miércoles, 21 de enero de 2026

Yo también me retiré el 12 de octubre, hasta...

 

Se iba y a mitad de camino decidió darse la vuelta y quedarse. Pues...

Lo de las retiradas parece ser que es algo muy subjetivo, que cada uno lo entiende a su manera. Que el extremo sería considerar que uno se retira, se jubila todos los días al salir del trabajo, pero al día siguiente, por esas cosas de la vida, cuando suena el despertador vuelve a la actividad, vuelve al trabajo, quizá para retirarse de nuevo al acabar la jornada. Pero hablando de esto de los toros, no son los coletas los únicos que deciden retirarse en un momento dado. El que esto escribe más de una vez decidió retirarse muchos domingos después de una tarde penosa en la plaza de Madrid. Salía afirmando que no volvería más y los acomodadores y porteros, que ya me conocían, me despedían, no sin risas y sorna, hasta el domingo siguiente. Pero la fecha que más resonó en este mundo de los toros fue el 12 de octubre, día señalado para Fernando Robleño, que ya había anunciado que ese día se despedía de los toros. Que hasta es posible que vuelva, pero de momento no da la sensación de que vaya a ser así. Todo el mundo fue a despedirse de un torero, pero cosas que pasan, resultó que después del cuarto toro, el espada que abría plaza, Morante de la Puebla, con todo el ceremonial y majestuosa puesta en escena que pudo, salió al centro del ruedo, al platillo de Madrid y se destocó del añadido, que ofreció a los presentes. La conmoción se apoderó de la plaza. Pero, ¿no era el día de...? Pues no. De ello se se ocupó don José Antonio. La fiesta es mía, la tarde, esta y todas las demás, es mía y yo decido quién debe concentrar todas las miradas, todas las palabras, todo el asombro y todas las emociones del día. La gente no daba crédito, muchos entendieron de que aquello tenía una causa muy poderosa, la salud; algo que nadie puede cuestionar, porque ante eso...

Visto todo con la perspectiva que da el tiempo y con lo que se ha anunciado recientemente, que Morante reaparece en Sevilla en Resurrección, todo aquello no parece otra cosa que una mala teatralización para adornar un triunfo tan preparado, tan vacío y tan poco merecido como el que luego propició aquella manifestación de jovenzuelos vociferando con el torero a cuestas. Bastaba aquel gesto para que el montaje verbenero pasara a un segundo plano. Que sí, que son muchos los que se han ido, han vuelto, se han vuelto a ir y se han vuelto a marchar, que seguro que veremos en los próximos tiempos a más de uno que se desretire, pero al menos habrá que agradecerles que no tomen por estúpido al personal. Que no digo yo que nadie tenga que pedir permiso a nadie para nada, faltaría más, pero a veces las formas también cuentan; que después de aquel número, de perjudicar a un compañero, que ahora nos vengan con estas. Que eso de respetar a los compañeros también es torería, no solo el ponerse una montera decimonónica, no solo el llevar botijo y echarse un veguero en el callejón. Que si se es un mandón, nada engrandece más que la consideración a los que uno considera por debajo y eso, ni antes, ni ahora, lo ha practicado Morante. Y ahora, ¿qué? Supuestamente ya montado San Isidro, ¿quitarán a quién sea para colarse él? En Sevilla dicen que irá no sé cuántas veces, lo que igual es porque esto de la desretirada se estaba planeando desde hace tiempo. No digo yo que al día siguiente de aquel trampantojo de corte de coleta, pero...

Con lo necesitados que andamos de ídolos verdad, como para que se nos plante delante este caballero. Que no me molesta solo él, también esa gente que tiene a su alrededor y que les da lo mismo que su torero campe a sus anchas por los sembrados taurinos desmontando caballones y echando a perder las simientes que se comerán los cuervos, todo por... Si es que uno ya no sabe el porqué de todo esto, si por dinero, por vanidad, por no bajarse del machito, porque se aburren en su casa ¡Vaya usted a saber! Pero claro, siguiendo estos esquemas, aunque sé que a nadie le importa lo que yo pueda decidir, si me voy o si vuelvo con la primera de la temporada de Madrid, yo también me retiré el 12 de octubre, hasta...


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martes, 30 de diciembre de 2025

Queridos Reyes Magos, bórrenme de su Excel

Ellos son buena gente, pero ojito con los que les rodean


Me costaría encontrar a alguien que pudiera afirmar que servidor no ha tenido siempre la ilusión por los Reyes Magos a mil. De estas fiestas, desde que era niño, luego menos niño y ahora que me cuesta recordar cuando era niño, la carta a sus majestades era algo irrepetible, era el momentazo de año. Ahí yo vertía toda la ilusión que cabe en un corazón de dos habitaciones, un baño y un saloncito. Pero ojo, que tanta ilusión tenía, como comprensión hacia ustedes, unos ancianos que llevan milenios de acá para allá cargando con paquetes, manejando direcciones y siempre puntuales. Aunque lo de las direcciones, con esto de las computadores, se les ha allanado mucho el camino y con las autovías y los túneles en las autovías, mucho más. Pero claro, una cosa es que un año no encuentren tal o cual cosa, un traje de torero, que nunca llegó, se retrasarían en la sastrería, una ganadería de toros bravos, que igual es que no había toros para mandar a Madrid, pero... Perdonen que les diga, pero es que no atinan una, que se les pide blanco y me traen negro. Que empiezo todos los años escribiendo con letra clarita y grande, por lo de la presbicia que igual ustedes ya... Que no quiero yo pensar mal, ni mucho menos, que lo mismo es que el que maneja el Excel se ha hace un lío; aunque un lío todos los años y con el mismo, ya es mucho lío. Que lo mismo es que tienen a un paje asesor que no acaba de entender los deseos de uno, que igual les cuenta que él es abonado a no sé qué de toda la vida de Dios y resulta que... Que alguien tendría que aclarar el concepto de abonado, que puede entenderse por algo un poco pestilente y... ¡Ufff! Da cosa solo imaginarlo. De verdad, que no le deseo mal a nadie, pero, ¿no le podrían poner a cuidar los camellos o a ir recogiendo lo que estos dejan caer y que no son paquetes precisamente; Bueno, paquetes son, pero sin envolver para regalo.

Que insisto, uno quiere ser respetuoso y más con las personas mayores, con las de milenios en el puesto, que lo mismo ya tienen años cotizados de sobra, pero no es que les pida que no me traigan nada para este año y... y para ninguno, que lo que les pido es que me borren de su Excel, que borren mi nombre, mi dirección y cualquier referencia personal que tengan de mí. Que les pido toros encastados, con presencia, toreros con valor y capacidad y me montan lo que me montan, ¡unos carteles! ¡Unas ferias! ¡Unos carteles! ¡Unas fe...! Que claro si lo dejan todo en manos del paje que responde a las iniciales RGG, el Rafa para los colegas pajes, pues ya me contarán. Que lo mismo luego hasta se ríe comentando con sus coleguitas las tropelías que cometen con lo que en teoría debería llegar a nuestros zapatos. Que claro si este va por ahí diciendo que reparte regalos y carteles para el público casi siempre, para el aficionado uno o dos o tres días al año y ni se le pasa por la cabeza que sean para un lugar determinado, con una personalidad determinada, con unos gustos seculares determinados, no sé... pongamos que hablo de Madrid, pues así nos pasa. Que a ver quién le ha pedido a este paje colaborador, asesor o... que nos eche de regalo el convertir una plaza en un merendero tabernario ¿Quién le ha pedido que un lugar de lo más... de lo más... de lo más lo que sea, se convierta en un engendro de alcohol, vocinglería y chabacana astracanada? Y si si alguien lo pone en sus cartas, pues todo para él, que eso de compartir está muy bien, pero esto no me lo compartan, por la bondad que se les supone, no me lo compartan, quédenselo o directamente échenlo en un agujero muy profundo y cúbranlo de abono, pero no de tarjetitas con códigos de barras, no, con abonos de los otros de los de... !Ufff! Da cosa solo imaginarlo

Que yo no sé adónde se van ustedes o sus pajes colaboradores, asesores, veedores a comprar lo que se les pide, pero igual tendrían que cambiar de proveedores, igual no tendrían que ser tan del puño cerrado, igual tendrían que mirar menos el precio, que luego lo barato sale.. ¡Ah, no! Que aquí lo caro es lo que cobran sus colaboradores, asesores, veedores, productores por ir a “disfrutar” de sus ocurrencias. Que uno pone sus zapatos con toda la ilusión del mundo cada noche de Reyes, para que luego me los llenen de abono, porque el abono no cae, el abono hay que pagarlo con sus buenos reales y cada año más reales, que al final no nos van a quedar reales con que pagarnos esta pequeña debilidad que es el ir a los toros a la plaza de Madrid. Y a propósito, ¿una plaza de Madrid arreglada y mantener la temporada por los siglos de los siglos sería mucho pedir? Bueno, no, déjenlo, olvídense, porque visto lo visto, igual caigo en la tentación y al final me veo que la plaza la convierten en el nuevo Centro Comercial las Ventas Shopping y lo que conocemos por feria de Madrid lo convierten en una Kermesse con toritos de cartón y torerillos postureando con vulgar galanura; ¡Aunque...! Pero si esto ya lo “disfrutamos”. Que ya digo, que lo mejor va a ser que este año pida que queridos Reyes Magos, bórrenme de su Excel.


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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Deseos improbables y quizá imposibles

 

A todos, para todos, mi deseo de una felicidad infinita. Muchos besos y abrazos y que cada cuál tome lo que mejor le convenga.

Llegados a este momento del año, es quizá época de buenos deseos, buenos deseos para el vecino, para los compañeros de trabajo, ¿excepto el jefe? De buenos deseos para la familia, la de siempre y la política, ¿excepto para la suegra? Buenos deseos hasta para uno mismo; lo que sucede es que a veces se nos va la mano, nos ponemos a pedir y a pedir y acabamos queriendo que lo improbable y hasta lo imposible se hagan realidad. Pero oiga, o nos ponemos o no nos ponemos, porque si en esto también vamos a andarnos con medias tintas, si nos empezamos a ponernos límites, ¿para qué nos valen estas fechas? Así que nada, a tumba abierta. Aunque si nos ceñimos a esto de los toros, quizá lo que hace unos años no pareciera susceptible de convertirse en un deseo, hoy en día, gracias a los que manejan, que no rigen en el mundo de los toros, parecen auténticas utopías. Que me dirán que las utopías, en muchos casos, se han acabado cumpliendo, pero si empezamos a leer una lista de empresarios, ganaderos, presidentes de fundaciones, de uniones y asociaciones en las que entran los profesionales del taurinismo... Que si les digo que mi primer deseo sea que la temporada de Madrid se perpetúe por los siglos de los siglos y que no desaparezca, igual me dicen que cómo es posible que piense eso, que hay que ver las cosas en positivo, que la temporada de Madrid es inamovible. Muy bien, pues ahora escuchen al señor García Garrido y me cuentan. Que sí, que él dice que la va a mantener, pero claro, a su manera, que dista mucho, un mundo, de lo que otros pensamos que es la temporada de Madrid. Y como muestra, un botón. Que el primer paso es vaciar de contenido esa temporada y solo darle cierto valor a dos o tres festejos al inicio de temporada, más tarde de lo que en otro tiempo fue la norma, echar el resto, siempre a su manera, en San Isidro, que si los desafíos, maldita palabra, en septiembre, la feria de Otoño y el mitín de cierre de curso.

Pero claro, si seguimos prestando atención al señor empresario don García Garrido, lo de San Isidro... Es que es como para pedir muerte en lugar de susto. Que la ilusión de su vida, su máxima aspiración es que la feria discurra de jueves a domingo, alargándose hasta cuando sea. Que uno ya se empieza a preocupar, ¿y qué va a pasar con el Cénate las Ventas? ¿Vamos a tener que mantenernos en ayunas? ¿Ya no podremos disfrutar de ese ambiente selecto y familiar en el que se respira la afición por todos los poros que antes ha abierto la ingesta de grasaza y alcoholazo. Que ya me dirán ustedes si no es conveniente no ponerse límites en esto de los deseos. Que es posible que los equivocados seamos los demás, porque, siempre fieles al “garridismo”, llevamos unos años de feria histórica tras feria histórica; y nosotros sin enterarnos. Que esta ya es causa suficiente para estirar el calendario hasta que la temporada de Madrid no sea otra cosa que San Isidro.

Que visto lo visto, uno en lugar de poner pegas a estas maneras del “garridismo” lo que tendríamos que hacer es irnos a hacer una cura de reposo al Himalaya, si se es pudiente, o a la Sierra de Guadarrama, si no lo es tanto, o al parque del barrio con una bolsa de pipas y pensar. Y pensando, pensando, que esto no para, llegamos a lo de los carteles para el público y carteles para aficionados y no parece que nadie hable sencillamente de carteles para Madrid. Eso son ideas trasnochadas. Que hay que ponerse al día y olvidarse de eso tan trasnochado que es la idea de Plaza de Madrid. Ahora quizá debería ser plaza de Telemadrid, plaza de la tauromaquia universal, plaza de ocio diverso y no taurino. Y claro, si acabamos entregando la cuchara ante todo esto, ¿qué más da ya la temporadas de Madrid, San Isidro, el toro, los desafíos, que palabra tan fea, la casta, los toreros honestos con la fiesta, los poderosos, la lidia y no sé cuántas cosas más que parece ser que ya tienen sitio en la “Tauromaquia”? Precisamente muchas cosas imprescindibles en los Toros. Pero digo que son tiempos de felicidad, de desearle unas muy felices fiestas, que nos volvamos a ver en los toros, que sigamos hablando de toros por mucho tiempo y los que aguanten, que insistan en sus deseos improbables y quizá imposibles.


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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Dicen que Madrid devora novilleros

 

Esperamos que a la tercera sea la vencida


Anda que no habremos oído, leído veces eso de que es un crimen el novillo que le echan a los chavales en Madrid ¡Vaya, hombre! Si es que, cuando se junta tres o cuatro desalmados, pues pasa lo que pasa, que a los chavales se les quita la ilusión. No saben lo que siento estas cosas. Pero claro, ¿nadie se ha parado a pensar en esa injusticia de que a los chavales no les pongan por los pueblos para que se placeen? Igual no. Es más, ¿nadie ha pensado lo injusto y pernicioso que resulta que un apoderado, sea de la condición que sea, vaya a un pueblo a ver si coloca a su pupilo y lo primero que hagan sea preguntarle si ya ha estado en Madrid? Y si no ha estado en Madrid, ¡puerta! Que sea dicho de paso, quizá la pregunta debería ser si después de haber estado en las Ventas, ¿quién, aparte de los autobuseros, se suelen acordar si Juan o Miguel han estado en Madrid? Que es penoso el escuchar una conversación de los que frecuentan esta plaza domingo a domingo, o cena en las Ventas tras cena en las Ventas, que empiezan a pensar a ver si el novillero en cuestión se ha presentado ya en la Monumental o no. Y lo que es peor, después de no lograr acordarse, miran el programa y comprueban que se presentó en tal o cuál fecha, pero como si nada. Vaya paso triunfal, ¿verdad?

Pero si la cosa no cuaja, tenemos a quién culpar, a la plaza de Madrid y a todos los que pretenden que no deje de ser lo que a ellos les place que sea. Que te sueltan entonces eso de que en esta plaza se echa un ganado demasiado grande, que eso es un crimen, que menuda barbaridad y que a ver si se nos quita esa idea de la cabeza; que con lo poco rodados que están los chavales, ¿cómo se les puede echar lo que se les echa? Y cuidadito, que esta idea, partiendo de los profesionales, se extiende con extrema facilidad y rapidez a mucha gente. A los que quieren que su paisano prospere, a los que desde el sillón de su casa devoran sin filtro las doctrinas televisivas, ¡Así se les quita la ilusión a los chavales. Que no es la primera vez que lo digo, pero, qué poquita ilusión tiene alguien que quiere ser torero, porque cuando le echan el toro... ¡plufffff! Se nos desinfla. Que no lo cuentan, pero uno se imagina al padre o al que sea el ponedor, quejándose, porque ellos habían pagado para otra cosa y como el que paga exige... ¡Ay, no! O sí, el que paga por torear, no el que paga para ver torear... toros.

Que esto es el mundo al revés es algo aceptado hasta en los mares de la China, per tranquilos, que nadie intenta poner las cosas en orden, nadie pretende hacer que el alcalde de Villatrancos ponga cordura y contrate a los chavales que están empezando y que hasta puede que tenga una hoja de servicios, corta, pero con actuaciones con nota en otras localidades, no lo que hay que hacer es que cambie Madrid su forma de actuar y de entender, principalmente, lo que es su plaza. Y, ¿qué culpa tiene Madrid de que por ahí anden de cabeza? ¿Por qué tiene Madrid que pagar los platos rotos del sistema' ¿Por qué el aficionado de Madrid tiene que renunciar a lo que siempre fue esta plaza, para que se sientan a gusto los novilleros poco o nada toreados, los partidarios, que solo van con el paisano, o los profesionales que quieren que les dure el muchacho mientras el ponedor siga ejerciendo como tal? Que Madrid tendrá muchas cosas, pero hay una que no tiene y es el obligar a nadie a que venga por narices. Que el que no quiera, el que no se sienta a gusto con estas cosas, que se quede cómodamente dónde más cómodamente se encuentre. Y que se paren a pensar si es razonable, lógico y hasta humano, el llevar a chavales sin haber toreado nada, a que se estampen contra la plaza de Madrid. Que si fracasan, es el mal menor, imaginen que barbaridad, que el fracaso sea lo de menos. Que lo peor es que entre tanto entusiasmo, tanta mentira piadosa, tantos ánimos repletos de falsedad y cinismo, el más perjudicado, el que se puede llevar un mal golpe, el que puede irse para dentro es el chaval. Así sí que se le quita la ilusión. Que tanto cuidarles y cuidarles, que les digan las cosas como son, que les hagan empaparse de lo que es el toreo y si esto les hace muy cuesta arriba y no se ven en esta pelea, pues se acabó. Que el ser torero no puede ser un derecho que se deba conceder por el simple hecho de vestirse de luces, que el ser torero es un imposible que se tienen que ganar, que tienen que conquistar y si en Madrid se les ve con esa actitud de querer comerse el mundo, de querer aprender y seguir aprendiendo, que lleguen sin esos aires de figurón de opereta, amanerado y soberbio, esta plaza les abre los brazos de par en par; eso sí, nunca dejará de cantarles lo que consideren que no es y que ese no es el camino, pero que tengan todos muy, muy clarito que no hay que fiarse de esos que cacarean, que dicen que Madrid devora novilleros.


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domingo, 2 de noviembre de 2025

Cuando soñamos el toreo

Silencio, se sueña


Aquella tarde de otoño en Madrid se anunciaba un torero tan único, como particular. Que si de personalidad hablábamos, Paula; que si de arte, Paula; que si de torería, Paula; y si de genialidad... adivinen, Paula. Empezó con el capote, verónicas mecidas, llevando al toro, ¡qué digo? Eso sería irrespetuoso, embrujando al animal en cada embestida. Y los presentes con el asombro y la incredulidad de pensar que les había tocado a ellos, que esa era una de las tardes en las que la inspiración inundó el ruedo y un gitano de Jerez se zambullía en ella con el pecho por delante. Ya bastaba, ya no hacía falta más, el alma de cada aficionado ya no daba para más, le rebosaba la emoción. Pero el genio, aquel que lo mismo no los quería ver, como que veía lo que nadie imaginaba, en su toro, uno de Martínez Benavides, feo, acaballado, decidió enloquecer a la Plaza de Madrid, y juro que nunca había visto, ni he vuelto a ver, la plaza descabezada, muda y vocinglera al mismo tiempo, ante el toreo, ante la belleza del arte de verdad. Un trasteo imperfecto, lleno de imperfecciones y de la perfección del toreo eterno; aquello no estaba pasando, era un sueño, era soñar el toreo, con aquellos naturales de frente. Era vaciarse, agotar el último aliento derrochando garbo, duende, toreo, así de simple. Y sin quedarle fuerzas ni para montar la espada, ya todo daba igual, no hacían falta despojos, porque una obra de arte no precisa envoltorios, no tiene que alimentar estadísticas, fuera números, fuera cifras, porque el toreo se abría paso, un genio echó abajo las puertas del Paraíso y condujo de la mano a toda una plaza, a los enjutos de la cátedra de Madrid, que perdieron la compostura rendidos a aquel sueño. Agotado acabó sentado sobre el toro a punto de ser arrastrado, dando palmadas de agradecimiento a aquel feote acaballado que le había regalado un puñado de embestidas para esculpir un sueño. Y hoy, el maestro Paula, no ha hecho otra cosa que vestirse de burdeos y azabache, dispuesto para hacer el paseíllo y hacer soñar a toda la corte celestial con dos verónicas y una media. Que descanse en paz el torero, la paz que no tuvimos, gracias a sus muñecas, aquella tarde en la que la plaza de Madrid enloqueció por el sueño de un genio, que hizo soñar a los que tantas veces quisieron soñar el toreo. Y fue aquel día de otoño, cuando soñamos el toreo.


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jueves, 30 de octubre de 2025

A veces los imponderables


 Habíamos puesto toda la ilusión del mundo en poder pasar un rato con tan buena compañía como los amigos y aficionados, pero hay veces que hay imponderables que se cruzan en el camino, como unas goteras que se deben reparar con urgencia en la Sala Bienvenida, que han aparecido con las últimas lluvias. Esperamos poder cumplir la ilusión de juntos, supuestamente, hablar de toros. Mil disculpas y muchas gracias a todos.

miércoles, 22 de octubre de 2025

Mil gracias mil a todos

Será un placer compartir un rato en el que se hable de toros. Hasta completar aforo

Pues sí, los que hacemos Tendido de Sol Hablemos de Toros, cumplimos 10 años. 10 Años de gratitud a los que nos han llevado de la mano hasta aquí, a los que han hecho el programa suyo y lo han conducido por buen camino. Uno empezó con este blog y continuó, supuestamente, Hablando de Toros, todas las semanas. Como en este mismo sitio, ese era el único objetivo, compartir opiniones y hablar de toros, sin pretender jamás ser poseedor de la verdad absoluta, faltaría más. Pero sin renunciar nunca a expresar esta forma de ver y entender los Toros. Y no hay mejor forma de celebrar estos 10 años, que siguiendo compartiendo con los buenos aficionados y por eso, contando con la colaboración del Centro de Asuntos Taurinos, el miércoles, 5 de noviembre de este 2025, a las 18,30, grabaremos parte del programa en directo, en la Sala Bienvenida de la Plaza de las Ventas. Estaremos encantados de poder seguir compartiendo, en persona, una buena charla de toros. Y nunca será suficiente, pero ahí va nuestro agradecimiento a todos. Mil gracias mil a todos.


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