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miércoles, 19 de febrero de 2020

Analizando carteles. ¿Seguro?


Al final están todos, menos el toro

Ya se saben los carteles de Sevilla, se adivina lo gordo de Madrid y ya empezamos a hacer concienzudos análisis de estos, como todos los años. Para que luego digan que el aficionado no es optimista y voluntarioso, porque lo opinado el año anterior y el otro y el otro y el otro y… es perfectamente aplicable a este. Que igual hay una pequeña variación, como esa de que vuelven Morante y manzanares a Madrid, pero, ¿en qué cambia esto las cosas? Es más de lo mismo. Y lo que es peor, todo es muy previsible. Donde aparecen las figuras, desaparece el toro y donde aparece el toro, desaparecen las figuras y los claveleros e irrumpen una legión de toreros a los que se valoran más sus derroches de testosterona que el buen toreo con mando, poder y cabeza, sobre todo cabeza.

Que no hace tanto clamábamos por evitar que nos invadiera el monoencaste, pero es que ahora rogamos por una tarde, aunque solo sea una, con el toro. Que Parece que ya no hay ganaderías en el mundo, que repiten las mismas una y otra vez y siempre con los mismos señoritos delante, los jartistas, que ya jartan una jartá, ya jartan demasiado. Pero no es eso lo peor de todo esto, lo peor es que encima, para mantener a estos jartistas diplomados, los señores empresarios, especialmente el señor Casas, don Simón, nos quiere cobrar más por cabrearnos. Que nos vienen con que Madrid es muy barata, con que no se puede ir a los toros por seis euros o casi diez, pero de algo tendría que valer el que las Ventas acogiera más personal, ¿no? “Amos” digo yo. Que igual a la misma altura, los precios de unas y otras plazas andarían por ahí. Eso sí, en Madrid, y esto es innegable, se puede ir a los toros por mucho menos que en cualquier plaza, aunque sea allí arriba.

Un año más los rumores de pretemporada se han desvanecido y volvemos a la tarea de siempre. Que habrá quién concienzudamente y con toda la voluntad del mundo, y mi más sincera admiración, empiecen a desgranar cartel por cartel, los toros, los toreros, las combinaciones de todos. Pero, ¿?qué cambia? Si es que estoy convencido de que si el Juli o Ponce o Morante se cruzan un día por la calle con quien no sea Talavante, Roca Rey, Cayetano o alguno más de los que se llaman figuras, que ni se saludan, es que ni saben quiénes son. Que ni les suena la cara. Y si les invitan a una finca de lo que no sea Juan Pedro, Cuvillo, Garcigrande o tres más, se creen que van a una barbacoa en el chalet de un admirador. Que se han construido un mundo tan cerrado, una burbuja, que más parece un búnker antinuclear e ignoran todo lo que pasa en el exterior. Y además se creen que es eso lo que hay y que no cabe más en el mundo, porque lo que no es su mundo, no existe y existe, no tiene sentido y hay que eliminarlo.

Que me dirán que tal o cual torero puede moverles la silla; puede ser, pero en el momento en que sus satélites puedan olisquear la amenaza, a degüello con él, no vaya a ser que les descubra el truco y se les acabe el chollo. A ver si por una tontería les van a quitar una tarde para poner a ese que torea o quiere torear de verdad. Que la vida está muy “achuchá” y no es cuestión de dejar escapar ni media perra chica. Que nos vendrán con eso de la defensa de la “tauromaquia”, de la tradición, de la cultura o del “jarte”, pero solo defienden y solo les preocupa una cosa: su negocio. Y si nos quedara alguna duda, pues nada, le echamos un vistazo a los carteles de Sevilla y a los avances de Madrid, por decir las dos plazas de mayor importancia, y que cada uno saque sus propias consecuencias. Eso sí, como aficionados de los “güenos”, aficionados de pro, creo que deberíamos pasarnos al menos una tarde analizando carteles. ¿Seguro?


Enlace programa tendido de Sol del 16 de febrero de 2020:
https://www.ivoox.com/tendido-sol-del-16-febrero-de-audios-mp3_rf_47800767_1.html

martes, 2 de febrero de 2016

Una buena charla para el bar

¿Dónde se fue aquella ilusión por lo que iba a venir a mi feria y las combinaciones que se podían dar?


Si hay algo que no se le puede achacar a los aficionados a los toros es su falta de entusiasmo. No me negarán que no es verdadero entusiasmo el pasarse horas y horas en la barra de un bar o en las redes sociales, discutiendo sobre los carteles de las ferias que jalonan el calendario de la temporada taurina. Sinceramente, les admiro. Llevamos años y años dando vueltas a los mismos carteles, con escasísimas variaciones y con interés relativo; si acaso el que los mismos aficionados quieran otorgarle. Que a muchos les puede parecer apasionante un mano a mano, uno de los muchos que se dan, entre López Simón y Roca Rey, Roca Rey y López Simón o Rafaelillo, Ureña y otro. ¡Hombre! puede resultar interesante en cierta medida, pero sin apasionamientos.

Porque lo demás, ya me contarán, Juli, Morante Garcigrande, Zalduendo, Morante, Perera, Castella, Victoriano, El Pilar, Fandiño, El Fandi, Alcurrucén, El Vellosino, Talavante, Ponce, Jandilla, Manzanares y ya tenemos la base de todas las ferias del Mundo mundial. Una buena sesión de corta y pega a todo lo que dé y nos hemos liquidado otra temporada más. Ni tan siquiera hay que hacer un listado de ganaderías y toreros, basta coger los carteles del año anterior y del otro y del otro y del otro y... Y apañados. Eso sí, sin que se nos vaya a ir de las manos lo de yo pongo a este, porque así me ponen al mío, le compro dos corridas y yo coloco tres. Todo muy profesional y teniendo en cuenta el gusto del aficionado.

Si hay ferias en las que es tan descarado esto del corta y pega y la devolución de favores, que hay plazas en las que no se respeta ni eso de darle una oportunidad al torero local. Aunque hay veces que se agradecería que se pasara por alto este uso y si no, vean lo de El Soro y Valencia. Pero tranquilos, siempre saltará el vocero oficialista que motu proprio o por iniciativa del vocal de la empresa, se deshará en halagos y concluirá con eso de “los carteles redondos”, también llamados “bien remataos”. Siempre encuentran coartadas para justificar esta pantomima. Para lo que no tienen tanta palabrería es para aclarar por qué no están ganaderías como Cuadri, triunfador indiscutible años pasados, o cualquier otro hierro que aún es capaz de engrandecer la Fiesta. Te dicen que con estas ganaderías la plaza no se llena. Que igual no se llenó en su día, pero después de lo ocurrido aquella tarde de triunfo del toro, me extrañaría mucho que acudiera el aficionado si el nombre de Herederos de Celestino Cuadri volviera a encabezar la terna.

Le damos vueltas y más vueltas a eso de las presentaciones de los carteles, buscamos tres pies al gato, la cuadratura del círculo y así demostramos que somos unos hachas en esto de los toros. Y no te digo nada, si además hemos tenido la fortuna de que nos llegara un soplo sobre la elección de tal cuál toro o de la negativa de un espada a ponerse delante de unos o al lado de otros. Entonces ya eres firme candidato a que te pongan una calle. Se aprovecha la inercia de una tradición o la historia de una plaza. Si Valencia es plaza de primera, ya puede asomar el Chino Torero, que la feria será la más rematada de los últimos lustros. Lo de Bilbao o Pamplona siempre garantiza el toro, aunque este se haya exiliado de esos cosos hace años. Sevilla y Madrid no permiten la menor duda; a nadie le importa que ambas plazas se hayan convertido en una juerga pancista expendedora de despojos a troche y moche. Ya me veo a los espadas al lado del burladero de matadores echando unas moneditas en una máquina y una vez que esta vomite el producto solicitado, escuchar eso de “sus orejas, gracias”.

Se imaginan que volvieran aquellos tiempos en que el aficionado a los toros estaba ansioso por conocer los carteles de la feria de su pueblo o de las ferias de las plazas importantes, ya fuera para ver si había posibilidad de organizar una excursión para ver in situ a su ídolo o en último caso para estar al tanto para ver las corridas por televisión, cuando la tele retransmitía lo mejor y no absolutamente todo. La ilusión competía con la incertidumbre, cuántas tardes se apuntaría cada figura a la feria, con qué ganado y con qué compañeros de cartel. Una incógnita que aún desvelada, no dejaba de sorprender y cuando la realidad podía superar cualquier idea preconcebida de ese ansioso aficionado a los toros. Los empresarios, siempre expectantes y al tanto de la vida del toro, recogían los guantes que se lanzaban entre las figuras, manteniendo en la cumbre esa competencia tan necesaria y fructífera para la Fiesta. ¡Qué bueno! Ponían juntos a dos toreros que el año anterior se las tuvieron tiesas durante toda la temporada, ¡y dos tardes! Una con el ganado elegido por un matador y la otra con los toros preferidos del otro. ¡Caramba! Pero no creo que nuestros cuerpos serranos vuelvan a vivir días como aquellos; eso sí, siempre habrá quién le eche redaños y lo de los carteles le dé juego para prepararse una buena charla para el bar.


Enlace programa Tendido de Sol del 1 de febrero de 2016:
http://www.ivoox.com/tendido-sol-1-feb-audios-mp3_rf_10271997_1.html