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| Los cárdenos a veces no combinan bien con los que visten de figura y oro |
Alberto, Alberto Ariza, ¿por qué no te estás quietecito y
te quedas en tu casita? ¿No tenías otra cosa que hacer que fotografiar a unos
toros en el campo, pegarte una “pechá” de kilómetros y volver a las andadas en
los corrales de la plaza? Anda que no habrá cosas para aprovechar el tiempo.
Cómprate la Wii y juega al tenis, o aprende a hacer rosquillas de las monjas o
mejor, cómprate diez euros de bosque y piérdete. Pero no, tenías que ir a
Zaragoza a joder a los profesionales del toro.
Si es que vosotros, los que os creéis aficionados sois
peores que los antitaurinos, porque estos se limitan a encadenarse a las
puertas del cielo y ya, o se ponen en pelotas tirados en el suelo. Pero no, tú
y otros de tu cuerda estáis ahí, ahí, sacando punta a las cosas. ¿A quién le
importa que se eche para atrás una corrida y se ponga otra? ¿No os enteráis que
eso da igual, que lo importante es que se dé el festejo y que la gente se
divierta? Que esto no es lo que queréis una panda de nostálgicos exigentes.
Seguid sacando todas estas cosas y al final acabaréis con todo, porque así
ganaremos menos dinero, porque claro, si pagamos a los ganaderos, a los
toreros, a los de las almohadillas, a los de los caballos, a los de… ¿Y qué nos
queda pa’ nosotros? Que mantener un nivel de vida a todo tren no es fácil, que
no se lo deseo yo ni a mi peor enemigo. Bueno, a ese menos que a nadie.
Y esa panda de fariseos que tanto te han felicitado, ya les
querría yo ver en estas circunstancias, pero claro, no son capaces de ponerse
en la piel del prójimo. Los empresarios rompiéndose la cabeza para hacer una
mierda de ferias para sacar una tajada del copón y a los señoritos estos no les
parece bien. Pero, ¿dónde vamos a llegar? Si es que al final va a haber que
montar ferias con toros y toreros que interesen al aficionado. SI es que esto
es el fin. Pues vale, lo aceptamos, esto se acaba, pero dejada los empresarios
que se llenen mucho más los bolsillos. Que no es tanto pedir. Que hay que hacer
equilibrios para cuadrar las cuentas, pero para cuadrarlas, elevando al
cuadrado los beneficios del año anterior.
Hay que ayudar a la Fiesta, cada uno tiene que poner su
granito de arena; los toreros a ponerse delante del toro, las figuras del
mojicón con cuernos que les echamos; los ganaderos a traer animales y más
animales y si se les echa la corrida para atrás, pues a callar y a tragar y
además, a esperar para llevárselos a la finca, no vaya a ser que hagan falta y
aun rechazados y todo, no vaya a ser que haga falta tirar de ellos de nuevo, y
lo de pagarles, pues ya se verá, que no todo va a ser dinero. ¡Será por dinero!
Pero no, siempre está el que se pone a contar las cosas feas. Así esto se
hunde, ¿no os dais cuenta? No se puede decir que los toros de Ana Romero
estuvieron más de 24 horas metidos en el camión esperando a ser desembarcados.
¡No señor! Lo correcto es decir que la corrida estuvo reposando y meditando el
tiempo necesario para que al salir al ruedo tuvieran plena conciencia de su
papel. No me parece a mí ni tan difícil, ni tan absurdo. Pero claro, seguro que
don Alberto se levantó enfadado y lo paga con el señor empresario de la plaza
de Zaragoza. ¿Qué culpa tendrá el hombre? Vistas las fotos, tengo que decir que
la capa de los toros, ese gris tan soso, no combina bien con su entorno. Que os
rompéis la cabeza pidiendo a los cárdenos y no, si es que no pegan con nada,
los ven los extranjeros y no saben si son toros de verdad o de mentira. En
cambio, los otros, aunque sean de mentira, parecen de verdad. Y el precio,
¡puff!! En el precio sí que no hay color. A ver si ahora uno va a tener que
pagar el que doña Ana Romero y otros ganaderos echen de comer al ganado. Que no
les den de comer, que no pasa nada, que ya se vio que pueden estar más de un
día sin comer, ni beber y no se mueren; por poco, pero no se mueren. Así que
don Alberto, que los señores empresarios no tienen la culpa de que usted se
hiciera más kilómetros que el baúl de la Piquer para ver la corrida de Ana
Romero y que por esas cosas de la vida se cambiaran los toros. O ¿Qué pasa?
¿Rechazaría usted una ganga si la
tuviera delante? ¿No se ciscaría usted en la palabra dada y que le dieran por
ahí a la dignidad y honradez? Pero seguro que sí, que se ajustaría a esa
palabra y preferiría seguir siendo honrado a tener un buen pellizco en el
bolsillo. ¡Joer tanto honrado! Si hasta habrá rechazado dinero por esas fotos,
si sólo pretendería que se supiera toda esta historia para ayudar a que la
Fiesta fuera más honesta y con más verdad, si seguro que se ruboriza ante
tantas felicitaciones y enhorabuenas. No me extrañaría que hasta dejara ya esto
de lado para seguir contando sus historias del campo bravo en “El Secreto de la
bravura”. La verdad es que uno, tras ver este listado de sucesos, hasta está pensando
en felicitarle, aunque me fastidie. Pero no lo haré y, ¿sabe por qué? Porque si
cunde el ejemplo, lo mismo entre unos cuantos más Alberto Ariza nos hunden el
negocio y nos obligan a volver a aquella integridad del pasado, porque la gente
ya no se dejará engañar. Veeeenga, vale, enhorabuena y reciba usted mis
felicitaciones, pero que sepa que no me hace ni pizca de gracia tanta honradez.
Pero, Albertito, niño… deja ya de joder con la pelota.
