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domingo, 10 de diciembre de 2023

Cariño, estas Navidades, ni langostinos, ni lambrusco

Pues al final va a ser verdad que los toros se ponen por las nubes o que para pagar un abono íbamos a tener que ponernos a mirar a la Luna.


Te pasas todo el año esperando estas fechas tan entrañables, tan familiares, tan navideñas, fechas de reencuentros de buen rollo y de tirar la casa por la ventana, todo sea dicho. Pero, ¡qué caray! Son una vez al año y si uno no puede darse un capricho, ¡qué vida es esta! Pues este año las Navidades van a ser muy distintas. Ya tenía apalabrados los langostinos con Justo, el de la pescadería, nada menos que dos cajas dos. Y al del súper ya le había encargado que me guardara una botella de lambrusco, del mismo del año pasado, que si para ello tenía que comprar dos cajas de cereales para que me entrara en la oferta, pues se compraban, que ya lo he dicho, ¡la casa por la ventana! Pero al final… Que qué poco dura la alegría en casa del pobre. Que a ver cómo le digo a mi santa que de lo dicho, nada, que este año hay que sacar el abono de los toros en diciembre. Que yo lo entiendo, porque seguro que los señores García Garrido y Casas están achuchados y necesitan las perras para pagar las angulas y el Moet Chandon, o lo que es peor, para pagar las angulas y el Moet Chandon del año pasado y si no aflojan, este año no les fían; aunque la verdad, si no es bajo amenazas, no entiendo cómo alguien puede aún fiarles. O a ver si la cosa va a ser que como ya tendrán cerrados los carteles de la feria del año que viene, lo mismo los figuras han pedido una señal, no fuera a ser que luego los de Plaza 1 se echaran atrás y les dejaran con Palmo y medio de narices. Que también la cosa puede ser que la señal se la tengan que dar a los ganaderos, pero… No, a los ganaderos no creo, porque a estos les aprietan que si no me traes seis y te devuelvo cuatro para que me traigas otros cinco y te echo para atrás seis, para que me vengas con otros cuatro y al final no te cojo ninguno, y así de marzo a octubre, mareando la perdiz, pero eso sí, aguantándose las risas, no vaya a ser que algún empleado de la ganadería les parta la crisma de un cantazo donde se encuentran las cejas.

Pero claro, habrá quién diga que no hace falta sacar ahora mismo el abono, que sí, que han avisado con menos de una semana de antelación y que habrá quien además de tener apalabrados los langostinos y el lambrusco, además hubieran aflojado la mosca y además, que ya se sabe que ahora es cosa de tirar la casa por la ventana, se hubieran tirado a por el turrón de Alicante y una bolsita de peladillas, por aquello de acompañar el plato principal. Pero tranquilos, que todo tiene solución, que la misma mañana que te decían que a sacar el abono de temporada a la voz de ya, llegando la tarde te daban un respiro y te daban dos días más, el 30 y 31 de enero. Que será por no agobiar, pero… ¿Hay fechas más duras en el calendario? Que llegas a final del maldito mes de la cuesta, contando los días para volver a cobrar y te llegan los pagos de la tarjeta de los Reyes, la Navidad, la lotería, las cenas con los amigos y a poquito que te acompañe la suerte, el seguro del coche y el aparato de los dientes del mayor. Pero todo sea por salvar a los señores García Garrido y Casas. Que uno aún pensaba que desde la propiedad de la plaza de Madrid alguien les diría que adónde van con el “cabash”. Pero tranquilos, no esperen tal cosa, porque tampoco se van a poner ellos a pensar en el aficionado, que si no lo han hecho nunca, lo van a hacer ahora. Que igual están tan convencidos como el señor Casas que esto de ir a los toros es un artículo de lujo y el que pueda, que lo pague y el que no… el que no, pues que se dedique a la cría del geranio. Que ustedes me vendrán con eso de que la plaza de Madrid es bien barata, baratísima, pero díganme, un poner, cómo se articula eso de soltar más de 400 bolos para una localidad de las no caras, o casi 900 para otra más cara, pero al sol, porque ya les digo yo que a estos de estos abonos, al sol, por supuesto, les resulta más doloroso soltar estas cantidades que a otros tirar de chequera para largar casi 3.000, 5.000, más de 6.000 o los 7.000 de los abonados más caros de sol, sol y sombra y sombra. Paradojas de la vida. Que con ese desembolso seguro que no tendrán que deshacer los acuerdos por las angulas, el cordero del Atlas, el reserva del 68 del siglo XIX o las huevas tricerraptor cuasi fosilizadas en esferificaciones de ámbar del Himalaya, pero yo a ver cómo lo hago, cómo me infundo el valor y fuerza necesarios para plantarme en casa delante de mi santa, los niños y luego la familia y allegados, para soltar de sopetón, sin que nadie lo viera venir, eso de Cariño, estas Navidades, ni langostinos, ni lambrusco.

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miércoles, 5 de julio de 2023

Un mercedes blanco en la feria del “ganao”… de Madrid

Dicen que no hay toros para Madrid, pero... y si lo que no hay son toreros que puedan de verdad con el toro, con el que sí que sale en otras plazas.


Solo los que ya tengan una edad considerable, y más que considerable, recordarán una cosa que se celebraba en la casa de campo de Madrid y que congregaba por unos días a todo el mundo mundial, La Feria del Campo. Allí lo mismo te daban café de Colombia, que caña del trópico, que embutido de Salamanca, lo que quisieras y además, no podía faltar, un gorrito rojo de cartón del Flan Chino Mandarín. Y por supuesto, como feria del campo, había ganado, gallinas e Guinea, pencos de tiro, pura sangres de paseo, vacas limusinas, charolesas, suizas, holandesas, de un tamaño espectacular, de esas que no cabían en un camión, que había que llevarlas en dos camiones. ¡Espectaculares! Que algunos añoramos aquellos días de caminar y caminar, de comer tortilla y filetes empanados y sobre todo, que éramos niños y nos llevaban nuestros padres, lo que daría por que mis padres me volvieran a llevar aunque fuera a la luna. Pero parece que otros también echan de menos esa feria y se han propuesto reverdecer aquellos laureles rurales de años pasados. Y si no se lo creen, dense un garbeito por las Ventas; no hace falta mirar mucho, vayan el día que vayan, allí nos tiene el señor García Garrido montada su particular Feria del Campo. Que muchos no saben valorar sus esfuerzos, lo que apena profundamente a este señor, que se siente un incomprendido. Con el empeño que le pone y aún…

Que ya les digo yo que aún habrá a quién no le parezca bien esta evocación al pasado muy pasado, pero ya lo decía el otro, que hay gente “pa to”. Que tampoco es algo improvisado, que aparte de ensayos en temporadas, esta ha impuesto esa permanente exposición de ganado variado, desde el mismo inicio de la temporada. Perdón, hablo de variación de ganado y ahí tengo que pedir disculpas y rectificar. Variación de hierros, porque el ganado, salvo rarísimas excepciones, es todo de lo mismo. Que en los programas de mano ya te tienen que poner a quién le hicieron una de las últimas compras, porque si ponen la procedencia real, igual le gastaban el nombre a don Juan Pedro Domecq y habría que empezar a llamarle don Pedro el del arte y los artistas. Que ya digo que esto no es casualidad, que ya empiezan a dar pistas cuando en los carteles te anuncian tres de un señor y tres de otro, cuando no son tres y tres, o los que consideren, del mismo señor. Que luego te cambian uno solo y ya tienes tres hierros; y que no devuelvan uno a los corrales, que entonces… Y si devuelven dos… la fiesta del corcho, que el del tablón que sale a mitad del ruedo se tiene que volver tarumba. Si es que tiene que tener más hierros en cartera que los altos hornos de Vizcaya.

Pero lo que el señor García Garrido no tiene muy ejercitado es eso de que rectificar es de sabios. Que la cosa, esta feria del campo venteña, va de mal en peor y él, erre que erre. Que dice que son sus asesores, pero… ¡Hombreee! Pues igual habría que cambiar de asesores y no seguir ahondando en la herida. Que unos se ofenden y se rasgan las vestiduras porque consideran que la plaza de Madrid no podía caer más bajo, pero tranquilos, que solo hay que esperar al domingo siguiente para darse cuenta de que sí, de que todo puede empeorar y de qué forma. Que esta situación a unos les indigna, a otros les deprime, a otros les hace sentirse cada vez más apartado de esto, que a otros les dan ganas de cortarse… el flequillo. Pero también los hay que se ofenden de que haya algunos que protesten y manifiesten esa indignidad. Claro, faltaría más. Esto es como la alarma de un banco, ¿a quién molesta más y hacen todo lo posible para silenciarla? Efectivamente, a los del butrón, la media en la cabeza y los que tienen el coche esperando con el motor en marcha. Pero no tengan cuidado, que podrán cenarse las Ventas, podrán beberse el mar, darle aire a los moqueros y dar vivas y más vivas, que eso sí que se puede, a precios de vergüenza, ‘pero es que el jolgorio hay que pagarlo. Que todavía habrá alguien que espere que de esta feria del ganado salga un día un toro que…, un toro así o asao, pero eso es como esperar que te toque la primitiva con un boleto caducado. Que nos vendrán con esa cantinela que ofende de que no hay toros para Madrid, aunque más bien se podría decir que no hay los toros que ellos quieren, al precio que ellos quieren o regalados, como ellos querrían, porque en Pamplona, sin ir más lejos…

Pero la realidad es que con esta gente, ni a la vuelta de la esquina. Se les llenaba la boca a unos con que si eran abonados desde… quizá desde que se celebraba la feria del Campo de Madrid, otros con que venían a revolucionar la fiesta, la “taugomaquia”, otros que si venían a defender no se sabe el qué y que nos hace pensar que ya pocas defensas va a poder soportar la plaza de Madrid. Porque hablamos de la empresa de Plaza 1, pero, a todo esto, qué tiene que decir la Comunidad de Madrid y su Centro de Asuntos Taurinos? ¿Se han mirado aunque fuera por casualidad, uno solo de los carteles programados por esta empresa? De nuevo mis disculpas, ¡qué ingenuo es servidor! Claro que los miran, los miran, los remiran y los hacen suyos. Y entre todos han conseguido ese gran logro: hundir la plaza de Madrid hasta los sótanos enfangados de la fiesta, llevándolos a límites que ni el más optimista de los antitaurinos podrían imaginar. Y mientras, como si fuera el tío Eustaquio, con su faltriquera al cinto llena de billetes y haciendo realidad el cántico de Kiko Veneno, ahí está el señor García Garrido en un mercedes blanco en la feria del “ganao”… de Madrid.

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miércoles, 14 de junio de 2023

El respeto se gana y Cuadri es su dueño

Pues este año tampoco será; Cuadri no vendrá a Madrid, por no ceder a los atropellos de Plaza 1. 


Pues no, este año no volveremos a ver la ganadería de la “H” tumbada en la plaza de Madrid. Después de aquella tarde del desafío ganadero que esta ganadería salvó después de que los Maños fueran desechados, ya nos frotábamos las manos esperando al mes de julio con sus calores, el bochorno canicular y ver como se cumplía la promesa hecha de que los de Trigueros volverían a nuestra casa, a su plaza. Faltaba decidir la fecha. Mejor a primeros, porque así las vacaciones no iban a peligrar; y qué mejor forma de irse a la playa o al pueblo, o a recorrer la Gran Muralla china que con el buen sabor de boca de haberse reencontrado con el toro, ese que tan caro se vende para las Ventas y que, durante todo un San Isidro, apenas hemos podido disfrutar dos tardes y media. Pero ya saben, una cosa son las aspiraciones del aficionado, ese ser ingenuo que hasta llega a creerse una promesa de Plaza 1, los señores Garrido/ Casas o Casas/ Garrido, y otra lo que estos caballeros deciden. Que parecen un día el doctor Jeckyll y el resto del año Mr. Hyde.

Dónde estarán aquellos lamentos del señor Garrido pidiendo como favor personal tres toros de Cuadri para aquel desafío que se les quedó cojo nada más empezar. Que no es la primera vez que esta banda perpetra una felonía de este calibre, y además también a la familia Cuadri. Que habrá quién diga que cuando te engañan por segunda vez es culpa tuya, pero en este caso hay que ir más allá del dicho y escapar de la estupidez de tomarse las cosas al pie de la letra escrita. Claro que se les podría decir a la familia Cuadri eso de que no espabilan, pero no sería ni justo, ni fiel a la realidad. Una ganadería que lo primero que hace todos los años es apartar diez o doce toros para Madrid, sin pararse a pensar en si la empresa la llevan el pirata Drake, Barba Roja o el pirata Morgan, porque solo miran a que es Madrid y Madrid para ellos se merece todo, esfuerzos, engaños, timos de thrileros, porque les ciega, gracias a Dios, la afición. Les ciega, y repito, gracias a Dios, su afición y el respeto a la afición de esta plaza. ¿Se puede criticar eso sin ponerse colorado? Pues que cada uno decida. Pero tampoco son tontos y saben hacerse respetar y actúan en consecuencia y respetando a esta plaza al mismo tiempo. Que no creo que el aficionado se sienta defraudado porque la casa Cuadri haya dicho hasta aquí. Si preguntásemos, seguro que casi el 100% de los aficionados estarían a su lado, entre otras cosas, porque esto también da valor a Madrid, porque aquí siempre se ha sabido estar a la altura de los que merecen tanto la pena como este hierro. Lo que sí estará la afición es indignada, una vez más y van…, con estos caballeros de Plaza 1. Ha sido una más, otra de tantas y van… Si es que este es el pan nuestro con esta banda, llevan años parcheando y el flotador sigue perdiendo aire, hasta que no haya parches que poner, aunque igual para entonces volverá la Comunidad con otro flotador nuevo en forma de otra rebaja del canon, una subvención, un pliego aún más laxo, vayan ustedes a saber. Porque la gestión la llevan la banda de Plaza 1, pero, ¿Y la Comunidad de Madrid y el Centro de Asuntos Taurinos? Que le han alquilado el chalet a unos señores y estos se están dedicando a llevarse la grifería, desconchar las paredes, acuchillar las puertas, reventar las persianas, hacer zanjas en el suelo y utilizar aquello como un híper del menudeo. Pero es complicado que actúen, porque ya saben, entre bomberos no se pisan la manguera y más que cualquier otra cosa, unos son cómplices de los otros y los otros de los unos.

La conclusión es que Cuadri no vendrá a Madrid, porque no quieren que venga, porque trajeron tres y el aficionado sé que se emocionó y lo mismo, después de esta feria “triunfal”, no quieren que haya lugar a comparaciones. Que pónganse ustedes a comparar… mejor no, no comparen. Pero tampoco estarán en Valencia, dónde para lo del desafío con Miura les tenían preparado a los toros un tour por la Comunidad Valenciana, paseando los toros por aquí y por allá, que me los subo al camión y les enseño unos corrales fuera de Valencia, que si me los vuelvo a subir y … Y yo me pregunto. ¿para esto es para lo que les ha servido al señor Casas tantos años en esto y al señor Garrido estar abonado en Madrid desde niño? Que igual es que mucho, lo que se dice mucho, pues no se fijaron, pero claro, los que les dan la gestión de una plaza que se dice la primera del mundo, tampoco es que se esmeraran. O quizá saber sí que saben, pero de otros lugares y otros modos y lo mismo hasta se están cobrando el que nunca pudieran entrar en Madrid, ni salir, por la Puerta Grande y por eso han decidido acabar con cualquiera de las señas de identidad de esta plaza, justo con aquellas que ellos no supieron conquistar. Estos para los que todo eso que distingue a Madrid les supone una falta de respeto, pero señores… el respeto se gana y Cuadri es su dueño.

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miércoles, 1 de marzo de 2023

Para Madrid, preparen la chequera

Hubo una vez una mente privilegiada del toreo que ideó una plaza monumental en Madrid, para que pudiera tener cabida para todo el mundo y que nadie se quedara fuera, que todo el mundo pudiera ir a los toros. No progresó la Monumental de Sevilla, pero sí la de Las Ventas y ahora...


Bueno, ya sabemos casi todo lo que teníamos que saber para ir a los toros a Madrid esta temporada, carteles, corridas con nombres rimbombantes, desafíos, presentaciones – muchas-, pero ya les digo que o tienen un abono, o tienen una cuenta envidiable. Lo de tener un abono, de momento cuela y aunque también los han subido, comparando, hasta tenemos que dar gracias a los capataces de Las Ventas y decir eso que le dijo un tuerto a un amigo: “tú por lo menos tienes dos ojos por los que llorar”. Y es que los que no tengan abono y mucho menos los que vengan de fuera de Madrid, como quieran ir a una, dos o… ¿les da para ir más de dos tardes? Pues eso, que estos, igual tienen que empeñar un ojo para poder ejercer un año más de isidro. Que al viaje, algunos al hotel, a los desayunos, comidas, meriendas y cenas, hay que sumar el precio de las entradas. Que si nos fijamos en la corrida “In memorian”, a uno se le quitan las ganas de todo, sobre todo de desayunar, comer, merendar, cenar, porque todo se lo llevan los de Plaza 1. Que uno no se ha atrevido a mirar precios de la grada para abajo, porque el médico me ha recomendado que evite las sensaciones fuertes, pero una grada de sol que pase los 30 euros y una andanada los 20, eso ya no es que sea caro, eso es otra cosa y hasta puede que sea algo que figure en el código penal.

Que ya aviso el señor Casas, don Simón, que esto de los toros es un artículo de lujo, pero tanto, no lo imaginábamos, o quizá sí, no todos, pero muchos sí. Que había a quién los Reyes magos le echaban una excursioncita a Madrid por mayo para ir a los toros, pero es que ahora van a tener que ponerse de acuerdo los Magos, Papá Noel, el Deustch Bank y los de Nescafé con el sueldo ese para toda la vida. ¿Se imaginan? Que ahora Nescafé te regalara una entrada en San Isidro para toda la vida. Que al paso que vamos, igual les renta más lo del sueldo, porque cómo se está poniendo la cosa, ya me dirán. Que habrá quién me diga que si te pones a sumar los gastos del viaje viniendo de Murcia, Albacete, Sevilla o Tafalla, pues que no es tanto. ¿Qué no es tanto? Caramba con los capitalistas. Que va a haber que pensar en enamorar a uno de estos y pedirle que te ponga un piso, que siempre les será más barato que venir a los toros de fuera o un sueldo para toda la vida, como lo de Nescafé.

Que vaya con la liberalización. Que si alguien no lo había entendido, la cosa está muy clara, es abrir una puerta en el zoo y dejar que salgan los leones a pasear. Que lo mismo algún ingenuo pensaría que solo se comerían a los que se llamaran Ramón o mercedes o Segismundo, pero no, los leones, cuando salen de caza, devoran todo lo que se les pone por delante y estos señores de Plaza 1 no son leones, son hienas que rapiñan o quieren rapiñar hasta el último céntimo de los incautos que no piden otra cosa que poder ir a los toros. Que quizá quién estaba de acuerdo con esto de la liberalización, con que se aplicara eso tan justo y democrático de que le peguen el palo al de fuera y no a mí, quizá es que no se han enterado y nadie les ha contado lo que siempre ha sido la plaza de Madrid. Que te contaban la mentira de que era la más barata del mundo, pero no, solo tenían que comparar entrada por entrada con otras plazas de cualquier sitio del orbe taurino. Lo que ocurría, algo muy propio de Madrid, es que era una plaza popular y si no tenías para pagar 3000 euros por una entrada, tenías otras de menos de diez o de alrededor los 5 y pico. Pero caras las había como en todas partes o más. Pero Madrid debe ser tan complicada de entender, que ni algunos de los habituales, ni los que ahora la gobiernan, ni los puestos en el cargo por la propietaria, ni la misma propietaria la entienden. Y que algunos pensábamos que era muy sencillito saber cómo respira esta plaza. Pues igual no o igual es que no la quieren entender. Que lo mismo con estos precios consiguen unas recaudaciones estratosféricas, que seguro que vayan tres o tres mil, los de Plaza 1 lo van a calificar de un éxito rotundo, pero no, esto no puede ser un éxito si en Madrid ya no puede ir a los toros el que quiera ir a los toros, venga de dónde venga. Que no entiendo, ni lo quiero entender, el que se penalice a los de fuera porque son de fuera. Que igual es algo muy lógico para algunos, pero yo prefiero vivir en mi demencia de que se trate a todos por igual. Y lo que no sé es cómo estaremos los abonados en los toros, porque vamos a destacar por debajo de los demás, porque claro, a ver si ahora va pasar como decía Lennon, que el chocar de las joyas de las señoras, el humo de los cohíbas, los vapores del güisqui gran reserva o los destellos de los anillacos de oro, los relojes de oro y los dientes de oro nos van a señalar como los pobretones que hasta nos llevamos la almohadilla de casa y el agua de casa y el bocata de casa para no gastar y sobre todo, la vergüenza de casa, la vergüenza de ver como las gentes que con tanta ilusión han venido a los toros de todas partes ahora les dicen que para Madrid, preparen la chequera.

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viernes, 3 de febrero de 2023

Eso sí que es una chirigota

Esperando a los chirigoteros de pega. Con estos pocas risas.

Se nos echa el Carnaval encima y quieras que no, aquí cada uno se inspira en sus disfraces, en las chirigotas en esas tierras del sur, sobre todo alrededor de la Bahía, del Falla y a dos pasos del Mentidero. Pero hay que tener cuidado, que en “Cai” las chirigotas, dentro de su absurdo, presentan un aspecto grotesco, pero en el fondo son muy serias haciendo de espejo distorsionado de la realidad, pero las chirigotas alejadas en unas cuantas leguas de la Tacita de Plata, a veces quieren dar una imagen de seriedad y acaban siendo grotescas. Que unas afinan las letras como estiletes y las otras apelotonan palabros con mal estilo. Y uno no lo esperaba, pero el otro día que me dio por pasarme por la puerta de una tertulia de la Asociación del Toro de Madrid, que seguro que ni de lejos se les había pasado que allí actuase chirigota alguna, pero… Que uno ve llegar al señor Garrido rodeado de su troupe, creo que pude contar hasta cinco, uno repeinao, otro con cara de pocos amigos, otros dos que igual solo iban de palmeros y el jefe. No llevaban guitarras, ni cazúes para el titirirí, sería todo a capela. No lo dijeron, pero parece ser que el nombre del grupo era, o es, “Los carpinteros, porque luego que dan el palo“. Que no se puede decir que no tuvieran tablas, que ya el día anterior habían tenido un éxito rotundo de crítica y público… afín. Que ya me dirán ustedes lo que influye en el aficionado si hacen presentación por todo lo alto de una feria por todo lo bajo o no, que no está mal, pero si nos ponen el filete y la carne está dura y revenía, por muchas patatas que te pongan y por mucho que te lo empanen, eso no hay cristiano que lo trasiegue.

Y habrá quién piense que lo que iba a cantar el señor Garrido era de una novedosísima exclusiva que nadie conocía, pero sí, claro que conocían sus mayores éxitos en los últimos tiempos. Desde antes de empezar ya había entusiastas tarareando esa de “Que suban los precios… pero a los demás” o un clásico del que muchos se sienten orgullosos de saberse la letra de pe a pa, “Me saco una barata y me voy abajo”. Esta casi es coreada a voces por el personal, si no fuera porque los vecinos y más de un aficionado se les podía haber echado a la chepa. Pero había que dar comienzo al acto, con la buena organización de siempre, que en esto la gente de la Asociación tiene quién sabe de técnicas y logísticas. Pero con lo que nadie contaba es que unos fueran a una tertulia en serio y otros a ver una chirigota sin gracia. Que al señor Garrido, vocalista principal, le hacían preguntas muy sensatas, preguntas que revientan en el pecho de cualquier aficionado, que hasta hubo mujeres que preguntaron, ¿adónde vamos a llegar? Pues vaya que si preguntaron. Que el señor chirigotero igual tampoco pensaba que así en dos palabras le fueran a dar una lección de afición y de extremado amor por la fiesta y por la Plaza de Madrid. Pero nada, él seguía con su tralarí tralará, con la coplilla de: ”Que majo soy y no me beso, porque no me llego”. Y las aficionadas seguían y los aficionados no paraban y nada, tralarí tralará y la novedad de “Los lunes al sol, si es que no está nublado”. Que también hubo quién entonó el “A mí me duele el callo, arrégleme lo mío”, pero en eso no entró nadie, que meta el pie en agua caliente con sal y andando, y nunca mejor dicho.

Que seguro que nadie se sintió defraudado, porque seguro que todos, o casi todos, ya sabían el repertorio que traían “Los carpinteros, porque luego que dan el palo“, pero bueno, al menos que se enteraran de que a los aficionados de Madrid les gustan las chirigotas, pero las de verdad, las de “Cai” y que saliéndose de ahí, prefieren otra música, la del toro, la de los toreros de verdad, la de las ganaderías encastadas, la del toro de cinco y el torero de veinticinco -un clásico-, la del respeto a la Plaza de Madrid. Pero esas tendrán que seguirlas entonando por su cuenta, como vienen haciendo desde hace ya mucho, pero que mucho tiempo. Que con los gallos que sueltan estos chirigoteros sin gracia, esta gente no se desanima nunca; bueno, alguna vez un poquito, pero como el toro encastado, siguen peleando en el peto. Y mientras, “Los carpinteros, porque luego que dan el palo“, a lo suyo, pero de momento, a no ser que cambien el repertorio de forma radical, quitando los cuatro entusiastas de “Que suban los precios… pero a los demás” o “Me saco una barata y me voy abajo”, no creo que nadie les coree eso tan del Falla y de la Bahía, del “Eso sí que es una chirigota”.

 

PD.: Muchas gracias a la Asociación del Toro de Madrid por abrir sus tertulias a todo el mundo y además compartirlas en las redes para que nadie pierda detalle.

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lunes, 30 de enero de 2023

La estadística todo lo disfraza

 

Si los toros los reducimos a números, o nos engañamos o no sabremos valorarlos cómo se merecen. 

La verdad es que uno está hecho un lío. Toda la vida escuchando que esto es un arte, que lo toro es un arte sublime, que el arte es inconmensurable y ahora voy y me entero de que el arte, el mismo del que me hablaban antes, se mide al peso o por metros o por gente que se llevan a cuestas entre efluvios alcohólicos y arranques del paisanaje o por despojos acumulados en un serón o porque… vaya usted a saber por qué. Que esto es lo que los señores de Plaza 1 reivindican para justificar sus carteles, sus ferias y sus atropellos constantes a la plaza de Madrid. Justo lo mismito que deben hacer los de la Citroen, Balay, Ferrero Roche o don Simón, el del vino peleón y los zumos de polvos, tirar de cifras frías y sin alma, que es lo contrario a la forma de valorar el verdadero arte. Traduzcamos los resultados de una temporada en cifras, convirtamos el tan sobado concepto de arte en números y a poco que lo vistamos, nos sale un año triunfal, aunque igual debería decirse triunfalista.

Que esto de la estadística está muy bien, fenomenal y bien manejada, te disfraza cualquier pobre realidad de utopía. Ya saben eso de que si un señor se come dos pollos y a otro no le da ni para un ala, estadísticamente cada uno se come un pollo con su guarnición y todo. Pues en esto de los toros y de Plaza 1, que no quiero dejar fuera al señor Garrido, son maestros del cambalache estadístico, aunque también con sus limitaciones. Quizá recuerden ahora aquellos despojos que nadie entendía, excepto los familiares y paisanos de un torero que con tanto fervor agitaban los moqueros al viento de Madrid. Que empezaban a darles recompensas inmerecidas, si hablamos de que esto va de arte, de poder y mando, y les convertían en figurones. Que se alaba mucho la amistad, pero hay veces que esta la paga un tercero. Eso sí, si pensamos en la estadística de la última feria completa antes de la pandemia, lo conseguido por David de Miranda no se tiene en cuenta. Esa estadística no nos vale, táchenla de su cabeza. Pero aún hay más, porque si en la última actuación a un caballero le echaron el toro al corral por desidia de este, nada de números, o sí, pero en lugar de la de los trofeos, los supuestos méritos, parece que se han agarrado a otros números, que si cobra equis y no equis por equis, o que si lo lleva…, como ocurre con el señor Talavante, al que no se sabe por qué méritos, se le dan equis tardes por tres en el próximo ciclo. Y esta ciencia estadística también se puede aplicar a las ganaderías, las que más orejas han ofrecido con su colaboración infinita, además del aval de las figuras que con tanto entusiasmo las piden. Eso sí, si miran en la tabla de puyazos recibidos por el ganado de ciertos criadores de “productos”, entonces ese dato se desecha y si alguien lo reclama, es que es un negativo, un amargado, un frustrado y hay que echarle a los leones sin tardar, no vaya a ser que se acabe sacando un abono y siga ahí dando la matraca un añito más. A la palestra con ellos y que sean puestos fuera de combate.

 Pero estos señores no se crean que solo se manejan con un arte estadístico sublime en eso de conformar carteles, ferias y feriotes, que también trabajan otros campos. Que ya lo decía el sabio, todo es matemática. Ahora han regalado 3.000 abonos; una medida que en principio solo se puede alabar. Para jubilados y jóvenes. Que no voy ahora a juzgar este regalo, pero uno no puede evitar que se le vengan a la memoria imágenes pasadas. Que recuerdo yo cuando con aquello de la grada joven, como ya hiciera frío o calor, siempre aparecían los mismos chavales, que la verdad, eran una bocanada de aire fresco. Venían con ganas de aprender, de ver toros, absorbían, y absorben, como esponjas, pero tampoco eran muchos, para qué engañarnos. Eso sí, los días de postureo aparecían todos, eso sí, buscando cuál era su localidad, porque no sabían adónde quedaba el número tal de la fila cual. Y llegaba la feria de otoño y mientras a esos no les quedaba tarjeta para hacer otro taladro, a estos “eventuales” se les veía que a lo sumo tenían media docena de agujeritos, si llegaba. Y eso era pagando, que no quiero ni pensar lo que puede ser si van a los toros de gratis. Que podría ser una medida estupenda para fomentar la afición de la juventud, pero claro, si el espíritu es que me la dan y así me aseguro que voy a ver al Juli y a Roca Rey, pues mucha, mucha afición no se va a hacer, que la que tienen ya la tienen muy definida. Pero claro, de esta manera, con esos tres mil abonos, en más de una docena de festejos, cuando la empresa dé el dato de entradas vendidas, que no de asistentes, ya tienen 3.000 seguros, aunque el aforo de la plaza parezca tan exiguo como poco acorde con la estadística de Plaza 1. Eso sí, al final de temporada se les llenará la boca con que ha habido casi un millón de entradas vendidas, que no de asistentes reales. Que no sé si podrán decir que han subido los abonados, quizá sí, pero ya les digo que el carácter de estos puede que sea muy diferente, porque, ¿sabían ustedes que un señor que tuviera abono de temporada, si no lo ha renovado por querer serlo solo de feria, pierde su abono y este lo ponen a la venta? Pues pregunten, pregunten, que no ha sido ni uno, ni dos casos y los que se descubrirán en marzo o abril cuando un caballero con décadas de abonado vaya a renovar y le digan que nanay de la China. Pero igual le dicen que como en lugar de equis abonados hay equis más dos, estadísticamente él no se han perdido abonos, pero… y es que ya saben, al final, la estadística todo lo disfraza.

 

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miércoles, 30 de noviembre de 2022

Ayudemos a la “Taugomaquia”


Para ayudar realmente y de verdad a la Tauromaquia, uno de estos; lo demás, pura palabrería.


Tengo el corazón “partío”, porque aunque no lo parezca, uno tiene alma y siente y padece. Que ha sido conocer las declaraciones del señor Casas, don Simón y n he podido más que estremecerme. Que afirma que hay festejos en los que pierden 300.000 euros. Pero, ¡cómo puede se esto! ¡Cómo se puede consentir! ¡Y nadie mueve un dedo para remediar este disloque! Aunque… quizá lo primero que tendríamos que hacer es plantearnos si este señor y su socio son merecedores de estar al timón de la plaza de Madrid. Que el que un empresario tenga pérdidas de más del 30% del negocio una tarde, no dice mucho en su favor. Que el premio Nobel no se lo van a dar y beatificarles, pues igual tampoco, si acaso serán firmes candidatos al premio Blas de este año, en el que se valora la falta de sesera y la ingenuidad de los candidatos.

Que dicen que pagando tanto y cuanto a ciertos toreros y ganaderos, el presupuesto se le dispara. ¡Amigo! No les contrate y si lo hace, dígales que nanay de acceder a esas pretensiones, que no y si no aceptan, pues adiós muy buenas. Que según parece, esto es lo que deben cobrar por esas plazas de Dios en que a veces entran casi diez veces menos almas que en las Ventas, pero ellos verán. Que si todo sube, que si todo cuesta, que si todo el mundo tiene que achucharse el bolsillo, ¿por qué estos señores no? Igual porque hay quien les paga lo que piden. Que también puede ser que el señor Casas, don Simón, esté queriéndonos preparar el cuerpo para una subida aún más salvaje que la última subida salvaje. Aunque tampoco tendrá que explicarse demasiado, porque ya vimos como algunos celebraban la tan discutida subida. Pues nada, que estos ricachones vayan poniendo a enfriar el champán, porque parece que se nos avecina otra “juerga” que nos desangre el bolsillo. Lo mismo eso de anunciar los carteles en febrero es para que nos dé tiempo a dejar el tabaco, la bebida, las salidas, el echar gasolina, la calefacción y que nos alumbremos con velas, para ahorrar nuestros buenos dineros para sacar el abono. Pero el que no beba, no fume, no… lo mismo de lo que se tiene que quitar es de ir a los toros.

Aunque, ¿ustedes creen que el señor Casas, don Simón, puede estar dispuesto a perder dinero? Que a lo mejor uno de sus objetivos, no el único, es darle otra vuelta de tuerca a la CAM y así pedir, pedir y pedir más favores al señor Abellán. ¿Por qué no? Que a lo mejor las cuentas de Plaza 1 no le cuadran, que ya me cuesta creerlo, aunque nunca lo sabremos, porque no las harán públicas, pero el señor Casas no pierde. Ya le vendrá el dinero porque pone a sus toreros, a los de otros y los otros ponen a los suyos. Y una más, toreros que todo el mundo sabe que ni cobran millonadas, ni exigen, ni molestan, so riesgo de que les dejen cesantes, y que entran en esos carteles que se sacan su buen pellizco, porque su coste es casi todo beneficio. Que no veo yo a los “emergentes”, a esos que los cogen las grandes casas un año o dos y luego los dejan tirados, cobrando dinerales.

Que igual al señor Casas, don Simón, no se le ha ocurrido equilibrar el coste de un festejo combinando figurones con toreros más modestos y con otro tipo de ganaderías. Que igual los aficionados hasta lo agradecerían y les gustaría ver nuevas combinaciones, a ver qué pasa. Que lo mismo unos dicen que quieren lo de siempre, con los de siempre; pues muy sencillo, se les explica que eso no es viable, porque si no el señor Casas, don Simón, palma 300.000 euros. Pero… ¿será la cosa tal y cómo cuenta este hombre? Que cuanto más lo piensas, la cosa pinta peor y pasamos del gris oscuro al negro más negro y te dan ganas de poner la calefacción, fumarse dos paquetes del tabaco más caro, darle al morapio del caro, echarle gasolina al coche hasta llenar el depósito y hasta comprarse un jamón de Guijuelo y así evitar tentaciones de ahorrar para el abono del año próximo. Y ahora díganme ustedes, ¿en manos de quién estamos? De un señor que es un inepto o que miente más que habla; ustedes mismos, pienses lo que consideren. Mientras, este caballero seguirá con su atosigante cantinela traca que traca con el falso “ayudemos a la Taugomaquia”.

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domingo, 13 de noviembre de 2022

San Isidro 2023 se presenta en febrero

Aún no hemos ni catado el turrón y ya nos dicen que menos de un mes después de Reyes, ya están los carteles de San Isidro. Ya es primavera en el Corte Inglés y estamos a dos bajo cero al sol.


Otra más de este contubernio taurodemente que componen los que mal conducen la plaza de Madrid, el dúo macabro de Casas y García Garrido por un lado y por otor esos colaboradores necesarios, esos consentidores que dicen que son la propietaria de la plaza, pero que han preferido no solo no ejercer, sino entregarse a los deseos del inquilino. Pues nada, sigamos, que ya estamos a nada de dejar esto como un solar, en el que no se va a poder montar ni un parque con columpios. Ahora van y todo ufanos nos dicen que en febrero será la presentación del próximo San Isidro. ¡Vengaaaa! Que se decía que en otros tiempos se esperaba a ver lo que pasaba en las ferias previas, por si algunos daba la campanada y había que ponerlo en Madrid. Que me parece bien que el ganado ya esté apalabrado y hasta casi firmado, pero dadas las formas de estos caballeros, igual hasta han convenido con algún ganadero eso de hablar allá avanzado febrero o marzo. ¿Después de haberse presentado la feria? Que me lo expliquen, dirán ustedes. Pues muy fácil, si tal y cómo está esto montado, podrían darnos los carteles al completo hoy mismo. Que si ya llevamos años y años que los carteles de esta y de todas las ferias es un corta y pega, ahora mucho más. Que en Madrid aún nos quedaba la esperanza de que pusieran a algún torero necesitado con los toros que las figuritas no quieren ver ni en pintura, pero es que ya no los ven ni en los carteles de la misma feria.

Esto es una multinacional en la que ya hay una serie de gente en plantilla, los mismos toreros, los mismos ganaderos, si acaso alguno que se desmarque mínimamente puede ser suspendido de empleo y sueldo algunas ferias, pero muy mal se tienen que portar, mucho tienen que calentarle los cascos a los jefes para que les licencien definitivamente. Y oiga, como en las grandes multinacionales, se saben los nombres de muchos de los mandamases, pero no se tiene absoluta certeza de quién es el capo máximo. Si hasta parece ser que hay bandos, que cuando se encuentran en público se comen la boca unos a otros. Pero como buena multinacional, hasta hay unos becarios a los que explotar. Eso sí, hace tiempo les dio por llamarles emergentes, pero no nos engañemos, los becarios, becarios son. Que cuando parece que apuntan las maneras que ellos buscan, no saliéndose del carril marcado por la doctrina al uso, igual los cogen bajo su manto los del sistema, les explotan uno o dos años, lo que duren y después, si te he visto no me acuerdo.

Pero esto no acaba aquí, que como toda multinacional, siempre tienen ahí una cantera de aspirantes que se mueren porque les capten. Las que no son del toreo se van a universidades privadas y estos, pues a las escuelas, dónde siempre estarán los que hacen de ojos y oídos, que localizan a los chavales que pueden pagarse su formación y hasta prácticas no remuneradas. Lo que en otros sitios se llama pagar la matrícula, aquí se llama ponedor; cuestión de terminología. Que los jóvenes aspirantes dicen eso de que a ellos les vale con meter la cabeza y que luego, como ellos lo valen, irán subiendo poco a poco en el escalafón, hasta llegar a consejeros delegados, directores generales o presidentes, vamos, lo que de toda la vida se resume en ser figura del toreo y estar en todas las ferias. Como si fuera tan fácil. Pero ellos se lo creen y otros se aprovechan de esta tan grande ilusión y una mayor ingenuidad. Y con este panorama, ¿aún nos extrañamos de que hoy mismo ya podrían sacar los carteles del próximo San Isidro? Que para justificarse siempre tienen frases hechas e ideas requetesobadas que te sueltan sin el menor pudor, como si ellos mismos se las creyeran. Que si las figuras, que si las ganaderías que embisten, que si es lo que el público pide, que si las puertas grandes y despojos del pasado, que si esto es histórico, que si… Pero esto no es lo peor de todo. Que me dirán, ¿pero hay algo peor? Pues claro, todo lo que va mal, aún puede empeorar y en este caso se ocupan de ellos los que pagan y que parecen encantados de poder pagar, que te empiezan a decir que la feria tiene cosas interesantes, que este cartel es redondo, que esa ganadería está en muy buen momento, con resultados previos más que vergonzantes, con animales infames, toreo tramposo y verbeneo a tutiplén animado no se sabe si por el alcohol, por el querer destacar o porque les vale todo. Y acto seguido, sin ruborizarse, te hablarán de aquello de que hay que picar, que hay que cruzarse, que hay que torear de todo, que si variedad de encastes, que si… En fin, que dicen blanco y se apuntan con entusiasmo al negro más negro de la negrura del universo. Me lo expliquen. Pero ya les digo que se estarán frotando las manos para empezar a dictar sentencias de lo que viene, porque si no se han enterado, los de Plaza 1 ya han puesto fecha a la gran pantomima, que San Isidro 2023 se presenta en febrero.

 

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viernes, 16 de septiembre de 2022

El lujo de ir a los Toros

Joselito quería hacer accesibles a todos los Toros y ahora hay quién, con la mente mucho más estrecha, quiere echar a aquellos que el Rey de los Toreros quería recibir y que le vieran torear.


Ahora ya lo tenemos claro, ya sabemos a qué atenernos, lo de ir a los toros es un lujo, porque los toros, o la “tauromaquia” es un espectáculo de lujo. ¿Se acuerdan de aquello de que es cultura y que es del pueblo? Pues a tomar… ahora es de lujo y el que quiera ir a los toros, que lo pague y bien pagado. Que al final nos dicen que todos somos iguales y vamos y nos lo creemos. Pues no, a partir de ahora, el acceso a la plaza estará limitado a los que puedan pagárselo con creces. ¡Joer! Pues les prometo que yo me llegué a creer eso de la igualdad, de que esto era un espectáculo nacido del pueblo y para el pueblo, pero no, como si fuera un monarca absolutista, en cuatro frases el señor Casas ya nos ha aclarado las cosas, todos a la calle, menos los que tienen el riñón bien cubierto y van tirando los billetes de cincuenta como el que tira las pelotillas de los bolsillos del abrigo cuando vuelve el frío. Que uno se creía que imitaría a José I, que devolvió los toros al pueblo allá por… O que continuaría con la idea de Joselito, de hacer los toros accesibles a todo el mundo y que no dejaran de ir a verle por no tener dinero para una entrada. Pero no, usted viaja por libre por esas nubes de su “Tauromaquia”, que nadie sabe adónde quiere llevar, quizá usted tampoco sepa cuál es el lugar de destino, simplemente se dedicar a pegar bandazos y si en cada uno de ellos echa a unos cuantos que no le son agradables, mejor. Eso sí, le tengo que reconocer un gran mérito, un mérito para el que no todo el mundo está cualificado. Usted siempre encuentra una justificación a todos sus atropellos y las suelta así, con desparpajo, sin despeinarse, que ya viene despeinado de casa y además muy estiloso, que ahora resulta que se ha propuesto darle categoría a la “Tauromaquia”, subiendo los precios desproporcionada, injustificable e injustamente, porque injusta es toda medida que excluya a alguien y mucho más si los excluidos son los que más dificultades tienen para acceder a un derecho tan básico y tan democrático como es la cultura. Porque creo que coincidimos en que los Toros son cultura, ¿no? O quizá su “Tauromaquia” no lo es y solo estamos hablando de un negocio de unos pocos para esquilmar el bolsillo de la mayoría.

Que menos mal que ha llegado usted a las ventas para dar categoría a esta plaza, ¡Alabado sea el Señor! Después de 90 años de las ventas y varios siglos de la plaza de Madrid, hemos tenido que esperar su advenimiento para que esta alcanzara la categoría que usted supone que no tenía. Que bueno, puestos a categorizar, ya tenemos los ejemplos de otras plazas en las que el modelo es el mismo. Una gestión nefasta, insultante a los ojos de los aficionados, arrasar y esquilmar la afición de esos lugares y después de sembrar sus campos de sal, empezar a tirar bocados a diestro y siniestro, no sé si preparando la huida mientras busca su próxima víctima. ¿Nunca ha pensado que la categoría viene de los carteles, unos carteles construidos a partir de la integridad del toro?  Pero usted nunca ha pensado en algo tan básico para los Toros y la afición, usted solo piensa en imponer su “Tauromaquia” allá dónde va y en este caso la plaza de Madrid. Para usted, la forma de engrandecer las Ventas es montando unas ferias infumables en las que solo concibe la presencia de las figuras con los toros de las figuras y atrayendo a un público que de momento solo sabe de las figuras, quizá porque son los que más salen en la tele de las figuras, en esta fiesta actual en las que esas figuras y los que les gestionan sus cosas no permiten que nada se aparte ni un milímetro de su idea de espectáculo tramposo, fraudulento y que cada vez atrae a menos público a las plazas.

Y todavía se atreve a decir que en esto no hay subvenciones. Pero, ¿subvenciones para qué y para quién? ¿Para contratar a Juli, Roca rey o Manzanares? ¿Para comprarle toda la camada de Fuente Ymbro y a otros ganaderos que no crían toros, sino productos en sus macrofactorías? Que podíamos pensar que igual usted no ha entendido Madrid, ni ha tenido quién se lo explicara, pero es que a usted eso le ha importado siempre bien poco y no creo que por un lado el señor Garrido, el señor Abellán o la señora Ayuso y en su día los Choperitas, supieran contar lo que ha sido esta plaza. Uno, que decía que tenía abono desde los diez años en el tendido 2, pero que se ve que no le aprovechó, estaría jugando a vender cruceros por el Manzanares, Jarama y el Alberche. Otro que de torero no entró nunca en esta plaza, que sí que hizo el paseíllo muchas veces, pero ya sabe eso de que él entró en Madrid, pero Madrid nunca entró en él y que además parece tener ahí una cuenta pendiente con esta plaza, quizá por eso, por no haber logrado jamás ser uno de los suyos. Y la otra, la señora Ayuso, que no creo que entrara en la plaza ni para ver a Loquillo, ni mucho menos a Serrat, porque no me suena que Norma Duval actuara en las Ventas, ¿no? Pero usted sigue a lo suyo, que no es otra cosa que eso, imponer su “Tauromaquia” aplastando una historia gloriosa, una tradición, un sentimiento, una forma de entender los Toros quizá especialmente particular, que hay que reconocer que nunca entendieron ni los mediocres, ni los miserables, pero que siempre aclamaron los más grandes. Que logrará expulsar y apartar a quienes no puedan sacarse un abono, a quienes ya no puedan pagar esas cantidades durante toda una temporada, pero tenga en cuenta que igual se quede con los que alcen la voz en busca de su minuto de gloria aunque luego traguen quizá abducidos por un incomprensible síndrome de Estocolmo. Pero habrá perdido el corazón, el alma de una plaza, de una fiesta y aunque a usted no le guste que estén siempre hablando de los precios, que no entienden que esto es un espectáculo de lujo, sin estos, su plaza, porque se habrá apropiado de ella, se quedará en nada, en un edificio tan ruinoso como ya lo son las piedras que ahora dicen que son las Ventas. Tendrá solo piedras, piedras apelotonadas que se vendrán abajo en cuanto sople el viento, porque la argamasa, lo que une esas piedras y da estabilidad y garantiza el futuro, la afición, ya no estará ni para protestarle más subidas de precios. Pero usted no se canse y siga contándonos que es el lujo de ir a los Toros.

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jueves, 25 de agosto de 2022

Paso a los potentados

Cuando los toros se convirtieron en un lujo solo para elegidos.


Que me cuenten ahora eso de que los Toros es la fiesta del pueblo ¡Miau! Si acaso, viendo los movimientos de la empresa de Madrid y la aquiescencia de la Comunidad, más parece una fiesta para los de la Moraleja, la Florida, Serrano, Velázquez o la calle Lista. Que dice la leyenda que antes vendían el colchón para ir a los toros, pero si usted no es de estas zonas con gente de bien, ya puede vender el coche, la casa o la vergüenza, si quiere ir a la plaza de Madrid. La fiesta del pueblo, dicen ¡Miau! Y oiga, que ni a Casas, ni a Garrido, ni a Abellán, ni a la señora Ayuso se les cae la cara de vergüenza. O sea, que para esto querían la liberalización de los precios. Si es que el nombre ya sonaba mal.

Que lo mismo esta gente se ha hecho sus cábalas y ha multiplicado directamente el número de asistentes de otros años, por los precios que ya han impuesto, repito, impuesto. Pero es posible que las cuentas no les salgan. Eso sí, a los señores abonados les respetan sus precio ¡Miau! Fuera de las ferias la opción es que te anuncien cuatro y hasta cinco carteles para el próximo mes y pico y si quieres el descuento de abonado, en día y medio o dos días, cuando se ponen generosos, tienes que dejarlo todo y echar a correr a la plaza a por tus entradas, ya vivas en la Guindalera o en Sebastopol. Que de la Guindalera te bajas andando, pero de Sebastopol… Que como tengas horario de comercio en tu trabajo, adiós al descuento, que bueno, el ser un pringado, uno que tiene que subsistir de su trabajo, solo era perder un descuento del 10 o 20%, pero, ¿y ahora? Ahora que te suben tu localidad hasta un 100% si no eres abonado. Que igual también puede ser para que los que vienen una vez al año paguen lo mismo que por esas plazas de Dios, que no les parece mal soltar 30 o 40 euritos por una tarde de toros, pero claro, ¿qué cuerpo aguanta esto en Madrid? Que no digo las 60 tardes de temporada, pero con diez o quince, ya tienes que pensártelo.

Este es el apoyo a la fiesta de toda esta gente cuyo descaro parece no tener límites. De verdad, no apoyen más los Toros, en serio, déjenlos de la mano de Dios, porque como los sigan apoyando, van a desaparecer mucho antes que las peores previsiones. Pero oiga, que todavía los hay que están de acuerdo en subir el precio de las entradas, ya digo, hasta un 100% del precio anterior, contando que estos ya eran precios después de otras subidas; creo que en un año fueron tres veces. Pues eso, que los hay encantados, porque parece ser que suponen que así los que vayan a la plaza serán mejores aficionados. Que vaya, cómo están las cabezas. Que ya lo aplaudían hace tiempo, así que ahora darán una fiesta en su calle o en su pueblo. Que igual les parece barato eso de ir a los toros. Que lo mismo usted me dice que veinte euros por una entrada, tampoco es tanto. Muy bien, pues ahora, eche mano de la calculadora y multiplique por unas 45 tardes, dejando de lado novilladas y corridas de rejones. ¿Qué le parece? Casi mil euritos de nada. Que el abonado no creo que se haga por cuestiones monetarias, el que se hace abonado se hace porque le gustan los toros, igual que el que se hace socio del Aleti se hace para ver al Guijuelo, al Elche y al equipo de la acera de enfrente, porque le gusta el fútbol en el campo, no es del de me gusta el fútbol los domingos por la tele. Pues los toros, igual, es porque te gustan los toros en la plaza y a lo mejor en la tele, ni los ven. Pero ahora sí que puede ser que los abonados se hagan por ahorrarse una pasta. Me saco el abono, voy a cuatro y las demás o las tiro o las regalo o…. ¿las revendo? ¿No resulta que se quería luchar contra la reventa? Pues me parece que se están luciendo. ¡Ah! Y los abonados que ahora se sientan felices porque a ellos no les han tocado aún el bolsillo, que echen mano de la sabiduría popular y se acuerden de aquello de que cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

Eso sí, llegará el día en que estos defensores de la fiesta, esta gente de orden, al que proteste le mandarán a los de seguridad, al que quiera que se aplique el reglamento le amenazarán con cualquier barbaridad y posarán sin vergüenza en la presentación de un calendario taurino, unas toallas taurinas, una exposición taurina, previa censura de las obras que no le gusten al señor Abellán o irán una tarde al callejón, paseándose justo a la hora de la corrida, para que salgan los partidarios a aplaudirla y a gritarla ¡Presidenta, presidenta! Eso sí, luego me dirán que no se pueden mezclar los toros con la política ¡Miau! Y que esto de los toros es la fiesta del pueblo ¡Miau! ¡Miau! ¡Miau! ¡Requetemiau! Eso sí, tengan muy claro que si usted, al que le cuesta un mundo apartar un dinero para poder sacar su abono, quiere seguir manteniendo su afición a los Toros, yendo a la plaza, por favor, hágase a un lado y deje paso a los potentados.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Cambalaches a la madrileña

Si no hay temporada en Madrid por la ineptitud de la administración competente, ¿habrá huelgas, manifestaciones, paseos de indignados o se le echará la culpa al maestro armero?


De todos es sabido que lo madrileño es genuino y que no necesitamos, aquí en el foro, importar nada de fuera, que las cosas aquí son a la madrileña; el bocata de calamares, con calamares del Manzanares, por supuesto, el chotis, nacido en Viena, que por un tiempo fue un barrio de Madrid, el mantón de Manila, que seguro que se inventó en aquellas famosas cafeterías de los sesenta y setenta, mientras unas señoras tomaban su tostadita y su bañera de café o el chocolate con  churros, con chocolate de las plantaciones chocolateras del Parque del Oeste. Que no, que no necesitamos nada de fuera para ser tan genuinos como somos. Y como somos muy madrileños, aquí también sabemos de cambalaches, pero a la madrileña, y si no, ¿cómo me explican lo de los pliegos para la plaza de las Ventas?

Que empezamos y es un no parar. Que ya empezó a sonar raro que cuando allá en el paleolítico taurino postpandemia se convocó el concurso, en el pliego se hablaba de que el adjudicatario empezaría a operar a partir de la primera decena de junio ¿Cómoooo? Justo en mitad de la temporada y justo casi al día siguiente de la conclusión de San Isidro, feria también mu madrileña. Y el personal se preguntaba que cómo era eso, que no se entendía, aunque seguro que estos no eran ni madrileños, si acaso, de algún barrio periférico que no entienden eso de “a la madrileña”. Que uno, que igual no entiende de esta forma de vivir la vida, ya pensó que igual eso de que Madrid era plaza de temporada iba a ser verdad, era, que ya no es, pero bueno, tampoco quiero yo perturbar a las mentes madrileñas con mis ideas periféricas.

Y nada, que se montó la feria de San Isidro, aunque no sé si muy a la madrileña o más bien con baremos propios de otras tierras. Una feria preparada para el triunfalismo, que igual muy del foro, esto no es, pero bueno, también puede ser que en una bocacalle de Alcalá esto sea lo que pita. El señor Abellán sacando pecho, como si él fuera el padre de la criatura, sacando pecho por todo, sacando pecho por haber reunido a los aficionados y haberles contado el pliego, cuando ya estaba todo cerrado y con un “esto es lo que hay”, que igual es muy a la madrileña, según su forma de ver el madrileñismo, que cuidado, como no andemos vivos, se puede llegar a confundir con el catetismo, de lo que en Madrid también sabemos un rato largo y tenemos cualificados representantes. Empezaban a oírse ecos de que si los Choperas iban a juntarse con el demonio mexicano que ninguno de esta gente quiere por aquí, que si Ramón Valencia con Matilla, lo que provocó un ataque de ansiedad en algún coletudo engreído y poco comprometido. Vamos, que el ambiente “a la madrileña”, se empezaba a animar, mientras los aficionados se hacían cruces tratando de elegir algún festejo de todo el serial o ver cuáles eliminaban con un cierto raciocinio y no teniendo que recurrir a los dados, porque si por ellos fuera, igual eliminaban más de tres y de seis y de…

El pliego se cerraba el 15 de marzo, ya con todas las propuestas en poder del Centro de Asuntos Taurinos, pero… ¡Ay! Que nos cuentan que alguien no ha contado bien a la madrileña y resulta que se han dejado fuera a unos trabajadores. Los de las almendras, los que venden claveles, los taquilleros, los de la reventa -no estos no, que van de sobaquillo y no cuentan-, los de las cervezas, los de las almohadillas, los acomodadores, areneros, porteros, que no les llegaba la camisa al cuerpo. ¿Seré yo? ¿Seré yo? ¿Seré yo? Pues igual no era ninguno. Pero no pasa nada, se suspende el concurso hasta que se arregle el desaguisado y primero paz y después gloria. Aunque las malas lenguas, que seguro que no son madrileñas, hablaban de que a  la Comunidad les habían dado el “queo” de lo que después nos enteramos, que unos señores, la Agrupación de Profesionales Taurinos Luchadores, habían impugnado el pliego y que con tal motivo, el Tribunal de Contratación Publica de la Comunidad de Madrid, había anulado tal pliego y como consecuencia dicho concurso. ¡Caramba! Que esto no lo arregla ni uno muy muy madrileño, ni muy muy a la madrileña. ¡Ay Dios! Que dicen que se conculcaba la libre concurrencia, los principios básicos de contratación pública, que era restrictivo, muy generoso con las empresas y muy dirigido a la empresa actual, Plaza 1. ¡Ay! Que hubo quién pensaba que esto iba a ser como cuando los Choperitas, que solo faltaba poner su foto, que lo demás estaba todo cumplimentado y bien cumplimentado. Pero ya sabemos lo que pasó, que llegó el señor casas, don Simón, y ofreció un pastizal de más de canon, para luego quejarse amargamente toda la vida. Pues igual en estas mismas nos andamos, pero con caras distintas. Que ya se habían hecho su sesión de fotos firmando el contrato el señor Abellán y el señor García Garrido y al final no les va a valer la foto. Estrenar corbata y gemelos para nada. Si al menos pudieran quitarse el disgusto yendo a los toros después de la feria, pero… ¿Y la temporada? Habrá temporada? ¡Ay Dios! Que nos la vuelven a birlar como si fueran una panda de carteristas de Montera o Carretas. Que lo de vivir a la madrileña, aunque seamos de la periferia, mal que bien se soporta, porque con no ir por ciertas calles, se arregla, pero esto. Que una cosa es vivir a la madrileña y otra estos vergonzosos, abusivos e insultantes cambalaches a la madrileña.

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domingo, 1 de agosto de 2021

Hora de felicitar a Plaza 1, a la CAM, a la tele de los taurinos y al Sursun Corda

 

Seguirá esperando en los corrales y el toro de verdad, el que gusta en Madrid, todavía más, mientras muchos aplaudirán el que les dejen asomarse por una rendija, haciéndoles creer que son unos elegidos

Es momento de reconocer las cosas, de rendirse a las evidencias que esta realidad del momento nos pone frente a nuestros estupefactos ojos. Hinquemos la rodilla y reconozcamos sus méritos a Plaza 1, empresa gestora de la plaza de Madrid, a la CAM, propietaria de la misma, a la televisión que retransmite los festejos y que con tanta eficacia consigue que se filtren los mensajes de los taurinos que manejan todo esto y al Sursun Corda, que no se sabe por qué, está en todos los perejiles. Entre todos nos han pegado dos largas cambiadas, un trincherazo y el salto del batracio y nos han dejado sin toros, mientras el aficionado se ha quedado con cara de lila, como la vaca que ve pasar el tren. Y que nadie se me ofenda, que en este grupo de perplejos y lilas, servidor reservó plaza hace…

Que bien lo hicieron, cuando empezaban a arreciar las protestas nos pusieron un mitin de cierre de campaña solo aptos para hábiles con el teclado y las redes, que con todo su empeño convirtieron las Ventas en capital de la vulgaridad propia de la tan extendida escuela talanqueril. Pero bueno, ahí la cosa era no que las Ventas sufrieran tal afrenta, si no el que cada uno pudiera ir, guiados por ese espíritu tan poco edificante del “san para mí, que los santos no comen”. Mientras yo tenga mi entradita, allá penas, que hubieran tenido un wifi más potente o un bolsillo aún más todavía, para enriquecer a la reventa; siempre denostada, menos cuando soy yo uno de sus parroquianos. Pasó el mitin festivalero y cuando parecía que la cosa se iba a poner dura, nos ponen dos festejos que nos callaron la boca pensando que iba a ser el reinicio de la temporada. Si hasta se afirmaba que si una de Parladé, otra de… todo sabido de buena tinta. Pero nada, el tintero se vertió y seguimos nadando en el borrón. Unos acabaron decepcionados tras los dos festejos, quizá no tanto por el juego del ganado, sino por comprobar cómo el público, incluida parte de la cátedra, se rendía a la vulgaridad, a la superficialidad y al toro muletero, el que no existe durante los dos primeros tercios, como sus espadas, y asoma con todas sus limitaciones con la tela roja que un caballero medio agita sin dar un muletazo completo. Si la cátedra se desinfla y se pone de hinojos ante esta pantomima, ¿qué nos queda? Y mientras unos andábamos debatiendo por estos andurriales, Plaza 1, la CAM y demás satélites del poder, tan felices en sus casas. Ya saben, divide y vencerás.

Y ahora que parece que las cosas se vuelven a poner duras para los que mandan, ahora que se han alzado voces pidiendo explicaciones, que incluso han agradecido la celebración de esos dos festejos, que lo uno no quita lo otro, pero que siguen sin entender el por qué de que la plaza de Madrid siga clausurada, que ni entienden ni comparten el que el Director de Asuntos Taurinos no solo esté de brazos cruzados, sino que muestra un descarado alineamiento con los suyos, los que sistemáticamente se ponen frente al aficionado. Y ante esta inactividad, esta incapacidad, esta desidia se pide la destitución de este señor que lo más que ha hecho es decir que no sabe nada. Bueno, sincero sí que parece, pero… Y para una vez que se le ocurre algo, es deshacerse de quién no parece comulgar con sus estratagemas de malote del bloque. Pues vaya. Que como pacificador no tiene precio, igual que como gestor. ¡Ah, sí! Que si tiene precio, un pastizal que podría parecer poco si hiciera algo, pero tal y cómo funciona, un euro se hace demasiado.

Entonces había que calmar al personal, había que darle otro caramelito para callarles la boca. Pues ya está, soltamos posibles carteles de la feria de Otoño, para allá por el mes de octubre. A ver, echando cuentas nos ponemos en dos meses sin toros. Pero que aún hay más, que tales carteles son de los que gustan a los taurinos, a los de la tele, a doña Cristina Sánchez, la voz del taurineo, que cree a pies juntillas que esto es para ellos, para los que cobran y no para los que pagan. Las ganaderías de siempre, esas que a algunos tanto gustan porque van a la muleta y se hacen lenguas de la tontuna de esos borregos tan dóciles como aburridos. Y los espadas, pues eso, los de siempre, hasta dos veces. Lo que el señor Simón, los de la tele y los talanquerófilos consideran figuras. Pues que no pare la música; adelante con los faroles. Que si se trae al señor Ferrera, reciente accionista del Ringling Circus, a ver si ya de una vez enhebra el salto del batracio con el caminito de pasitos cortos para cobrar un bajonazo. ¿Y qué responden los grandes aficionaos? Pues que se vislumbran grandes cosas plenas de interés. Que el gran mérito de todo esto ya no es que se confeccionen carteles interesantes y del gusto de Madrid, no. Vale con que se abran las puertas de la plaza, como si esto fuera un pueblo que llevara años sin el festejo de fiestas en el que trasegar el primer mosto del año. Y los demás, los que sufren el cierre, los que exigen de verdad, no de boquillas, los que no quieren títulos de ningún tipo, pues viendo como todo esto pinta cada vez peor. Peor por los taurinos, peor por el ganado, el de siempre, peor por los coletudos, los de siempre y peor porque son testigos de cómo los que creían de los suyos, los que pensaban que pedirían el toro y demandarían el toreo, han cruzado a la acera de enfrente y se sienten más que satisfechos de poderse codear con fulano y mengano, que serán lo que serán, pero son buena gente. Lo que cambian las cosas con una pandemia, tres festejos en casi dos años y… Dejémoslo aquí, que tampoco es cuestión de hacer amigos. Eso sí, que nadie me tome el número cambiado y me crea de sus amigos mientras hunden algo que tanto he querido, tanto me ha dado la vida, tanta ilusión y felicidad me ha regalado y tanto ha llenado mi vida, aunque afirme, con todo el dolor de mi corazón, que es la hora de felicitar a Plaza 1, a la CAM, a la tele de los taurinos y al Sursun Corda.

Enlace programas Tendido de Sol:

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jueves, 26 de noviembre de 2020

Madrid plaza de temporada

Sobraban toros por todas partes, hasta que llegó Florito y dijo que no los había para que hubiera temporada en Madrid. Raro, ¿no?


Que ahora resulta, señoras y señores, que no hay toros para Madrid y que no se va a poder mantener una temporada como hasta ahora, porque falta la materia prima, el de las patas negras. ¡Qué cosas! Menos mal que el señor mayoral de la plaza/ veedor/ cabestrero, Florito, nos ha abierto los ojos. Que nos pensábamos que después de todos estos ciclones víricos que nos están pasando por encima una y otra vez, va a resultar que nos vamos a tener que despedir de la temporada de Madrid tal y como siempre la habíamos entendido. Lo que son las cosas.

 Que llevan meses contándonos que hay toros de sobra en el campo, que ha habido que mandar más cabezas de las deseables a ser sacrificadas en el matadero y resulta que no hay toros. Que ante la extrema carencia de festejos de este año la respuesta es que tiene que descender el número respecto a una temporada normal. La verdad es que uno se pierde. Que queremos creernos a pies juntillas lo que los taurinos nos cuentan continuamente desde marzo y ahora resulta que lo ideal, lo bueno para la fiesta es todo lo contrario. Que no seré yo quién le pida explicaciones a Florito sobre este cambio de rumbo tan radical y yo diría que hasta sospechoso. ¿Y por qué sospechoso? Llámenme malpensado, pero es que encaja como un guante con lo que llevan intentando desde hace años las distintas empresas que han gestionado las Ventas, acabar de una vez por todas con la temporada madrileña. Que lo que les interesa es una feria eterna, si acaso algún festejo suelto de junio a otoño y adiós muy buenas. La feria del corta y pega, la de Otoño con retales del año y luego igual hasta nos plantan dos desafíos ganaderos de esos que tanto frecuenta el señor Casas, don Simón, para calmar a los que con tanto desprecio llaman toristas. Vamos, que quién diría que don Florito se ha limitado a ser la voz de su amo.

Ante este panorama las dudas se multiplican. ¿Los festejos serán de seis o de cuatro toros? ¿Habrá festejos de cuatro toros? ¿Se mantendrían los precios actuales con una corrida completa para una de dos tercios? ¿Contará esta o la empresa que toque con la anuencia y permisividad necesaria de parte del Centro de Asuntos Taurinos y en consecuencia de la Comunidad de Madrid? Quizá no encontremos unas respuestas directas a tanta duda, pero así, a poco, nos van respondiendo, sin querer, pero van contando sus intenciones. Que nos enteramos que en las primeras ferias del año próximo quieren dar los festejos con un 50% del aforo. Y para disipar preguntas, del entorno del señor Casas sale que con menos de ese aforo es inviable montar nada. ¡Vaya! El señor empresario de Madrid dice que con menos del 50% no hay nada que hacer. Traducción: en Madrid, fuera de las ferias de mayo y otoño, el mejor de los días reúne a 6.000 personas, no llegando en la mayoría de los casos a los 5.000. Lo que viene siendo un 25%. Lo que viene siendo que no les es rentable dar festejos de temporada. ¿Solución? Fuera todo lo que no sean ferias y abonados que tienen que sacar las entradas obligatoriamente, so pena de quedarse sin su abono de años.

Pero no se crean que esto queda ahí, porque ya que los aficionados de Madrid no van a tener que gastarse el dinero fuera de las ferias, pues subámosles el precio de las entradas y así no tienen que pensar en gastarlo en otra parte. Todo acaba en la misma saca. Eso sí, con la infinita comprensión de la Comunidad de Madrid, cuyo representante en estos temas es el señor Abellán, experto conocer de la problemática taurina de empresarios, toreros y demás satélites de esta gente, pero absoluto ignorante de lo que le preocupa al aficionado, sencillamente porque eso a él no le preocupa. Que la pandemia ha hecho mucho daño, lo sigue cabiendo y ya veremos hasta que punto llega el mal que pueda ocasionar en el futuro, pero no seamos tan necios, ni tan cínicos como para echar sobre ella todos los males del mundo. Males que ya venían de largo, mucho antes de que nos manejáramos tan bien con términos como pandemia, confinamiento, toque de queda, gel hidroalcohólico y mil palabros más que ya hemos hecho nuestros. Que para eso de poner dinero, para pagar a quién ha de pagar y para ocuparse de mantener el prestigio de una plaza como la de Madrid, que no busquen al señor Casas, don Simón, pero para medrar y arañar hasta el último céntimo siempre estará el primero. Y como Madrid le importa un bledo, ni sabe lo que es Madrid, ni le interesa y además quiere convertirla en una de tantas, no parará hasta que solo sea un recuerdo lejano eso de Madrid plaza de temporada.

Enlace programa Tendido de Sol del 22 de noviembre de 2020:

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miércoles, 11 de diciembre de 2019

Ring, ring, le llamo de Plaza 1


Muchas Felicidades y que la afición llegue a todo el mundo y a todos los rincones




El otro día me llamaron de la plaza de toros, o eso me dijeron. Que yo pensaba que era para felicitarme las fiestas, pero no. ¡Qué chasco! Que quieren saber si quiero que me den el día libre los lunes, por aquello de así aprovechar para hacer la compra, que si tienes que quedar con la querida/señor respetable que te pone un piso, que si pides hora para el médico. Lo que son las cosas, toda la vida teniendo que pedir permiso para salir antes y marchar a los toros y ahora en los toros, estos señores de plaza 1 te dan permiso para que arregles tus cosas terrenales. Que ya puestos, si en un fin de semana, sábado y domingo, te ponen dos de caballitos, te montan un puente de dulce para irte a la playa y ni feria, ni ferio, al chiringuito a ponerse to’ morrosco de mojitos, caipirinhas y sales de frutas con paracetamol para lo de la acidez y la resaca. Que todo son ventajas, o casi todo, porque claro, si alargamos el final de la feria, lo mismo nos ponemos en San Juan y ahí viene el lío. Que empezamos que si petardos, que si quema de trastos inútiles y nos montamos una pira que llegue al cielo con todo lo que el aficionado querría apartar de su fiesta. ¿Se imaginan? ¿Tal o cuál figura? ¡A la hoguera! ¿Tal ganadería? ¡A la hoguera! Siempre en sentido figurado, claro, que aquí eso de mandar a la hoguera, aunque sea metafóricamente hablando, tiene un peligro de no te menees. Que aquello también llegó a ser tradición. Y con las mismas, puede haber quién se ponga a celebrar a San Juan llevándole a la Pradera y sacándole en andas para que se rieguen los campos. Un lío.



Pero vamos a ver. Parafraseando a los americanos de las series de abogados, ¿quiz proculo, o quinqui prorreo o te da cuin al propio o…? ¿a quién le viene esto de perlas? Esto de quitar los lunes y alargar la feria sine die. Pues pensando, pensando, igual le evita al señor Casas, don Simón, tener que montar alguna que otra novillada en el mes de junio y eso que se ahorra. Que lo de cenarse las Ventas podrá cruzarse con la feria del siglo y acabar con un adefesio amorfo y sin sentido. ¿Qué iba a ser de los autobuseros que los domingos transportan tanta ilusión y alegría desde los lugares de origen de esos novilleros rayanos en la treintena? ¿Qué iba a ser de los que con tanto primor convierten los pasillos de la plaza de Madrid en una grandiosa fritanga? O igual estos acaban incorporándose a mitad de feria y todos contentos, a entrar y salir a mitad del toro, porque lo del ruedo ya no importa, lo verdaderamente importante es la merienda y cenarse las Ventas y el hígado de algunos que lo echarían por la boca viendo tanto despropósito taurino.



Táchenme de malpensado, pero es que uno ya no se fía de nada que venga de los políticos, aunque este haya vestido de luces, ni aunque lo firme el partido amigo de la fiesta, ni mucho menos si detrás está el señor Casas, don Simón. Que quién nos dice que de repente esto les parece que se alarga mucho, que se lían a eliminar festejos para el año siguiente, si no es para el curso inmediato y de esta forma ya encuentran la vía perfecta para llegar a su Dorado, acabar con la temporada de Madrid. Que no ha hecho más que llegar el señor Abellán y ya estamos embrollando lo que ya estaba bastante embrollado. Que no cabe dejar las cosas que estaban bien, tal y cómo estaban, no, hay que menear el guindo, a ver si así tenemos una buena cosecha de melocotones.



Hay que marear la perdiz, hay que distraer la atención por arriba, mientras te la cuelan por abajo, hay que provocar grandes cortinas de humo, para que cuándo el viento se las lleve encontrarnos con el Edén del taurinismo más salvaje, soez y traicionero. Un ruedo más pequeño, los precios por las nubes, la temporada en el limbo, los aficionados expulsados definitivamente de la plaza, un público transeúnte que ni protesta ni se queja, una fiesta devaluada sin toro y con figurines amanerados y si esto no pita y se acaba hundiendo, la culpa se le echa a los antis, a la crisis, al gobierno, al desgobierno, a Bruselas o al Sumsum Corda. Y para colmo, siempre llegará el espabilao que apuntillará al moribundo y se querrá arrobar para sí todos los méritos, declarándose un Teseo de nuestros días, derrotando a la feria corrupta de la fiesta de los toros. Y todo esto comienza con un simple e inocente Ring, ring, le llamo de Plaza 1.



Enlace programa Tendido de Sol del 8 de diciembre de 2019:

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