domingo, 30 de marzo de 2025

Pero, si lo he hecho muy bien, ¿a que sí?

De los novilleros siempre se esperaba al menos, actitud, que la aptitud se puede ganar con el tiempo, pero parece que eso era... hace tanto.


Está tan extendido eso del buenismo en los toros, que cuando los chavales llegan a una plaza en la que se les protesta, pierden el norte, no entienden nada de nada. Que en Villaporras del Chocolate Espeso se ponen a posturear, a mover el palmito, a sacudir las telas como si hubiera una plaga de polillas y el personal delira de la locura, pero oiga, es llegar a Madrid y los hay que empiezan a echar sapos y culebras con que si el pico, con el hay que picar, que dejes de correr a cada trapazo, si cada trapazo es un trallazo inmisericorde, si el ponte aquí, colócate allí y aunque la espada entre entera en lo negro, aún protestan porque dicen que menudo bajonazo, que si estás fuera... Pero, ¿es que esta gente no tiene descanso? Con lo bien que lo pasamos todos por esas plazas de Dios, aquí llegan esta grey y es que no les gusta nada, no vienen con ganas de divertirse. Pero si ya es grave el que los de luces y los suyos no lleguen a entender qué se les protesta, cuándo ellos consideran que lo están bordando, no se pierdan a los de los tendidos. Ellos que se habían puesto sus mejores galas, del brazo del chuti o la chuti, o la pandilla de colegas del insti, esos que van a demostrar su... no sé que van a demostrar, pero que cuando se creen que todo va sobre ruedas, ¡hala! Que resulta que hay unos señores que dicen que nanay, que no es que no sea perfecto, es que resulta que es un desastre. Que entra la espada hasta la mano y se echan las manos a la cabeza porque la punta asoma por la panza del novillo o porque la estocada se ha caído, y se convierte en eso que llaman bajonazo infame. Esto es de locos. Que no se explica nadie cómo dejan entrar a esa gente. Que a nada que vayas, te das cuenta de que están allí perpetuos, como las cadenas, que van y van y van y siguen yendo una tarde y otra y otra y un año y otro. Y que no se cansan oiga. Pero nadie parece explicarles a los de los tendidos y mucho menos a los de luces, qué es lo que protestan, que protestan porque no admiten las trampas, el engaño, los atajos.

Pues eso ha sido la tarde de los novillos de Fuente Ymbro, un encierro de esos que junto con los de luces, se convierte en una de esas novilladas que hacen afición... afición al ajedrez. Un ganado insulso, aparte de habérsele lidiado penosamente, permitiendo que corrieran y corrieran por el ruedo, sin que nadie con las medias rosas fuera capaz de fijarlos. En el caballo han tenido que sufrir al nula puntería de los acorazados en esas tanquetas con peto. En algunos casos, pretendían pasar el trámite con un amago de picotazo y que el tercio se cambiara. Hasta en el segundo el señor presidente ha tenido que obligar a que el de Fuente Ymbro fuera una tercera vez al caballo. Blandeando y alguno manseando indecorosamente, pero todos con una preocupante falta de casta. Que si les preguntan a algunos, la corrida fue complicada y de ahí el que los novilleros resultaran prendidos, pero más bien puede ser por carencias suyas, que por acierto de los astados. Solo el sexto pareció querer pelear algo, que tampoco fue gran cosa. Y a la retirada de la montada, pues gritos por aquí y por allá, gritos que no extrañaban a nadie, porque a los picadores sí que se les puede vociferar. Será que no deben tener parientes, ni paisanos, ni nada parecido, son solo señores a caballo, nada que ver con los de las medias rosas. La magia de las medias rosas.

Medias rosas como las que calzaban Diego Bastos, Mariscal Ruiz y Emiliano Osornio. Aspirantes a figuras, aunque alguno ya crea serlo, pero... que están más cerca de que ya después del verano no recordemos si los hemos visto por Madrid o si ese día teníamos una boda y no fuimos a los toros. Lo del manejo del capote es ya una plaga tan extendida, que a muchos ya ni les sorprende, lo que no quiere decir que no moleste el ver como pegan tirones, mantazos sacudiendo las telas y después de mil capotazos, la conclusión es que nada han hecho, si acaso, solo cumplir con el expediente de coger el mantón y zarandearlo al aire. Diego Bastos con la pañosa nos hizo creer a algunos que podíamos ver toreo. Citaba en las primeras tandas con la muleta plana , pero inmediatamente al segundo encuentro ya la atravesaba, ¡Dita sea! Y venta trallazos, tirones, pico y dejando que se la tocara en exceso. Y en una de esas, mal colocado, llegó el arreón con una cornada en la pantorrilla.. En su segundo, mil capotazos para nada, después de irse a portagayola y un farol de rodillas. El animal, ya aquerenciado en tablas desde el segundo tercio, no admitía más que dos trapazos y a la salida del segundo se marchaba buscando el refugio de las tablas. Poco había que hacer allí, pero quizá lo menos recomendable era empeñarse en dar derechazos y naturales. Empezó con cierto criterio sacándoselo a los medios, quizá para ver si ahí se olvidaba un poco de su tendencia de manso, pero desde el primer muletazo dejó claro el de Fuente Ymbro su condición y ¿hala! A los derechazos y naturales en un aquí te pillo, aquí te lo largo. Y el toro era un regalo, pero tampoco era cuestión de largarle el bajonazo con que le despenó Bastos.

Mariscal Ruiz quizá necesitaba que antes le hubieran contado un poco cómo funcionan las cosas por estas latitudes; que me dirán otro, pero a este no creo que le falten consejeros que le puedan guiar. Nulo con el capote, como todos, en el último tercio se hartó de dar trapazos, mucha carrera y muy acelerado. Venga manivolazos, venga carreras, venga precipitación. Y por si faltara algo, hasta manoletinas. Si le preguntan por su actuación en su segundo, igual creen descubrir al nuevo Gallito, pero mejor que pregunten a otra persona, que igual les cuenta que dio un solemne concierto de vulgaridad, trallazo por aquí, trallazo con el pico por allí, carreras y más carreras, para culminar tirando los trastos, ¡dejadme solo! ¡Fuera cachivaches! Que ya les digo que esto puede ser el gesto más honesto de la tarde, que si no sabes para qué te valen, para qué sujetarlos en la mano.

Emiliano Osornio no desentonó del grado de vulgaridad de sus compañeros, centrado en el último tercio, aunque estuviera bastante descentrado. Muletazos en los que parecía pegar un ventanazo, le llegaba el novillo y ¡pum! Manivolazo al aire. Insulso, sin gracia ninguna, que imagínense, lo más notorio fueron unos naturales con la derecha, no por su calidad, ni mucho menos, sino por no tirar lejos de si el palo y sujetarlo con la zurda. Ya ven a qué se reduce lo más destacable. Y así llegamos al final de la tarde, cuya mayor novedad fue el que ya en la calle aún lucía el sol. Y unos echando para casa pensando que una tarde más avanzando hacia la nada de la nada y otros, sin dar crédito por el comportamiento del respetable que no se les echó de hinojos esperando alzarles en triunfo entregados a su vulgaridad y comentándole en el coche al que llevaban al lado eso que sonaba a rogar aunque fuera un halago... pero, si lo he hecho muy bien, ¿a que sí?


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lunes, 24 de marzo de 2025

Toros muy fotogénicos, pero...

 

Que no se me enfaden los adolfistas, pero es para enfadarse con los de Adolfo. Que bonita estampa pero si se les agita, suenan a hueco.


La primera de temporada bien podía haber sido un homenaje a la fotografía, un reconocimiento al señor Daguerre, Eastman ya a todos los pioneros del arte de la imagen detenida en un instante. Que a más de uno se le pusieron ojitos al ver la fotos de los de Adolfo en el campo; unos torazos, torazos cinqueños, torazos para esculpir, torazos como no se habían visto jamás, pero...Que nadie puede decir que la corrida estuviera mal presentada, ni mucho menos, pero de aquellos torazos de la foto... que igual es verdad eso que se decía que las fotos engordan. Engordan y hacen parecer torazos lo que luego en vivo son una corrida bien presentada, pero sin estridencias. Que los aplaudieron de salida, desde luego, aunque igual a lo que algunos aplaudían era a la foto. Pero ya digo, no hay que fiarse de las fotos, porque lo mismo sucede si haces una foto a los tendidos de sol, andanadas aparte, y parece que la plaza está de bote en bote, pero el señor de la cámara se daba la vuelta y apuntaba a la sombra... Esa foto no era recomendable, se veían más calvas que en un vuelo de Turkish Airlines aterrizando en Estambul. Pero los habrá que les hablan de gran entrada, cuando quizá mejor se podría hablar de media entrada.

Y si hablamos de fotos, a Rafael de Julia se le acabó la fotogenia en el momento en que se lio el capote de paseo, porque a partir de ahí, todas las instantáneas han debido salir movidas y desenfocadas y la foto que muchos habrían pensado como la más honrosa, no se dio, no hubo un corte de coleta que podría haber dado dignidad a una tarde nefasta, un petardo de esos que se recordarán como paradigma de petardo. De salida ya se vio apurado con el capote en sus dos toros, viéndose rebasado por los de Adolfo, que le acorralaron contra las tablas en ambos recibos de capote. A su primero, que ya se paró prácticamente en los primeros compases, le trasteo con mucha desconfianza, la misma que exhibió con la espada. Que quizá debería contar las veces que pinchó en los tres toros que hubo que estoquear, pero me van a perdonar, pero a estas alturas no sé dónde habré dejado el ábaco. En su segundo, un animal que flojeaba, aunque hasta parecía que metía la cara, no lo quiso ni ver, como en su primero, durante la lidia y llegados al último tercio, tras verse desarmado al segundo trapazo, optó por tomar la espada y empezar su particular vía crucis con la espada... otra vez un rosario de pinchazos, la mayoría en los bajos y ninguno en las agujas, saliéndose descaradamente y no llegando casi ni a pinchazo hondo. Poco hay que contar, que está fuera, sin facultades, sin sitio, desconfiado y en estas, ya me dirán qué es lo que se puede esperar. Pues nada, de momento, volver a verle en mayo, aunque lo más sensato y torero fuera hacer trabajar a las tijeras y que estas se llevaran el añadido por delante.

Seguro que Damián Castaño podrá elegir fotos de su trasteo en las que este y el mismo saldrán muy favorecidos, pero claro, esto del toreo no es cosa de instantáneas, igual la tauromaquia de ahora sí, pero el toreo, lo de torear es otra cosa. Y es otra cosa, porque en las fotos no salen las carreras a todo correr después de cada trallazo, igual que tampoco se aprecia si el muletero va cazando muletazos allá adónde pille toro. Trapazos abusando del pico y sin rematar en ningún caso y la vez en que más se enroscó a un pupilo de Adolfo lo hizo bailando y sin parar quieto. Ausencia de temple y mucho más de mando, pero quizá por esa emoción del que no manda, del que está a lo que diga el toro, el personal se enciende. En su segundo, como en el primero, le manteó con el capote como un peón, dándose la vuelta para perderle terreno hacia los medios. Bueno, en este que hizo quinto lo mismo perdía terreno para afuera, que para las tablas, a lo que el Adolfo decidiera. Este pudo ser al que menos se picó en toda la tarde, para llegar al último tercio con la misma tónica, trapazos corridos, aperreado con el animal, pretendiendo hacerlo ver como un toro intratable. E intratable era si no había ni asomo de toreo, que ahora te quito el engaño de repente, que te dejo el telón para que derrotes y así, después de basar todo el trasteo sobre el pitón derecho, la tomó con la zurda y en una de estas de quitar el engaño, fue volteado de mala manera, teniendo que pasar a la enfermería con dos cornadas. Salió a pasaportarlo Rafael de Julia y... creo que no merece la pena abundar sobre la forma de quitárselo del medio.

Y cerraba la terna Adrián de Torres, al que me cuesta calificar si resulta fotogénico o no. En cuanto a la lidia, pocas fotos eran posibles, si acaso en su recibo al sexto, con cierto garbo, pero que no va más allá de posar para una posible instantánea. A su primero se empeñaba en levantarle la mano y ahí el animal decía que nanay, pero si la bajaba, la cosa cambiaba de color, pero nada, pico, más pico, aire al mundo y algún que otro enganchón que los entusiastas aún jaleaban. Que igual pensaban que eso surtiría el mismo efecto que si decían patata, que el trapazo se vería bien, pero ya les digo que eso no funciona. Con cuidado de que no se le viniera abajo el toro, terminó acortando en exceso las distancias, recurso muy valorado por los entusiastas partidarios y por otros lares... aunque ahora eso también gusta y mucho en Madrid. Si no es por un bajonazo infame, igual los más leales le habrían pedido algo agitando los pañuelos. El sexto, que se vencía por el izquierdo, bastante tenía con aguantarse en pie; trapazos con el pico y el animalito entrando al engaño como un burro. Soso, pegando banderazos y otra a meterse entre los cuernos, para acabar pinchando una y otra vez, que algunos ya le investían como alumno adelantado del otro as de espadas, pero afortunadamente, no fue tan poco hábil y tan pesado como quién abría plaza. Y así acabó la primera del año, con unos preguntándose por qué tal no se había cortado la coleta, por qué cual se quedó al descubierto con tan mala pata que resultó cogido, por qué se insiste en un torero que dicen que hace, pero que en realidad no dice nada y por qué siguen anunciando un hierro, que alguno habitual no protestó ni por disimular, que no tenían nada dentro y que todo se quedaba en que eran toros muy fotogénicos, pero...


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martes, 18 de marzo de 2025

Cuidado con atender lo que proponen los antis

Si esto molesta a antis y taurinos, pues nada, se quita y punto, aunque la verdad es que ya llevamos bastante adelantado en este plan.


Constantemente escuchamos la amenaza que suponen los antis para los Toros, ellos son aparentemente el único peligro que nos acecha. Que sí, que luego vemos las concentraciones en contra de la “tauromaquia” en que no juntan gente casi ni para sostener la pancarta y nos reímos y hacemos burlas, pero luego resulta que son la fiera corrupia que nos va a devorar, son lo único. Pues no son lo único, pero sí que son un peligro para esto que nos apasiona, por supuesto. Que peligroso es lo que dicen, casi siempre barbaridades paridas por la ignorancia, por un profundo desconocimiento de lo que son los Toros, de lo que es el toro, el rito, la afición. Que lo ven como que unos señores van a disfrutar viendo sangre, viendo morir a un animal, a un señor pinchándole cosas. Que cómo dice un amigo, si esto fuera así, en los mataderos habrían puesto gradas y cobrarían entrada. Que habría que preguntar a más de uno que afirma tal memez, si nos considera un bárbaro, un sanguinario, un ser sin sentimientos, ni humanidad, después de a lo mejor haber compartido con nosotros horas y horas de amistad. Pero esto es capítulo aparte, que los antis van cómo van y transitan por dónde les da la gana. La cuestión ahora es que desde hace un tiempo los propios taurinos, los que viven, los que se lucran de esto, se han lanzado en brazos de estas barbaridades y empiezan a ver con buenos ojos lo que a los aficionados les resultaría inadmisible de todo punto y, por supuesto, el fin de los Toros, el fin de este animal.

Que a nada que uno piense, el no ver con malos ojos ciertas cosas, como las corridas sin sangre, es porque piensan que esa sería una vía para mantener su negocio durante diez minutos más. Que ahora nos cuentan desde México eso de las corridas solo de capote y muleta, que cada capítulo, porque no me atrevo a llamarlo lidia, dure un máximo de diez minutos y que pasado ese tiempo, el toro se devuelva a a finca. Señor ganadero, ¿que usted ha vendido una corrida? Pues tranquilo, que ahí va de vuelta. Y haga usted con ella lo que considere. Que igual el propio ganadero opta por el matadero, pero eso no creo que les importe a los antis, porque dentro de su propia ignorancia, estos no serían capaces de llegar más allá.

Pero a aquellas voces de toreadores profesionales, porque parece ser que lo de ser matadores de toros igual les ofende, aquellos que decían sentir pena al tener que matar un toro, véase el señor Castella, ahora tenemos al señor Haces, don Pedro, don Bull para los colegas, quién suelta que o se implantan las corridas sin sangre o que esto desaparecerá. Vaya con el visionario, el mismo que ya ha hecho ensayos en el que el velcro era el gran protagonista del show. Pero la cosa no para ahí, porque resulta que este señor, don Toro, es parte activa en la plaza de Madrid. No me dirán que la cosa no pinta de lujo. Un panorama como para darse a los ansiolíticos, como para hacerse empanadas de lorazepan. El señor de los cruceros por un lado, el señor de la taugomaquia y los tascurrios por otro y el del velcro por otro, todo ello controlado desde la administración por el caballero que igual es un tipo estupendo, pero que de momento no da ni para leer la lista de la compra sin trastabillarse. Que ya me le veo pidiendo sod cabanalices, una zahonaria y treses likos de rajanas.

Y a todo esto, rezando para que el cielo no se nos venga encima, como temía el bueno de Obelix. Que parece algo de tebeo, pero si uno entra en la plaza de las Ventas, el cielo no, pero démonos con un cantito en los dientes si no se nos cae el techo antes de sentarnos en los tendidos, o que estos no se nos desmoronan a nuestros pies, que lo de esquivar baldosines desprendidos, rodapiés en el suelo o jóvenes ansioso en busca del alcohol botellonero al acabar un festejo, eso ya lo tenemos bien trabajado. Y así pensando en todo esto, ¿ustedes creen que los antis no tienen para celebrar? Que ya es lo último de lo último, que los que supuestamente son sus enemigos, ahora resulta que son los mayores defensores de tus reivindicaciones ignorantes y sin fundamento, más allá del pretender un mundo, una naturaleza enmoquetada en la que los seres humanos si piensan en comer, que es algo que deberían desterrar de sus costumbres, lo harían recogiendo bayas del monte. Que no quiero ni pensar en cómo se pondría la sierra de Madrid a eso de las dos de la tarde, con todos los madrileños buscando bayas ¡La locura! Que habrá quién diga que lo que sea, con tal de que puedan seguir yendo a merendar a una plaza o hacerlo frente a la tele, porque si no, ¿qué vamos a hacer por las tardes? Que no sé qué pensarán ustedes, pero cuidado con atender lo que proponen los antis.


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jueves, 6 de marzo de 2025

Fuego amigo, cuerpo a tierra, que vienen los nuestros

¿Dónde están los que dicen defenderme? Pues que no me defiendan más, que me hunden.


ya no se está seguro en ninguna parte. Que uno empieza refugiándose allí dónde mejor puede para que no le lleguen los embates de los antis y cuando más a gustito estás, calentito, bien pertrechado de todo lo necesario, sin que se vislumbren amenazas en el horizonte, ¡catapum chimpún ratatatapum! Resulta que los taurinos lanzan una andanada que haría tambalearse las tauromaquias de Pepe Hillo, Paquiro y toda la teorización sobre el toreo de Domingo Ortega, Joselito y el mismísimo Licenciado de Falces. Que dirán que no es para tanto, pero, ¿ustedes han escuchado leer a Miguel Martín en la Asamblea de Madrid? Y digo leer, porque llamar a eso comparecencia sería faltar al respeto a la dignidad de la institución. Que el caballero, recién investido máximo responsable de los Toros en la Comunidad de Madrid, se presentó a... no me pregunten a qué, pero sí les puede responder a lo que fue ese debut, como él mismo llama a su presencia ¡Válgame el cielo! Vestido como para servir una boda, impoluto, más elegante que el maitre del Savoy, esperó a portagayola la pregunta del representante de la oposición. Que algunos esperarían algo de vigor en la formulación, pero no, como buenos taurinos, salió su señoría con una embestida pastueña, rebosando nobleza, metiendo la cabeza sin un amago de derrote. Que tanto entusiasmo solo es comparable al recibimiento a la suegra un domingo a la hora de comer. Pero ya lanzada la primera pregunta, allí que sacó el señor Martín un legajo y empezó a leer lo que no sabemos quién escribió. Que le preguntaron por la teoría de la relatividad, pues él soltó la receta del arroz con almejas; que si la conquista del Perú, pues ahí iba cómo quitar las manchas que más resisten en el lavado en frío. Un despropósito absoluto. Eso sí, leyendo con un convencimiento, que solo le faltaba silabear como los niños al hacer sus primeras letras ¿Y este es el mejor candidato para defender y representar los Toros en una Comunidad en la que se encuentra la que llaman la primera plaza del mundo? Que no sé si podría habérsele ocurrido a un anti un ataque mejor. Que da para reírse, pero risas de esas histéricas como cuando te mueres de miedo, cuando te ves acorralado por una jauría de lobos o si en un callejón sin salida te rodean los ultras del equipo enemigo mientras luces tus colores del alma.

Pero, ¡quién ha decidido nombrar a este señor? ¿El enemigo? Que no sé si alguien se habrá entrevistado con él, pero si lo han hecho, sobran el entrevistado y el entrevistador. Que tanto que se habla de meritocracia, que digan que es lo que ha hecho que este caballero alcanza semejante púlpito del Toreo. De verdad, ¿no había nadie más? Aunque igual si empieza alguien a recitar méritos, lo mismo nos íbamos a sorprender, o más bien a escandalizarnos, porque sorprender, ya no nos sorprende nada. Que en todo un partido con miles de afiliados, seguro que con muy buenos aficionados a los Toros, con cabeza, sensatos y sobre todo con conocimientos y con verbo más que fluido para defender este legado, ¿solo han encontrado a este señor? A mí no me digan, pero no han buscado bien. Que es que parece que han puesto al primero que pasaba por allí, quizá porque los que le han puesto son los primeros que no le dan importancia ni al cargo, ni a lo que este representa, ni valoran la labor que tiene por delante, que va a ser mucho más exigente que lo que fue el preguntador de la oposición en la Asamblea de Madrid. Y luego me dicen que si los de tal tendencia o tales siglas van en contra de la Fiesta. Pero, de verdad, ¿creen que esos pueden superar al señor Martín? Que se lo ha puesto muy difícil, que esto no se supera así de cualquier modo. Que visto lo visto, ya me veo la feria del bricolaje en el Batán, Expo Mueble en las Ventas... ¡Ah! Perdón, perdón, que lo del mueble ya está. Si es que va a ser verdad que cuando estos se ponen a dinamitar la Tauromaquia, cómo ellos dicen ampulosamente, no hay quién les siga el paso.

Pero lo peor es que esta mediocridad, esta vulgaridad está instalada en todos los ámbitos, en los de los despachos, como queda evidenciado, en los que crían toros, los que se visten de luces, la prensa, los públicos que van a hacer botellón en las plazas, en las peñas en las que lo que más preocupa es que vaya el figura para tenerle cerquita y que les firme... porque firmar sí saben, ¿no? Que lo que llevamos diciendo hace tiempo, que dejen de defender esto, porque está que ya no sabemos si va a aguantar una defensa más o si ya reventará de una vez por todas. Que sí, que mucha pose, muchas palabras repetidas como mantras, aunque no sepan lo que significa, que me recuerdan a las señoras que rezaban el rosario en latín y no sabían que Stella matutina nada tenía que ver con “tela pa cortinas” Y les digan lo que les digan, aunque les cuenten que es fuego amigo, cuerpo a tierra, que vienen los nuestros.

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martes, 25 de febrero de 2025

Monsieur Casas, ¿cinismo o tiene un gemelo que va a su aire?

Después de leer o escuchar al señor, monsieur, Casas, don Simón, siempre miro a ver si me han colgado un muñequito por la espalda. Parece una broma, pero no, habla muy en serio, ¿no?


Si ustedes quieren divertirse o simplemente encontrar respuestas al sentido de la vida, a eso de dónde vamos y de dónde venimos, eviten por todos los medios el escuchar o leer una entrevista del señor, monsieur, Casas, don Simón. Que solo me falta oírle decir que esto de la “taugomaquia” es un agte inhumano y que debería desaparecer de la faz de la tierra. Que me dirán que por qué tan atrevido postulado. Pues muy fácil, yo les doy mis razones. Que resulta que desde el minuto uno en el que este señor pareció por la plaza de Madrid allá en los tiempos de los Choperitas, ha tenido que convivir y llenar sus bolsillos con la televisión; pero va no hace mucho y se explaya con que él no quiere televisión, que así se vulgariza este show que tiene montado, que ver tantas veces a los mismos toreros aburre y que por eso, él eliminaría la tele. Que ¡ojito” con lo dicho. Primero, que lo que se retransmite es vulgar y que los figurones que nos hace tragar año tras año son unos... ¡En fin! Pero que la cosa no queda ahí, que se podría haber dado el capricho de prescindir de la tele justo cuando Movistar se apartó de esto de la “taugomaquia”, pero no, no contento co0n no darse un gusto al cuerpo, enredó y enredó hasta conseguir que One Toro se metiera en este embrollo. One Toro, que más tarde pasó a estar bajo el manto de un grupo de personalidades influyentes de Sevilla, muy influyentes. Igual en ese momento esto de la tele dejó de ser tan atractivo como suponíamos que lo era para el señor, monsieur, Casas, don Simón. Vamos, que ahora te suelta que hay que ir a la plaza sea como sea, aunque vivas en el Perú. Que venir, pueden venir, pero que no cuenten con poder dormir en casa, ni llegar a la cena los días de toros. Que les sale mejor, aunque más caro, pagarse un billete de avión, ida y vuelta, un hotel en la capital y hacer tres comidas al día a mesa puesta. Que aunque no lo diga, deja muy claro el perfil de clientes que quiere para las Ventas en la feria. Gente de posibles, gente con el bolsillo más blindado que el búnker del Banco de España. Ya saben, que esto de los toros es un artículo de lujo y como tal lo vende. Que será que como le gusta eso de las tradiciones, pretenderá que el personal haga como aquellos que se decía que empeñaban el colchón para pagarse el boleto.

Pero el señor, monsieur Casas, don Simón, ahora nos suelta que los empresarios no deberían ser también apoderados de toreros ¡Aleluyaaa! ¡Viva la sensatez! Pero... ¿y esto lo dice el que tiene una cuadra de espadas que luego nos los meten con calzador en Madrid y en todas las plazas que gestiona? A ver, ¿dónde me he perdido? Porque estoy muy perdido. Que la propuesta me parece estupenda, pero viniendo de quién viene... Que igual es que así se ahorraría lo que tuviera que pagar a los espadas, a los acompañantes y al lucero del alba, que le valdría con poner el cazo por otro lado y se quitaba de líos. Pero la gran pregunta es: ¿Nos está tomando el pelo? ¿Tiene intereses ocultos que no llegamos a ver? ¿Es un ejercicio de cinismo elevado al nivel dios, que no se puede ser más cínico? ¿Tiene un hermano gemelo que va a su aire y suelta lo primero que se le pasa por la azotea? O quizá otras cosas. Que esto es algo que se viene comentando desde hace... de toda la vida de Dios, para que así los Matilla, Casas, Chopera, Choperitas y demás acaparadores de funciones se centraran en una sola función y que así se crearan contrapesos entre los diferentes actores que intervienen en la fiesta. Que vamos, que solo me falta que en próximas apariciones suelte que la prensa tiene que ser independiente y no bailarle el agua a los taurinos; que los ganaderos no deben plegarse a las exigencias de toreros, empresario y uno que pasaba por allí; que los empresarios y ganaderos no deben dar oídos a los caprichos de los figuras; o que los presidentes no deben estar “tutelados” o presionados por nadie que no sea el que paga y exige el cumplimiento del reglamento que los ampara.

Como diría el otro, vivir para ver. Eso sí, que obras son amores y no buenas razones. Que empece aplicándose el cuento a si mismo y que deje de llevar toreros, que deje de llevarlos a Madrid una y mil veces con el único mérito de estar bajo el ala de este señor, monsieur Casas, don Simón. Que igual así nos librábamos de tragar ruedas de molino de señores de luces y ganaderos que ya no se pueden aguantar ni un minuto más. Que unos se mantienen porque los paisanos medio les mantienen ahí, sin otros mérito que... Eso sí, cortan orejas y como luego la estadística parece que es lo que vale, pues venga otra vez los poderdantes del señor, monsieur, Casas, son Simón. Que igual a ustedes les da por pensar en razones para que este caballero vaya soltando lo que suelta por ahí, pero al final la cuestión concluye con que Monsieur Casas, ¿cinismo o tiene un gemelo que va a su aire?


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miércoles, 19 de febrero de 2025

Una feria de otra parte, que no de Madrid

A ver quién reconoce ya a la plaza de Madrid. Seguro que Plaza 1 y la Comunidad no, quizá porque nunca han sabido lo que era, aunque alguno alardee de abono desde los diez años, pero si estás pendiente de lo que dan para merendar, igual se te escapan muchas cosas.


Madrid y su feria de San Isidro no son simplemente una retahíla de carteles con unos nombres de toreros, habitualmente, aunque no siempre, tres y una ganadería, aunque también pueden ser dos de diferente dueño, dos del mismo dueño, un número indeterminado con la simple aclaración de que serán de la misma comunidad, cuando no lo despachan con un “de diferentes ganaderías”. También es verdad que es ver los carteles y, ¡oiga! Que parce que nos hipnotizan o nos idiotizan; que reaccionamos como las gallinas cuando le pintan una raya en el suelo. No vemos más que carteles, nombres y más nombres y ya empezamos a soltar que si este qué pinta, que si el otro qué méritos ha hecho en la última década o nos hacemos cruces al ver como vuelven, como cada año, los hierros que garantizan un sonado fracaso, como ha sucedido en los últimos años, demasiados años. Y cuando queremos reaccionar, a lo más que llegamos es que nos van a traer la misma inmundicia de siempre, sin saber con qué objetivo decente, porque de los otros... de los otros se nos ocurren muchos fines, aunque el fin definitivo no sea otro que la ruina total y absoluta de la plaza de Madrid y que todo lo que vaya a suceder, todo lo anunciado no tenga nada que ver ni con la historia, ni con la tradición, ni con los gustos, ni con lo que nunca debió dejar de ser esta plaza.

Nos arrean el listado de festejos y todos nos valen para tomarlos como feria, como parte de la feria, pero, ¿es esto así realmente? Pues no debería serlo, no debería obedecer todo esto a ese empeño de la empresa actual de bautizar con nombres a veces grandilocuentes, a veces supuestamente conmemorativos y siempre estrambóticos. Que no quiero decir que esté en contra de festejos homenaje a personalidades o instituciones, pero fuera de la feria, fuera del abono, que no sean incluidos en el abono cautivo de la plaza; pero claro, si así se alarga el ciclo y se motiva a los públicos a que acudan a la plaza no por el contenido, sino por el continente, pues acabamos poniéndole nombre a cualquier cosa. Que la feria de Madrid debería tener el suficiente tirón como para que bastara ser nombrada con el número de festejo que hace en el ciclo y es más, que al acabar nos quedáramos con ganas de más, que el sentimiento fuera el de sentirse huérfanos de toros y no liberados por haberse terminado el serial... al fin. Y luego, pues para ir calmando las ganas de toros, pues la beneficencia, la prensa y todo lo que queramos después. Que si el cumpleaños de la Unión, que si el de los amigos del chotis, que si la asociación de chocolateros, pero aparte, aunque... aunque visto como está el panorama, lo mismo a estas celebraciones no iban ni los del chotis, ni los chocolateros, ni el Sumsum Corda pagándole la entrada.

Quizá esto sea una muestra, en primer lugar del absoluto y descorazonador desconocimiento de lo que es la plaza de Madrid por parte de la empresa explotadora, la propietaria y todos los que se adhieren a este circo de festejos bautizados para la ocasión. Que por otro lado, esta es una actitud que llevan mostrando desde hace años, organizando la temporada por ferias, una detrás de otro, que si el camino, que si los caballos, que si cenarse la plaza. Y en segundo lugar es un intentar inventos para alargar un ciclo que cada vez se hace más largo, aunque haya menos festejos, y aprovechar la inercia del que paga, que cuando va a renovar el abono le es más fácil el “deme todas”, que ponerse a pensar cuál deja en la taquilla. Aunque cada vez hay más abonados que empiezan a desechar festejos, encontrándose con ese gran problema de saber que no sacan, porque cuesta quedarse con algo, que seguramente si le permitieran pasar el año en blanco lo harían, si les guardaran el abono para el año siguiente. A ver qué pasaría entonces. Aunque lo mismo siempre habría el que va una tarde en feria. O en lo que sea siempre que sea en mayo, y aprovecharía que han dejado un hueco para poder ir con la chuti, el cuñado, la cuñada y ya puestos, hasta el suegro y la suegra, pero cada uno pagándose lo suyo, que con estos precios no está la cosa para tirarse el pingüi e ir de generoso.

Una feria, o lo que sea, en la que repiten varias ganaderías, ¡ah, no! Que la Beneficencia no cuenta, es verdad. Pero que vienen dos veces. Que en otros tiempos, se daba el caso de que quién lidiaba en este festejo que se consideraba el más importante del curso, pues no lidiaba en feria. Pero claro, ahora, con ganaderías que llegan a tener hasta la veintena de corridas, se podría montar una feria solo con un hierro. Y lo contentos que se iban a poner más de uno de los de luces. Lo que parece evidente es que los que montan todo este tinglado ni saben, ni quieren saber lo que fue y nunca debió dejar de ser esta plaza, aquella que daba valor real a lo que allí sucedía y a los que lo realizaban y que ahora solo les sirve para engordar unas estadísticas que no se creen ni los de la propia empresa y que solo sirve para engañar a los paseadores de despojos y a los que los piden con vulgar alboroto. Y mientras, pues nos queda la esperanza de que se enteren de una vez de que esta puede ser una feria de otra parte, que no de Madrid.


Enlace programa Tendido de Sol Hablemos de Toros:

https://www.ivoox.com/podcast-tendido-sol-hablemos_sq_f11340924_1.html

viernes, 7 de febrero de 2025

Y que no dejamos de sorprendernos

Pues si echaron de menos la presencia del toro en todo lo que fue la presentación y posteriores carteles de San Isidro 2025, explíquenselo a este, que no acaba de dar crédito por quedarse tan al margen de todo.


Las galas sectoriales son lo que son, un acto de autobombo, de melosidad empalagosa que lleva casi hasta la arcada, pero oiga, cada uno se monta sus saraos cómo les da la gana y no somos nadie para enmendarles la plana o afearles su mal gusto para esto de los saraos cuchipandísticos; allá penas. Pero claro, luego llegan los taurinos y se montan su juerga particular, e insisto en lo de particular, en un entorno público, en un lugar del que todos los madrileños somos dueños de hecho, porque eso se mal mantiene con nuestros impuestos, y además están los dueños de espíritu, los que con todo el derecho consideran como suya en este caso la Plaza de Toros de las Ventas. Que no es que pretenda nadie ser el dueño del inmueble para instalarse allí o para celebrar el cumpleaños de los niños o la comunión de la mayor o la puesta de largo ante la yet set. Que no es eso, ni de lejos; ese sentido de posesión es por lo que esta plaza es y representa, el bastión del toreo, o para que nadie se me enfade, uno de los bastiones de esto que los más mayores seguimos llamando los Toros. Unos ven la plaza como ese lugar al que ambicionan llegar una, dos o diez veces al año, después de tragar horas y horas de coche; y otros, pues la sentimos como nuestra casa, y aquí no hay ningún sentido figurado. Que pasamos por ella en cualquier época del año, y aunque el entrar sea algo muy cotidiano, no deja de ser especial, por muchas veces que hayamos cruzado sus umbrales. Y claro, ustedes entenderán, con esto de los ocupas si te bajas a la compra y vuelves a casa con las bolsas y te encuentras a una familia con tres criaturas, los abuelos, los cuatro abuelos, un tío de los niños y su churri, todos en el salón de tu casa cantando el Asereje je de je, pues... Pues eso es exactamente lo que hemos sentido todos los fieles a la plaza de Madrid, censados en cualquier parte del mundo, que nos han llegado una panda de ocupas y se nos han sentado en el salón de casa para darse abrazos, besos, soltar discursos de aquella manera y repartirse premios, como si estos fueran las joyas de nuestra abuela.

Pero claro, resulta que estos ocupas llevan años instalados en nuestra casa, han quitado las fotos de los niños, las de los abuelos, han tirado al punto limpio los muebles de caoba, el bargueño policromado, las alfombras persas y de la Capadocia, la cristalería de bohemia, un cuadro atribuido a Goya, la colección de monedas antiguas y no se dignan ni a pensarse en arreglar las humedades de las paredes, ni a arreglar las tejas que ya no dejan que el agua resbale. Y todo esto lo han sustituido por la serie Grundhall, la cristalería Bingern y un póster que robaron en el metro de un podólogo en la calle de Alcalá con la carita irreconocible de la nieta del podólogo. Y además, cada vez que organizan un sarao, solo invitan a los suyos, a los que les abrazan, les halagan y dejan hablar al casero, ese que no aparece por allí nada más que una vez al año y si dan de merendar y quién dice defender no sé qué, pero hace la vista gorda a todo este monumental e insoportable deterioro, este estado de semirruina en el que ha quedado nuestra casa. Y lo que más me sorprende es que haya quién se sorprenda de todo esto. Se sorprenden los que aplauden cada compra en esa tienda sueca del toreo, los que cada vez que vas de visita te cobran cada día un poquito más, los que niegan la protesta a los demás, los que se derriten al ver al casero pasearse por el pasillo de nuestra casa y aplauden con fruición y consideran que no hay nadie mejor que estos ocupas. Que lo importante es que haya juergas en nuestra casa, aunque ya en casi nada se parece a nuestra casa ¿Y aún se sorprenden? ¿Se sorprenden porque la señora Ayuso permita y ceda todo lo que hay que ceder a los caprichos de Plaza 1? ¿Se sorprenden porque en los carteles haya desaparecido el toro, que lo anuncien un puñado de tardes y que todo lo demás, de forma mayoritaria, sea lo de siempre, con los de siempre. Y un cartel anunciador que... ¡Hombre! Pues el cartel anunciador es lo más coherente de todo. Coherente dentro de la vulgaridad, chabacanería y alejamiento del espíritu, de la idea que siempre encarnó la plaza de Madrid. No aparece ni la sombra de un pitón de un toro, que lo que debería ser el eje central se ve suplido por la imagen de una señorita que dicen que es... pero que con tanto retoque no la reconoce ni... Luego a un lado la misma señorita poniendo posturas, como... y aquí pongan el nombre que quieran. Y fotos que más parece estar vendiendo la Discoventas. Eso sí, como afirma la empresa, es un cartel actual, vaya si es actual, es la perfecta representación de los Toros en la actualidad, pocas cosas habrá que describan mejor el estado de esto y de esta plaza. Que parece la cartelería de una plaza de por ahí en la que no quieren que salga nada que recuerde los toros, no vaya a ser que alguien se asuste y decida no ir a la plaza, por si echan un toro y le torea un torero. Pues tranquilos, que esto no se va a dar, ni se van a topar con un toro, ni con un torero. Toros, pues ya he dicho, salvo dos o tres excepciones y los toreros, pues... si los figuras son el señor del Perú, de Justo, Manzanares y todos los demás y luego los emergentes son toreros que llevan emergiendo casi una década, cuando no más. Y lo peor es que se viene repitiendo año tras año, las galas astracanadas, los premios sin sentido a los compis afines, los carteles de plaza de pueblo repletos de figuras, a los que les preparan el triunfo artificialmente y que después del descalabro pasado, igual este se lo preparan mejor. Y sin toro, que no me canso de repetirlo. Bueno, sin toro y sin Abellán, que diez minutos antes de la gala se marchó,,, o le marcharon. Tanto y tanto merecedor de acabar convertido en estiércol, pero a pesar de todo, y que no dejamos de sorprendernos.


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