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lunes, 17 de octubre de 2016

Ya no nos quieren, Manolito

A alguno le ha saltado todo por los aires y no precisamente por asomarse al balcón


¿Se imaginan a Napoleón Bonaparte recogiendo sus carpetas, sus uniformes, sus condecoraciones, sus pantuflas y su bata de paño para dirigirse a Santa Elena? ¿O a esos reyes que de la noche a la mañana casi solo pudieron coger el cepillo de dientes camino del exilio, mientras los revolucionarios de turno proclamaban repúblicas y abatían monarquías?  ¿Y a ese entrenador que con el equipo último de la tabla, se ve obligado a marchar y no le dejan llevarse ni el chándal, ni las chanclas para la ducha, porque llevan el escudo del equipo? Dramas incomparables con lo vivido por un padre, un hijo y un señor con gafas, que de golpe entendieron el significado de la “toma de la Bastilla”.Han sido instantes dramáticos, trágicos, diría yo, los que han protagonizado Choperita papá y Choperita hijo, escoltando al jefe Matilla. Si estaba todo hecho, todo atado y bien atado y ¡zas! Hocicazo contra el terrazo made in Porcelanosa de las Ventas.  Se quiso ser discreto, pero siempre existe una rendija por la que alguien ve lo que se supone que nadie debería ver. Yo conocí al que sabía de la existencia de una y que me contó con pelos y señales lo que vio a su través. ¡Estremecedor!

El jefe:             Niño, date prisa, que todavía nos pilla el francés a mitad de mudanza.

El Niño:           Papa, ¿va a venir el tío Simón? ¿No le esperamos?

Il consigliere:   Este niño es...

El jefe:            Antonio, déjalo ahí, que él no tiene la culpa

Il consigliere:  No, si culpa no tiene, pero es que...

El jefe:            He dicho que lo dejes

El Niño:          ¿Y por qué él lo puede dejar y yo no? Papa

El jefe:            A ti te he dicho que deprisa y no rechistes.

El Niño:          ¡Jo! No entiendo nada, Yo a correr y el tío Antonio a dejarlo y encima no esperamos al tío Simón, que seguro que me trae alguna sorpresa

Il consigliere:   De eso no me cabe la menor duda, una sorpresa y grande es la que nos ha dado el muy h...

El Niño:          ¿Síii? Yo quiero ver la sorpresa, ¿Qué es? ¿Qué es?

El jefe:            ¡Niño!

EL Niño:         Vale, vale, ya me doy prisa, solo quería saber cuál era la sorpresa. ¿Es de comer? ¿Es de ponerse? ¿Es de...

El jefe:            ¡Es de leches...

Il consigliere:   ¡Calma! ¡Calma! Se supone que el niño no tiene culpa.

El jefe:            Sigamos y punto, cada uno a lo suyo


Se hizo el silencio en la estancia, pero no duró mucho tiempo, más bien no duró ni dos suspiros y un cuarto.

El Niño:          Papa

El jefe:            ¿Qué quieres ahora?

El Niño:          ¿Qué hago con la invitación a mi cumple del tío Simón?

Il consigliere:  ¡Hombre! Si hasta iba a ir al cumple del...

El jefe:            La tiras, la rompes, te la comes, haz lo que te salga de los...

El Niño:          Vale, vale, ya me callo.

De nuevo el silencio más que efímero

El Niño:          ¿Entonces...

El jefe:            Entonces, ¿qué?

El Niño:          Que si no le invito a mi cumple, igual se enfada y yo no quiero que se enfade conmigo el tío Simón.

El jefe:            El tío Simón ya no es tu tío, ¿te enteras?

El Niño:          ¿Se ha divorciado? ¿Nos hemos divorciado nosotros?

Il consigliere:  De alguna manera sí, el tío Simón se ha portado mal y ya no somos amigos, porque el tío Simón nos ha dado bien por...

El jefe:            Aquí no se ha divorciado nadie, ya no es tío de nadie y se acabó

El Niño:          ¿Y se puede dejar de ser tío? Tío Antonio, tú no vas a dejar de ser tío, ¿verdad?

Il consigliere:  No, claro que no, ¿cómo iba a dejar yo de ser tío?

El jefe:            ¿Podemos dejar los parentescos y acabar de recoger todo? Veo que todavía nos pilla con todo manga por hombro.

EL Niño:         Entonces, si ya no es tío, ¿ya no va a volver a venir a sentarse con nosotros?

Il consigliere:  Somos nosotros los que ya no nos vamos a venir a sentar más, nos vamos, nos han echado, el tío Simón nos la ha jugado y nos ha echado.

El Niño:          ¿Adónde nos ha echado?

Il consigliere:  A la rúe

El Jefe:            A la p...

Il consigliere:   A la calle, niño, a la calle, ya no quiere ser nuestro amigo, ahora es amigo de un señor que tiene barcos y aviones.

El Niño:           Bueno, pues si no quiere ser nuestro amigo, da igual, porque nosotros somos amigos del señor del sombrero, ese que habla raro y que tiene de todo, de todo, más que el amigo del tío Simón, el de los barcos y aviones... y seguro que también autobuses...y coches... y trenes... y...

El jefe:            ¿Quieres darte prisa?

Il consigliere:  Te juro que no sé si voy a poder aguantar mucho más, o le callas tú o me tiro a los cabestros

El Niño:          No puedes, jajajaja, no puedes, se los ha llevado Florito a su casita de invierno, para que estén calen...

EL jefe:           ¡Basta!

El Niño:          Vale, vale, ya me callo.

Il consigliere:  Gracias

El Niño:          Entonces, ¿ya no vendremos en San Isidro?

El jefe:            ¡No!

El Niño:          ¿Y si el tío Simón, perdón, el que era el tío Simón nos regala unos abonos?

Il consigliere:   No los toques, que pueden estar envenenados con cicuta

El Niño:          ¿Envenenados? ¡Qué malo! Pero sí que podremos ver la feria por la tele, porque seguro que el tío Manolo nos deja que enchufemos la tele al camión de la tele que ponen ahí fuera

El jefe:            El tío Manolo tampoco es tío, el tío Manolo es amigo del tío Simón

A lo lejos se oía un rumor, una voz entre alegre, indescifrable y escupiendo palabrejas indescifrables, que provocaron una fúnebre palidez en los presentes, excepto en el Niño, que no pudo evitar la sorpresa.

Simón:             Bonjour, hola, hola, hola, vengo a ofgesegos bgindag conmigo con shampán, pog el futugo y pog nuesstga etegna amistad, pogque pog ensima de todo está la amistaz y la familia; ven aquí, Manolito, con el tío Simón

El Niño:          ¿Pero no era que el tío Simón ya no es tío?

Il consigliere:   Anda que no tiene tíos el pájaro.

El jefe:            Sí, muchos tíos, pero solo un padre y ese soy yo... para mi suerte y tú desaparece

El Niño:           Pero... ahora tengo menos tíos que hace un rato y encima tengo que recoger para irnos de aquí y encima no me van a dejar entrar en San Isidro y encima...

El jefe:             Sí, Manolito, sí, encima, encima, encima y otro encima, porque, ¿sabes una cosa? Que nos han dado la patada el tío Simón, el del sombrero, el tío Antonio a no mucho tardar y hasta los azulejos de las Ventas, porque aquí ya no nos quieren, Manolito.


Enlace programa Tendido de Sol del 16 de octubre de 2016:
http://www.ivoox.com/tendido-sol-16-octubre-de-audios-mp3_rf_13342950_1.html

lunes, 26 de septiembre de 2016

La racanería se paga y Taurodelta, ¿lo pagará?

Igual a lo que monsieur Casas llama arte, otros lo llaman...


Nunca pensé que iba a verme aplaudiendo ningún hecho protagonizado por monsieur Casas, pero la jugada de tahúr del Misissippi con que ha sorprendido a la pareja Taurodelta Bailleres es de maestro, en el más puro estilo de Maverick o Jim West; ellos esperando tenerle como aliado, mantenerlo pegado a sus enaguas como un leal perrito faldero. Tan confiados que estaban, que presentaron una oferta que cumplía con extrema e insultante justeza a lo que la Comunidad de Madrid pedía en su pliego. Un pliego que por otra parte no presentaba ninguna novedad, ni demanda alguna que pudiera obligar a los litigantes a mejorar el estado actual de la Plaza de Madrid. ¿Para qué? Si tal y como va todo ahora va de lujo. No le hacen ni caso y encima recaudan sus buenos dineros. ¿Qué la afición languidece? Pues que tomen Bovril o aceite de ricino, que eso da muchas fuerzas y si la Fiesta padece una alarmante anemia, pues morcilla y lentejas a tutiplén. Pero allá que se fueron los rácanos mentales de la empresa actual junto con el señor mexicano que otrora parecía la reencarnación de Nefistófeles, pero que ha sido asomar la mosca y el cuento ha cambiado de tal forma que la bruja de Blancanieves se ha convertido en una sex simbol del calendaria Pirelli de este año.

Anda que no les tendría calados monsieur Casas a sus exsocios. Bastaba esperar, dejarles racanear a gusto, para en el último momento, cuándo los otros se las prometían tan felices con un póquer de ases, se descuelga el francés con una escalera de color. No me dirán que no es para darle una cerrada ovación. Pero claro, si en ese instante de sorpresa uno se para a pensar medio segundo, es que se te queda la sonrisa congelada, la quijada encasquillada y los brazos desmadejados incapaces de dar una sola palmada. ¡El francés tomando Madrid! ¿Qué más nos puede pasar? Pues ahí lo tenemos metido en nuestras alcobas, sin que la señora Cifuentes, adalid de la tauromaquia como su antecesora la señora Aguirre, pero no dedicándole ni un segundo de su tiempo. Perdón, miento, sí que se lo ha dedicado, para ir al callejón de las Ventas a lucir sonrisa y para tirárselo a los morros a otros partidos, pero no para afearles el abandono de la Fiesta, no, más bien para reafirmarse en esa carrera de haber quién es más de la tierra. Sí, esa carrera inútil que no sirve para otra cosa que para que los no afines se radicalicen en su oposición a los toros.


Todo esto es una suposición, pero si será absurda la situación, que si no se concede la plaza a monsieur Casas solo será por la vía de la cacicada en toda regla. Paradojas de la vida. La misma que fue el que se hicieran los pliegos a imagen y semejanza de Taurodelta, como un traje a medida, para que no les tirara de la sisa, para que el tiro fuera amplio, el bajo de los pantalones al milímetro y de repente se les cuela un señor y se quedan como Dios les trajo al mundo. Unos pliegos que eran continuar con lo ya establecido; San Isidro, Otoño y los domingos. Y los litigantes, en un ejercicio extremo de creatividad han ofrecido San Isidro, Otoño y los domingos. ¡Ah! Y pasta, mucha pasta, más el pico de la Escuela de tauromaquia. Y yo me pregunto, ahora que monsieur Casas entrará con ganas y vigores renovados, impaciente por mostrar sus dotes productoras, ¿volverá Madrid a disfrutar de las cabeza de camada de las ganaderías que se anuncien? ¿Vendrán a Madrid los que despunten por esas plazas del mundo? Aunque decir que van a venir los que despuntan por esos mundos, igual es un arma de doble filo, porque si ahora la esperanza de la afición de Madrid es Javier Jiménez, Román y alguno más que ande por ahí, salimos de Guatemala y nos metemos en Guatepeor. No creo yo que el señor productor piense en toreros y ganaderías del gusto de Madrid, más bien todo lo contrario, en el mejor de los casos, que no sé si será el peor, es muy probable que nos endiñe tarde tras tarde a lo más mediático y a lo que este señor quiera ensalzar artificialmente para sacarle el máximo provecho. Tampoco creo que vaya a ponernos las cosas fáciles, si por otros lares no duda en hacer cortes de mangas y ponerles cara de perro a quienes no comparten sus criterios; un señor que no admite la disparidad de criterios, que a la crítica responde con una virulencia vomitiva y que se atreve a plantar cara a aquellos que ya hace años que nos dejaron. ¿Qué podemos esperar de un señor que afirma que Joaquín Vidal se dedicó a decir mentiras para destruir la fiesta? Un aficionado que fue tan admirado como querido por la Plaza de Madrid y que a este caballero le molesta y le injuria, cuando don Joaquín ya no le puede contestar. Quizá sean dos formas de entender la fiesta, seguro que sí, pero lo que está claro es que una mantiene el espíritu de lo que siempre fue Madrid y la otra alimenta el negocio y el verbeneo que nunca tuvo sitio en esta plaza. Quizá por eso monsieur Casas ha incluido en su candidatura a Nautalia, para ver si consigue sustituir por palmeros y japoneses a la vetusta y ya anacrónica afición de Madrid. Esa misma que solo le queda que asistir atónito a los tejemanejes de la Comunidad de Madrid, y que si acaso solo podrá ser testigo mudo de que la racanería se paga y Taurodelta, ¿lo pagará?


Enlace programa Tendido de Sol del 25 de septiembre de 2016:
http://www.ivoox.com/tendido-sol-25-septiembre-2016-audios-mp3_rf_13052324_1.html

lunes, 20 de julio de 2015

Las nuevas medidas adoptadas en las Ventas o entre col y col, lechuga

El futuro parece incierto y poco claro, esperemos que nos depara el futuro


Taurodelta, la empresa que vela por el buen estado de la Fiesta en la plaza de Madrid, aunque casi nunca lo consiga y casi nunca o nunca lo parezca, ha decidido en compañía de otros taurinos, porque también lo parecen los “aficionados” y “abonados” con los que ha contado,  tomar nuevas medidas para beneficiar el desarrollo de los festejos y para que en lugar de salir a las nueve y veinte, lo hagamos a las nueve y cinco o y diez. ¡Viva Taurodelta! En San Isidro vamos cenar un ratito antes. Pero mejor será que con un “corta y pega” reproduzca la nota publicada por Taurodelta en la página de Las Ventas.

Un grupo de treinta representantes de diversos estamentos taurinos de Madrid han asistido esta mañana a una reunión convocada por Taurodelta con el fin de analizar posibles medidas que ayuden a mejorar y agilizar el transcurso de los espectáculos taurinos en la Plaza de Madrid.
En esta reunión, presidida por el empresario, José Antonio Martínez Uranga, y a la que se ha incorporado el nuevo director Gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, Manuel Ángel Fernández, han participado representantes de presidentes de la Plaza de Madrid, matadores, ganaderos, picadores, banderilleros, abonados, peñas de aficionados y medios de comunicación. 
A lo largo de dos horas y media se han debatido asuntos que durante los últimos meses, y en especial tras la Feria de San Isidro, han sido sugeridos a Taurodelta por los distintos sectores.
Las conclusiones, adoptadas por amplia mayoría, han sido las siguientes:
  1. Con carácter inmediato el Centro de Asuntos Taurinos analizará la posibilidad de incorporar al reglamento la limitación del uso del descabello y la puntilla en los espectáculos taurinos de Las Ventas, en cuanto al número de intentos que puedan practicar los matadores y sus cuadrillas. Se insta además a los matadores a la utilización del puntillero de plaza para lo cual Taurodelta facilitará su óptima preparación y su gratuidad para los matadores.
Quizá se avanzaría bastante si se contrataran a matadores competentes, de acuerdo a sus méritos en los ruedos y no por su bajo caché, independientemente de que en los últimos años apenas hayan toreado uno, dos o como mucho, tres festejos. Que todo el mundo puede tener un día malo, pero es que los toreros contratados mayoritariamente por la empresa de Madrid, lo extraño es que tengan un día bueno, poco o nada placeados o en algunos casos se les anuncia para pagar favores o incluso por su verbo fácil en las retransmisiones televisivas.
En cambio creo que será bien recibida la medida de que sea el puntillero de la plaza el que finiquite a los toros, evitando ese mal trago a los terceros, que en muchos casos, si no eran ellos los que apuntillaban y delegaban en el de la plaza, se veían obligados a pagarle el servicio de su bolsillo. Cuántas veces habremos recordado a Agapito Rodríguez, aquel grandísimo torero que despenaba a las reses con una eficacia espectacular. Si que hay veces que no hay más que mirar atrás para hallar la respuesta. Pero sigamos.

  1. Durante el próximo mes de agosto, de forma experimental, el caballo de turno en la suerte de varas accederá al ruedo por la puerta de Madrid (entre los tendido 7 y 8) en vez de hacerlo por la puerta de cuadrillas (entre los tendidos 3 y 4). El objetivo es  reducir la duración del espectáculo en alrededor de 10 o 12 minutos por corrida, no interrumpir  el ritmo de la lidia, no obligar al toro a un ejercicio y a un desgaste innecesario ni permitir la reiteración de derrotes en el burladero del 7. Los presidentes ordenarán la salida del caballo sólo cuando el toro haya sido parado por el matador y / o su cuadrilla.
Durante los seis espectáculos del mes de agosto y, si la experiencia es positiva, en adelante, el caballo de turno tomará posiciones en la Puerta de Madrid por el callejón durante el arrastre del toro anterior y volverá por el mismo camino a la puerta de cuadrillas tras el cambio de tercio.

Volvemos a aquella vieja costumbre que durante unos años se padeció en el coso venteño, cuyo único beneficio no era otro que el que así se devolvían menos toros. Algo tan sencillo como el que fueran los peones los que pararan a los toros y que una vez fijados salieran los caballos y mientras tomaban posiciones, el torero lanceaba de capote, para a continuación ponerlo por primera vez en suerte. Esta medida, aparte de evitar esa posible devolución de inválidos, solo sirve para tapar a los mediocres que no saben ni agarrar el capote, que reciben a sus oponentes de cuatro trapazos de compromiso, sin preocuparse prácticamente de las condiciones del toro. Bien que podrían verlo en manos del peonaje, pero tal y cómo están las cosas, ¿para qué? ¿Qué más les da?
  1. A partir del próximo domingo los presidentes exhibirán un pañuelo blanco por cada trofeo concedido y lo mantendrán visible hasta el arrastre de la res. Igual práctica se producirá con la exhibición de otros pañuelos, como el verde que ordena la devolución, que deberá permanecer visible hasta que la res vuelva a corrales.
Al leer este punto solo se me ocurre una cosa, ¿tan tontos nos hemos vuelto? ¿Tan complicado se nos ha vuelto esto de un pañuelo blanco una oreja, se vuelve a sacar para la segunda y punto? Que si hay algún señor presidente al que se le apelotonan los pañuelos, igual es que hay que explicárselo un poquito más despacio, pero convertir aquello en un tenderete porque una tarde don Julio Martínez se lió y sacando pañuelos concedió un rabo que no quería conceder, quizá sea excesivo. Que desde que a principios del siglo XX a Vicente Pastor se le concedió la primera oreja, hasta nuestros días, tampoco ha sido esto un sin dios sin control. No sé yo en otras plazas, que igual les funciona muy bien esto del muestrario de pañuelos, pero hasta ahora en Madrid nos apañábamos bien así.
  1. Los presidentes extremarán el cuidado en la valoración de la petición de trofeos por parte de los espectadores en el caso del primer trofeo, teniendo en cuenta que esta petición no siempre se realiza mediante la exhibición de pañuelos blancos, y en su pronta concesión siempre que exista mayoría en la petición.
Ya puestos, Taurodelta podría agenciarse un dron que sobrevolara la plaza, a ver si así los señores presidentes ven con más claridad eso de las mayorías, aparte de procurar que no vayan bajando el nivel de exigencia a medida que los alaridos suben de nivel.
  1. Se descarta por amplia mayoría la solicitud de algunas peñas y asociaciones de aficionados en el sentido de que el criterio para abrir la puerta grande de Madrid requiera de dos trofeos en la misma res. Se entiende que la apertura de la puerta grande debe seguir siendo un acto democrático y producirse como consecuencia de la petición mayoritaria del público (a quien corresponde la concesión del primer trofeo) en vez de depender de la decisión de una sola persona.
Bastaría con que se mantuviera la seriedad de la plaza, aunque hay cosas en las que el término democrático puede no ser el más idóneo, como es el caso de que se abra la Puerta de Madrid. Quizá a este parlamento taurino le ha parecido demasiado evidente el que así se reconocería de forma oficial la degradación que ha sufrido Las Ventas en los últimos años.
  1. Se volverá a estudiar y valorar técnicamente la disminución en la elevación del centro del ruedo de Las Ventas para atender la demanda de matadores, picadores y banderilleros en este sentido, siempre que se garantice la óptima evacuación de agua para evitar encharcamientos y, en su caso, suspensiones.
Don Morante de la Puebla estará de uñas, pero si esa chepa ha existido siempre, si esa chepa evita que la plaza se convierta en una piscina, ¿Por qué ahora hay que hacer caso a los caprichos de un señor especialista en lo accesorio e incapaz con lo fundamental? Que ya me veo que lo siguiente será el achicar el ruedo, para así tapar las carencias de la torería que no es capaz de fijar un toro de salida; bueno, de salida y de no salida, pues cuántos son los animales que son apuntillados sin que nadie lo haya conseguido pararse en los engaños.
  1. Con carácter inmediato se sustituirá el vestido de torear que lucen el torilero y el chulo de banderillas en Las Ventas por una vestimenta adecuada, que respete el hecho de que sólo quienes participan en la lidia pueden vestir de luces.
Mi enhorabuena al señor Zabala de la Serna y a tantos y tantos ignorantes de la tradición de la Plaza de Madrid, que no solo de Las Ventas, que desde mediados del XIX ha mantenido de luces al chulo de toriles, al de banderillas y al puntillero. ¿Qué no entienden el por qué? No hay nada que entender, es un signo más de identidad de esta plaza. Que si es por dignidad del vestido de torear, quizá antes habría que empezar por tantos y tantos matadores de toros y novillos que cada vez que se lo enfundan ofenden a la historia, a esa misma tradición y a lo que supone vestirse de torero. Como ocurrencia puede resultar hasta gracioso, pero maldita gracia que tiene esto. Que puestos a unificar y hacer de esto de los toros un monolito uniforme y aburrido, podríamos prohibir a los alguacilillos pamplonicas sus escalofriantes carreras, que en Euskadi porten la chapela, que en Valencia asomen las falleras con ese vistoso traje, que se reciba con una jota al toro de la jota por esas plazas de mitad de la península para arriba, que se pare a merendar en otras muchas, que se redondee perfectamente el albero maestrante de Sevilla. Hay muchas peculiaridades que deben permanecer, cada plaza tiene una personalidad que hay que defender y conservar, ¡ojalá que nunca desaparezcan! Pues hagamos lo mismo con la Plaza de Madrid y dejemos de tocar lo que no suena, aunque algunos hayan decidido que la dignidad del toreo está en el vestido del buñolero,¡ah! Por cierto, el Buñolero vestía de luces. Lean su historia y quizá entenderán algunas cosas.
  1. Los presidentes se encargarán de que el trofeo que se concede a los matadores deje de ser la exhibición de la oreja completa de la res, limitando el tamaño y del trofeo.
¿Y esta medida la han debatido tan sesudas mentes? Bien es verdad que últimamente entregaban a los matadores auténticos chuletones de Ávila, pero hombre, igual había sido suficiente el acercarse un día a los alguacilillos, esos que eran la autoridad allí abajo y que cada día son más un elemento decorativo lleno de tipismo, y decirles que exijan que se les despache simplemente cuarto y mitad de oreja, que esto es un trofeo, no una pieza para que un otorrino taurino haga una tesis doctoral sobre el pabellón auditivo de los rumiantes.
  1. Los presidentes extremarán la vigilancia en la diligencia de los mulilleros en el arrastre de las reses para evitar tiempos muertos y presión artificial en las decisiones del equipo presidencial.
Si es que están empeñados en que dudemos de ciertas capacidades de los señores presidentes y al final, lo van a lograr. Es una realidad innegable que entre los mulilleros y los peones más desahogados que lo mismo jalean al personal, que se encaran con el palco, que se plantan delante del tiro de mulillas se han cortado muchas orejas en los últimos tiempos, pero, ¿no son los usías capaces de llamar al orden a estos caballeros? ¿Qué pintan entonces los moradores del palco en todo esto? No me digan que hasta el día de hoy se iban de rositas los sospechosamente lentos mulilleros y los despachados peones que echaban el público encima del presidente. Lo que digo, que al final vamos a acabar creyendo lo que no deberíamos ni llegar a pensar acerca de los señores comisarios de policía de Madrid.

Este grupo de trabajo se volverá a reunir una vez finalizado el mes de agosto para analizar el resultado de las nuevas medidas y avanzar en aquellas que están pendientes de estudio.


Pues nada, después de agosto haremos otro “corta y pega” con las conclusiones definitivas. A propósito, no creo que haya un mes más idóneo que este para llevar a cabo estas probaturas. Seguro que el paisanaje autobusero de los matadores anunciados, los duchos aficionados japoneses, norteamericanos y de vaya usted a saber dónde sabrán aclarar y dar luz sobre cualquier duda que pueda sobrevenir en cuanto a la aplicación de estas medidas. Que puede pasar desadvertido, pero he aquí la consideración en que esta empresa, Taurodelta, y la propietaria de la plaza, la Comunidad de Madrid, tienen al aficionado capitalino. Para qué queremos más Podemos, Animalistas, holandeses antis, nativos antis o Sálvames de Luxe antis, si los taurinos se las apañan como nadie para hundir esto. Ellos se lo guisan, ellos se lo comen y entre col y col, lechuga.

domingo, 9 de noviembre de 2014

¡Aaaaah! No e...t

Si el toro romanea, la balance de la Fiesta se equilibra


Sí es, no es, lo que está claro es que los señores empresarios que se dedican a publicar manifiestos no son los que pueden sacar adelante la Fiesta de los Toros; no puede ser que una parte importante de los que han hundido todo esto, responsables, pero no los únicos, que sean a la vez los salvadores y los regeneradores. Pero a pesar de todo, ahí siguen, no se resignan a no llevarse un duro que ande vagando por el mundo. Lo quieren todo, quieren exprimir a la vaca hasta que esta ya no dé ni una gota. Solo se han ocupado de estrujar las ubres de este espectáculo, sin tan siquiera llegar a pensar en darle hierba y pienso a la nodriza de la que han mamado durante tanto tiempo.

Ya digo que no son los únicos responsables, miremos también a toreros, ganaduros, taurinos, prensa y demás criaturas parásitas que se han aprovechado de esto, pero tampoco son las únicas víctimas. Me sorprende que pongan la fecha del comienzo del fin hace cinco años, que es más o menos cuando el número de abonos empieza a decrecer, una cuesta abajo que continúa en el momento presente y que de momento no parece que vaya a alcanzar el llano y mucho menos el repunte. Pero ahora empiezan a dar importancia a lo que en su momento menospreciaron. Habrá quien me acuse de ombliguista y de pensar que solo existe la plaza de Madrid, es posible, pero si atamos cabos, resulta que el triunvirato que desgobierna las Ventas puede que sea el que mayor poder ostente en el toro y precisamente de boca del señor Choperita padre, es de quien más veces se ha oído eso de que a esto le quedan dos días. ¡Caramba! Lo negro que lo ve, pero él sigue que sigue queriendo arramplar con el último céntimo que quede en el toro.

Hablan, creo recordar, de imaginación o medidas imaginativas, ellos que a lo más que han llegado es a darle al botón de la fotocopiadora año tras año a la hora de ensamblar los carteles de San Isidro. Que la creatividad no les llega para más que para andar montando tascuzos en las inmediaciones de la plaza, hasta llegar a ese... ese engendro al que se puede acudir después de la corrida a tomar una copa entre luces de guateque de quinceañeros horteras y música estridente, consiguiendo hacer creer que la plaza se convierte por unas horas en una barra americana. Y como el summum del ingenio, antes de la corrida hacen que la banda de música se pasee por las galerías del tendido alto interpretando alegres pasodobles, atronando los oídos del personal; será para que la afición no puede comentar el muladar en que han convertido la primera plaza del mundo, pero tranquilos, que después del festejo también se pueden intercambiar opiniones. Sin olvidar los ciclos, ¡benditos ciclos! Que si de novilleros, que es una magnífica forma de abaratar costes; con lo de los encastes minoritarios, que callan la boca a los que supuestamente son más protestones, pero que no deja de ser un engaño más al aficionado. Aquí se agotan las ideas de estos señores, estos que ven como se les hunde el negocio y no saben cómo reaccionar. ¿Y cuándo se quejan? Cuando les tirita el bolsillo.

Unos señores empresarios que se echan a temblar cuando las figuras amenazan o deciden que no van a una feria. Se rilan por las calicatras, eso de tener que pensar en hacer carteles y combinar toros y toreros no habituales les hace sentir el fuego del averno. “¿Qué hacemos? Que como las cosas sigan así, igual tenemos que trabajar un ratito”. Además, si a esto unimos el que un supuesto don nadie se ponga en su sitio y le dé por torear de verdad, lo mismo hasta se pone a pedir lo que le corresponde y los señores aficionados se ponen a exigir que se le contrate. Que lo mismo, hasta el aficionado empieza a entusiasmarse, empieza a acudir de nuevo a la plaza y se jod... se chafó lo del hundimiento. A ver si por una tontería renace esto del toreo y se nos van al garete los planes de convertir las Ventas en una macrodiscoteca o sala de conciertos, salón de baile, teatro monumental, un cabaret a lo bestia, un pabellón deportivo o un gran tascuzo en el que corra la cerveza como el Nilo en época de crecidas.


¿No será que nos están preparando el cuerpo para echar el cierre? Que nos apañan con una feria en la que tengan casi todo vendido, lo cual ya no es tan probable, nos mangan la temporada, que es algo que persiguen desde hace mucho tiempo y visto lo catastrófico del momento, hasta esperan que les dediquemos una ovación cerrada el último día de la última temporada. Eso sí, luego podremos culpar con toda tranquilidad a los antitaurinos que son unos demonios, a los políticos que son unos golfos, a los aficionados que se hartaron de pagar y se fueron y al suegro del Marqués de Bradomín, pero los culpables los tendremos en nuestra casa, llámense Anoet, Asiet, Unión de taurinos venidos a menos o como cada uno quiera. Son estos que tanto se ofuscan con las protestas, que nos llaman maleducados, irrespetuosos y lo que surja, que nos hacen peinetas, nos ofrecen bajar al ruedo y puede que hasta nos clavarían en un tablón como mariposas disecadas, lo que sea, no vaya a ser que les descubramos la trampa y que se corra la voz entre aficionados, taurinos de merienda, público en general, niños, niñas y militares sin graduación. Entonces lo iban a tener más difícil. Igual en ese momento tendrían que cumplir con el destino que tienen marcado desde hace tiempo y que se niegan a cumplir, que no es otro que el que se marchen, que se vayan, que tengan al menos un mínimo gesto de honestidad con la Fiesta y que se vayan de una vez. Igual entonces se podría plantear si es posible que los toros renazcan o si pasarán a ser solamente el más bello recuerdo que seguiría viviendo en nuestro corazón. ANOET, ¡Váyanse ya!

jueves, 16 de octubre de 2014

Urdiales debería apoyar a Taurodelta

¿Y los Choperitas se encontraran redimidos por Diego Urdiales?


Leemos las declaraciones de los señores empresarios de la plaza de Madrid, don Choperita Chico Grande y don Choperita Chico, el más chico, y uno siente que se le rebelan las entrañas. En un prodigio de sinceridad, aparte de darle poco tiempo a esto del toro, lo que ya no es novedad viniendo del Choperita Chico Grande, afirma que los toreros, las figuras, van a lo suyo y que ganan más dinero que nunca. Y añade que ni aunque torearan todas estas taurocelebrities, no llenarían las plazas, además de señalar el abismo que existe entre lo que se embolsan los de arriba y lo que a veces no cobran los de abajo. ¿No se les parte el alma?

Uno se pone a pensar y a echar cuentas y se le abren las carnes al comprobar los sufrimientos y malos ratos que tienen que pasar este padre y su vástago al frente de plazas como la de Madrid. Se tiran temporada tras temporada montando las ferias basadas en estas figuras, que si no llenan igual es porque no interesan tanto como se dice o porque  ya cansan con numerito repetido una y otra tarde, hasta la desesperación. Pero da igual, se toma el cartel tipo de otros años, se da al botón “copy” de la fotocopiadora y pa’lante, ya está, a presentarla a los medios, que por otro lado no van a poner ni una pega; si con lo que nos vienen echando en Madrid siempre dicen que son carteles interesantes, ¿qué no van a decir de otros bodrios hechos de la misma madera? La duda que me queda es que en casos como Daniel Luque, si le contratan porque es barato, porque es un triunfador nato que desprende polvo de estrellas a su paso o si porque le tiene enganchado uno de los triunviros de Las Ventas. No, esto último no creo que sea, ¿verdad? Pero si no es, las dudas todavía son mayores. Pero bueno, dejémoslo ahí, no vaya a ser que se nos ofusque don Daniel y le ocasionemos un disgusto innecesario, él no nos entendería, igual que nosotros tampoco le entendemos a él, ni a su toreo, ni a esas teóricas que nos explican la grandeza de su tauromaquia.

Pero claro, yo, en mi ignorancia y quizá extremado afán por explicarme con cierta lógica los avatares del toro, me pongo a darle al cacumen y no entiendo por qué tanto sufrimiento. La fórmula es sencilla. Se coge un torero que ofrezaca garantías, no de triunfos mediáticos, ni tan siquiera de ser simpático, basta con que su concepto del toreo sea fiable, sólido, clásico y con verdad. ¿A ver? Un momento que mire en el fichero en la sección de toreros de una pieza... Ya está, Urdiales, Diego Urdiales Hernández, natural de Arnedo, La Rioja, matador de toros y con triunfos importantes en su carrera. No busquemos indultos a docenas, ni salidas a hombros a mogollón, ni tan siquiera esperemos que pose con un tutú rosa junto a una modelo de muy buen ver, en una revista del corazón. Pero lo hecho a lo largo de su carrera ha hecho que se forjara un prestigio y una imagen que el aficionado valora y agradece. Victorinos en Bilbao, Adolfos y Victorinos en Madrid, con un toreo hondo, con mando y dominador. Pues ya está señores Chperitas, no le den más vueltas. Y no se piensen que va a haber problemas de fechas, ni mucho menos; si ustedes y sus colegas le ignoran para la mayoría de las ferias, precisamente para no molestar a esas figuras de las que tanto se quejan, no vaya a ser que con dos naturales les deje con el bullamen al aire. Pero en el aprieto en que se encuentran, no creo que tengan muchas más soluciones válidas.

Acudan a este torero a pedirle ayuda, las ventajas son mayores que los inconvenientes, si es que los hay. Sus seguidores son un ejemplo de paciencia, por lo que no les montarán una pelotera de magnitudes intergalácticas porque un usía le niegue una oreja y el propio diestro es el paradigma de la resignación, lo que no quiere decir sumisión. Ya ha demostrado que no cede, ni se deja comprar si sus principios taurinos están en juego. Eso es intocable, lo cual dice mucho en favor del riojano. Realmente les va a salir a cuenta, tanto en lo que se refiere al bolsillo, como a los ataques de hígado por tener que tragar carros y carretas a causa de caprichos de divos que si esta ganadería o la otra, que si estos compañeros no, que si que me pongan uno por delante. Que no digo yo que no pueda cambiar en un futuro, pero visto lo visto hasta hoy, parece poco viable. El gustazo que se van pegar pudiendo anunciarlo con los Cuadri, los Escolares, Pablo Romero, ahora Partido de Resina, Adolfos, Victorinos o cualquier otro hierro que huela a toro. ¡Qué alivio! No tener que pensar si necesitará 28 o 29 toros para no poder completar una corrida, más los necesarios para el remiendo, ni sobreros a cascoporro, ni esa incertidumbre de si el usía saca el pañuelo verde o no. No me dirán que el mundo se ve de otro color. Nunca tanta felicidad con un solo gesto. Vamos, que parece que no hay dudas en eso de que “Urdiales debería apoyar a Taurodelta”.


lunes, 21 de julio de 2014

El Batán un riesgo para Taurodelta

Antes habrá toros en la Luna, que en el Batán

Señores aficionados, quítense de la cabeza esas ideas románticas de la cabeza, olvídense de volver a ira ver los toros a la Venta del Batán, olvídense de llevar a los niños de la mano para que vean a esos portentos de la naturaleza de cerca, Taurodelta ya ha decidido evitarles este mal trago y definitivamente ha decidido que no se volverán a exponer las corridas de San Isidro en la Casa de Campo, al menos mientras ellos regenten la plaza de Madrid. Y la Comunidad de Madrid, propietaria del coso y siempre tan preocupada, según dicen ellos, por la promoción de la Fiesta, hace de Don Tancredo. ¡Olé, olé y olé! Eso es estar de acuerdo a las circunstancias. Si hubieran incumplido una norma, sería saltárselas a la torera y si hubieran despachazo la cuestión de mala manera, pues eso, cuatro trapazos y un bajonazo. Todo muy taurino.

Los señores de Taurodelta, no se sabe si alguno de los componentes del triunvirato de forma unipersonal o las tres partes colegiadamente, han dicho que nanay, que del Batán, ni hablar. Resulta que ahora les parece que las instalaciones no les ofrecen la seguridad necesaria para que las reses sean allí expuestas, aparte de los condicionantes sociales que no aconsejan estas exhibiciones taurinas en público. Ya estamos con ese eterno complejo de los taurinos, que parece aceptar que esto de los Toros es algo malo que hay que esconder, es una inmoralidad que no debe subsistir más allá de lo que aguanten los últimos aficionados y luego... luego se echa el cierre y acabamos con esta vergüenza nacional.

Igual que uno es un inconsciente, pero a mí no me da vergüenza decir que ME GUSTAN LOS TOROS y si hace falta, lo repito ME GUSTAN LOS TOROS. Y no pasa nada. Claro que hay a quién esto le parece una salvajada, por supuesto, pero si me dejan, yo les explico por qué no lo es, y si se dejan, hasta les invito a los toros. Pero no creo que vayan por ahí los tiros. El intento ha sido bueno, pero no señores de Taurodelta, no ha colado. Invéntense otra. Casi me creo más lo de la seguridad, aunque también lo ligan a este complejo de culpa. Igual amparados en la noche, un grupo de antitaurinos se cuelan en las corraletas de la Venta y se echan al suelo con los toros para retozar con ellos y echarse un sueñecito. Pues venga, déjenlos, que pasen y jugueteen con los animalitos. O igual la cuestión de la seguridad va por otro lado, que temen que los toros se escapen y se dediquen a espantar a los señores clientes de las señoritas que frecuentan la Casa de Campo y que en muchos casos se ubican cerca de la Venta del Batán. Pues hombre, tampoco sería un mal espectáculo ver a más de uno echando a correr delante de un toro con los pantalones por los tobillos.

Pero me da a mí que la cosa marcha por otros derroteros. Primero de todo puede estar ese afán de no complicarse lo más mínimo la existencia y rehusar todo lo que no les reporte dinero fácil y rápido. A ver si además de tener que ocuparse de los tascuzos de la plaza y de inventarse ciclos infumables para acabar de echar al aficionado de la plaza, ahora también tienen que ocuparse de mantener el Batán, de tener allí a alguien que lo vigile, que venda entradas, que las corte, que se ocupe de desembarcar y embarcar las corridas y de limpiar los baños públicos. No tienen otra cosa que hacer. Todo esto para recaudar tres perras gordas. ¡Anda ahí que les zurzan a los aficionados!

¿No será que eso del Batán también podría incomodar a los poderosos de la Fiesta? Que no es la primera vez que lo digo, pero el ver las corridas de la feria expuestas una tras otra, puede sacar sarpullidos entre las figuras, los ganaderos y los aficionados indignados que se pongan a comparar. ¿Se imaginan? Una corrida de Garcigrande o Núñez del Cuvillo y entre medias una novillada. Que me veo a don Julián, don Josantonio, don Miguelángel, don Alejandro y don Josemarimanzanzanares yéndose a la Posada El Peine a dar una conferencia de prensa para anunciar su ausencia de Madrid, mientras no cierren ese sitio en el que se les ven las vergüenzas antes de tiempo. Todo el mundo mundial se echaría las manos a la cabeza ante semejante desplante, pero riéndole las gracias a carcajada limpia en cuanto les hicieran cuatro cucamonas a los borreguitos que quieren ocultar. Si hasta se desarrollarían tesis bien fundamentadas de lo que es la perfección taurómaca de sus contorsionismos y estridentes trapazos destemplados. Que como decía El Gallo, don Rafaé, “hay gente pa’to”.

Pero entre todo este batiburrillo, la Venta del Batán sigue cerrada, de nada ha valido que la señora concejala del Distrito de Tetuán haya tomado brocha y mocho y se haya puesto a adecentar aquello. Que forma de despreciar sus afanes promocionales taurinos. Ya ve señora edila, que no valoran sus desvelos y si lo hacen, como todo en este mundo, que sea en la oscuridad, casi en la clandestinidad, sin que nadie se entere, no vaya a ser que alguien se pueda sentir ofendido o lo que es peor, que el que paga se entere de los atropellos que nada favorecen la Fiesta. Que ya se sabe, que estos taurinos son como los vampiros, que no les gusta la luz del sol. Aquello de “sol y moscas” ya ha pasado a la historia y ahora se ha transformado en “Tinieblas y garrapatas”. La conclusión de todo esto no es otra que “El Batán un riesgo para Taurodelta”.


martes, 22 de abril de 2014

Es bueno tener amigos hasta en Taurodelta

¡Eh, toro! Oui çe moi?


Me ha costado abrir la temporada taurina, pero después de no pensarlo ni un minuto, porque igual era peor pensárselo, me fui a la corrida del Domingo de Resurección. Una fecha marcada en el calendario por muchos aficionados como propicia para hacerse un viaje a Madrid para ir a los toros, lo que a algunos nos ha venido de perlas para encontrarse con amigos de otros punto de la geografía. Siempre son agradables estos encuentros, muy agradables, igual que lo es acordarse de otros que están lejos en kilómetros, pero muy cercanos, tanto que los hay que te escriben un texto en su blog y te dejan sin palabras, más los comentarios de otros o los que se te presentan en la grada para saludarte y animarte a seguir en el lío y que te dejan con los ojos como platos, pero con el ánimo por las nubes. Perdón por este pasaje personal, pero tenía que decirlo.

Si es que no hay como tener amigos, ya lo decía aquel. Que se lo digan al señor ganadero de Los Bayones, que le contratan una corrida y todo parece indicar que por no tener amigos en Taurodelta, o igual por tener algún enemigo en el triunvirato, vio como le echaban la corrida para atrás. Que ya resulta chocante que a alguien se le ocurra traer a este hierro a Madrid con los antecedentes de esta vacada en esta plaza, pero eso no justifica que se atropellen sus derechos, una vez cerrado el trato; tanto que hasta se anunció como cierta su presencia. Incluso hasta parece ser que se echaron para atrás algunas reses ya aprobadas en el pasado. Uno no acaba de entender lo acontecido, pero igual es que el señor Matilla no estaba muy dispuesto a ver eso de “Toros de la ganadería de los Bayones” en las paredes de las Ventas.

Pero no es este ganadero el único que necesita un amigo en Taurodelta y si no, que se lo pregunten al ganadero Gerardo Ortega, siempre tan leal al poder taurino, pero que en esta ocasión se le coló por la derecha un encierro de Gavira. Aunque no parece que fuera que uno es más amigo que el otro, más bien parece que la cuestión fue cuestión de dineros, ya se sabe. Uno que según comentaba en el apartado podía ser la última vez que viniera a Madrid con una corrida de toros y el otro que vio como volvían para Huelva sus toros, sin que tan siquiera se hubieran bajado del camión para estirar las patas. Total que al final saltaron al ruedo seis ejemplares más dispares que una orquesta de sordos, que evidenciaban el origen de aquella corrida, la limpia de cercados de la Ganadería de Gavira. Una espléndida mansada, descastada y que pretendían esconder su flojera y tipo de vaca de Milka detrás de unas encornaduras escandalosas, como si fueran los renos de Papá Noel. Habrá quién quiera ver en eso trapío, pero para mí, el trapío es otra cosa; igual que no lo es un buey de 600 o 700 kilos si no tienen más que peso, tampoco lo es un ciervo con cuerpo de vaya usted a saber qué. El primero y el último es verdad que eran otra cosa, pero que tampoco nos creamos que fueran para esculpirlos en mármol.

Los tres espadas también contarán con amigos en Taurodelta, sobre todo el bueno de Antonio Nazare, del que se empeñan algunos en decir que es artista y que él mismo pelea por contradecirlos. No me voy a extender sobre lo ocurrido durante esta corrida del Domingo de Resurección, porque para ser la primera de mi temporada, con los motores aún sin afinar y la vista sin tenerla adaptada a las contorsiones y lejanías, uno ya ha hecho su esfuerzo intentando recordar lo que pasó en el ruedo. Allí donde Curro Díaz iba a deleitarnos con sus chispazos de arte y gracia que tienen los elegidos, pero que él parece haberse dejado olvidado en un taxi, para parecer uno más. Uno más que da pases insustanciales, despegados, abusando del pico de la muleta y descargando la suerte, uno más que no manda jamás en las embestidas de sus toros, uno más que se desentiende de la lidia y no es capaz de fijar al animal en los capotes, uno más que empieza a no merecer que sus seguidores recorran una montonada de kilómetros para verle en Madrid. Eso sí, el sablazo que pegó a su primero envainando la espada por el pellejo fue para contarlo, pero para pensarse otra vez eso de coger el coche para apoyar a Curro.


Morenito de Aranda tiene ese toque de artista, sin ser excesivamente pinturero, y ese halo de torero castellano que hace años ayudaba a identificarlos solo con verles coger el capote, pero le falta el acabar de convencer y el convencerse a si mismo. Igual es un punto de vista demasiado optimista y benévolo con el burgalés, pero esa es mi sensación. La misma que se diluye cuando se le ve deambular por el ruedo al son que le marca el toro. Pases sueltos de uno en uno, acompañando, que no dominando, con eso que dicen ahora de “componiendo”, pero no toreando. Bien es verdad que aparte de tener que pechar con los mulos de Gavira, también tuvo que pelearse con el viento de Madrid, que aparte de continuado, era frío como la m… Echemos la culpa de los enganchones al aire, que puede ser excusa, pero no sirve como tal. Igual que no debe consagrar a Antonio Nazare una faena con dos tandas de naturales retorcidos en los que toro y torero iban cada uno a su ritmo. Un prodigio del toreo moderno, sin saber cuál era su sitio durante la lidia, sin preocuparse de lo que ocurría hasta el momento de coger la muleta y con una disposición bárbara a llegar a los mil muletazos en una tarde. Y si esto no es posible, pues a pegarse el arrimón, eso tan eficaz para que uno se arranque a dar palmas él solito, como si fuera el único al que le ha iluminado la gracia del torero, para acabar siendo secundado por los demás al que el pionero de los aplausos ha abierto los ojos. Es lo que hay y puede que sea una muestra de lo que se nos viene encima, que luego uno escucha las conversaciones de algunos y le entra un ataque de depresión profunda, creyendo que no se ha enterado de nada, que ha tenido delante a la reencarnación de Chicuelo, Domingo Ortega y Manolo Vázquez y no se ha enterado. Y no digo de Belmonte y Gallito, porque esa reencarnación ya tiene dueño. Ese que tiene amigos por doquier y que pasado el tiempo, igual hasta los tiene también en Taurodelta, pero de esto de las reencarnaciones ya hablaremos otro día, que la cosa requiere que se reflexione sobre ello.

martes, 20 de agosto de 2013

Taurodelta, sus ciclos, don Tomás y otros daños colaterales

Esto no es una trampa


Dirán, ¿qué tiene que ver todo esto entre si? Pues yo creo que mucho y a continuación pasaré a dar mis explicaciones, que expongo a juicio ante el que se quiera tomar el trabajo de leerlas y meditarlas. Empezando por Taurodelta, diremos que es una peste que afecta a la plaza de Madrid desde hace años, que la Comunidad de Madrid, primero con doña Esperanza y ahora con don Ignacio, no sólo no han querido erradicar el mal y acabar con esta plaga, sino que los han apoyado por encima de sospechas, posibles pucherazos, implicación de alguno de sus socios en oscuros negocios y por encima de todo, por si esto fuera poco, una nefasta gestión, que parece más bien dirigida a liquidar los Toros, que no a promocionarlos. Porque uno no llega a comprender que pueda haber tanto despropósito si no es adrede y con unas intenciones y un fin claro, acabar con la afición de Madrid y con la temporada de toros en Las Ventas; que dicho sea de paso, en ambas tareas avanzan con paso firme y certero.

Los señores de Taurodelta más bien parecen los malos estudiantes que se pegan un atracón para salvar el tipo, en lugar de ir aprobando por el trabajo diario. Todo indica que ellos serían felices dando una feria de más de 60 festejos y a otra cosa, a partir de ahí echarían el cierre a los corrales de la plaza y a organizar conciertos, motos, circos, y lo que a la Warner o a quien fuera se le ocurriera. Parece que son de los que entienden esto del toro como un acto social en el que lo importante es el envoltorio y no el contenido. Con la acumulación de festejos sale  rentable lo de la taberna de carretera que se monta en la carpa del Arte y la Cultura, con su sala Vip incluida, porque hay que dejar bien claro que estos señores no se juntan con cualquiera y mucho menos con individuos decentes y honrados que pagan su entrada religiosamente. Pero como esta feria de mil y una corrida no es posible y lo que quieren es ventilarse el inmueble de la calle de Alcalá de un plumazo, pues deciden crear varias ferias diferidas (qué ganas tenía de usar la palabrita); o lo que es lo mismo, “ciclos”, así como para darle más enjundia al asunto, aunque la basura, sea en bolsa azul o amarilla, siempre huele mal y si se pone al sol, mucho peor. Se montan un mes o dos o quince de festejos infumables, les ponen un título y adelante. Y de novilladas, sin una corrida de toros que echarnos a la boca, pero claro, los novilleros dan poca guerra, porque si son chavales que el año anterior torearon una o dos novilladas, esto en el mejor de los casos, encima no van a poner peros, porque si no, ya saben que igual no se vuelven a vestir de toreros ni para una foto. En cuanto al ganado, pues se hartan de traer Domecq y más Domecq, para que así piensen muchos de los que se metieron anteayer a ganaderos, que pueden vender sus “productos”. Que esto no quita para que de cuando en cuando salga un encierro con picante, para acto seguido borrar ad aeternum a ese hierro de la lista de los “Ciclos”. Luego viene la feria de Otoño, que como San Isidro, la Beneficencia o la feria del candil, se montan con meses de antelación, sin esperar si surge algo de interés en otras plazas del mundo, porque desengañémonos, estos señores no quieren dar calidad pensando en el aficionado, estos señores se limitan a cumplir un trámite, a cumplir un pliego, que por mi parte bien se podrían introducir por un sitio en el que todos estamos pensando ahora mismo.

Y seguimos avanzando; resulta que un buen o mal día, tuvieron la ocurrencia de crear a bombo y platillo eso de los Encastes Minoritarios. Tócate los c… Y la gente tan feliz, hacen de la necesidad virtud, les sirve como coartada para aparentar que apoyan con una mano lo que dinamitan con la otra y así le dan motivo a las radios buenistas y a la tele más buenista aún, a que se pongan a soltar una sarta de melonadas con cara de buenos. Pero claro, como aquí el que no corre vuela, llega un año, el presente, y se rumorea que en eso de los Encastes Minoritarios va a anunciarse una de don Aurelio Hernando, que como tiene jaboneros, se da por supuesto que es puro Veragua. Algo que a uno realmente no le preocupa demasiado. Es más, si me aseguran que es encaste “Vaca lechera” y en el ruedo dan emoción, sacan a relucir la casta y se acercan a la bravura, directamente pongo un “Me gusta” o un “Soy fan”, donde haya que ponerlo, como si es en el escote de la vaca Paca. Pero esto no se puede tolerar, anda que iba a tardar don Tomás en saltar como un cohete, urdiendo lo posible y lo imposible para exigir el puesto de los Veragua para una ganadería que fuera de sangre azul, que tuviera más de ese 50 % que como mucho le suponen a lo de don Aurelio. Que eso sí, le mandan a que acredite el ADN de sus vacas a la Complutense. Parecía que todo había quedado más o menos tranquilo, pero vuelve la UCTL a sacar otro comunicado en el que explican que no quieren que el señor Hernando no lidie en Madrid, faltaría más, pero claro, si se trata de un “Ciclo de Encastes Minoritarios”, pues algo habrá que hacer. Vamos, que los señores que vayan a la plaza al dichoso ciclo, que no piensen que van a ver un festejo taurino, que se hagan a la idea de que irán a una pasarela de fósiles vivientes, a una lección magistral de genética impartida por don Tomás Prieto de la Cal, que seguro que lo sabrá hacer muy bien.

Lo que son las cosas, cría cuervos y… tendrás un montón. Siempre había valorado el trabajo de este ganadero, aunque desde hace años, muuuchos años, los resultados no le acompañaban y cada festejo se convertía en un verdadero vía crucis. Incluso cuando muchos fieles se rasgaban las vestiduras con un nuevo fracaso, uno repartía culpas y señalaba a los de luces que eran incapaces de darles una lidia apropiada. Creía que era lo justo y lo sigo creyendo. Hasta tenía la creencia de que a don Tomás Prieto de la Cal lo que más le importaba era el aficionado. Bastaba con oírle hablar, siempre rodeado de gente que sabe lo que es el toro y que lo exige contra viento y marea. Pero no sé si esto es una pose o no, y lo único que pretende es vender sus corridas y punto. Que no le voy a negar el trabajo, pero igual se tendría que plantear algo después de tanto fracaso continuado. Igual necesita aprender de la humildad, afición y rigor de otros ganaderos que pueden tener los mismos problemas de consanguinidad, pero que aplican otros métodos más efectivos y manteniendo un número de vacas limitado. A lo mejor hasta lo tiene muy cerca. Pero puede que hasta eso sea lo de menos y lo que realmente importa es la actitud, más que la aptitud. Ha cantado la gallina.


Y en esto que los aficionados, tan sensibles como están ahora a eso del “Encastismo Integrista”, piden que se hagan las pruebas de ADN y que se descubran a los tramposos. Pero, ¿tramposos por qué? tramposos son los que nos quieren colar monas por toros, los que nos quieren confundir haciéndonos creer que la bobonería es bravura y la mansedumbre casta. Que la mojiganga es arte y la trampa poderío, que las cabras embisten mejor que el toro y que esto ya lo habían advertido allá por el s XVII, como si el arcángel San Gabriel les anunciara la venida de los mesías Ponce, Juli, Morante, Castella, Perera, Talavante o Manzanares. Eso sí que es de tramposos. Claro que a uno le gusta saber lo que está viendo, si es de este o aquel encaste, por supuesto, pero eso no es lo más relevante. Que pretenden guardar las sangres como un tesoro, que algunas lo son, como si se fuera la fórmula de la Coca Cola. Señores, que sí, conservemos esa materia prima, esa herencia que nos han dejado desde hace años, pero también aprendamos de los ganaderos que buscaban la bravura y que cruzaron toros y vacas esperando encontrarla. ¿Qué podemos decir de los padres de los Contreras, Saltillo, Vega- Villar, Galache, Núñez, Osborne, Juan Pedro, Parladé, Santa Coloma, Coquilla, Buendía, Urcola, Gamero Cívico y todos los que a partir de las Castas Fundacionales nos regalaron esa variedad que tanto demandamos y que nos quieren robar? ¿Eran unos tramposos? ¿Deberían presentar análisis de ADN antes de volver a lidiar en cualquier plaza? Por favor, acabemos con estas pamemas de los Encastes Minoritarios, que debería avergonzar a la UCTL por ser un reconocimiento público a su fracaso como unión, como ganaderos y como aficionados, acabemos con esta engañifa de los ciclos anunciados con meses de antelación, privándonos de poder ver lo que más interesa en cada momento revitalizando lo que debe ser una temporada taurina y por supuesto, que se acabe la tiranía de Taurodelta, que como empresarios y aficionados son lo más nefasto que ha pasado por Madrid, y que demuestran día a día que sólo se interesan por el negocio, el de los toros, las vacas de carne, los conciertos o el de los paños y pasamanería traídos de Oriente. Y a don Tomás, pues mucho ánimo y fuerzas para sacar su ganadería adelante y que no se enrede en estas fiestas, porque al final acabará bailando con la más fea.

martes, 27 de noviembre de 2012

Madrid se empequeñece, ¡El derecho a mi grada!

Tanto se molió los sesos el genio de Gelves en el diseño de Las Ventas y a lo mejor a los señores de Taurodelta les bastaba con el aforo de la Carretera de Aragón.



Qué bonita está quedando la obra de la tapadera de la plaza de Madrid, qué gran obra, tapar la plaza de toros de las Ventas del Espíritu Santo; ¿será para que no se escape la pestilencia de lo que allí dentro están cociendo unos negociantes sin alma, ni afición y que han demostrado con largueza el tamaño de su ineptitud? Solo han sabido hacer negocio a base de recortes en los derechos de los aficionados, en la grandeza de la Fiesta y ahora ya no únicamente en la integridad de la que se decía que era la primera del mundo, sino en su capacidad. Además de contar con la complicidad de la administración autónoma, rebajándole el canon, permitiendo que apliquen el incremento del IVA con una diligencia propia de los sabios, haciendo oídos sordos, cerrando los ojos y aceptando una programación de festejos infame e insultante dando asilo a toda la vulgaridad que campa por la Fiesta. Miren que ya no digo nada de la reducción de festejos, que también, pero cuando uno se estrella con el coche, se rompe la pierna por tres sitios, sufre lesiones internas en riñones, intestinos, bazo, estómago y pulmones, despierta a duras penas del coma inducido y tiene que pasar más de un mes en cuidados intensivos, ¿le va a preocupar un esquince en la muñeca? Pues esa merma de festejos, comparado con el resto, es un esguince de muñeca.

Qué pena que toda esta hermosura que heredamos de nuestros mayores, ese vínculo que nos mantiene unidos a los que ya se fueron, que reúne a amigos, que establece unos lazos muy especiales con los que vienen detrás, que produce el encuentro entre generaciones, entre regiones, ciudades y gentes de ambos lados del mundo, todo esto, todo, ha caído en manos de unos inútiles con malas intenciones, apoyados y coreados por estúpidos que se creen las necedades que quieren convertir en el nuevo dogma de la Fiesta.

Uno no deja de escuchar a toda esa panda de idólatras del becerro de oro de la empresa de Madrid, que son un prodigio de gestión, de organización y de todo lo que se nos ocurra acabado en “ción”, pero si nos detenemos unos momentos en analizar a grandes pinceladas su labor en Madrid, nos damos cuenta de que son los gestores y organizadores idóneos de la ruina que ellos mismos han creado. Es como si desde el primer día hubieran puesto todo su esfuerzo en hacer de la plaza de Madrid una plaza a su medida. Lo contrario de lo que podría pedir la lógica, que ellos alcanzaran el nivel de exigencia y compromiso propio del coso de la calle de Alcalá. Empezamos con un declive notable en cuanto al ganado anunciado. En un principio la excusa era que querían dar a conocer nuevos hierros, lo que no está mal del todo, pero hecho con mesura y conservando lo mejor de los ya conocidos, sin llegar a exiliarlos de Madrid. Pero enseguida se les vio el plumero. Lo que pretendían no era otra cosa que comprar barato y venderlo como si fuera bueno. Si tantas ganas tuvieran de descubrir nuevas vacadas con posibilidades, no se empeñarían en traer año tras año a ganaderías que han fracasado estrepitosamente cada mes de mayo, incluso hasta dos veces. ¿Qué me dicen si no de Núñez del Cuvillo? Aunque después de las bobadas que he leído que dice el propietario de este hierro, uno ya está preparado para todo. Si uno además se para a ver lo que sale de cada camada por esas plazas de Dios, no tiene que fijarse mucho para darse cuenta de que a Madrid ya no viene lo mejor de cada casa. Pero claro, es que los bombones hay que pagarlos, no solo bien en cuanto a la cantidad, sino a tiempo. Ellos apalabran y apalabran pero no sueltan la mosca y si entre medias asoman los mozos peñistas de Brazabuey y ponen la tela por delante, ¿a que no saben donde irán los toros que apalabraron los señoritos de Taurodelta?
Monta su peña de San Isidro, el Aniversario/ Arte y Cultura/ Timo de la estampita y Otoño y ya se han cansado. Ya la ciencia no les da para montar corridas de toros en junio, ni casi en julio, se inventan rollos macabeos para disfrazar los detritus taurinos con apariencia de novilladas con novilleros que están más para aprender a coger los trastos que para torear en Madrid, y así van trampeando. Porque no nos engañemos, lo de la feria en mayo es poner sobre la mesa los toreros afines, los que apoderan ellos mismos o los capos de otros clanes que harán lo propio con los suyos, sin opción a poder ver a José Tomás o a otros toreros del gusto de Madrid, aunque cobren dos pesetas. Lo del ganado no supone ningún inconveniente, porque si no vienen los figurines con sus mochuelos debajo del brazo, siempre habrá una de cada hierro de los Lozano, de las franquicias Fraile o todo lo de Juan Pedro, bien por vía familiar, bien por vía ladrillera de nuevo rico con ansias de figurar.

Piden que se organicen menos festejos, que la temporada empiece más tarde, que acabe más pronto, claman por evitarse las novilladas del verano porque dicen que no son rentables, que no va nadie; lo cuál es absolutamente cierto, pero claro, es que el aficionado de Madrid va a los toros a ver toros, no a pasar la tarde. Si lo que le dan no interesa ni a los mozos de Brazabuey, ¿cómo van a pretender que vayan los más fieles a la piedra venteña? Y ahora se inventan lo de la tapadera, pero dejando fuera las gradas y andanadas. Hace unos años se hablaba de posibles soluciones para ampliar el aforo de las Ventas y ahora lo reducimos drásticamente, ¿pero qué es esto? Cuando no empiezan los sesudos taurinillos a pedir que se disminuyan las dimensiones del ruedo. Señores, la cosa está muy clara a estos caballeros les viene todo esto muy grande. Si empezamos quitando calidad en la tela del traje, reducimos el forro, eliminamos el chaleco, aunque se pierda elegancia, los zapatos los compramos en un mercadillo, hay que cortar las mangas, la pernera del pantalón y meter de la sisa, entonces blanco y en botella, que les viene muy, muy grande, que ellos iban para organizadores de fiesta camperas y les han tomado por empresarios taurinos. Pues si todo esto no les vale, márchense, déjenlo, olvídense de nosotros y de nuestra plaza, instálense la tapadera en el baño de su casa, inviten a sus torerillos a una barbacoa en su jardín y que se lleven allí a sus mascotas para hacerles cucamonas, déjennos en paz. Que no pedimos más, que lo único que queremos es poder ir a los toros y ejercer el derecho a sacar nuestra entrada de grada o andanada. Que porque a ustedes los dedos se les hagan huéspedes y no les dé su solvencia para manejar una plaza con casi 24.000 asientos, no es para que lo suframos los demás. Ustedes se preparan bien, se pasan unos añitos estudiando, hincando los codos, y luego vuelven, pero mientras, quédense en sus artes, sus culturas y sus mandingas ferroviarias. Que lo único que consiguen es que aficionados que viven para esto, que arrastran a la familia, que les aguanta su pasión con santa paciencia, que envenenan con el toreo a amigos y conocidos, que nos plantemos y digamos ¡ABOLICIÓN de la TAUROMAQUIA 2.0, YA! 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Taurodelta acaba con las colas interminables




Habrá que mandar unas flores a los señores de Taurodelta

Una de las asignaturas pendientes y una de las quejas más repetidas por los abonados de la plaza de Madrid, eran las largas colas y ante las taquillas y el tiempo que se perdía para renovar el abono, pero eso parece que ya empieza a ser historia. Enhorabuena a los abonados, que eran los que sufrían el castigo y a Taurodelta, que era quien tenía la llave para evitar ese lamentable espectáculo. Y es que no hay como ponerse a trabajar y hacer funcionar a la materia gris. Dedicación, un poco de imaginación, unas gotitas de entusiasmo y ya está, se agita, se sirve en vaso largo y a disfrutar.

La verdad es que la solución la teníamos delante de las narices, pero nadie había reparado en ello, han tenido que ser las tropas de infantería del triunvirato venteño las que hayan puesto las cosas en su sitio. Lo primero que había que hacer era buscar un buen motivo sobre el que apoyar esta iniciativa; la cosa estaba clara, en los tiempos que corren, cualquier cosa que pase es debido a la crisis. ¿Qué sube el bacalao? Por la crisis. ¿Qué hay sequía en la cuenca del Guadalquivir? La crisis, por supuesto. ¿Qué los niños lloran el primer día de cole? La crisis. ¿Qué los mayores no, porque les da vergüenza? Ay, esa crisis. Y, ¿por qué hay que clausurar las colas ante las taquillas? Pues ya me dirán, por la crisis, no podía ser de otra manera.

Pero esto no es motivo suficiente, se necesita también un poquito de aderezo, ese sabor que dan algunas especias combinando sabores de oriente y occidente; repercutamos el IVA en las entradas y subamos el precio de estas. Pero que nadie se eche las manos a la cabeza y empiece a decir barbaridades, que siempre hay algún lanzado que se dispara sin pensarse las cosas. Nada tiene que ver en esto la sustancial rebaja del canon que se publico en el pliego de licitación para explotar la plaza de Madrid, ni esa pequeña subida en el precio de las entradas a principio de temporada, ni la rebaja a ganaderos, toreros y demás profesionales del toreo. Esto es aparte y ¿saben a que se debe? ¡Exacto! ¡Premio para el caballero de la chaqueta fucsia y el peluquín teñido! Esto es… por la crisis. Y no se vayan a pensar que la subida ha sido de esas de ponerse a pedir o empeñar el colchón, como hacían los castizos, no y mucho menos si es un “Equipo de descanso LoMonaco”, que es como se llaman ahora a los catres de gomaespuma de diseño. Pero eso de que te suban un céntimo ya jo…roba; ya te pone así como de uñas y con ganas de pagar el abono en monedas de 1 céntimo. Pero ¿qué culpa tendrán esas pobres taquilleras con acento francés que nos ha traído el señor Casas? O a lo mejor no, pero mosquea y alguno hasta echa de manos a aquellos tipos corpulentos mal encarados, con pinta de estibadores del puerto de Odessa, que a la mínima trifulca se arrimaban al compañero para poner gesto de me han pisado un callo y lo vas a pagar tú. Era cómo si por un tortazo te regalaran una entrada de los caballitos, y por dos te incluían el precio de la almohadilla. Que hogareño era aquello; qué tradiciones dejamos que se pierdan por traernos unas niñas con un toque provenzal.

Si alguien no cree que lo que digo, que mire esta imagen obtenida por Javier Salamanca  adelante de las taquillas de la plaza

Aunque acabar con las colas no se resuelve así en dos patadas, no, esta es una empresa para la que esté preparado cualquier mindundi, ¡Por Dios! ¿Dónde vamos a llegar? Ni el vigilante jurado ese rubio del pelo a lo Fido Dido que con tanto mimo y respeto levantaba el brazo mientras te señalaba con el índice de la otra y recitaba “A vern caballerio, dos más ahí” Y tú adivinabas que ahí, era una taquilla que había al doblar la esquina y ante la cual también había la correspondiente cola. No avanzabas nada en realidad, pero el gesto ya te animaba. Pero esto no es la razón fundamental. El meollo de todo esto, según mi opinión y después de mucho reflexionar, creo que está en el atractivo de los carteles de la Feria de Otoño, ahí está lo güeno, güeno del asunto. Párense un minuto y deléitense conmigo. La novilla con Gómez del Pilar, un embrión de pegapases que a costa de unas orejitas del paisanaje he hecho creer a muchos que era torero. Luis Gerpe, que cortó otra con sabor oriental, pues fueron dos familias chinas los que la pidieron, pero como las familias orientales son tan largas, pues toma, premio para el caballero. Y Gonzalo Caballero, al que sí gusta ver, pero que ya debería haber aprendido algo más que a quedarse quieto. Que a mí me da lo mismo oiga, pero es que a paliza por tarde, se le quita la afición al más pintao. El ganado que nadie espere que sea de Javier Molina, ni Moreno Silva, ni del señor Escobar, no, porque para las grandes ocasiones, tenemos ahí los novillos de los señores Lozano y así les dejamos los corrales limpios como la patena.

Luego vienen los de El Puerto, que lo mismo salen arrastrándose, que igual echan un toro de bandera, eso está por ver. El Fundi, que se despide por segunda vez y del que se espera que no “indulte” ningún toro más en Madrid, aunque por supuesto que se marchará con el respeto de la afición y su cariño. Luego El Cid, ese fantasma que abjuró de su fe clásica para abrazar la secta del pegapasismo, en su versión “Joer, qué pesao madre”. Y como tercero, el señor Luque, don Daniel, que parece el típico tronco que está en el banquillo y que cuando el entrenador ya no ve solución le dice eso de “Luque, salga”. Pensábamos que en este Otoño, doña Dolores Aguirre nos iba a mandar recado por medio de sus chicos, pero no, al final otra más de la factoría Fraile, versión Valdefresno y Fraile Mazas, en los que se repite el mismo esquema de los de El Puerto. La matarán Sergio Aguilar, que se ganó su presencia en el ruedo hace unos días, y luego Iván Fandiño el “Estancado” y David Mora el “Acomodao”. No voy a decir que no guste ver al vasco pero quizás podría haberse saltado esta fecha, aunque siempre es de agradecer que no vuelva la cara a Madrid. Lo de Mora ya es otro cantar. Hasta puede ser un error su presencia en esta feria, pues han sido demasiados los torso buenos que se le han medio escapado esta temporada sin alcanzar el nivel que muchos profetizaban. Ha plantado sus reales en la comodidad, en espera de que le admitan como miembro de hecho del “G”, para después dedicarse a pintar la mona y a vivir como un artista incomprendido, aunque toreando hasta en las bodas.

Lo más parecido a lo esperado, aquella feria centrada en el toro, es la de Palha, que lo mismo nos emociona y levanta el prestigio del hierro portugués, que nos sigue dejando ese sabor a dudas casi eternas; que sí, que no, que caiga un chaparrón, que últimamente, ni presencia tenían los de Folque. La terna la componen un Robleño con el cartel muy revalorizado después de lo de Francia; Javier Castaño, decidido a asumir el papel de lidiador modélico al servicio del toro y del aficionado; y Alberto Aguilar, que al final se dejó ver este año en Madrid, demostrando la altura de torero que quiere llegar a tener.

Pero a pesar de todas estas menudencias de los Palha, Robleño y demás, no le quitemos su mérito a los señores triunviros que reinan en el Imperio de las Ventas, donde a base de tesón, trabajo, imaginación, maltrato al aficionado, maltrato a la fiesta y a todo lo que ronde cerca de la plaza, han conseguido acabar con las colas para renovar los abonos y digo más, hasta han echado a patadas a los reventas. Bueno, tampoco quiero exagerar, más bien, estos han salido huyendo despavoridos al ver como no hay quien venda un entrada por un céntimo más del precio de taquilla. Don Chopera, don Matilla, don Simón, ¡Viva el vino! Brindemos por el éxito pasado y futuro, el que nos lleve a poder contemplar la caída del Imperio taurino, aquel que solo provocaba incomodidad, disputas y alborotos. El señor segurata, el Fido Dido o el bajito, ya no tendrán que organizar nada; los reventas ya no repetirán aquello “Para los toros, para los toros, dos bajos del 8;  y el que quiera, hasta podrá practicar sus avances en el francés. Mi reconocimiento a las mentes privilegiadas de la empresa y Comunidad de Madrid, por tundir de semejante a la Fiesta de los toros.

viernes, 10 de agosto de 2012

Con semejante descaro




Había una vez un Concha y Sierra... ¿lo seguirá habiendo?


¡Señor, señor! Qué malo es el verano, uno no tiene nada que hacer, y si lo tiene, pues se lo evita con esa tan excusa tan definitiva “es que con esta caló”. Pues eso, si es que es tanta la galbana, que ni ganas de echar la siesta te dan de lo que aplasta la pereza. ¿Vamos al parque a pasear? ¡Puff! ¿Ahora? ¿Y si lo dejamos para octubre? Uno desconecta todos los sentidos que puede, que no le son necesarios para respirar, pero claro, lo que no es posible es desenchufarse por completo. Si es que el ser humano no es perfecto y el hombre menos que nadie y si ya hablamos de servidor, pues para qué hablar. Uno se concentra y pone todo su empeño y espíritu de superación para no mover nada, nada, nada, que pueda hacer notar la sensación térmica con alta gradación, o sea, “la caló”, pero cuando más a gustito estás, entre dormido y aletargado, va alguien y te lo j… todo. Anda que no he hecho esfuerzos de no entrar al trapo de lo manifestado por don Julián, por los taurinos, por los ganaderos, revisteros y demás asalta plazas que la divinidad nos ha puesto en el camino.

Empieza el Juli y se queja del crimen que se comete con los novilleros en Madrid, chavales que están empezando y a los que se mete con unos novillos con más trapío que lo que en otras partes se echa como toro, especialmente si por medio están las figuras. Será que el madrileño también se avergüenza de las comparaciones y en lugar de pedir él el toro, se queda con el novillo y a los chavalines que les pongan el becerrote. No sé si esto es bueno o malo; puede ser bueno si pensamos que los hay que todavía tienen conciencia, que no es algo que tenga todo el mundo, yo mismo la perdí y no se dónde me la dejé, o malo, si nos quedamos con que el mal y el fraude acaban imponiéndose.

Luego aparece uno de los Chopera y dice que hay que reunirse y ponerse manos a la obra para rebajar los beneficios de la Fiesta. O sea, lo mismo que decir que se les pagará menos a toreros, ganaderos y demás personal que viva del toro, para que los empresarios puedan quedarse con lo que no pagan a estos, con lo que les rebajan las administraciones en cuestión de cánones, con lo que suben las entradas a los panolis que seguimos yendo a la plaza pasándonos por taquilla y con lo que se llaman atípicos, que son los típicos ingresos que vienen de la tele, los bares y puede que hasta de un porcentaje de lo que se les deja a las señoras que mantienen limpios los baños de señoras. Pues nada don Chopera, a mandar.

Será cosa de familia eso de las declaraciones solemnes sin sonrojo. Hace meses, allá cuando se estaban jugando a la pocha el destino de la plaza de Madrid, cuando salió don Choperita y dijo aquello de que se iban a celebrar varios festejos con ganado de diferentes encastes. ¡Bueno, bueno, bueno! Como para no ilusionarse. Por fin tendríamos la oportunidad de volver a ver esos fósiles vivientes de la tauromaquia. Lo que no quiere decir que con ellos también se nos apareciera el toreo de siempre, que como mucho lo podemos ver en sueños o después de un buen atracón de calimocho. Los meses fueron pasando, se anunciaron corridas de toros, de novillos, de borregos, borregos desmochados, mulos descastados y nada, Domecq, Ñúñez, Núñez, Domecq, Domecq, Domecq, Domecq, Domecq, Victorino, Domecq, Domecq, Domecq, Domecq, las toristas clásicas de Madrid y más Domecq, Domecq, Domecq. Y ahora se nos descuelgan con que viene una novillada de Concha y Sierra. ¡Yuuujuuu! Ha sido leer la noticia y al aficionado ya le hacen los ojos chiribitas, y no es para menos, ustedes me dirán. Pero uno no se fía de este gesto de buena voluntad ya acercamiento de Taurodelta, auspiciado en sus actos por la CAM, y me da por pensar que o hay gato encerrado o que el Don Simón anda que vuela por las oficinas de Las Ventas. ¿Por qué no echan un cuarto a espadas con convencimiento y se comprometen a anunciar este año y el que viene una novillada de este hierro y de otros tantos en parecidas circunstancias? Algunos pensarán que por qué. Pues yo lo veo muy claro; el aficionado pertinaz, esa mosca testicular que no para de dar la barrila ni los domingos de julio, esos que van a la plaza haya lo que haya, los toristas talibanes esos, para entendernos, que si quieren Coquillas, que si Buendías, Patas Blancas, Saltillos, Veraguas, los pupilos de Moreno Silva; ya saben, esos hierros que no tienen toreabilidad, los imposibles esos que nos gustan a los faltos de sentido taurino. Pues a lo que iba, ahora nos querrán tapar la boca con este anuncio y si la corrida no es el paradigma de bobonería y docilidad, ya pueden los ganaderos ir pensando en afilar la puntilla. Y luego que si nos empeñamos en un imposible, que si no tiene sentido el mantener estos restos de un pasado idealizado y falseado por muchos de nosotros, que por otra parte parece que padecemos una pertinaz ceguera que no nos permite ver la maravilla del presente, esa reinvención del espectáculo, apto para todos los públicos, excepto para esos que quiere llegar a ser aficionados de los de siempre. Así, si al menos el compromiso llegara al año próximo, al menos podría caber la posibilidad de volverlos a ver y comprobar si ha habido mejoría o no, o si el primer año no lucieron por incapacidad de los lidiadores, que entre otras muchas cosas, será lo que ocurra.

Y así seguimos, teniendo que tragarnos estos sapos que nos sueltan a la cara nuestros taurinos que Dios nos guarde, esos que se tapan entre ellos, que se quieren como hermanos, como hijos y padres, pero que cuando encuentran un punto de divergencia se tiran unas dentelladas al cuello como si fueran alimañas peleando por la carroña. Tan pulcritos ellos con sus americanas de sport y sus camisas de marca sin corbata, con sus trajes cruzados, sus zapatos italianos y sus mocasines para ir arreglados, pero informales; auténticos brazos de mar de las dehesas del interior y de las marismas, pero ¡ojo! que no les toquen el bolsillo y para ensanchar la boca. Pero si la cosa entre las familias está en paz, entonces hay que prepararse para escucharles soltar las mayores barbaridades del mundo, pero arrimando el ascua a su sardina… con un descaro. Y aquí termino, que con las pocas ganas que tengo, que no tengo ganas ni de acostarme, voy a seguir con mi siesta que empiezo a las dos de la tarde, hasta las once, porque luego me voy a acostar, eso sí, sin madrugar. Que descansen.