¿Qué toros estarán esperando a salir en Madrid en 2012?Si hay pocas cosas que estén claras en esto de los toros, una de ellas es la claridad con la que suele expresarse, vamos como para no dejar lugar a dudas. Pero esa claridad y esa ausencia de dudas en lo que dice, sí que ofrece un trasfondo en clave que hace desconfiar al más pintado. Nadie puede dudar de la carrera del maestro de Alicante, pero si miramos de reojo a la temporada de su despedida y a los penosos espectáculos que protagonizó en algunas plazas, pero que le sirvieron para obtener sus buenos beneficios, puede hacernos pensar que ha vuelto a hacer de tripas corazón, con tal de colocarse en un puesto acomodado.
A priori el matrimonio, o unión de hecho, Casas- Esplá, es de esas que hacen mirar para otro lado tapándose la nariz y a la que se le augura un escaso porvenir. Pero ya ha habido otros enlaces por conveniencia, como aquel “imposible” de Morante y Curro Vázquez, que fraguó con una buena morterada de euros. Y dicen que el dinero no da la felicidad, pues hay algunos que guardan muy bien las apariencias.
Ahora resulta que puede muchos más ese espíritu innovador del señor Casas que los desmanes que ha perpetrado en Valencia o Nimes, hasta convertir esas plazas en una caricatura de lo que debían ser. La verdad que la jugada del señor empresario le sale redonda; prepara el asalto a Madrid parapetado detrás de un torero querido por las Ventas y al que se le ha consentido todo, precisamente por la honrada trayectoria del maestro Esplá, quien siempre dijo las cosas como las sentía, arriesgando muchas veces el verse excluido de los carteles, a pesar de habérselo ganado en el ruedo, como digo en el inicio, Esplá habla claro. Lo que ocurre en esta ocasión es que a lo mejor esa claridad de sus palabras precisa una exhaustiva aclaración de los motivos que le han llevado a ir de la mano del señor Casas. Ese que no ha dudado en enfrentarse “valientemente” contra la memoria de Joaquín Vidal, sobretodo ahora que no se puede defender de las difamaciones que el empresario galo ha dirigido hacia su quehacer como periodista y aficionado. A ver como se ponen de acuerdo cuando tomando café uno rememore las crónicas recibidas tras una tarde de toros por los ruedos del mundo y el otro afirme que todo era mentira y que era el principal cáncer de la fiesta. ¿Entonces, cómo se come eso de llevar en su comando para asaltar Madrid a un torero fraudulento? Menudo sapo ¿verdad?
Pero tranquilos, nada hay que no curen unas buenas friegas de alcanfor y una tisana, mientras se cuentan los fajos de billetes. Si es posible de a quinientos, para que la tarea no resulte demasiado pesada. Pero si la empresa progresa según esperan, ¿qué cara pondrá Esplá cuando vea salir por los chiqueros de Madrid una legión de borregas fofas y desmochadas? Pues igual se le revuelve el gusanillo y decide volver a vestirse de luces. ¿Y cuando vea la longitud de las cifras de los talones para pagar a las grandes figuras de la tauromaquia 2.0? Porque no hay que olvidar la fidelidad y hasta idolatría que profesa el señor Casas a estos “maestros”.
Hay que ver lo que puede el dinero, que es capaz de hacer que uno se trague su orgullo y que empiece a ver la realidad de otro color, del color de los billetes, pero ojo, que si las cosas no salen como el público desea, seguro que volverán la cabeza hacia el aposento del maestro, con cara de circunstancias, de incredulidad, esperando explicaciones y deseando, entonces sí, que Esplá hable claro.

