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jueves, 2 de septiembre de 2010

De blogs taurinos

Manolete, como todos los años en Agosto



Nadie puede negar el fenómeno que suponen los blogs taurinos, ventanas de una corrala por las que cada vecino expone su opinión y otro le responde, pero con la particularidad de respetarse los turnos, de disentir con ese mismo respeto y de no ser una jaula de grillos, salvo excepciones, por supuesto; porque no todo es idílico, también hay quien vomita improperios gratuitamente. Los hay más o menos severos, más o menos toristas, más o menos fieles a un torero, pero casi todos persiguen un mismo fin: luchar por una pasión.

Voy a hacer un verdadero esfuerzo por no dar nombres, aunque si alguien vive ajeno a este fenómeno y tiene curiosidad por conocer a los integrantes de esta legión de aficionados, sólo tiene que echar un vistazo a la larga lista de enlaces que adornan este mismo blog. Pero también existen los detractores, los que consideran que esto es un patio de vecinos sin rigor, y donde no existe imparcialidad en la información. Quizás ahí pueda radicar su error porque yo no considero que un blog deba ser absolutamente imparcial, ni ser una fuente de información. Es como si a un amigo le exigimos esto mismo cuando charlamos con él de toros. Para eso hay otros medios, unos más fiables que otros. Lo que sí encontrarán en los blogs es la opinión personal de su autor sobre un hecho taurino; no es infrecuente poder seguir una feria a través de estas opiniones y para ello sólo tenemos que mirar a la feria de Bilbao.

Pero el motivo de esta entrada no es describir lo que todo el mundo sabe. El motivo de ponerme a escribir sobre este fenómeno es una circunstancia que creo dice bastante de la situación actual de la fiesta. Aficionados que se supone que sienten esto como una pasión, con el ánimo a prueba de bombas, llegan a la conclusión de que esto no tiene sentido, que la fiesta es un coto cerrado y podrido que no tiene remedio. El último caso ha sido el de Civilón, al que no conozco personalmente, y el primero que despertó mi preocupación fue Martín Ruiz Gárate de Taurofilia, al que sí que conocí en mis años de abonado de estudiante en las Ventas. Y esto sin hablar de los que ya han manifestado esta misma intención de dejarlo todo. ¿Qué está pasando para que estos señores se marchen? Y que conste que no digo que abandonan, porque creo que eso no es posible. Pero parece evidente que nos están empujando a un precipicio para que dejemos de dar la murga y no molestemos más a empresarios, figuritas, ganaderos, gacetilleros y demás indeseables de la fiesta.

Más de uno ha tenido que soportar que les llamen cualquier cosa, con la famosa coletilla de “sé que no lo vas a publicar”, defendiendo a un torero, achacándonos que nunca nos hemos puesto delante de un toro, que vivimos amargados, que no nos gusta nada, vamos, un extenso repertorio que seguro que nos resulta muy familiar. Y ante todo esto nos encontramos solos, aislados y a veces nos surgen las dudas. ¿Para qué vale el que yo dedique tiempo y materia gris para clamar en el desierto? Y encima intentamos reprimir nuestros gustos personales con la pretensión de ser lo más justos entre los justos, como si fuera pecado tener debilidades y como si esto quitara valor a otras afirmaciones.

Yo, particularmente, siempre he intentado hacer saber a otros compañeros de red que no están solos, que siempre hay alguien que se pasea por su espacio, que unas veces está de acuerdo y otras no, pero que se les escucha. Incluso un bloguero muy seguido por muchos bromeaba diciéndome que me veía por muchos sitios haciendo comentarios, y no voy a dar su nombre, ni a decir que es de Granada, y que, aparte de ser demoledor en muchos de sus textos, también ha conseguido hacerme reír a carcajadas en varios momentos. Pero aparte de expresar mi opinión, quiero hacer saber que lo que se dice no cae en saco roto. Unas veces expreso mi punto de vista, pero otras muchas simplemente estoy.

Quizás uno de los rasgos de los que se pasan por los blogs sea la generosidad para reconocer el trabajo del que está a su lado o para aplaudir un texto o una idea. Y no voy a entrar en la generosidad de compartir material con el compañero. A mí me han llegado copias de revistas antiguas, de artículos y hasta libros y vídeos desde el otro lado del Atlántico, desde Aguascalientes. Pero ya he dicho que no quería dar nombres, aunque todos sabrán quien escribe desde México, Granada, Zaragoza, Linares, Castellón, Valencia, Pontevedra, Sevilla, Badajoz, Salamanca, Huelva, Córdoba, La Rioja y muchos más sitios, incluido Singapur, y por supuesto desde Madrid, y el que seguro me he pasado por alto imperdonablemente. Pues que todos sepan que aunque pueda fallar algún día, a todos se les escucha y que tenemos nuestra fuerza, estoy convencido. Incluso había pensado en poner manos a la obra para crear una asociación de blogs de toros, pero sinceramente creo que eso podría matar nuestra esencia y seguramente que acabaríamos renegando de ella, y acabaría en manos de taurinos y aspirantes a taurinos que sólo quieren medrar y sacar provecho. Sería un trámit inútil para encajonar la libertad de muchos. De momento creo que es mejor dejar esto como está.