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domingo, 14 de agosto de 2016

No voy a Valladolid por un capricho de José Tomás


 
Echaban en cara a "Rafaé" que su pase del celeste imperio era para engañar a los públicos como a chinos. Igual toda la "tauromaquia" de algún maestro nace allá por dónde nace el Sol.
¿Se puede ser más malaje? Esto no tiene nombre, ni apellidos, ni tan siquiera un alias que impresione. La que le ha hecho el fenómeno José Tomás al magistral Enrique Ponce, que para un día que que tenía libre en su agenda, se le emperejila al señor Román Martín, don José Tomás, torear ese día en la plaza del paseo de Zorrilla. ¡Bueno, bueno, bueno! Por menos se montó la Guerra de los Cien Años. Que no seré yo el que alabe a José Tomás por hacerle la cusqui a Ponce, pero ya se sabe, la puñetería es una avenida de doble sentido; tres carriles de ida y tres carriles de vuelta. Igual alguno recuerda aquellos días en los que se vio solo peleando contra la televisión y su poder ilimitado a la hora de retransmitir los festejos al margen de los toreros, mientras sus compañeros, incluido el señor Ponce, se plegaban con extrema docilidad. Hasta puede que le quieran hacer pagar aquellas opiniones que no ocultaba el maestro valenciano sobre el toreo de José Tomás, que le parecía más demencia que verdadero toreo, porque el toreo bueno, el de calidad exquisita, parecía reservado en exclusiva para si mismo. Que no me parece bien ningún tipo de venganza, pero a estas alturas, no nos echemos las manos a la cabeza entre lamentos.

Quizá el maestro Ponce se haya despertado de repente de un dulce sueño en el que se creía la cima indiscutible del arte torero desde sus inicios hasta el momento presente. Que resulta que en caso de tener que elegir, el señor Matilla prefiere asegurarse el lleno absoluto con el de Galapagar, que el glamour empalagoso del magistral Ponce. ¿Pero esto qué es? ¿Por qué este desplante? Pues hombre, don Enrique, piénseselo un poquito, aunque no creo que lo vaya a hacer, pero mientras usted se mantiene en ese camino de ñoñería de baldosas amarillas, mientras usted sigue encantado de haberse conocido y se asombra de su grandeza, de alcanzar cotas de perfección a las que solo usted cree tener acceso, otros optan por firmar en esa fecha a José Tomás. Seguro que este podría haber elegido cualquier otra fecha, pues como bien afirma usted mismo, él no torea todos los días. Ya ve, igual es que no le hace falta y se anuncie dónde se anuncie, en Valladolid, Lima o Villamorteros del Monte, siempre llena. Y su elegancia, su clase, su jarte y toda esa monserga que usted pasea, no asegura el no hay billetes. Que somos así de necios, que no sabemos apreciar el caviar de su toreo.

Señor Ponce, que entre las largas distancias, las periferias y el amaneramiento de su quehacer, de luces o de etiqueta, y las apreturas, el ay, la firmeza, el cargar la suerte y el toreo de siempre, parece que los hay que se inclinan por esto último. Si ya lo decía el genio de Rafaé, si es que hay gente pa’ to’. Pero tranquilo, no se ofusque, porque seguro que va encontrar consuelo en los medios oficiales que le son tan afines, en el taurineo militante, en los aspirantes a ser reconocidos como excelsos “afisionaos” de fino paladar; verá como esos afearán el gesto de José Tomás y el de Matilla. Aunque, ¿no cree que el madrileño ha hecho lo que otros muchos quisieran poder hacer, pero no pueden por razones más que evidentes? Pero esa fuente de magisterio que es el señor Ponce no queda conforme con hacer pública su pataleta, que empieza por lo de que el arte es subjetivo, que no es mejor torero el que más gana, por si a alguien no le había quedado claro que estaba, en terminología de parvulario, rabioso. No, caballero, no vaya por ahí, que igual también sale perdiendo, no confunda su “elegancia” distante y displicente con el arte del toreo, que puede vestir smoking para llevar a término su numerito, que igual le sueltan eso de que aunque la mona se vista de seda...


Tengo la absoluta seguridad de que sus palmeros de la tele de los toros y los demás medios afines al régimen, le aclamarán, le seguirán poniendo ojitos, pero no se fíe, porque como un día se le ocurra al de Galapagar concederles dos entrevistas y un amplio reportaje para llenar espacio en la tele o en la radio, ya puede darse por pateado en el final de su espalda. Y aparte de estos mercaderes del toreo que se arriman al sol que más calienta, no pretenda que el aficionado le empiece a dorar la píldora a estas alturas. Piénselo usted, posiblemente no habrá aficionado que allá en la noche de los tiempos no se manifestara poncista, aquí tiene a uno, sin ir más lejos, pero sus devaneos con la trampa, con la mentira en su toreo, con ese alargar el brazo, con elegancia, por supuesto, con ese machacar ganaderías, con ese vivir en el planeta de Poncilopodis, todo esto y más, le han apartado de su toreo, de su tauromaquia como se dice ahora. Que usted está convencido de su divinidad, pero lo mismo que ese aficionado no soportó sus maneras, los empresarios van a por el que les llenaría no una, sino tres plazas y son estas no otras causas las que le dejan a usted fuera, así que piénseselo más despacito cuándo se le vuelva a pasar por la cabeza tal... pensamiento, eso de “no voy a Valladolid por un capricho de José Tomás”.

martes, 28 de junio de 2016

José Tomás, ni sí, ni no, ni lo contrario

El enigma José Tomás; o será todo más simple de lo que pensamos


Se me hace raro tener que empezar afirmando que José Tomás ha sido un torero único, muy por encima de cualquiera de los que ahora calzan las rosadas, ya sean los genios que paran relojes, los que componen como querubines táuricos, los dominadores de caracoles, los maestros que no aguantan un juicio medianamente serio, como las nuevas generaciones que dicen que son el relevo de no sé qué historias. Baste una tanda de aquellas que dio su penúltima tarde en Madrid y se acabó el carbón. Luego vino la retirada y todo quedó en el limbo, las esperanzas de que llegara un torero y pusiera esto patas arriba, de que un tío de verdad descubriera de una vez a tanto “hartista” cultivador del hartazgo y la mentira esparciendo la trampa y el fraude allá por dónde merodean sin nocturnidad, pero con una alevosía que ofende.

Aquella decisión podía ser comentada, discutida, no entendida y hasta cuestionable, pero necesariamente debía ser respetada. Tras tener que aguantar ataques de todo tipo por parte de los taurinos que no consiguieron doblegarle, incluso llegando a cuestionar su condición sexual, que si era un pesetero, que si un cobarde por no dejarse televisar, que si era mal torero porque le cogían los toros, que si un suicida y lo que no imaginan, se despidió con un “ahí os quedáis con vuestra pantomima”. Hasta se puede llegar a comprender, pero... nos hacía tanta falta José Tomás. Luego que si volvía, que si no y lo de Aguascalientes que parecía ser el definitivo punto y final. Una tarde aquí, otra allí y con eso él mataba el gusanillo y los más fieles su bolsillo. Demasiado poco como para considerar que esas apariciones pudieran considerarse una vuelta del torero, a pesar de que algunos adelantados se tomaran aquello como que rehuía el enfrentamiento con la legión pegapasista al completo por temor a perder la partida y que no quería asomar por las plazas de primera, sin contar con que estas estaban en manos de lo más granado de la caterva taurina que maneja todo esto.

Pero ahora parece como si hubiera decidido volver a empezar como en un punto y seguido a partir de lo de Aguascalientes, aunque en esta ocasión la salida tuvo lugar en la Monumental del DF. Lo que está viniendo después no sé si se puede considerar hacer temporada o no, plazas de segunda, con el riesgo de fracaso más medido, anunciándose de una en una, como si fuera midiendo los efectos de apuntarse a un cartel en tal o cual plaza. Jerez vendido, Alicante vendido, San Sebastián vendido, Huelva y así va haciendo camino. Estaría bien que esto fuera el preludio, el calentamiento, el irse placeando y cogiendo sitio para la temporada próxima. ¿Se imaginan? No sé si lo conseguirán, pero que es absolutamente necesario no cabe la menor duda. Estaría bien comprobar si a los Morante, Juli, Castella, Perera, Roca Rey, López Simón o Manzanares se les saltan los remaches por la presión del de Galapagar, pero... ¿Ustedes lo ven esto factible?


Sinceramente no veo yo a José Tomás compitiendo con nadie, más bien le veo yendo a lo suyo y punto. No me lo imagino yo echando un cuarto a espadas en Sevilla y Madrid, luego en Pamplona y Bilbao, Málaga y de nuevo en Madrid en Otoño y en Sevilla en San Miguel. Estaría bien, ¿verdad? Aunque la cuestión no es que a servidor le apetezca o no ver a uno de los últimos que le pusieron los pelos de punta en una plaza de toros, la cosa va mucho más lejos. El que la fiesta de los toros no vive sus mejores días está más que claro; son múltiples los ataques que llegan desde dentro y desde fuera, por parte de la élite taurina preocupada única y exclusivamente por su negocio sin importarle lo que dejen atrás y por esos movimientos respaldados económicamente por supuestos lobbies animalistas, que luchan contra las supuestas subvenciones a los toros, mientras que reciben dinero por mantener encendida la llama del antitaurinismo. Movimientos de los que yo no acabo de ver con claridad sus objetivos finales; dicen que acabar con la barbarie que supone este rito, pero algo dentro de mí me dice que el fin último obedece a otras circunstancias que en la actualidad se nos escapan. Pero bueno este es otro cantar, aunque estoy convencido que un José Tomás beligerante se lo pondría mucho más difícil a esta panda, a los taurinos y a los antitaurinos. ¿Por qué? Muy sencillo, porque la mejor forma de explicar lo que es esto y la vía más rápida para captar adhesiones no es otra que mostrarlo tal cómo es, con el toro íntegro y el toreo verdadero. Lo digo absolutamente convencido, ante eso es complicado que alguien consiga abstraerse, da lo mismo que sea de Utrera, que de Alba de Tormes, Galapagar, Madrid, Sevilla o Toronto y alrededores. Y es que así es la fuerza de los toros. La cuestión es que se empeñan en ocultar esta verdad, la disfrazas para proteger a los mediocres, la disfrazan para arrebañar cuatro duros cuando podían hacer se de oro y el que podría echar esto para adelante se empeña en mantenerse en la sombra. Que no digo yo que ceda ante la tiranía del Plus, pero, ¿no hay otras fórmulas? ¿No hay otras televisiones? Yo respeto mucho todas las posturas, pero lo que no me pueden pedir es que me convenza de que lo más conveniente es continuar en eso de José Tomás, ni sí, ni no, ni lo contrario.

martes, 17 de noviembre de 2015

Vente pa’ Sevilla, primo

¿Será en abril?


Últimamente se han desencadenado una serie de rumores que ponían en el mismo cartel a dos máximas figuras del toreo, en Sevilla, en la feria y con televisión en directo. Confidencialmente ha llegado a este blog una copia de la cinta con la conversación mantenida entre los dos implicados. Gracias a un nuevo sistema informático y de captación y reproducción de ondas cerebrales, hasta ha sido posible obtener un registro, sumamente fiable, de los pensamientos de ambos interlocutores. Eso sí, no olviden que esto es absolutamente confidencial

-         ¿Sí? ¿Dígame?
-         ¿José?
-         Sí, ¿quién eres?
-         José.
-         Sí, sí, que yo soy José, que sí, que soy yo. ¿Por quién pregunta?
-         Por José, ¿eres José?
-         Sí, sí, ¿quién llama?
-         José.
-         (Huy, la madre que me parió) Pero, vamos a ver si...
-         Que yo también soy José, Josantonio
-         Aaaah, sí, claro, ¿qué tal maestro?
-         Muy bien, maestro, ¿y usted?, maestro.
-         (¡Huy! Qué largo se va a hacer esto) Bien, bien, gracias, maestro.
-         Me alegro, maestro.
-         Pues tú me dirás
-         Pues na’
-         ¿Na? Para algo llamarás, dime.
-         Pues na’, que no sé si sabes lo de la Feria de Abril, allá por abril.
-         Sí, sí, algo he oído, que se pone Sevilla muy bonita, ¿no? Incluso algún año fui y todo (¿No habrá una cámara oculta?)
-         Pues eso, que, ¿qué te parece si vamos los dos?
-         ¡Hombre! Pues no se me habría ocurrido, pero, bueno.
-         ¿Entonces, sí?
-         Sí, vale, pero queda tiempo, ya lo veremos más adelante, ¿no? A ver cuándo y cómo.
-         En abril, en Sevilla.
-         Nooo, ya, eso sí, pero más que nada, por cerrar fechas y todo. Es que ahora me pillas sin la agenda y no sé.
-         Pero si tú no toreas, no tendrás problemas, ¿no?
-         No, no, claro, no, pero ya sabes, la familia, los compromisos, pero que sí, vamos, lo único, que hay que mirar muchas cosas.
-         Pero, sí, ¿no?
-         Sí, sí, claro
-         Pues ya está
-         ¿Ya está? ¿Qué está?
-         Que vamos a la Feria, en abril, ¿no? (Este hombre no se entera, con lo clarito que se lo he explicado)
-         Sí claro, ya si eso lo vamos viendo, lo del AVE, el hotel y todas esas cosas.
-         Pero eso no será problema, siempre habrá un sitio para descansar y vestirse
-         Vestirse (Este debe pensar que voy a ir en pelotas. Ya sabía yo que tenía que haber aclarado tanto rumor raro, aunque...) ¿Vestirse?
-         Sí, ya encontraremos dónde vestirse, eso no es problema. Incluso si te parece, nos vestimos juntos en el mismo hotel...
-         ¿Juntos?
-         Bueno, juntos, pero no revueltos, ¡cohone! (En que hora pensé en llamar a este hombre)
-         Aaah, claro, sí, no, si yo no quería decir, no...
-         Lo del hotel son minucias. Incluso podíamos ir los dos juntos, si no tienes inconveniente, en un coche de caballos hasta la plaza y que las cuadrillas nos esperaran ya allí, ellos por su “lao” y nosotros por el nuestro
-         ¿Una carroza? ¿Las cuadrillas?
-         Claro, ¡Cohone! Si no te gusta el coche de caballos, pues na’
-         No, no, sí.
-         ¿No o sí?
-         No, sí, digo que sí, que sí
-         Y lo de los toros o lo mira mi veedor o que se pongan de acuerdo el tuyo y el mío y ya que elijan
-         ¿Los toros?
-         Claro, ¡cohone! ¿Tú también vas a poner pegas a la presencia de los toros? ¿También te vas a poner del lado de los que dicen que matamos chivas?
-         Pero, ¿toros? ¿veedores? ¿Para qué?
-         Para un baile, no te joe, ¿para qué va a ser? Pa’ torear en la feria.
-         Si yo no pensaba que era para... Creía que era para...
-         Para ir a una caseta, ¡no te joe! Para ir de casetas me voy con mis colegas, que con ellos me entiendo y no le dan tantas vueltas a las cosas. ¡Ea! Hasta más ver. Un saludo, José
-         ¿José? ¿Quién? José, sí, un saludo, José.
-         ¿José?
-         ¿Sí?
-         Clonk tuc tuc tuc, tuc tuc tuc...
-         ¿Josantonio? ¿Torear en Sevilla? Aquí hay una cámara oculta, esto no puede ser verdad.


¿Será verdad? El tiempo dirá si se podrá ver a José Tomás y Morante con tele y todo. Eso sí, se cumplan o no las expectativas, no lo dude y en abril “Vente pa’ Sevilla, primo”.


Enlace del programa Tendido de Sol del 16 de noviembre de 2015
http://www.ivoox.com/tendido-sol-audios-mp3_rf_9398977_1.html?autoplay=true

martes, 3 de febrero de 2015

Hoy estoy perezoso


Qué bonito es el ver torear... bien
Hay veces en las que se quiere dar a conocer la opinión de uno como si esto fuera lo más importante del mundo, como si no hubiera otro fin en la vida que vocear al viento los sentimientos que luchan por salir, pero otras la galbana nos inunda, empezamos a pensar que a quién c... anastos le importa lo que uno diga, y lo que es peor, que tampoco se tiene nada que decir. Pues yo hoy no tengo ganas de decir nada. Si hasta esta introducción ya se me hace larga.

Si me permiten, por una vez, les voy a dejar a ustedes el trabajo de pensar y si lo desean, hasta el de opinar. Aquí les dejo unos vídeos de unas tardes en las que unos perdieron la cabeza y el “sentío” y otros se quedaron fríos, y otras en las que resultaba difçicil abstraerse de la locura que produce el toreo en el ser humano. Que cada uno se apunte a uno u otro grupo según las siguientes imágenes.



https://www.youtube.com/watch?v=M9wUg-wYRv8

https://www.youtube.com/watch?v=YQG3qlHHllU


lunes, 3 de febrero de 2014

Joselito. Un garbanzo no hace un cocido

La esperanza y la ilusión del aficionado merodean entre las sombras, sin que dé la impresión de que vayan a encontrar la luz


Que necesitados estamos los aficionados a los Toros, buscamos y buscamos ese clavo ardiendo al que agarrarnos para mantener viva nuestra afición. Nos dan unas gotitas de agua y ya nos pensamos que podremos cruzar el desierto bajo ese sol de justicia que nos aplasta desde hace tiempo. Unos nos califican de pesimistas, derrotistas, negativistas y hasta de antitaurinos, pero no creo que haya mayor muestra de afición incondicional que la actitud que viene mostrando tanto defraudado desde hace ya demasiadas temporadas, demasiadas ferias y demasiadas tardes de toros en las que se creía comprar la felicidad cuando se sacaba una entrada para la corrida. Miramos al cielo esperando una señal divina y buscamos el maná en forma de corrida con ganaderías no comerciales, con la eterna reaparición siempre frustrada de José Tomás y ahora con esa aparición que se anuncia de Joselito. ¿Reaparición? Sí, pero parece que va a ser más efímera que el vuelo de un cometa.

Leo el entusiasmo, la alegría y la esperanza que produce esta noticia. Algunos ven en ella la salvación de la temporada, la salvación de una temporada que nos hará continuar manteniendo viva esta flor que casi se ha quedado sin pétalos. Será en Francia, pero da igual, como si fuera en Alaska, es lo mismo, lo único que les vale es que volverá Joselito. Quizá esperen que el maestro del barrio de Las Ventas saboree el veneno del toreo otra vez y se enganche al traje de luces. No sé, uno no quiere pensar en lo utópico, porque luego la desilusión se digiere mal, muy mal. Ni con todas las sales de frutas del mundo se puede asimilar el que el maestro no quiera visitar tu plaza vestido de torero. Joselito ha afirmado muchas veces que nanay, que no vuelve ni aunque la otra opción fuera posar ante un pelotón de fusilamiento. Se ha tildado a si mismo de cobarde, de cobardón, de no tener valor para ponerse ante el toro y tal y como se las gasta el señor Arroyo, yo le creo a pies juntillas. Pero también es una persona que le da mil y una vueltas a la cabeza y los razonamientos pueden hacerle cambiar de opinión. Pero no es esta la cuestión de fondo, el asunto está en que, ¿cómo estará el panorama para que nuestra ilusión sea la vuelta de Joselito una tarde o la más que improbable presencia de José Tomás haciendo una temporada completa? Muchos afirman que sí, que José Tomás toreará en todas las plazas importantes, que ya tiene preparadas y vistas tal y cual corridas para volver a Madrid, que ya ha decidido a quien donará los altos emolumentos que cobre en sus actuaciones, pero el hacer cábalas es gratis y cada uno puede elucubrar lo que más le satisfaga.

No hay figuras que nos encandilen, no hay carteles que nos ilusionen y casi ya ni esperamos darnos de cara con el Toreo de siempre, el clásico, el que nunca pasa de moda, el eterno, porque eso es el clasicismo. Por el contrario, lo que hoy es moderno, igual mañana pasa de moda, o incluso no llega a estar de moda. Este menú que nos presentan nos tiene que gustar por decreto y debemos manifestar nuestra adhesión incondicional, bajo pena de tortura perpetua ante faenas plenas de monotonía a un animalito dócil, con apariencia de toro, pero que dista mucho del toro. Y a golpe de dádivas y regalías, los cronistas oficiales del régimen se deshacen en halagos fatuos e imprecisos, que lo mismo se podrían aplicar a un torero, que al pregonero de Castuera. No hablan de toros, no hablan de toreo, hablan de otras cosas que si interesan a alguien no es al aficionado, al que por otra parte desprecian y pretenden arrinconar y exiliar al retiro de su casa y que si quiere, que colme su afición releyendo los libros que cuentan los hechos de aquellos a los que un día vieron hacer el Toreo, aquellos que pudieron al toro y que ponen en evidencia a estos caballeros asalta plazas.


Amenazan con no actuar en una gran feria, de una gran plaza y con una gran afición y se encuentran que el aficionado no sólo no lamenta estas cinco ausencias, sino que las celebra y casi saca a los santos en andas pidiendo porque no aparezcan por la Maestranza. Vivir para ver. Hace años se postraban ante su santo Romero, le rogaban por que se apareciera desplegando el lienzo de su arte con el capote, se flagelaban por un kikirikí y entregaban su alma a la fe currista por una natural y el de pecho. ¿Nadie se ha parado a pensar la cusa de estas diferencias entre unas y otras actitudes? Pues quizá sería bueno un pequeño análisis. Eso sí, no dudan en echarnos en cara que vivimos anclados en el pasado y que nos negamos a la modernidad. Pero esto no es así, esto es una falacia y una interpretación interesada de los hechos. El aficionado no se agarra al pasado nostálgicamente, lo hace a la grandeza que vivió y que hace tiempo que no ve, al toro y al toreo puro y a cada segundo que pase, sí, estará más en el pasado, pero bulle como un volcán en las cabezas. Lastimosamente, ese aficionado se tiene que ir agarrando a clavos ardiendo, pero vuelvan José Tomás, nos echen una de Cuadri o Escolar o reaparezca Joselito, como dicen en mi pueblo, “Un garbanzo no hace un cocido”.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Pater, me confieso tomasista

Aún queremos creer en José Tomás, como aquel 5 de junio en la plaza de Madrid



Dicen que esto es solo una afición, pero ¡caramba! Ha sido ver algunas imágenes, escasas, de lo de José Tomás en Nimes, algo que se oía por allí, algo que se desprendía por allá, total, que uno tiene grandes deseos de serle infiel al de Galapagar. Y esto es algo de una gravedad extrema, un adulterio taurino en toda regla. Años de idilio con un torero y basta con verlo delante de un novillote para empezar a pensar que no era tan guapo, que tampoco era tan buen partido, que ni las tierras de la familia, ni las herencias, pueden contentar mi corazón. Me dicen que llegó a hacer el toreo perfecto, y me lo creo, pero otras opiniones me hacen bajarme de la nube. ¿Qué es el toreo perfecto si no ha existido la lidia? Ya sé que me pongo pesado con esto, pero no sé dónde está la perfección cuando no ha habido tercio de varas, ni tan siquiera en el toro indultado.

Siempre me he considerado tomasista, he sacado la cara por él, le he entregado mi alma taurina de forma incondicional, pero no sé como tragarme este sapo, ni quiero parecer más papista que el Papa. No sé si todo esto será la consagración de la Tauromaquia 2.0, esa fiesta en que definitivamente se prescinde de la suerte de varas y del toro, toro, o una reivindicación del toreo de siempre, pero… sin primer tercio y sin toro.

Hay que reconocer que José Tomás se enfrenta al mismo tipo de toro que cualquiera de los geses, en las mismas plazas en las que estos triunfan, aunque es justo destacar que hay una sustancial diferencia entre los terrenos que pisan unos y el otro y la distancia a que se pasan el toro los artistas y el fenómeno de Galapagar. En esto poco hay que censurar al madrileño, al contrario que al resto. ¿Y esto debe se suficiente? Pues allá cada uno, para mí sería muy fácil ponerme digno y severo, pero como no estuve en Nimes, creo que no debo opinar. A priori digo que con esto no me basta, pero repito, sin haber estado allí, mejor callar. Es como el que hace caso a las habladurías del patio de vecinos, que dice que la del cuarto es una chica de costumbres libertinas. Todo el portal pensando que cada noche era acompañada por un caballero diferente, con el que se pasaba un buen rato de carantoñas, que escandalizaban a las señoras, los señores y dibujaban una sonrisa a los adolescentes. Luego se descubrió todo, el novio de la vecinita del cuarto trabajaba en una alquiler de coches; así que mejor hablar de algo de primera mano y no por el “me han dicho”.

Parece ser que ha quedado suficientemente clara la distancia que existe entre José Tomás y los demás, incluidos Ponce, Juli, Manzanares o Talavante, es muy, muy grande, todo un Camino de Santiago taurino, pero ¿no va siendo ya hora de comprobar todo esto en la plaza? ¿No es momento de que comience una competencia real en las plazas? Siempre he pensado que a nadie se le podía exigir que asumiera más responsabilidad de la que esté dispuesto a tomar, pero el deterioro al que se ha llegado demanda que se tomen medidas que de verdad relancen todo esto, que la competencia sea competencia, que el toro también lo sea y que cada cuál aguante su vela.

Don José Tomás Román Martín, permítame que le diga lo que pienso, equivocado o no, posible o no, pero es lo que me ronda desde ya tiempo. ¿Por qué no coge el cetro del toreo y lo pone en juego en las plazas de mayor responsabilidad? ¿Por qué no se decide a retar a los demás coletudos con toros de verdad, y que cada uno aguante lo que pueda? Pensemos más a largo plazo y pongamos las miras más allá del ombligo de cada uno. Dejemos de intentar hacer comparaciones entre todos, pero desde la lejanía, porque puede que a esto le queden diez minutos mal contados. Igual así todos volveríamos a creer ciegamente en nuestro ídolo y no nos dolerían prendas al afirmar que somos practicantes de la religión o de la fe de José Tomás, El Juli, Manzanares o El Espartero, sin tener que mirar con recelo la magnificencia de su toreo ante un medio toro con la lengua fuera. Don José Tomás, ¿podremos seguir siendo tomasistas sin miedo a ser traicionados? 

viernes, 29 de junio de 2012

José Tomás, ¿Hasta cuando?


Qué lejos aquellos días de felicidad con José Tomás


Volvemos ala cuestión José Tomás. es asomar la patita y ya nos volvemos locos. Y este que habla se considera josetomasista, lo que no quiere decir que se entusiasme con verle rascarse una oreja, porque a lo mejor mi vecino se la rasca mejor y no le hacemos la ola cuando nos le cruzamos por la escalera. Realmente creo que todo está desbordado en lo que se refiere a este torero. Quizás más debido al ser considerado como el último clavo ardiendo que le queda al aficionado, que por otra parte sigue entregado a él, mucho más de lo que él mismo parece estar entregado a la causa del aficionado.

 Uno personalmente le tiene como retirado y no cuenta con él para nada en esto de relanzar la Fiesta. No parece muy decidido a ello. Y no es que sea un caso raro en eso de toreo tres o cuatro, vuelvo pero sin volver, es lo que han hecho muchos otros, unos que no se resignaban a quedarse en casa y otros que poco a poco veían bajar el interés de las empresas y los públicos por ellos. La gran diferencia puede estar en que le panorama de la Fiesta es más que desolador y se piensa en él como el único capaz de despertarnos de esta pesadilla. Capacidad tiene para ello, pero no parece muy decidido a meterse en camisa de once varas.

Él es muy dueño de hacer lo que mejor le parezca, pero quizás debería pensar un poco y darse cuenta como se resiente su imagen y la del toreo clásico frente al moderno, cuando se anuncia en carteles con compañeros muy elegidos y con toros mucho más escogidos aún. Que todo el mundo entiende que en Badajoz no va a matar el toro de Madrid, ni en Villafeliz, ni Cascalosmontes, pero hombre, ¿tanto cuesta en estos momentos darse una vuelta por Sevilla o Madrid? Qué repito mi incondicional adhesión a este torero, aunque ya no es tanto a este, como a aquel que hace años nos enloqueció dos fines de semana seguidos en Las Ventas. Y podría uno callarse y seguir recordando aquellos días, pero visto lo visto, a uno le cuesta.

Puede que el aficionado esté muy equivocado y haya esperado más de lo que otros estaban dispuestos a dar. Algunos habríamos deseado que se enfrentara en el ruedo, uno por uno, con todos los geses, con los pegapases, los tramposos y cualquiera que no camine por los caminos de la integridad y si es con el toro de verdad, mucho mejor. Que tampoco se pide que maten los Miura, pero al menos algo que no sean las borregas de Zalduendo, los Cuvillos, Garcigrandes y esas vergüenzas que saltan a la arena cada tarde. Pero si a alguien le queda la más mínima esperanza, que se la vaya borrando de la cabeza. Como todos, sigue esa ley no escrita de no agresión, de no molestarse lo más mínimo entre ellos. Querrán vestírnoslo con el traje de la dignidad de la solidaridad con  los compañeros, como cuentan las malas lenguas que pasó el San Isidro pasado araíz de los conflictos de la televisión; eso está muy bien, pero ¿no hay nadie que practique esa misma solidaridad con el aficionado? ¡Ay! el aficionado, ese ser molesto del que uno se aprovecha según las necesidades del momento. Si hay que escalar posiciones, no paramos de echarle flores y cuando nos exige lo más mínimo y queremos estar acomodados, entonces decimos que ha cambiado, que es ignorante y malvado y nos quedamos tan panchos.

Hasta el momento José Tomás no ha llegado a tanto, y puede que tarde pues las plazas que visita son esas en las que nunca pensaron que podrían verle en directo y que a la mínima enloquecen y se echan en brazos del ídolo. Así ellos también podrán decir que vieron a un José Tomás sublime. Los demás vemos vídeos muy cortitos, como si nos asomáramos por el ojo de una cerradura, esperando que en cualquier momento nos echen el cerrojazo al otro lado de la puerta. y nadie duda que dentro de unos años el de Galapagar quedará en la historia como uno de los más grandes, pero ¡amigo! se está esforzando demasiado en quitarnos la ilusión a todos los que creímos en él. Que lo hecho no lo puede borrar nadie, pero no nos podemos quedar con este mal sabor de boca.

Ya digo que yo le considero como un torero retirado, una retirada forzosa provocada por aquella cornada de Aguascalientes, que nos hizo pensar primero que se lo llevaba por delante, luego que aún salvando la vida, perdería la pierna y al final hasta volvió a ponerse delante del toro. En su reaparición estaba claro que se iba a probar, cosa muy lógica, aunque en muchos casos se les fue la mano al escoger el ganado, pero bueno, seamos benévolos por una vez, pero ¿en qué estamos ahora? ¿Se sigue probando? ¿Está poniendo a prueba la paciencia del aficionado? Si yo tuviera que dar una respuesta, confieso que no sabría que decir. Yo me encuentro totalmente perdido, uno no sabe que pensar. A veces hasta parece que lo que hace es ir al cajero a sacar dinero, para luego volverse a casa. Pero la realidad es que no tengo ni idea, aunque más parece a veces que se mueva para ir contra los que tanto mal le han hecho, que son muchos y que por oscuros intereses le han negado el pan y la sal, pero que por una vez se acuerde de los más fieles, que nos tenga en consideración y que nos dé una alegría. Tiempo al tiempo y de momento, pues a seguir agarrados a este clavo ardiendo, mientras continuaremos con esa cantinela… de José Tomás, ¿Hasta cuando?

jueves, 15 de marzo de 2012

José Tomás y El Juli y la lógica en San Isidro


Este cartel tampoco estará este año anunciando los carteles de San Isidro,
los que saben no lo han considerado oportuno


La refundada Taurodelta o la refundida, digámoslo como queramos, ya empieza a enseñar la patita y a dar idea de lo que quieren hacer con la plaza de Madrid, una plaza grandota de tercera, pero muy rentable para sus gestores, un chollo vamos. Tarde triunfal en Valencia y salta la noticia que ese cartel estelar de Fran, Manué y David se repetirá en plena feria del santo patrón. Ahí es nada, ahora Las Fallas se convierten en trampolín para ganarse un sitio en Madrid. Pues que Dios nos pille confesados. Me veo a El Soro reapareciendo en la de La Beneficencia flanqueado por las “figuras” que ya han sido anunciadas. Todo será que al “Pequeño Napoleón” se le enrede la idea entre las canas de las guedejas.
Realmente no sé que han hecho ninguno de los citados para merecer un puesto en Madrid. De los tres triunfadores nos queda el recuerdo lejano de un Fran incapaz, vulgar, inoperante, amanerado y posando para las cámaras haciendo que no le apetece un pepino que le hagan fotos; Manué al menos fue respetuoso con esta afilón y se limitó a dejar claro que es un tío majo, educado, respetuoso, pero que no vale para el toreo que gusta en Las Ventas. Y David, ¡Ay David! que a la que se viene por aquí aprovecha para darse unas vueltas por el Jarama; y se dice incluso que este año a lo mejor ya se monta en una moto o en un coche, para ir igual de rápido, pero más descansado.
Pero si no teníamos bastante, nos dicen que El Juli no vendrá este año a la feria. La cosa tiene miga. Si a uno le preguntan por sus gustos, pues diría que no se preocupe Julián, que se quede en su casa y así todos tranquilos, pero creo que hay que ser justo con El Juli, con la plaza, con el público y con los isidros y se debería procurar que viniera. Otra cosa es que tanto a él, como al resto de geses y figuras varias, se le exija venir con decoro y como lo hacen los toreros. Bastaría con poner dos puestos aduaneros, uno en el Puente de Ventas y otro en Manuel Becerra y hacer esa pregunta de “¿Algo que declarar?” Y aunque la respuesta sea “mi torería y mi honor de figura”, se le pediría que abriera el maletero y se le requisaría todo animal bovino cuyo destino fuera salir al ruedo venteño. Entonces habría que agradecerle el esfuerzo de buscar, empaquetar y transportar esos toros como parte de su equipaje de mano y se le indicaría que en los corrales de la calle de Alcalá ya le esperaba una corrida de Cuadri, Dolores Aguirre, Flor de Jara o Moreno Silva. Eso sí, si esta medida tiene continuidad durante toda la feria, en los citados puestos aduaneros habría que habilitar corraletas para muchos torillos, pues ya se sabe el celo de los geses en traerse el ganado debajo del brazo.
No estoy de acuerdo con esta ausencia de El Juli, pues en San Isidro deben actuar los mejores, que no son demasiados, y los que más interesen al público, como es el caso que nos ocupa. El pasado año cortó sus orejitas, sin entrar en juzgar de nuevo si fueron de regalo o por la patilla, así que hay que darle la oportunidad de ratificar aquello, de mejorarlo o de lo que don Julián prefiera. Yo no soy de los que piensen que hay que hacer una feria para los de fuera, deben tenerse en cuenta los gustos de Madrid, pero también hay que dejar que los maestros se muestren.
La verdad es que la ausencia de Julián López pega un mal tufo que tira para atrás y a nadie se le escapa que su ausencia no tiene nada que ver con su quehacer en los ruedos. La explicación oficial podrá ser que si le llamaron pero no estaba, que si perdieron la agenda, que si se hartaron del contestador automático cuando empezó la retahíla de preguntas: Si quiere contratar para una plaza de primera, pulse uno, si es para Las Ventas pulse dos; si es para la corrida de la prensa, pulse uno, si es para dos corridas de la feria, pulse dos, si es para tres o más, pulse tres; si es para la corrida de Núñez del Cuvillo, pulse uno, si es para la de Juan Pedro Domecq, pulse dos, si es para Garcigrande, pulse tres y si es para Cuadri, espere, pero espere sentado. Seguro que los encargados de contactar con El Juli o con Roberto Domínguez se acabaron liando y al final de tanto pulsar, el resultado fue que el madrileño mataría la de Cuadri, Palha y Dolores y seis toros seis de Miura para él solito, donando la bolsa a la Asociación de Empresarios Estresados y a la Academia de Televisión. Y claro, antes que deshacer el malentendido, Matilla y compañía, que parecen ser los que hacen y deshacen de verdad, han preferido agarrarse a que "lo pulsado va a misa".
Como contrapartida seguro que tendremos que seguir sufriendo a otros cuantos que no tienen ni un pase, nos sorprenderá la inclusión de otros que ya creíamos definitivamente desparecidos de Madrid, otros que nadie se explicará qué hacen allí y otros que vienen muy bien para rellenar, con unas módicas tarifas por actuación. Y estando don Simón por medio, la cosa promete. Él dirá que esto es un arte y que nosotros somos unos ignorantes y otros contestaremos que esto no es ninguna verbena rosa con pseudofiguras y medios toros.
Luego está el caso de José Tomás, que creo que no se puede tratar aisladamente como una relación entre él y la empresa de Madrid. Resulta evidente que el trato no es el más adecuado para llegar a un acuerdo, pero para llegar hasta el momento de las negociaciones, antes el diestro y sus asesores deberán decidir el modelo de temporada que van a llevar a cabo y si habrá temporada o no. La experiencia del año pasado, que a nadie se le escapa que fue para tomar contacto con el toro y para ir cogiendo sitio, no fue demasiado satisfactoria en el aspecto taurino. Toros cuanto menos censurables en lo referente a la presencia y a la selección de hierros; y un discutido éxito artístico, precisamente por el toro. En lo tocante a la recuperación del torero y las sensaciones de la pierna ante una alta exigencia física, eso quedará en el pensamiento de José Tomás y él es el único que puede decidir si va para adelante o si su temporada discurrirá entre el campo, los tendidos y las playas del sur. Pero una cosa está clara, y es que esta no será la última vez que hablaremos de los carteles del San Isidro del 2012. Igual allá por octubre y noviembre seguimos dando vueltas a lo mismo. Tiempo al tiempo.

viernes, 28 de octubre de 2011

El G- 10, José Tomás, la tele y la mamá de Tarzán

Hasta los niños quieren rendir homenaje a Antoñete. Pues aquí queda constancia


La vida no para de sorprender a uno. Ahora resulta que los chicos “Ges” han tomado la determinación de arreglar el pitote de la televisión. Ya parecen cansados de que el empresario decida, actúe y cobre por ellos, que se tienen que conformar con lo que les den y suponer a priori que va a haber buena fe por parte de la tele y el empresariado. Vamos, algo muy parecido a lo que en su día reclamó y sigue manteniendo José Tomás, apoyado en su momento por Joselito y secundado por Esplá, casi a costa de costarle su carrera.

Ahora resulta que estos maestros se nos han puesto una vez más reivindicativos y, años después, han decidido meterle mano a la tele. Que no digo yo que no tengan razón, que seguro que la tienen, pero después de lo que ha llovido, de lo que se ha oído y de los reproches que se han hecho, podemos decirles que “a buenas horas, mangas verdes”. Y estando en posesión de la razón, lo que a lo mejor no han elegido bien es el momento de exigir lo que creen que les corresponde. En un momento en que la fiesta de los toros no pasa por uno de sus mejores momentos, quizás uno de los peores, tanto en cuanto a aceptación social, como a la calidad e interés del espectáculo, a lo que además hay que añadir la coartada que supone la crisis. En nombre de esta crisis se pueden cometer todos los atropellos que podamos imaginar y que en otras circunstancias nadie se atrevería ni a imaginar.

Resulta que esta circunstancia parece haber disparado las alarmas en el canal taurino de la tele oficial y oficialista de las ferias y que incluso se plantea hasta su posible desaparición. Ignoro si este puede ser el motivo que origina tal hecho, pero ¿quién nos dice que esto pueda ser una simple excusa? Hasta podría servir como cortina de humo y ocultar un posible fracaso del canal o simplemente una rentabilidad muy por debajo de las expectativas iniciales. Sería una pena, porque a pesar de los locutores y comentaristas, no se puede negar el bien que hace a la fiesta y sobre todo al maltratado aficionado.

Lo que yo me pregunto es qué les ha hecho cambiar de opinión a los mandones del toreo y pasar de un colaboracionismo empalagoso con la tele a un posible plante a las cámaras. Igual se nos han envalentonado después del éxito en las gestiones para pasar a Cultura, aunque puede que no se hayan parado a pensar en la diferencia entre una y otra empresa. Por un lado, a los señores políticos les importa bastante poco esto de la tauromaquia y si los señores toreros quieren cambiar de ministerio y no cuesta dinero, pues se cambia, como si quieren que a partir de ahora se les llame señores artistas, ¿qué más da? Que con su pan se lo coman. Pero lo de las corridas televisadas es otra cosa. Ahí se le toca el bolsillo a demasiada gente, que además coincide que son de los que más poder tienen en este tinglado; después de la mamá de Tarzán, por supuesto.

Resulta que van y le dicen a los señores empresarios que a partir de ahora no van a ganar tanto con la tele como antes y a los señores de la tele que lo mismo que antes costaba cuatro, ahora será cuatro y un pellizquito más. Y los unos y los otros vuelven la mirada al que paga, para ver si se encarecen un poquito más el precio de las entradas. O sea, lo de siempre. Tres discuten y paga un cuarto, ese que no puede, ni debe protestar, al que se le respeta con pulcritud su sacrazo derecho, el pagar y callar. Para que luego digan que no son mirados estos señores.

Lo que a mi me gustaría oír ahora es la opinión de todos aquellos que se despacharon a gusto con José Tomás, que con tele o sin tele, es él único que todavía llena las plazas con solo poner su nombre en los carteles. Les aplicamos a los “Ges” la misma teoría, esa que decía que el que no quería ser televisado era para que no se vieran sus carencias, ni los torillos que mataba, ni para tener que enfrentarse a los sumos pontífices del toreo del s. XXI. Ellos que han hecho del cemento un actor más de la fiesta, que han institucionalizado la bobona chocha desmochada y descastada y que procuran no molestarse entre ellos, no vaya a ser que alguien se enfade. Ellos que se creen capaces de todo, como si fueran la mamá de Tarzán repartiendo justicia, sabiduría y besos repetidos, como las abuelas. Veremos, o no, en que queda todo esto de los toros en la tele y si en el tan cacareado canal de toros veinticuatro horas nos pondrán las ferias más importantes o toda la serie de Tarzán de los Monos, el rey de la jungla.

jueves, 4 de agosto de 2011

Los choto- novillos, mejor a puerta cerrada

¿Volverá el José Tomás que esperamos?


No había acabado la casi corrida del 3 de agosto cuando ya estaba hablando por teléfono con un correligionario de la fe tomasista, pero que antes de adorar a ídolos paganos es ferviente creyente de la tauromaquia clásica y eterna. Uno de esos que es fiel a un torero, mientras éste se mantenga fiel al toreo de siempre en el que el toro es el ser supremo y el único que justifica todo esto.

Sus palabras no dejaban lugar a dudas, José Tomás inmenso, pero… ¿has visto los novillos? Y volvía a insistir en que el madrileño se seguía pisando los terrenos de siempre, pero… los novillos, que pena. Y créanme si digo que pocas personas habrá que respeten más la labor de los que se enfundan la taleguilla, pero de la misma forma, pocos habrá que sepan el esfuerzo que hay que hacer para calzársela y para irse a la plaza a ponerse delante del de negro.

Yo entiendo a la perfección que José Tomás necesite irse encontrado consigo mismo, entiendo que no se le pueda pedir ahora, después de la segunda actuación, que se anuncie con los de Adolfo, como ya hizo en su día en Madrid y no con demasiada fortuna, pero de ahí a que le echen una corrida más menguada que casi cualquiera de las novilladas de julio en las Ventas, va un abismo. Está bien que se placee con novillos, vacas, becerros, chotos, jatos, churros, erales, añojos, pizcas o moruchas, pero si eso conlleva que la gente pague una entrada, la cosa es muy diferente. Y que conste que no entro en que unos hayan pagado fortunas por un boleto, allá ellos, pero simplemente el precio de la localidad ya tiene que ser suficiente garantía para que el espectáculo sea íntegro.

El otro día yo pedía paciencia y que se le juzgara simplemente como a un torero y no como a un mito. Pues bien, como torero que es, no va por buen camino si falla en lo fundamental, en el toro. No creo que esto beneficie a nadie, ni a él como torero y como máxima figura, uno de los últimos clavos ardiendo que le queda al aficionado que huye de tanto “G”, de tanto indultador pegapases tramposo y de tanto toreo periférico. Pero a quien más daño hace es a la fiesta, a esa fe que está por encima de todo. Aplico el mismo argumento que utilizo cuando hablo de los Juli, Perera, Manzanares, Castella y demás, si un espectador va a la plaza un día de esos de cartel de tronío, en el que le cuentan que va a ver a los números uno del momento, a la cúspide de la tauromaquia universal de todos los tiempos ante el ganado más bravo y encastado de la historia y se encuentra con la pantomima habitual, el que ha pagado su entrada con tanto esfuerzo como ilusión, después de aburrirse como una mona dirá: ¿y esto es la fiesta de los toros? pues vaya porquería. Y puede que no vuelva más, pero seguro que tampoco volverá su cuñado, su vecino o el hermano de su jefe, a los que les habrá contado el fracaso que para él ha supuesto aquella gran corrida de toros.

Habrá quien pueda decir que no he hablado nada de cómo toreó, si dibujó naturales de ensueño, si se ajustó cómo nadie a la verónica, por gaoneras o chicuelinas o si sacudió dos estocadas hasta las péndolas en todo lo alto, pues el que lo diga tiene razón. Incluso se me puede argumentar que es la segunda actuación y que el juicio puede ser precipitado, pero si a la segunda de cambio falla el toro, nada tiene valor y si éste va a ser el camino a recorrer, pues apaga y vámonos.

Y que conste que de momento, me sigo declarando tomasista, pero antes que nada pretendo llegar a ser un buen aficionado a los toros, e incluso siéndolo a los toreros, estos solo adquieren su verdadera dimensión cuando se enfrentan y pueden con el toro. También fui declarado seguidor de Roberto Domínguez, de Emilio Oliva, incluso de Óscar Higares, de Ponce, hasta de Perera y un poco de Castella, de Cayetano cuando se presentó en Madrid, de Paquirrín allá en la noche de los tiempos, pero de la misma forma dejé de serlo en el momento en que creí que se apartaban de lo que yo entendía que era el toreo, porque lo primero es ser firme creyente de la tauromaquia clásica y luego, si se tercia, meapilas del que lo haga de verdad ante el toro, no ante choto- novillos para matar a puerta cerrada.

jueves, 28 de julio de 2011

El mito y la justicia

En las calles de la Rioja aún hay niños que juegan al toro, ¡qué sorpresa tan grande y tan feliz!



En mi “exilio” voluntario, alejado de Madrid, de los toros desde la grada del seis, de la aldea del tauro en general y de todo lo que durante el resto del año es la machacona y taladrante rutina, uno va y se da cuenta, por si en algún momento se le pudiera haber olvidado, que el mundo sigue. ¡Qué cosas! Lo poco que pintamos a la hora de hacer que el mundo siga dando vueltas. Pero a lo que iba; como uno a pesar del retiro siempre encuentra ocasión para mantener el contacto con la locura, en una tasca de la Rioja pude leer en un periódico: “El mito ha vuelto”, o algo parecido. Casi na’.

Ya estamos salvados, ya se nos han pasado todas las penas y los escasos privilegiados que vivieron el acontecimiento en directo ya tienen tarea para rato, contándonos los éxtasis diversos que se produjeron en la plaza, fuera de ella y en cien kilómetros a la redonda. Cualquiera que haya leído este blog más de dos veces se habrá dado cuenta de mi “josetomasismo” militante, reconocido y no ocultado, incluso creí tocar el cielo aquel 5 de junio de hace un tiempo y el 12 del mismo mes, aunque en menor medida. Pero claro, si la vuelta de José Tomás se reduce a que el toro le pegó un revolcón y salió ileso, pues no sé, pero mérito, lo que se dice mérito, no tiene, quizás fortuna, pero el que te revuelque un toro nunca es un mérito, y al de Galapagar le sobran, sin tener que recurrir al revolcón. Luego ya con un poco más de detenimiento, pude comprobar que lo ocurrido en la plaza o iba más allá de lo que debe ser una corrida de toros, ¡a dios gracias!

No sé si será por ese afán de convertir en supremo e irrepetible un hecho que se viene repitiendo desde hace siglos, pero no creo que esto sea ayudar a la fiesta. A la fiesta se le ayuda desde la verdad, el arte, la emoción y tantas cosas de las que tanto saben los buenos aficionados. Y confieso que aún no he visto imágenes de esa tarde, ni he contrastado lo dicho en ese periódico, pero seamos justos. Exijamos esa justicia que merece José Tomás, sus compañeros, la plaza y la fiesta de los toros. Quizás así sea la única forma de que esto perviva.

Si nos dedicamos a convertir en primordial lo accesorio, lo accidental o lo que en un primer momento se nos viene a los ojos, puede que estemos desvirtuando la realidad, que no demos valor a lo importante de verdad y que creemos algo que al final nos lleva a un callejón sin salida. Ahí está el ejemplo de los Sanfermines, para no irnos muy lejos. Una fiesta que, simplificando al extremo y solo ciñéndonos a lo taurino, consta de un encierro por la mañana con los toros de la corrida, una corrida por la tarde en la que actúan generalmente tres espadas y que desarrollan una labor que habrá que valorar de acuerdo al toro, teniendo en cuenta el comportamiento de éste durante su lidia, así como los aspectos artísticos y lidiadores de los toreros. Pero al final lo que parece que queda es que es una fiesta en la que hay un encierro por la mañana que dura la hora de retransmisión de la tele y los dos minutos y medio que los toros corren por las calles. Se mira mucho las ganaderías, por supuesto, y las marcas que estas van obteniendo en el transcurrir de los años, como si habláramos de Hussein Bolt y no de los de Dolores Aguirre, Miura o el Pilar. Y luego se adereza con el número de heridos, con lo poblado de las calles dependiendo si es fin de semana o no, con el mal comportamiento de los ignorantes guiris en cuestión de carreras por la Estafeta y en que después del encierro nos vamos a almorzar. Lo de por la tarde ya es algo superfluo.

Pues empiezo a tener la misma sensación con el caso José Tomás. Lo de mito no acabo de entender muy bien por donde va, si como halago para uno de los toreros más importantes desde hace años, si como se tomara por un nuevo Superman al que los pitones de los toros no le afectan y si no que se fijen en lo de Aguascalientes, que a pesar de todo no se le llevó por delante. El mito siempre vuelve y eso es lo que nos queda. El mito al que luego se le exigirá que renazca de sus cenizas tarde tras tarde y que lleve la tragedia al extremo y si no nos acerca a su muerte, entonces ¿qué pasará? ¿Nos sentiremos engañados? Parece que ya no se le exigirá que mate el toro y se olvide del medio toro, que toree de verdad y que no sea un actor más en la pantomima del toreo postmoderno. Solo se le exige que le pueda matar un toro. Y si además a esto añadimos que el mito está trastornado y que el fin de su vida es que un toro le mate en el ruedo, pues ya lo tenemos todo. “Si ni le ha arrancado la femoral” “Vamos, ni un puntazo en el triángulo de Scarppa”. ¿Serán esos los comentarios en un futuro no muy lejano?

Empiezo a leer y lo primero que veo es la descripción de una cogida, que debió de ser espeluznante, pero antes que cualquier valoración sobre la actuación del torero, de aperitivo la cogida; luego sí que se detiene algo más en lo que al aficionado le interesa de verdad. Pero si uno lee otro artículo, lo interesante son las colas ante las taquillas y las reventas. Y luego esos rumores de que si el matador es empresario o no de sus corridas, lo que me importa muy poco, siempre que esto no sea causa de esas abusivas subidas de precios. Por eso creo que es necesario tratar al “mito” con justicia, pero sin que esto quiera decir que se le va a aplicar un trato benevolente. La justicia es contar lo bueno, lo malo y lo regular y además aclarar todas esos cuchicheos que parece que le van a adornar por mucho tiempo. La fiesta se lo merece. Si es empresario, que se diga y que se cuente en que repercute esto en el aficionado o cuánto se aprovechan algunos de lo turbio de estas situaciones. Porque ya se sabe que el que calla otorga y no es que yo pida que se salga al paso de todas las sandeces que se les ocurren a los que no se ven tratados cómo creen que deben, pero no se puede dejar todo en el aire.

Que luego también están los detractores, unos porque nunca le han visto con el toro, como me confesaba en una ocasión un muy buen aficionado y del que uno se puede fiar, que me preguntaba si yo había estado aquellas tardes en Madrid. Y por otro lado los amantes de la tauromaquia del bisturí y la condescendencia,, esa en que los expertos saben sacar un natural medianamente regular, sea con toro o sin él, y que han llegado a tal punto de resignación que ven maestría y poder donde otros solo perciben vulgaridad y trampas.

Es la eterna disputa que quizás se aclararía un poco si unos y otros consintieran en verse las monteras en el ruedo ante el toro de verdad y ante todos los encastes que paren las vacas en el campo. No sé si los unos o los otros son los que no quieren encontrarse con la parte contraria de la primera parte de la parte contratante de la primera parte o viceversa, pero el caso es que alguien tendrá que encontrar una solución; y si para ello es necesario no contar con el canal de la tele oficial y sus hacedores, pues que no se cuente. Pero a ver si ya nos dejamos de mitos, metas y motos y empezamos a valorar como torero al que de verdad lo es y el que aguante el empellón, pues mejor par él y el que no, pues habrá que indicarle dónde está la salida. Pero dejemos que se despeje el ambiente y que en los toros no se hable de más mito que el de Júpiter y Europa, pero eso ya es otra historia.

domingo, 25 de abril de 2010

A José Tomás le cogen los toros


Hoy tenía preparada una entrada completamente diferente a ésta, que nunca habría querido escribir. En la radio del coche he oído la noticia de la corrida de Aguascalientes y los detalles de la grave cogida del torero de Galapagar. Diez centímetros en el muslo, por dónde se le iba la vida y aún tenemos que felicitarnos porque hayan logrado estabilizarlo, después de haberle puesto hasta seis litros de sangre. Según contaban, los momentos vividos en la plaza han debido resultar especialmente dramáticos, la sangre brotando como si se tratara de un manantial y por la megafonía de la plaza pidiendo donantes para ayudar a salvar al torero.

Quizás esté cometiendo un gran error al estar escribiendo esto ahora mismo, con la firme idea de sacarlo a la luz en cuanto ponga el punto y final, pero en cuestión de segundos se me han venido a la cabeza muchas cosas, la mayoría tonterías y estupideces con mala baba espetadas por aquellos a los que José Tomás no baila el agua o por los partidarios de otros fenómenos que ven tambalearse su gloria de cartón piedra.

Cuántas veces hemos tenido que escuchar que este torero está loco por decir que no le importaría morir en el ruedo, igual que lo hicieron otros muchos, entre ellos Juan Belmonte, pero que con toda lógica hacen todo lo posible para que no ver cumplida esta “ilusión”. Pero su forma de evitar que se cumpla el vaticinio no es pasarse el toro a metro y medio, ni citar con el pico de la muleta, ni echar el toro para afuera en cada mantazo.

También hemos oído que el torero que es cogido por el toro no es un buen torero. Pues hemos tenido que llegar a estos inicios del siglo XXI para ver la luz. Parece ser que la historia del toreo es la historia de una panda de ineptos a los que cogían los toros varias veces por temporada, llegando incluso a recibir varias veces en su vida la Extremaunción. Esos ineptos como Pepe Luís, Diego Puerta, Paco Camino, el Viti, Antonio Ordóñez, Domingo Ortega, Marcial, Manolo Vázquez, Curro Vázquez, Ándrés Vázquez y los que ya sobrepasaron el límite, no siendo capaces ni de salvar la vida, como los Joselito, Manolete, Granero, Sánchez Mejías o Antonio Bienvenida. Lo siento, pero confieso mi admiración hacia todos estos “ineptos” y mi repulsa ante esos “listos” a los que el toro no pilla a no ser que les tire un cuerno, y si por un despiste son cogidos, lo son por el culo, por la espalda o le rompen el menisco.

Esto de torear tiene esas cosas, que el torero se tiene que poner en un sitio en el que el toro coge y además debe tener el valor de cargar la suerte, que es sinónimo de “si te pilla no te escapas”. Pero para eso se inventó la técnica, la de verdad, no la hacer embestir a una máquina de coser, el dominio y el poder.

Estoy absolutamente convencido de que nadie se haya alegrado con este percance, es más, tengo la seguridad de que a cualquiera con un mínimo de sensibilidad se le habrá encogido el alma. Pero quizás esto les ayude a pensar un poco más sobre lo que es torear. Y estoy de acuerdo en que en ocasiones José Tomás pueda apuntarse a becerradas más que a corridas de toros, pero lo que nadie puede negar es que su forma de torear es poniéndose en unos terrenos muy complicados, esos terrenos en los que se metió Belmonte y todos sus seguidores. ¿Críticas a José Tomás? Por supuesto, como a todos, pero lo que no se puede negar son sus virtudes.

De nuevo repito que no sé si es el mejor momento para esta reflexión, pero no lo he podido evitar y tampoco he puesto mucho empeño en ello. Seguro que dentro de no mucho tiempo le volveremos a ver de luces, ojalá, pero, de momento, está en la cama, viendo como sale de ésta.

viernes, 2 de enero de 2009

El año que se fue

Ya pasó 2008 y una temporada donde ha habido de todo, más malo que bueno lógicamente, y cosas que nos han levantado en la grada. Pero no me voy a poner a analizar tarde por tarde, ni tan siquiera feria por feria. Simplemente me voy a limitar a poner algo que creo que gustará a cualquiera que le gusten los toros, y si a alguien no se le remueve algo dentro, pues nada, que siga disfrutando con sus Ponces, Fandis, Julis y Manzanares, y que sigan idolatrando al "nuevo gran maestro" José Pedro Prados "El Fundi". ¡Ahí es na!