miércoles, 21 de mayo de 2014

Qué vuelvan pronto


Qué vuelva el toreo
Estoy convencido que si me pusiera a analizar lo sucedido en los dos toros que saltaron al ruedo, en las causas de las cogidas, lo hecho por los toreros, si hubo aciertos o errores, sería censurado por tantas mentes lúcidas y honestas, por tan buenos aficionados que me honran con sus visitas y sus comentarios. Y yo tampoco me lo perdonaría, no me reconocería a mí mismo. Hay momentos y circunstancias en los que hay que taparse y preocuparse de lo importante, de que los tres matadores se recuperen pronto y que este mismo cartel lo veamos de nuevo anunciado en Madrid. Sería un gesto que yo aplaudiría y agradecería a Taurodelta.

Solo haré una referencia a lo sucedido y es que tras la escalofriante cogida de David Mora, la plaza quedó sumida en un silencio  que nada tiene que ver con el respeto, con el miedo, con actuar según unas normas no escritas, todo el mundo estaba tremendamente impactado y no le quedaban ganas de ponerse a pensar en nada más que en el torero que estaba ya dentro. Bastante era ver la sangre derramada, ver a su peón con el terno teñido por el horror y con huellas evidentes de haber querido tapar el boquete por el que manaba la vida del torero.

A los que quedaban en el ruedo poco se les podía pedir, ni ganas de jalear quedaban. Luego vinieron los percances posteriores. Quizá fueron errores, falta de concentración, mala suerte, pero, ¿qué se le puede pedir a un hombre que unos momentos antes ha llevado al compañero a la enfermería sin tener más suficientes para tapar aquello? No podían tener la mente en otra cosa. Cómo sería la cosa que hasta resultaba tranquilizador el saber que David Mora estaba muy grave, pero que se le había estabilizado. ¿Qué se nos pasaría por la cabeza para tener estos pensamientos? A mí se me echaron encima los peores fantasmas que asoman al toreo. Con los tres matadores en la cama, quizá sobraba ese anuncio por megafonía de que se esperaba a ver si alguno de los toreros podía continuar la lidia. Pero con el buen criterio de los doctores que a pesar de las circunstancias son capaces de pensar con lucidez, se impuso sobre cualquier voluntarismo posible, que al final solo podría haber empeorado una situación francamente desgraciada.

Siento hoy no hablar de casta, bravura, de la suerte de varas o de grandes pares de banderillas, ni tan siquiera de si en tal o cual faena de muleta el toro pedía las tablas o los terrenos de fuera. Ahora mismo les confieso que no recuerdo nada de lo que pasó en el ruedo, solo tengo las imágenes de las cogidas, de los matadores entrando en la enfermería y el deseo de verlos de nuevo haciendo el paseíllo. Porque vuelvan pronto David Mora, Antonio Nazaré y Jiménez Fortes.

8 comentarios:

jose juan jimenez dijo...

casi nunca ¡¡ estoy de acuerdo con usted pero hoy se lo agrdecco un saludo ...

Enrique Martín dijo...

José Juan:
Gracias a usted, no por estar de acuerdo o no, que eso es circunstancial, sino por leer lo que escribo y pasarse por esta grada.
Un saludo

Diego Cervera Garcia dijo...

Enrique:

Qué cosas las del mundo del toro, o como digo últimamente, kekosas...

Ayer, por desgracia, vivimos momentos de mucho drama, de angustia, de no saber. Todo quedó en un segundo plano, y más cuando desde la enfermería, las noticas no eran muy buenas, donde lo más positivo, era saber que dentro de la gravedad de tener seccionada la vena ilíaca, la vida de david, estaba en muy buenas manos.

Luego, Nazaré, y después Fortes...

Una tarde para olvidar, pero que recordaremos por la situación tan dramática.

No sé si es positivo o negativo, tener relación con los de luces, pero cierto es una cosa. Cuando con ellos entablas cierta amistad, moderas conferencias, te cuentan sus miedos, preucupaciones, y conoces su vida algo más de cerca, el drama se vive de otra manera.

Todos somos humanos, pero cuando
un torero te mira de frente después de un percance gordo, te das cuenta de que no son de otra "pasta" como tal. Lo que tienen es un amor propio, y unos valores, que no se ven en otro sitio, fuera del mundo del toro.

-Un puntazo! naaa 8 centímetros!- No señores no. 5, 7 o 12 cetímetros, es una cornada, y ésto ,es una cosa muy seria. Aquí se muere y se mata de verdad.

Kike, a ver si haces un artículo, o dibujo super chuli del tendido 11, que se que te gusta!!!!!

MARIN dijo...

Enrique:
Afortunadamente me pasa pocas veces, pero ayer, después de ver el percance de David Mora, es de esos dias en que te replanteas muchas cosas. Replantearte el tirar definitivamente la toalla con una afición, con una locura que es el toro.

Como bien dices es duro, muy duro, el ver como un torero está a merced del destino en los pitones de un toro. Ya te digo, te replanteas muchas cosas. Ojalá se recuperen pronto los tres, y ojalá muchos se den cuenta de una puta vez lo que se juega una persona cada vez que sale del burladero hacía fuera.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

No estuve presente en la plaza pero he visto las imágenes por televisión. Si resultó impactante verlo por tv, imagino cómo os sentiríais los que lo vísteis in situ. Ojalá se recuperen pronto y vuelvan a los ruedos en buenas condiciones.

Saludos
J.Carlos

Enrique Martín dijo...

Diego:
Como bien dices, los ves de cerca y te das cuenta de que son algo especial. A mí de cerca me transmiten mucha sensibilidad, pero cuando se visten de luces me intento poner en aficionado. Eso sí, siempre son admirables y en días como este no me parece humano el hablar de nada más que no sea su recuperación. Y no te rías de lo del Tendido 11, allí será donde se acaben picando los toros.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

Marín:
Aquí no hay vuelta atrás, porque el toro es el que dice que no, que todo para adelante.
Un abrazo

Enrique Martín dijo...

J. Carlos:
Tú lo sabes mejor que nadie.
Un abrazo