viernes, 29 de mayo de 2026

Esta diversión y estos tan divertidos avergüenzan a la vergüenza

Lo que contenta a la gente uno o mil molinetes.


Si usted tiene prevista alguna celebración en las próximas fechas, no lo dude, encárgueselo a profesionales, profesionales de la juerga; de esos que hacen de un funeral el festival de la risa, de esos que en un incendio se ponen a bailar el Paquito el Chocolatero, porque no hay nada que pueda con esas ganas de disfrutar, de divertirse. Que se enfada la abuela porque montan un botellón en el tanatorio con el abuelito, pues qué se le va a hacer, que será que la señora no sabe ver el lado positivo de la vida. Que se queda la casa familiar hecha cenizas, pues tampoco es para tanto, que si todo el mundo fuera tan negativo, ni Fallas, ni Fogueres, ni Noche de San Juan. Y si resulta que una plaza de toros cualquiera, por ejemplo, así sin pensarlo, la plaza de Madrid. Eso, la plaza de Madrid; que nos vamos a poner hechos una hidra porque la tiran por el suelo y la pisotean sin el más mínimo resto de misericordia taurina, pues... ¿Y el buen rato que echamos? Que esto es como las fiestas del pueblo, que día queman un muñeco, otro el taller del que los fabrica y otra al mismo muñequero. Todo sea por la fiesta, por la diversión y para que los chaveas echen un buen rato. Que no me dirán que no se lo han pasado bien viendo como una masa informe jaleaba al trapazo rey y al rey del trapazo, aunque parece que esto les parecía poco y para mostrar ese saber estar en ese tendido cinco, nido de optimistas jaleadores, se lían a mamporros. Y que a alguno les parecerá mal, porque ellos van a ver toros ¡Anda ya! Para ver toros... váyanse a un prado. Y esa bonita conexión, ese hermanamiento entre estos sacude moqueros y el palco, en esta ocasión “okupado” por don José Luis González González, asesorado por don Vicente Yestera, cuya frase predilecta debe ser la de “tira, tira, sácalo”. Y ¡zas! Pañuelos al lienzo. Que parece ser que ha sido nombrado por tener una capacidad supersónica para contar pañuelos. Que si todavía existiera aquel programa de habilidad raras, este señor lo petaría, se subiría a un palco y en lo que los mulilleros van de la puerta de arrastre al toro, te dice, pañuelo arriba, pañuelo abajo, cuantas sabanas hay: 8.542 pañuelos, 458 hojas del programa y un abanico, ya está 11.001, sobre 22.000 almas, justo, hay mayoría, “tira, tira, sácalo”. Y ya tenemos el despojo en la misma mano que hace unos instantes trapaceaba sin rubor ¿Y todavía hay alguien que dude de esta gente para montar juergas? Perdónenme, pero o ustedes no tienen ni idea de lo que es divertirse o son unos aburridos o solo vienen a fastidiar.

Aunque como para todo, también hay que contar con algo de atrezzo, y no me refiero a las autoridades que han acudido como abejas a la miel, como moscas a la... bien, para que les viera el jefe. El atrezzo eran seis chavalotes de Juan Pedro Domecq, que presentaba un encierro de su afamada ganadería de coros y danzas de toreros artistas. Que no creo que haya ni un anti que le pueda poner una pega a nada. No se les ha picado, no fuera a ser que... Eso sí, merecen especial reconocimiento los de aúpa, que se ponían así con cara de apretar, haciendo que picaban, pero sin picar. Si ha habido un picador que por no ofender, ha partido hasta tres palos. Y ya le deben haber dicho que se estuviera quietecito, que los animalistas iban a estar muy contentos, pero que los del “Salvemos el Amazonas” empezaban a pensar en la desforestación del Mato Grosso. Esas criaturas de don Juan Pedro que luego iban y venían a la muleta con una docilidad digna de un colegio de monjas a la hora del Ángelus en los años de... Que sí es cierto que en bastantes fases de las faenas de muleta han tocado y enganchado los engaños de los tres actuantes, Diego Urdiales, Roca Rey y Bruno Aloi, pero es que tampoco podemos exigir la perfección, ¿no? Que lo he escuchado muchas veces, es que el toro perfecto no existe. Bueno, denle tiempo al señor ganadero y en tres camadas y con dos hierbas de más, nos prepara una coreografía con seis toros seis bailando el Can Can. Toros artistas, no, artistazos.

Y de los artistas, pues... Me quedo con unas verónicas en el cuarto de Diego Urdiales, sin rectificar en ninguna de ellas y una media final. El resto, ¿lo quieren saber? Que igual se me mueren de envidia por no haber podido asistir en persona al jolgorio de la Prensa. Resumiendo, a Urdiales le han dado una oreja por toro, ya saben, “tira, tira, sácalo”

. Aunque la verdad es que sus dos trasteos se han basado en un toreo erguido, derechito, pero abusando del pico y las separaciones en demasía. Que sí, que esto es estupendo para que el personal se divierta y mucho, pero toreo, lo que se dice toreo. Que los pesimistas pensaban que si el riojano también tira por ahí, ¿qué nos queda? Pues o te diviertes o... Por momentos muy exagerado eso de atravesar el engaño, aunque muy derechito, que conste. Que se lo vemos a otro y lo mismo ya no nos divierte. Eso sí, la estocada a su primero puede ser la de la feria en todo lo que llevamos visto. La se su segundo no tan espectacular, aunque sí muy efectiva. Salida a cuestas, pero que me perdonen los que no me perdonan, no creo que sea un modelo a seguir.

Y el rey del divertimento es Roca Rey, sin lugar a dudas. Que da lo mismo que pegue trapazos hasta a una máquina de coser. Que entre rodillazos, trallazos y desplantes al respetable se te pasa el rato divinamente. Que unos van con esas ganas de divertirse, de ver pasar al toro sea como sea y otros con la esperanza de verle dar uno con verdad y así poder poner en su epitafio, mientras sus allegados están de botellón y ahítos de diversión, “Vio dar un natural a RR, su único natural”. Iba a ser la envidia del Campo Santo. En este caso ganaron los divertidos, que hasta consiguieron que le dieran un despojo a este ciclón de la tauromaquia, pero ya saben, en lo que los mulilleros se deciden, van, se paran y a ver si enganchan, uno se puso a contar y acabamos en lo de siempre, “tira, tira, sácalo”. La sensación que tuvieron muchos de los presentes es de que se estaba rodando la segunda película de Roca Rey, de la que aún desconocemos el título, y a eso se debían las caras crispadas, las miradas llenas de todo menos de diversión a unos y a otros, el meterse a hacer quites cuando no era su turno, el poner esas posturas de opereta, que si doblo la rodilla y levanto el talón. Que uno no lo escuchó, pero seguro que se oyó más de una vez lo de “Corten”, “Acción”, que es lo que se dice cuando se interpreta en una película. Pero no se crean nada, que ya saben, que todo lo que sale en el cine es mentira y esto... ¡Ah! Pues también.

También estaba el confirmante del día, Bruno Aloi, que la verdad, él no pareció divertirse y los que fueron a su llamada, pues parece que tampoco. Que se esforzaban, pedían silencio, lo que a muchos les hizo pensar que o creían estar en misa o en el tenis y no en una plaza de toros. Pero si cogemos y hacemos un compendio de todos los vicios de la torería del momento, los convertimos en una pócima mágica y se los inoculamos a Aloi, lo mismo le pega una sobredosis de vulgaridad, porque al hombre no le falta ni uno, los tiene todos. Que si enganchones, trapazos, el estar despegado, el pico, el socorrido arrimón, el mal uso de la espada. Pero claro, si resulta que le toca con el gran fenómeno del momento al que quiere parecerse y se esfuerza en imitar, ¿qué esperamos? ¿Que temple, que mande, que la presente plana y que remate los muletazos atrás? ¿Estamos locos o qué?

Pero a ver si nos enteramos, que aquí lo que cuenta es la diversión y hay que ir a divertirse, a jalear trapazos, enganchones, trampas y que haya muchos despojos, ¡ah! Y mandar que se callen a los no divertidos, pero qué quieren que les diga, que al final y en definitiva, esta diversión y estos tan divertidos avergüenzan a la vergüenza.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

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