sábado, 19 de mayo de 2012

Florito y sus “Chearleaders”


Ese toro, o torero, enamorados de la luna


En la NBA, la mejor competición de baloncesto del mundo, para sus ratos libres tiene unos grupos de bellas bailarinas que alegran a la concurrencia, les animan a poyar al equipo y festejan cada canasta, tapón o robo de balón; pues bien, en la plaza de Madrid, en la que dicen que es la mejor feria del mundo, tenemos a Florito y sus cabestros, a modo de “Chearleaders”. Cuando estamos adormilados en tendidos, gradas y andanadas, el señor presidente saca el pañuelo verde y ¡empieza el espectáculo! Allá que va la muchachada de este domador de cabestros. Salen felices y alegres al ritmo de un pasodoble, haciendo sonar sus cencerros en lugar de esos pompones que no habría forma de agitar. Eso sí, podrían hasta cantar lo mismo que las chicas americanas: dame una T, dame una O, dame una R, dame una O, T-O-R-O. Y como pasa en la NBA, seguro que nadie haría caso a lo que piden. No llevan ceñidos tops, ni mínimos shorts, ellos salen con un pijama que siempre parece que les queda grande. Al contario de lo que ocurre con la mayoría de los toros que van saliendo en esta feria, que parece que llevan un maillot que les queda chico.

Y el número fuerte es cuando los chicos se marchan y dejan solo al mago de  toros, cabestros y otros seres de sienes armadas; dejan al toro solo en el ruedo, pensando que donde estará ese grupo coreográfico tan animado. En esto un chaquetilla se agita por encima de ese muro rojizo. ¿Una chaquetilla! y allá que se va el torillo. Florito va tirando del animalote por la barrera entre el clamor del respetable, del público también, esquiva un pilar, esquiva otro y ya está casi en la boca de toriles; uno de pecho que deja al de Bohórquez apuntado hacia la manga y otro más templado y largo que lo hace desaparecer por los chiqueros. La plaza boca abajo. Se acabó lo bueno, ahora a seguir con la corrida. Algunos pensarán que ¿por qué no estar mandando toros al corral durante toda la tarde? Pues porque a don César Gómez Rodríguez no le pareció conveniente. Que no digo yo que no tuviera sus razones, que seguro que sí, pero los que pagaron su entrada no lo entendieron demasiado bien. Y anda que no salieron inválidos. Qué cosas tiene esta Tauromaquia 2.0, llevan clamando porque el toro no esté fuera de tipo y van los de Bohórquez, toro que era hondo y con caja, y salen con la apariencia zootécnica asardinada y de cabeza de cabra montés. Como dicen las señoras mayores, “tendrá que ser así”. Y como cuando lo dice mi madre, a mí la expresión sigue sin convencerme.

Hacía mucho que no veíamos este hierro en corrida de a pie, será por eso por lo que llegaban al caballo esperando el rejonazo y al topar con el peto caían redondos, incluido el sobrero de Encinagrande que hizo quinto. El que más pelea presentó al picador quizás fue el cuarto, que al menos cabeceó queriéndose quitar el palo; menos mal, el manso hizo lo que hacen los mansos. Los demás allí se quedaban y los del castoreño, unas veces hacían que apretaban sin apretar, otras hacían ostentación de que solo señalaban el puyazo y otros levantaban en el palo y lo utilizaban de garrota para apoyarse. Que estampas tan bellas y aprovechables para los antitaurinos. Si lo pensamos un poco, con esto les valdría para abolir este circo hasta en la luna. Y a ver quién les explica que eso es fruto de una golfería y no el ideal de lo que debe ser el toro y la suerte de varas. Y para un piquero que se arranca a torear con el caballo, Luciano Briceño, falla estrepitosamente al clavar. Un error lo tiene cualquiera, pero tampoco es para salir ovacionado como si fuera el mismo Badila.

Miguel Abellán salió muy decidido a aburrir al personal hasta la extenuación. Con una parsimonia desesperante, tanto como la sosería a la que también contribuía un moribundo y parado Bohórquez, disfrutamos de mil y una pases por la derecha y por la izquierda con pico, excesiva lejanía, un destoreo casi perfecto. Acabó acortando las distancias para alargar la faena, ante la angustia de los presentes. Pero llegó la hora de entrar a matar y el madrileño se destapó con una estocada recibiendo, un pelín tendida y soltando la muleta, pero hay que agradecerle el gesto. En su segundo siguió tan aburrido como en el anterior, sin cuidar la lidia. Enganchones, pico y trapazo tras trapazo, para terminar de una entera rinconerilla. Quiero destacar su decisión a la hora de la suerte suprema. Igual es que todavía le queda algún rastro de vergüenza torera.

Arturo Saldívar se encontró con otro sosos delante, con el que resultaba complicado lucirse. Asomo de toreo con el pico, pero no muy descarado e intentando mantener siempre la pierna adelantada. Con la izquierda se alivió más en la colocación de la muleta, pero siguió manteniendo esa idea del paso adelante. Al final tiró de arrimón sin sentido, de adornos tropezados y concluyó con una estocada muy tendida, trasera y caída. Poco cuidado en este y en el manso de Encinagrande que se dolió de todo lo que le tocara los lomos. En este practicó el destoreo a base de abanicar al toro con la muleta y abusar del pico. Empezó desde los medios sus tandas de trapazos. Sufrió un revolcón, lo que le hizo acortar las distancias. Quizás habrá que volver a verlo en otra ocasión.

Víctor Barrio es un caso típico de novillero que parecía apuntar cualidades, que incluso parecía que éste ya se le quedaba chico y que era necesario su paso al toro, aunque éste se produjo de una forma poco cuidada y nada espectacular. A su primero le recibió en el centro del ruedo con dos medio tafalleras sin arte, ni emoción. Es un torero que no se preocupa lo más mínimo de estar bien colocado en el tercio de varas y que quizás lo hace todo demasiado mecánicamente. Con la muleta se limita a acompañar y no a mandar en la embestida, lo que casi le cuesta un disgusto en un momento en que el toro echó la cara arriba sin previo aviso. Airea al toro sin torear, dejando que este le enganche constantemente la muleta. Concluyó con un monumental bajonazo. En el sexto repitió los mismos errores y no incorporó nuevas virtudes. Recibió al de Bohórquez con pases por detrás, en un supuesto rasgo de valentía, pero si a continuación se despacha con multitud de trapazos, destormando y sin temple, muy vulgar, pues queda claro que las intenciones reales no son las que parecía. El toro se le caía y el segoviano insistía en desplegar todo su repertorio de toreo adocenado.

No creo que la cosa hubiera cambiado demasiado si en lugar de los de don Fermín hubiera salido la ganadería anunciada de Manolo Gonzáles. No sé cuantos días llevamos en que se dice que se han agotado las entradas, pero sería bueno que echaran un ojo a ese hueco vacío del tendido alto de sol, de los huequecitos que hay por toda la plaza y de la apatía y pesimismo que reina en el ambiente. Que hay crisis económica, pero no lo es menos la crisis de valores, casta, bravura y torería que esto padece desde hace ya demasiado tiempo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo Enrique, simplemente GENIAL
Un abrazo
Pgmacias

Anónimo dijo...

Enrique, antes de nada estoy dispuesto a confesarme: “Señor, me acuso de ser gilipollas y no haber pasado por taquilla para que me devolvieran el importe de la entrada”. Bien merecido tengo el sopor y el cabreo que me produjo la tarde de ayer.

Me niego a hablar de lo realizado por la terna. No hubo toros, así que nada tiene importancia (no me estoy refiriendo a la famosa chapita roja). Simplemente quiero que haya unos animales que se mantengan en pie y no se derrumben a las primeras de cambio. No estoy pidiendo alimañas ni ganado con picante o genio. Pido que no se caigan, que aguanten una faena de mano baja, que es cómo se debe realizar el toreo.

Cuando abajo hay unos señores que no bajan la mano al toro en el primer tercio, con el fin de que no se caiga más veces para no enervar al público y no poner en aprietos a la presidencia para que cambie el toro, nada de lo que ocurra después merece ser comentado y mucho menos aplaudido. Cuando se ve una actitud así, el de abajo nos está diciendo que quiere un animal flojito y con escaso motor para no verse en aprietos. Y obviamente, como yo soy parte del público, me siento engañado. Por tanto tengo todo el derecho del mundo a recriminárselo y a protestar esa indecorosa actitud.

Abellán está de vuelta pero es decepcionante que dos matadores que se supone deben venir a comerse el mundo adopten semejante postura. Esto no es una crítica a la terna de ayer, es en general porque lo hacen todos o casi todos. Bien podrían hacer un ejercicio de honradez, retirarse y dejar paso a los que están dispuestos a ser alguien en esto, a toreros dispuestos a lidiar un toro en plenitud física y mental.

Si hay que quitar tardes de feria, se quitan. Si, en vez de venir 50 matadores, sólo tienen que venir 20 y repetir tres veces, que repitan y que se contrate ganado solvente que para eso se han ahorrado un buen dinero con el canon.

Si parece que estoy cabreado… es cierto. Ayer fue uno de los días que más protesté, si lo hiciera todo el mundo no nos tomarían el pelo pero somos minoría, bien lo sabes tú.

Saludos
J.Carlos

Enrique Martín dijo...

Pgmacías:
Muchas gracias, te pierde tu buen corazón, pero yo valoro mucho tus opiniones.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

J.Carlos:
Yo sé que mal de muchos, consuelo de tontos, pero yo tampoco devolví una entrada que me sobraba y sacrifiqué a mi hija, que fue la que me acompañó. Lo que no tengo tan claro es que se pueda apelar a la conciencia de ninguno de estos, pero más que nada, porque no saben que el toreo es otra cosa. No ven más allá de sus narices. Todo el día oyendo eso de ¡torero! ¡maestro! y esas cosas y al final se lo creen. De los toros, pues tres cuartos de lo mismo. Y los ganaderos cambia por unos durillos su honra de ganadero y dejan que estos soberbios e ignorantes pateen su nombre y el de sus antepasados. Así está esto montado, en la indignidad y la ignorancia y si protestas eres un broncas, maleducado, que no te dejan hablar en casa, frustrado, talibán y no sé que barbaridades más, pero al final somos los que más dinero nos dejamos en esta basura.
Un saludo

Emilio Roldán Hernández dijo...

Que estampas tan bellas y aprovechables para los antitaurinos. Si lo pensamos un poco, con esto les valdría para abolir este circo hasta en la luna. Y a ver quién les explica que eso es fruto de una golfería y no el ideal de lo que debe ser el toro y la suerte de varas.
ESO ES.

Enrique Martín dijo...

Emilio:
Se lo estamos poniendo en bandeja y los que pueden hacer algo ni se inmutan, ellos van a llevarse el dinero a toda prisa y punto.
Un saludo