miércoles, 27 de mayo de 2026

De los creadores de “Bochorno en las Ventas 1, 2, 3 , 4” “Desmadre en las Ventas 5”

Antes se decía que cuando no había toros, había toreros, pero ahora, cuando hay toros, hay un señor que regala despojos a cascoporro.


Esto es un no parar, que salen algunos de la plaza pensando que Madrid ha tocado fondo y a nada que se despistan, ¡zas! Otro bofetón con la mano abierta. Y es que esto no parece tener fin, esto no tiene límites. Aparte del público verbenero, transeúntes del autobús, nada de esto sería posible sin la estimable colaboración, sin el inconmensurable protagonista de un señor sin criterio en el palco, que a nada que uno se fija, se ve que no sabe ni cuándo, ni cómo se sacan los pañuelos. Porque en esta tarde de bochorno con el regalo de dos orejas a una labor que sonrojaría a cualquier veterano de Madrid, del Madrid de antes, lo que el señor presidente, el señor González Carvajal, dejando de lado el aguantar para sacar el primer pañuelo, en su torpeza ha sacado tres pañuelos blancos. Uno lo ha quitado a toda prisa, pero sacado, lo ha sacado. Que no debe saber cómo están ahora las cosas en el palco; se saca uno, se deja y luego va el otro. O lo mismo es que realmente quería dar un rabo y alguien le habrá dicho “¡Tente Babieca!” Y de ahí el tirón. Pero como las ganas de airear pañuelos parecían irrefrenables, pues hala, el azul y la vuelta al ruedo al toro. Y ya tenemos montado el gran pitote, venga palmas, viva la algarabía. Que unos sentían vergüenza, pero, ¿qué es eso comparado con el desmadre del personal? No tiene ni punto de comparación. Que podíamos estar comentando una interesante novillada del Conde de Mayalde, pero no, eso da igual, qué importa si los toros son así o asá. Lo que importa es el despendole generalizado gracias a este señor comisario de policía, que como para todo despliegue tal habilidad, me le veo en la escena de un crimen pasando la fregona y la aspiradora, que esto está hecho un asquito. Pero no se crean, que para que el despropósito adquiera categoría de acontecimiento, ahí vemos a exigentes, pero exigentes de verdad, de esos que niegan la voz y la palabra a todo quisque, aplaudiendo con frenesí en mitad de esta locura. Que el cielo nos libre de los exigentes, que de los no exigentes ya nos libramos solos. Que tendrán que venir premios Nobel en Medicina para que investiguen que virus ha inundado los tendidos y palcos de las Ventas ¿El virus vulgaris desmemoriatum? ¿El virus vulgaritorum taurum? No lo sé, pero tiene que ser un virus muy potente. Que ya son conocidos el virus merendadorum y el virus amicus ganaderorum, pero es que estos son nuevos. Igual son virus cultivados en algún despacho más cerca que lejos, ¿no?

Y es una pena que tengamos que dedicar un tiempo a estas cuestiones patológicas, espero que ustedes me sepan disculpar, pero un especialista me ha aconsejado comentar todo esto, que dice que así se espanta a los virus, a parte de lo ya consabido, caminar, para acudir todas las tardes a la plaza, y beber líquidos, sin alcohol, para aguantar estos calores que parece que derriten las seseras y el entendimiento. Una novillada del Conde de Mayalde, justita en algunos de los mozos que saltaron al ruedo, quizá los tres primeros. Variada de comportamiento y muy apta para que los de luces lucieran y no solo fueran destellos fugaces. Novillos para hacer el toreo, porque con el picante que presentaban, todo lo que se les hiciera bien hecho habría adquirido valor. El primero se frenaba en los capotes y nadie era capaz de hacerse con él, costándoles capotazos y más capotazos ponerlo al caballo. Y en el caballo vimos, puñalada en la paletilla al margen, como el novillote empujaba con ganas; le taparon la salida. Le dejaron casi sobre la misma raya para la segunda vara, picotazo en el lomo y salió huyendo. Lo volvieron a poner y a pesar de la carioca, siguió peleando bajo el peto. Aún volvió una vez más por su cuenta con el tercio ya cambiado, para proseguir provocando el caos en el primer tercio con el que le lidiaba. Al segundo, una raspa cornalona, le dejaron corretear a su aire. Puyazo más que trasero, tapándole la salida y otra más en el segundo encuentro. El tercero, otra raspa, aunque con algo más de presencia, tampoco mucha, hasta parecía que arrastraba las patas. Lo abandonaron para que él buscara el peto. Otra cuchillada en la paletilla, que el de aúpa no atinaba y el del Conde empujando con los riñones, sin reserva, aunque bien es verdad que salió suelto del encuentro. De nuevo, esta vez al relance, ya derrotando en el peto mientras le hacían la carioca, para acabarse yendo suelto. Desorden en banderillas, con el animal cruzándose un tanto por el pitón derecho. El cuarto peleó con ganas en el primer tercio, pero siempre tirando cornadas al peto. De igual manera en la segunda vara, teniendo que tragarse demasiados capotazos. Al quinto ya empezaron a descomponerle con regates con el capote, no le atinaban no ya en el morrillo, en toda la masa bovina del animal, que solo se empleaba con el pitón derecho, primero haciéndole la carioca y después tapándole directamente, para a continuación dolerse de los palos. El sexto no tuvo ni la fijeza, ni la codicia, ni la emoción del tercero que propició un triunfo en bandeja. Se le picó poco y mal, teniendo en cuenta las vueltas de campana que seguro le quebrantarían. Ya ven variedad en los comportamientos en el caballo, y en la muleta, pues todo dependía de los actuantes. Emilio Osornio no pudo desde muy temprano con su primero; trallazos y desarme, venga enganchones y sin parar un momento, que no podía y no podía. Uno pedía, exigía mando y el otro solo andaba a dejar pasar el tiempo, muy desconfiado, dejándosele ir ni ser capaz de nada. En su segundo fue capaz hasta de recibirlo a la verónica dignamente. Con la muleta en principio no abusó de un pico exagerado y aunque con la lentitud que marcaba el animal, tuvo algún medio destello antes de enfrascarse en lo de siempre y el apunte quedó en un borrón garabateado. De nuevo parecía que, pero nada, sin rematar y forzando las poses.

Pedro Montaldo no paró de bailar en su primero, con mucho pico, lo que hacía que fuera peligroso el que el animal viera el hueco y se lanzara por ahí. Sin saber qué hacer, limitándose a estar por allí. En su segundo, más trampas, más pico, sin aprovechar ni medianamente una de las arrancadas del novillo, resultando su labor realmente anodina. Julio Méndez, a las puertas del doctorado, demostró un buen manejo de la puesta en escena. De rodillas, aunque sin parar en ninguno de los trapazos, pero encendiendo al personal. Pico muy descarado y cuando se veía comprometido para sacar el de pecho, se lo pasaba por la espalda, matando dos pájaros de un tiro, por un lado se aliviaba y por otro ponía al paisanaje a mil. Cuanto más atravesaba el engaño, más le jaleaban y el animal toreándose solito, daba lo mismo el de los trapazos y sus retorcimientos. Y para culminar, las bernadinas aturulladas y un solemne bajonazo, prólogo a los juegos de manos con pañuelos en el palco. La ventaja en este trasteo era la emoción del propio toro del Conde, que no se cansó de embestir. Y al señor del palco se le debió olvidar lo sucedido en el primer tercio, a él y a tantos, que le dio la vuelta al ruedo. Que ahora le dan vueltas hasta a uno que un día pasó por allí. En el último, carente de esa emoción, la cosa bajó. Poco se diferenciaba un trasteo del otro, pero lo que cambiaba era el toro. El diestro muy distante, mucho pico, pero mucho, trapazos y más trapazos y venga a recolocarse después de cada uno. Otro bajonazo y punto. Pero a la asistencia ya le daba lo mismo, que ya tenían la juerga preparada, lo contentos que se iban a hacer el viaje de vuelta después de sacar al chico a cuestas. Pero esta es una película que ahora se repite con demasiado frecuencia en esta plaza, como si nada estuviera preparado, todo improvisado, ¿verdad que sí? Y así andamos, con la misma película, guionizada y producida por quiénes ya imaginan. De los creadores de “Bochorno en las Ventas 1, 2, 3 , 4” “Desmadre en las Ventas 5”.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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