de que no haya comentarios en "Y digo yo", pues es un blog que sigo y que me agrada, y aprecio el trabajo de su autor. Sobre lo que piensa de mi blog, pues eso es cosa suya, a veces puede agradar, lo que es muy gratificante, y otras desagradar, lo que hay que asumir y tomar como acicate para seguir. Yo agradezco todas las opiniones y agradezco mucho más que alguien piense en pasarse por aquí, en leer mis letras y encima en pensar algo sobre ellas y escribirlo. Eso me parece lo máximo. Y de la misma forma que usted valora lo escrito desde el corazón, igual lo hago yo, así que muchas gracias por todo y espero no defraudarle, como a todos, lo que no quiere decir que siempre podamos estar de acuerdo.
Un saludo y de nuevo gracias por la visita