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| No creo que haya un EJE mejor, que unos buenos mozos con trapío y encastados |
¡Eje! Se le dice al toro para llamar la atención, ¡eje! dice
el que esboza una medio sonrisa, ¡eje! el que muestra cierto acuerdo con su
interlocutor, anda que no hay “ejes” ni nada. Si queremos halagar a alguien,
decimos que es un EJEmplo; si se le recomienda una vida sana, se le manda a
hacer EJErcicio; para una labor complicada y que no permite fallos, se echa
mano de un buen EJEcutor; y cuando no se cuenta con alguien, a veces se le
quiere apartar diciéndole que es un vEJEstorio, como si esto fuera un insulto.
Pero no todo el mundo provoca tanto enfado, tanto consenso, tanta risa e
incluso burla, a veces indignación y otras vergüenza ajena, que don Álvaro, el
amo de Núñez del Cuvillo.
Vamos a hablar de don Álvaro y para eso hay que haber hecho
antes un punto y aparte, y una vez hecho, pues cojámonos de la manita y hala
para adelante. Resulta que a este señor que tanto se emociona cuando tiene que
llevarse un toro de vuelta a la finca, el toro le importa un pimiento; y se
nota, vaya que si se nota, aunque cuando es porque se lo indultan, bien que le
gusta luego salir en los medios, no muchos, porque ya se sabe como casa de mal
esto de los medios y los toros, pero en los que lo admiten, bien que le gusta
aparecer. Que si fue un momento histórico, que vaya suerte la que tuvo con ese
torero… Vamos a ver, ¿cómo puede hablar de suerte de que a un torero le toque
uno de sus toros? Ahora va a resultar que es cuestión de suerte el que sus
corridas las mate Manzanares, Morante y todos los que van siempre detrás. Pero
hombre, piénsese usted las cosas, si son los que le matan todo, hasta el pulgón
en las macetas del balcón, ¿cómo va a ser cosa de la fortuna? Si en el esportón
llevan sitio para los capotes de brega, capotes ligeros, pesados, de vueltas
amarillas, azules, muletas para viento, muletas livianas, palillos largos,
cortos, medianos, con mando a distancia, con agarre telescópico, banderillas
por si el maestro dice “Niño los palos”, con los colores de España, Andalucía,
Extremadura, Navarra, la Rioja Ucrania, Rusia y Bielorrusia, el fundo con las
espadas, la de pinchar, la de los bajonazos, la de los julipieses, de Toledo,
Albacete o made in Taiwan, con sus correspondientes verduguillos, ayudas,
ayudas para las ayudas, algunos también una silla, para lo que surja, el termo
del café, la caja de puros y hasta la FX 4 de Gillete, por si hay que arreglar
las patillas y en el espacio que sobra, meten dos corridas con dos sobreros
cada una del hierro de don Álvaro. ¿Cómo va a ser cuestión de suerte el que le
maten toda la camada. Suerte sería el que un año lograse componer una corrida
completa medianamente digna para Madrid.
¡Ay Madrid! Menudo EJEmplo hemos ido a tomar, la plaza de
Madrid. Anda que no tendrá el señor ganadero una camada amplia, anda que no
habrá donde elegir, que no habrá veedores que van y vienen; pues nunca cogen
los buenos, nunca escogen los que a don Álvaro le gustaría que señalasen.
Siempre van y se deciden por los más aborregados y con menos guapura de toda la
finca. ¿Se puede tener peor suerte? Y él, pues tampoco les va a llevar la
contraria, que los maestros los quieren gatunos, pues ¡Ea! pa’lante, y entre
las dos corridas que se le llevan del campo, no aciertan con ninguno de los
buenos. Que desdicha que no encuentre la dicha en Las Ventas, en tardes de
claveles y geranios solaperos.
Tiene don Álvaro el orgullo de que sus toros sean los
preferidos para hacer arte de los más grandes toreros de la historia, porque él
ofrece casta, bravura, lámina y por lo que se ve, un magnífico sentido del
humor. Humor que algunos le hacen perder por impertinentes, como ese tal José
Tomás, que ha decidido no tocarle ni un animal en lo que le queda de vida
taurina. Pues él se lo pierde. A don Álvaro con esas, a él que tan bien ha
entendido esto de la Tauromaquia 2.0, a él que como un doctor Frankenstein ha
contraído una criatura dócil, colaboradora, educada, con aguante, porque anda
que no le tienen que tocar las palmas, para que el animalito tire un derrote.
Es que con estas obras de arte, no necesita de títulos, ni menciones
honorarias, ni doctorados, ni gaitas en adobo; él es el que marca el camino.
Ahora se nos desmelena con lo de los EJES, con no sé que
problema que tiene, que si el toro, el torero, la madre que los… El caso es que
“porque no engrasa los EJES, le llaman abandonao, y si a él le gusta que
suenen, pa’ que los ha de engrasar”. Pues es usted muy dueño, pero no le
vendría mal una manita de grasa, aunque lo primero de todo tendría que ser el
identificar cuál es el origen de todo esto, cuál es el por qué de su
existencia, no sea que provoquemos un desvío del EJE de rotación de la
tauromaquia y provoquemos un cataclismo de insospechadas consecuencias. Que la
última vez que la Tierra se puso a cambiar el ángulo de inclinación se ventiló
de golpe a los adorables dinos, se llenó todo de hielo y se inventaron los
saltos de esquí del día de Año Nuevo. Así que ojito con estas cosas, no vaya a
ser que de un meneo de estos desaparezca definitivamente el toro de lidia, se
cubra todo de arte y nos veamos a Arrojado dando las Campanadas de Fin de Año,
con un vestido super escotado, haciéndole la competencia a Anne Igart…, a Anne
Igururt…, A Ramón García.
Don Álvaro vamos a dejarnos de cosas raras que encima luego
le cuesta un mundo explicar para intentar quedar bien, que sí es verdad que es
lo que muchos quieren oír, pero como la cosa no salga bien, entre los primeros
a los que van a mandar a purgar sus vergüenzas, v a a ser a usted, que se está
significando demasiado como dinamitero de la Fiesta de los toros, no de los
toreros, y que nadie le agradecerá los servicios prestados a la edificación de
la Tauromaquia 2.0, que por otro lado se ha construido con paneles
prefabricados, que igual no aguantan una buena tormenta de primavera. Y luego
le echarán en cara el que usted, con sus EJErcicios de pirotecnia para no
iniciados, es el más claro EJEmplo de perversión taurina, que le acusen antes
que a los antis, como el verdadero EJEcutor de la Fiesta y que acabe como un
vEJEstorio arrinconado, sin disfrutar de la anhelada jubilación dorada,
recogiendo parabienes por el mundo. Y todo esto, por no haber sabido cuál era
el verdadero EJE de la Fiesta, primero el TORO, después el TORO y por si quedara
otra posibilidad, también el TORO.
